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Entre Dimensiones Y Destino.

Entre Dimensiones Y Destino.

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Mundo de fantasía / Aventura
Popularitas:129
Nilai: 5
nombre de autor: Rosearia

En un mundo donde la magia determina el valor de una persona, Eryan ha aprendido desde pequeño que sobrevivir es más importante que vivir.
Abandonado cuando apenas era un bebé, terminó en el Orfanato Santa Lucía, un lugar que aparentaba proteger a niños sin familia. Pero detrás de sus enormes puertas se escondía una realidad mucho más cruel: los niños eran vendidos como esclavos a nobles, mercenarios y organizaciones clandestinas.
Eryan creció entre golpes, hambre, miedo y trabajos que ningún niño debería conocer.
Sin embargo, desde que tiene memoria, hay algo extraño en él.
Cuando siente miedo, las sombras se mueven.
Cuando se enfada, el espacio parece romperse.
Y algunas noches escucha una voz que le susurra:
«Este mundo no es tu hogar.»
A los diez años, Eryan descubre accidentalmente un secreto que cambiará su vida para siempre.
Existen otras dimensiones.
Durante años creyó que el mundo en el que vivía era el único que existía. Ahora sabe que hay incontables mundos....

NovelToon tiene autorización de Rosearia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15 — El despertar

La explosión de energía sacudió toda la plaza.

Durante unos segundos, nadie pudo moverse.

El aire parecía haberse detenido.

Las hojas de los árboles flotaban alrededor de Eryan, suspendidas como si el tiempo hubiera dejado de avanzar.

Las siete marcas de la enorme puerta brillaban.

Una.

Dos.

Tres.

Cuatro.

Cinco.

Seis.

Y finalmente...

siete.

Eryan permanecía en el centro de la plaza.

Sus ojos violetas brillaban con una intensidad que jamás había mostrado.

La energía recorría sus brazos como pequeños relámpagos.

Pero Eryan no sentía dolor.

Tampoco miedo.

Por primera vez, aquella fuerza no parecía algo que estuviera intentando destruirlo.

Parecía reconocerlo.

Como si hubiera estado esperando diez años para volver a despertar.

Varek fue el primero en reaccionar.

—¡Todos atrás!

Los Custodios retrocedieron.

Neria miró a Eryan con preocupación.

—Eryan.

Él no respondió.

Seguía mirando la puerta.

Algo estaba ocurriendo al otro lado.

Podía sentirlo.

Una presencia.

Una voz.

Un recuerdo.

—Aeryn...

Eryan abrió los ojos.

—Mamá.

Neria lo agarró del hombro.

—¡Eryan, mírame!

Él finalmente reaccionó.

—¿Qué?

—Tienes que controlar la energía.

—No sé cómo.

—Entonces no la controles con fuerza.

—¿Qué hago?

—Escúchala.

Eryan recordó su primer entrenamiento.

No intentes controlar el poder. Escúchalo.

Cerró los ojos.

Respiró.

La energía comenzó a disminuir.

Los relámpagos violetas desaparecieron poco a poco.

El suelo dejó de temblar.

Los Custodios observaban en silencio.

Varek sonrió.

—Interesante.

Neria se colocó delante de Eryan.

—¿Qué quieres?

—Ya te lo dije.

Varek señaló la puerta.

—Quiero que la abra.

—No lo hará.

—Eso no depende de ti.

Varek levantó una mano.

Los Custodios comenzaron a avanzar.

—¡Ahora!

---

La plaza se convirtió en un caos.

Decenas de Custodios corrieron hacia ellos.

Neria disparó una flecha.

La flecha se cubrió de luz y golpeó el suelo delante de los enemigos.

Una onda de energía los hizo retroceder.

—¡Corran! —gritó Neria.

Lina tomó la mano de Kael.

—¡Vamos!

Eryan permaneció inmóvil.

Varek lo observaba.

—No necesitas huir.

Eryan lo miró.

—No te tengo miedo.

—Eso cambiará.

Varek levantó la mano.

Una esfera negra apareció sobre su palma.

La lanzó.

Eryan levantó instintivamente los brazos.

Una barrera violeta apareció frente a él.

La esfera chocó contra ella.

¡BOOM!

Eryan salió despedido hacia atrás.

Rodó por el suelo.

—¡Eryan! —gritó Lina.

Se levantó lentamente.

La barrera había desaparecido.

Tenía una pequeña herida en la mejilla.

Eryan la tocó.

Vio sangre en sus dedos.

Algo cambió en su expresión.

Ya no parecía un niño asustado.

Parecía alguien que acababa de comprender que podía defenderse.

