NovelToon NovelToon
Te Amaré, Hasta Que El Divorcio Nos Separe

Te Amaré, Hasta Que El Divorcio Nos Separe

Status: En proceso
Genre:CEO / Matrimonio arreglado / Amante arrepentido
Popularitas:694
Nilai: 5
nombre de autor: YESRABI

Cinco años de matrimonio empañados por la distancia y un embarazo fallido llevan a Victor y Victoria al inevitable divorcio. El acuerdo es pacífico y la separación, inminente. Cada uno toma su propio camino; sin embargo, no pasa mucho tiempo antes de que el frío y reservado Victor Song descubra que desatarse del pasado es imposible cuando la mujer que dejó ir sigue siendo la única que desea.

NovelToon tiene autorización de YESRABI para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Protejamos Al Nene Mayor

Estaba en casa después de una jornada de trabajo habitual. El silencio me había puesto de nervios; sin embargo, fue el murmullo de la radio lo que me dejó en calma. Victoria estaba en su habitación. No había salido de ahí desde que llegué, y aunque me sentía decepcionado, al menos, mi cabeza continuaba tranquila.

El segundero del reloj en la pared de mi despacho parecía martillear mis sienes. Ya pasaban de las seis de la tarde y el sol empezaba a descender, tiñendo las estanterías de libros con un tono naranja que me resultó irritante. Había acomodado la venda de mi mano nueve veces, pero mi ansiedad continuaba diciéndome que estaba torcida.

En mi escritorio yacían los informes educativos de Ben. Su historial era maravilloso a principios de la etapa; sin embargo, al paso de los años, sus calificaciones fueron empeorando, hasta llegar a este horrible escenario. No obstante, lo verdaderamente peor estaba justo al lado. Aquella tarjeta del hotel que brillaba por su presencia. Tan ruidosa como para activar la incomodidad en mi pecho. Estaba aterrado, y no había forma de negarlo en este punto.

Un claxon sonó desde el exterior. Bajé al primer piso y salí de la casa, vigilando los movimientos de Ginny que parecía tener una bomba de tiempo incrustada en la cabeza. Su belleza seguía intacta, pero sus ojos inyectados de furia me llevaron de vuelta a la época de escuela, donde ella solía pelear con aquel que se metiera con nosotros.

—Lamento la tardanza —avisó, abriendo la puerta trasera del auto, para sacar a Ben con un jalón de orejas que hasta yo pude sentir.

—¡Auch, auch, auch, mamiiii~!

Me volví valiente y me entrometí en la escena, apartando a Bin del agarre de su madre. El chico se escondió detrás de mí, y Ginny resopló molesta, sin atreverse a soltarle la mirada.

—¿Qué sucedió? —indagué.

—Pasa que me llamaron del instituto para decirme que Bennie se saltó todas las clases a pesar de la amenaza de expulsión —resopló.

Sentí el agarre de Ben en mi cadera, sin salir de su escondite. Pude ver el fastidio de Ginny en los ojos, y ni siquiera intenté minimizar su molestia porque la entendía, mas no estaba de acuerdo con su técnica de reprensión.

—Yo hablaré con él, ¿de acuerdo? ¿Quieres pasar?

Ginny suspiró una vez más, apartando por fin, la mirada de su hijo para dejarla sobre mí. Lanzó un corto vistazo al frente, luego negó con la palma en el pecho, calmándose a sí misma.

—Tengo que cuidar a Chris —se negó, entregándome la mochila—. Llámame cuando terminen.

La oportunidad de una respuesta ni siquiera llegó. Ginny se dio vuelta y entró a su auto, dejándonos a Ben y a mí en la entrada de mi hogar. Confundidos.

—Andando.

Palmeé su hombro y Ben tomó su mochila. Lo guie de vuelta al interior de la casa, ahora con el silencio más profundo y asfixiante que antes.

—¿Y la tía Victoria? —preguntó Bin, dando un vistazo a su alrededor.

—Está tomando una siesta —respondí.

