Ella llegó con una misión, destruirlo, el solo quiere deshacerse de ella lo más pronto posible, ¿como es que ninguno está siguiendo el plan?
Amor, venganza, secretos y mucha acción, envuelven la vida de Enzo Alame y Ariadna Moretti
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Capitulo 11
- Tiene razón directora Santoro. – Respondió Ariadna sin perder la compostura, aunque estaba claro que Victoria la estaba menospreciando, pero sus palabras no estaban del todo equivocadas por lo que no tenía otra opción más que seguirle la corriente.
A lo que Victoria sonrió satisfecha antes de proponer
- Por lo que creo que debería ser el presidente quien disponga el puesto que considere apropiado. – Sugirió.
Ariadna entonces pudo ver claramente que Victoria no solo la estaba menospreciando, sino que de paso estaba mostrando su total apoyo a Enzo seguramente con la intención de congraciase con él, pero en ese punto ella tampoco tenía forma de refutar por lo que solo pudo mantener la sonrisa y responder.
- Estoy de acuerdo, yo aceptare lo que el presidente decida. – Afirmo con seguridad, aunque en su corazón estaba prometiéndose volver por la revancha.
- Bien, así será. – Determino Enzo con clara satisfacción, aunque intentaba ocultarla era imposible. – Feliz día para todos. – Se despidió. – directora Santoro que tenga un buen día. – Añadió con clara intención de molestar a Ariadna, había estado muy molesto por no poder impedirle su accionar, pero ahora que ella también estaba limitada en cierto modo, se sentía mucho mejor, aunque igual le fastidiaba la idea de tenerla en la empresa, al menos no había salido tal como ella deseaba y ese simple hecho le alegraba un poco.
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- ¿Enserio un traje blanco? – Cuestiono Luna al otro lado del teléfono, mientras veía como su amiga se preparaba para su primer día de trabajo.
- Me parece que me da un toque angelical, ¿no crees? – Cuestiono ella dando vueltas para verse mejor en el espejo.
- Tienes razón. – Admite Luna al fin. – Bueno y, ¿ya sabes que puesto te dará el presidente Alame? – Consulta intrigada.
- Aun no, pero no importa sea cual sea, igual estaré dentro. – Responde Ariadna dándose cuenta que ya es hora de irse. – Pero ya debo irme o llegare tarde y hoy por nada del mundo me puedo permitir algo asi. – Dijo despidiéndose.
- Tienes razón. – Confirmo Luna. – Exitos hermosa, arrasa con todo , como siempre. – Animo.
- Así lo hare, te amo. – Dijo Ariadna enviándole besos a Luna mientras colgaba y tomaba su bolso para salir.
Al pasar por el comedor se percató de que su tío e Ivett estaban desayunando, planeo pasar desapercibida, pero fue imposible.
- Vaya, ahora que tienes trabajo, ya no saludas. – Le hablo Ivett desde el comedor cuando la vio intentar pasar apresurada.
Lo que hizo detener a Ariadna por un segundo para dejar salir una pequeña sonrisa y es que ella sabía perfectamente lo molestos que estaban su tío y su prima por su regreso y las decisiones que estaba tomando.
- Querida Ivett, Tío, lo siento mucho, como sabrán ahora estaré muy ocupada. – Dijo amablemente, aunque todos allí sabían que sus palabras eran todo menos amables.
- Por supuesto, ve con cuidado. – Dijo su tío con una pequeña mueca lo más parecido a una sonrisa, espera que como escucho de uno de sus socios amigos, quien es parte de la junta directiva de MCAB, las cosas no sean tan sencillas para su sobrina de esa forma, ella reaccionará y no tendrá más opción que devolverle la gestión de las acciones.
- Gracias tío. – Se despidió.
En el camino su mente trabajaba a toda velocidad entre la emoción por su primer día y por lo cerca que esta de encontrar algo que la pueda ayudar a cumplir su objetivo.
- Buenos días. – Saludo Ariadna con alegría al llegar a recepción, debía admitir para sí misma que le hacía mucha ilusión estar allí, pues aun cuando tiene un objetivo claro para ello, eso no quita que sea su primer día en un cargo fuera de las practicas que había realizado en el extranjero, aun así, se mantenía lo más serena posible, no podía permitir que otros se dieran cuenta de ello.
- Buenos días, usted debe ser la señorita Moretti, ¿no es así? – Pregunto amablemente la recepcionista quien ya había sido informada de la llegada de Ariadna.
- Así es, soy yo. – Confirmo Ariadna manteniendo su postura.
- Mabel me pidió que la guiara en cuanto llegar, así que acompáñeme por favor. – Dijo la chica para guiarla hasta el ascensor, donde una vez dentro marco el piso 11, a lo que Ariadna frunció el ceño, pero no dijo nada.
Según la información que ella tenía, la oficina de presidencia y vicepresidencia estaba en el piso 25, la alta dirección entre la 20 y la 24, y de allí hacia abajo todos los departamentos de la empresa, administrativo, comercial, finanzas, ventas, según su lógica ella debería estar en alguno de esos pisos, pero, ¿en el piso 11?, ni siquiera sabía que había allí.
Mientras que:
- ¿Qué te tiene tan contento esta mañana? – Cuestiona Alonso intrigado por el brillo de alegría en los ojos de Enzo justo ese día.