—Otra vez.

Varek sonrió.

—¿Eso quieres?

—Sí.

—Entonces mira bien.

Varek levantó ambas manos.

La oscuridad comenzó a extenderse por la plaza.

Las piedras se volvieron negras.

Las plantas se marchitaron.

Incluso la luz de las siete marcas comenzó a debilitarse.

Neria palideció.

—¡Eryan, no luches contra eso!

—¿Por qué?

—¡Es energía del Vacío!

—¿Y?

—¡Tu poder todavía no puede resistirla!

Eryan miró sus manos.

La energía violeta comenzó a desaparecer.

Varek caminó hacia él.

—Ahora entiendes.

Eryan retrocedió.

—No.

—¿No?

—Todavía no.

Varek frunció el ceño.

Eryan levantó la cabeza.

—Solo estoy empezando.

---

La marca de su pecho comenzó a brillar nuevamente.

Pero esta vez no fue violeta.

Fue blanca.

Varek se quedó inmóvil.

—No...

Neria abrió los ojos.

—La energía original.

Eryan sintió calor.

Una luz blanca salió de su cuerpo.

La oscuridad que cubría el suelo comenzó a retroceder.

Varek dio un paso atrás.

—Eso no debería ser posible.

Eryan levantó una mano.

La luz se extendió.

Los símbolos de las paredes comenzaron a iluminarse.

Las antiguas torres de Asteria despertaron.

Una.

Dos.

Tres.

Toda la ciudad comenzó a brillar.

Varek miró alrededor.

—¡Retirada!

Los Custodios comenzaron a huir.

Pero Varek permaneció.

Miró a Eryan.

—Ahora sé exactamente quién eres.

Eryan respiraba con dificultad.

—¿Quién?

Varek sonrió.

—El último error de tu madre.

Y desapareció.

---

La luz comenzó a disminuir.

Eryan cayó de rodillas.

Neria corrió hacia él.

—¡Eryan!

—Estoy bien.

—No, no lo estás.

—Solo estoy cansado.

Lina se acercó.

—¿Se fueron?

Neria miró alrededor.

—Sí.

Kael señaló la puerta.

—Pero eso sigue abierto.

Todos miraron.

La Séptima Puerta continuaba brillando.

Eryan se puso de pie.

—Tengo que entrar.

Neria negó inmediatamente.

—No.

—Mi madre está ahí.

—No sabemos si es realmente ella.

—Lo sé.

—Entonces no puedes ir.

Eryan miró la puerta.

—Pero necesito respuestas.

—Y las tendrás.

Neria señaló su pecho.

—Pero todavía no estás preparado.

Eryan permaneció en silencio.

Sabía que tenía razón.

Sin embargo, algo dentro de él seguía llamándolo.

Como si la puerta conociera su nombre.

Como si el otro lado fuera una parte de él.

---

De repente, la puerta comenzó a cerrarse.

—¡Espera! —gritó Eryan.

Corrió hacia ella.

Neria intentó detenerlo.

Pero Eryan alcanzó a tocar el borde.

Una corriente de energía atravesó su cuerpo.

Durante un instante vio algo.

Una habitación.

Oscura.

Una mujer encadenada.

Su madre.

Eryan abrió los ojos.

—¡Mamá!

Ella levantó la cabeza.

—Aeryn...

La imagen desapareció.

La puerta se cerró.

Eryan golpeó la superficie.

—¡No!

Silencio.

Neria se acercó.

—¿La viste?

Eryan asintió.

—Está viva.

—¿Estás seguro?

—Sí.

—¿Dónde?

—No lo sé.

Eryan miró la puerta cerrada.

—Pero está encerrada.

---

La ciudad permaneció en silencio después del enfrentamiento.

Las luces comenzaron a apagarse.

Eryan caminó entre las ruinas.

No podía dejar de pensar en la imagen.

Su madre estaba viva.

Pero estaba prisionera.

Y los Custodios sabían dónde encontrarla.

—Tenemos que irnos —dijo Neria.

Eryan la miró.

—¿Adónde?

—A la parte norte de la ciudad.

—¿Por qué?

—Porque aquí ya no estamos seguros.

—¿Y después?

Neria sacó el mapa.

—Hay una antigua biblioteca.

—¿Una biblioteca?

—Los Guardianes escondieron allí información sobre las dimensiones.

Eryan se acercó.

—Entonces iremos allí.

Lina suspiró.

—¿Otra vez caminar?

Kael sonrió.

—Parece que sí.

Eryan soltó una pequeña risa.

Pero antes de marcharse, miró una última vez la estatua de su madre.