Ben pareció notar mi incomodidad y guardó silencio, hasta que llegamos a mi oficina. Pretendió acomodarse el uniforme y unos auriculares de diadema llamaron por completo mi atención, recordando lo que anteriormente había mencionado Ginny sobre sus intereses recientes.

Le señalé la silla y tomó asiento calmadamente, como un chico educado, casi haciéndome olvidar que estaba aquí mismo por su pésimo desempeño estudiantil. A diferencia de hace unos minutos, su semblante se transformó por completo. Colocó su mochila sobre sus muslos, suspirando con los ojos oscuros, cargados de un sentimiento que no debería ser parte de un niño de quince años.

—Si no mal recuerdo, hace unos ayeres fui terriblemente humillado porque mi sobrino obtuvo el resultado matemático antes que yo.

Me senté en mi propio lugar, tomando las hojas, pero lanzando mi atención hacia el chiquillo frente a mí. Sus orejas se tornaron rojizas. Se encogió sobre su lugar y esquivó mi mirada, entrelazando sus dedos sobre la mochila que apretó más en su abrazo.

—¿Qué sucede?

—¿Se lo dirás a mamá, tío?

Su voz fue baja, sutil, a diferencia de lo normal. Abandoné el historial en el escritorio y me centré exclusivamente en él. En la manera correcta de no hacerlo sumirse más en los sentimientos que seguía escondiendo en el pecho.

—Le diré lo que quieras que le diga, pero personalmente me gustaría entenderte.

Ben no apartó los ojos esta vez. Se quedó en silencio, jugando con las correas de su mochila. Su boca se abría entre momentos, pero luego se arrepentía, dejándonos en un ciclo vicioso de silencios interminables. Las palabras se me acumularon en la garganta y tomé la decisión de ayudarle; sin embargo, su inhalación profunda me hizo retractarme.

—Papá fue a buscar a mamá otra vez —murmuró—. Dijo que no estaba de acuerdo con que su hijo fuera un fracasado y la amenazó con enviarme al extranjero a estudiar.

La idea de responderle ni siquiera fue una opción para mi cerebro en ese momento. Noté la decepción en sus ojos y recordé el pequeño ataque de histeria de su madre. Ginny no estaba loca, y ahora entendí mejor su actuar pasado.

Estudié a Ben por un momento. Su silencio pacífico era espantoso, comparado con la rebeldía divertida que lo caracterizaba. El estómago se me hizo nudo, y la necesidad de protegerlo se volvió firme en mi pecho.

—Tu mamá me contó que te gusta la música.

La mera mención de aquello pareció devolverlo a la vida. Sus ojos brillaron y una sonrisa se dibujó en su rostro, casi perceptible, pero lo suficiente como para dejar atrás el otro tema.

—Tengo algunos instrumentos en casa —respondió—. Con Chris, a veces creamos música —agregó más relajado.

—Y supongo que eso es lo que quieres hacer en tu vida.

—Es mi sueño —tiró de sus labios—. Pero papá dice que mi lugar está en la empresa, trabajando para ti.

—Olvidemos eso por un momento —le pedí, apoyando los codos sobre la mesa para acercarme un poco más—. Mejor dime, ¿qué género te gusta más?

La emoción repentina se extendió en su sonrisa. Dejó la mochila de lado y su postura imitó a la mía, sintiéndose más libre el ambiente que nos envolvía a los dos.

—Me gusta todo tipo de género, pero el hip—hop es uno de mis favoritos —sonrió—. La magia de la música es que todo funciona si se sabe trabajar, por ejemplo, el llanto de Chris.

El orgullo se reflejó en su pecho inflado y la facilidad de su palabra. No quise indagar en la razón por la que haría una pista con el llanto de su hermano; sin embargo, el mero hecho de verlo entusiasmado, me hizo ver que aún había manera de salvaguardar su estabilidad mental.

Después de todo, no era culpa suya que su padre fuera un hijo de puta.

—Tío —llamó—. ¿Puedo renunciar a esa obligación?

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play