Se acercó.

—Te encontraré.

No sabía si alguien podía escucharlo.

Pero lo dijo de todos modos.

—No importa cuánto tarde.

---

Caminaron durante casi una hora.

La ciudad parecía más grande de noche.

Cada calle escondía algo.

Cada edificio tenía símbolos antiguos.

Finalmente llegaron a una enorme construcción.

Tenía una puerta de metal.

Encima había una inscripción.

Neria la leyó.

—Biblioteca de los Caminos.

Eryan observó la entrada.

—¿Cómo abrimos?

Neria sacó un pequeño cristal.

Lo colocó en una ranura.

Nada ocurrió.

—Está bloqueada.

Eryan acercó la mano.

La puerta comenzó a vibrar.

Neria lo miró.

—No.

—¿Qué?

—No uses tu poder sin saber qué estás haciendo.

—Pero quizá pueda abrirla.

—Ese es precisamente el problema.

Eryan retiró la mano.

Entonces escucharon una voz.

—No hace falta.

Todos se giraron.

Un anciano estaba sentado sobre una piedra.

Llevaba una capa gris.

Su cabello era completamente blanco.

—¿Quién eres? —preguntó Neria.

El anciano sonrió.

—Alguien que lleva demasiado tiempo esperando.

Eryan sintió un escalofrío.

—¿Esperándome?

—Sí.

—¿Por qué?

El anciano se puso de pie.

—Porque tu madre me pidió que te entregara algo si algún día llegabas hasta aquí.

Eryan se quedó inmóvil.

—¿Qué cosa?

El anciano sacó una pequeña caja.

Era negra.

Tenía un símbolo violeta.

Se la entregó.

Eryan la sostuvo.

Pesaba muy poco.

—¿Qué hay dentro?

—Una respuesta.

Eryan abrió la caja.

Dentro había una pequeña esfera de cristal.

Al tocarla, una imagen apareció sobre ella.

Era una mujer.

Su madre.

Eryan sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.

La imagen comenzó a hablar.

—Si estás viendo esto, significa que encontraste el camino.

Eryan no podía apartar la mirada.

—No sé cuánto tiempo ha pasado.

La voz de su madre temblaba.

—Pero hay algo que debes saber.

La imagen levantó la mirada.

—Tú no naciste en Aetherya.

Eryan dejó de respirar.

Lina miró a Neria.

Kael quedó completamente inmóvil.

La imagen continuó:

—Tampoco naciste en Lumeria.

Una pausa.

—Naciste entre dimensiones.

La esfera comenzó a brillar.

Eryan sintió que todo su cuerpo se estremecía.

—Y por eso...

La imagen de su madre comenzó a desaparecer.

—...los mundos te reconocen.

La última frase quedó flotando en el aire.

—Pero también te temen.

La esfera se apagó.

Eryan permaneció en silencio.

Durante diez años había pensado que era un niño abandonado.

Después creyó que era un viajero de otra dimensión.

Ahora descubría que quizá no pertenecía a ninguna.

Neria se acercó.

—Eryan...

Él levantó la mirada.

Sus ojos violetas brillaban débilmente.

—Quiero entrar en la biblioteca.

El anciano sonrió.

—Entonces abre la puerta.

Eryan colocó la mano sobre el metal.

Esta vez no intentó utilizar su poder.

Simplemente cerró los ojos.

Escuchó.

El latido.

El viento.

La energía.

Y algo más.

Una segunda respiración.

Como si la propia puerta estuviera viva.

Eryan abrió los ojos.

—Ya entiendo.

La puerta se abrió lentamente.

Un enorme pasillo oscuro apareció frente a ellos.

Miles de libros flotaban en el aire.

Mapas de dimensiones cubrían las paredes.

Y en el fondo había una enorme inscripción.

SI HAS LLEGADO HASTA AQUÍ, YA NO PUEDES VOLVER ATRÁS.

Eryan dio el primer paso.

No sabía qué encontraría.

No sabía qué era realmente.

No sabía dónde estaba su madre.

Pero por primera vez...

tenía una dirección.

Y mientras Eryan entraba en la Biblioteca de los Caminos, muy lejos de Asteria, Varek se arrodillaba ante una figura oculta entre las sombras.

—Lo encontré.

La figura permaneció en silencio.

—El heredero despertó.

Entonces una voz respondió:

—¿Y abrió la Séptima Puerta?

Varek negó.

—No.

La figura sonrió.

—Entonces todavía tenemos tiempo.

Varek levantó la cabeza.

—¿Para qué?

La respuesta llegó lentamente.

—Para despertar a los otros seis.

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