Esta vez, tratare de darles algunas ideas al final de cada capítulos espero que mi regreso y estas nueva novela les guste, ya que estuve ausente por temas personales y médicos, un abrazo y un saludo a todas mis seguidoras...
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11
El primer rayo del sol comenzó a asomarse entre las montañas, iluminando lentamente el inmenso campo de batalla. La brisa de la mañana arrastraba el olor de la sangre y del humo que aún salía de los restos de los hechizos utilizados durante la noche.
Valek permanecía de pie sobre una colina, con la espada apoyada sobre su hombro. Su armadura estaba cubierta por manchas de sangre, pero ninguna de ellas le pertenecía. A su alrededor yacían decenas de cuerpos de magos y trolls que habían intentado detener el avance del Imperio Oscuro.
El silencio era tan profundo que solo se escuchaban los pasos de los soldados recorriendo el campo para confirmar que ningún enemigo siguiera con vida.
El emperador recorrió el lugar con la mirada.
—Parece que al fin comprendieron que desafiarme tiene consecuencias.
A unos metros apareció su general, inclinando ligeramente la cabeza.
—Majestad, el último grupo de trolls fue eliminado hace unos minutos. Nuestros hombres ya comenzaron a revisar el perímetro.
Valek guardó su espada.
—Que nadie baje la guardia. Los magos son expertos en fingir su muerte.
—Sí, majestad.
El emperador comenzó a caminar entre los restos del combate. A cada paso observaba armas destruidas, armaduras partidas y enormes huellas dejadas por los trolls durante la batalla.
Cuando llegó hasta las antiguas murallas de la frontera, vio que gran parte de ellas habían quedado reducidas a escombros.
—General.
—¿Sí, majestad?
—Ordena que todos los ingenieros comiencen la reconstrucción de inmediato. No permitiré que esta frontera permanezca abierta ni un solo día más.
—Así será.
El general hizo una señal y varios grupos de soldados comenzaron a retirar piedras y madera quemada mientras otros levantaban nuevas estructuras defensivas.
En ese momento, un hombre de cabello completamente blanco se acercó montando un caballo negro. Su armadura era mucho más sencilla que la del emperador, aunque su presencia imponía el mismo respeto.
Era Kael, el consejero imperial.
—Majestad.
Valek levantó ligeramente la vista.
—Llegaste tarde.
Kael sonrió.
—Alguien debía supervisar el traslado de provisiones.
Ambos comenzaron a caminar mientras el ejército continuaba trabajando.
—¿Regresaremos al palacio? —preguntó el consejero.
—En cuanto todo quede asegurado.
Kael permaneció unos segundos en silencio antes de hablar nuevamente.
—Escuché algunos rumores entre los soldados.
Valek lo observó de reojo.
—¿Qué rumores?
—Dicen que el emperador finalmente encontró a su compañera destinada.
Valek no respondió de inmediato.
Finalmente, una ligera sonrisa apareció en su rostro.
—Los rumores son ciertos.
Kael arqueó una ceja.
—Jamás pensé escuchar esas palabras de ti.
—Ni yo.
El consejero soltó una pequeña risa.
—¿Es verdad que es humana?
—Lo es.
—Entonces el destino tiene un extraño sentido del humor.
Valek cruzó los brazos.
—No solo es mi pareja destinada para mi lado demonio...
Sus ojos adquirieron por un instante un brillo rojizo.
—También lo es para mi sangre de dragón.
Kael dejó de caminar.
Aquellas palabras eran casi imposibles de creer.
—Eso... jamás había ocurrido.
—Lo sé.
—Las probabilidades son prácticamente nulas.
—Precisamente por eso todos intentarán arrebatármela.
Kael suspiró con preocupación.
—Entonces el Imperio pronto tendrá enemigos mucho más peligrosos que magos o trolls.
Valek dirigió la mirada hacia el horizonte.
Sin saber por qué, una sensación incómoda comenzó a instalarse en su pecho.
Algo no estaba bien.
A cientos de kilómetros de allí, el castillo imperial despertaba con absoluta normalidad.
Los sirvientes recorrían los pasillos preparando el desayuno, mientras los guardias reforzaban la vigilancia después de la inesperada visita de Julián.
Valery acababa de terminar de bañarse.
Con el cabello aún húmedo, caminó descalza por su habitación mientras buscaba un vestido limpio.
El vapor todavía llenaba el cuarto cuando escuchó un leve crujido.
Frunció el ceño.
—¿Hay alguien?
Nadie respondió.
Pensó que quizá solo era el viento.
Sin embargo, al acercarse a la puerta descubrió que esta ya no abría.
Empujó con fuerza.
Nada.
La habían asegurado desde dentro.
En ese mismo instante, una figura salió detrás de una de las columnas de la habitación.
Era una mujer de cabello oscuro, completamente vestida de negro.
Sin decir una sola palabra, se lanzó hacia Valery con un cuchillo brillante entre las manos.
Valery reaccionó por puro instinto.
Dio un paso hacia un lado y sujetó la muñeca de la atacante antes de que la hoja alcanzara su pecho.
Ambas forcejearon.
La asesina intentó clavar nuevamente el cuchillo.
Valery recordó cada una de las lecciones que los soldados de Valek le habían enseñado durante los últimos días.
Giró el brazo de su agresora con fuerza.
Un crujido seco llenó la habitación.
La mujer soltó el arma.
Valery aprovechó el momento para darle un fuerte golpe con el codo en el rostro.
La atacante retrocedió, pero lejos de rendirse sacó una segunda daga oculta entre sus ropas.
—Así que los rumores eran ciertos... —dijo con una sonrisa torcida—. El emperador sí te entrenó.
Valery tomó el cuchillo que había caído al suelo.
—¿Quién te envió?
La mujer no respondió.
Volvió a lanzarse contra ella.
Las dos chocaron una vez más en medio de la habitación.
Los muebles comenzaron a romperse durante el enfrentamiento.
Del otro lado de la puerta, los guardias escucharon el estruendo.
—¡Majestad!
Intentaron abrir.
La puerta no cedía.
—¡Está sellada!
Uno de ellos golpeó con todas sus fuerzas.
—¡Retrocedan!
Los soldados comenzaron a embestir la puerta una y otra vez, pero una extraña energía recorría la madera, impidiendo que pudiera romperse.
—Es magia...
—¡Llamen a los hechiceros del castillo!
Dentro de la habitación, Valery apenas logró esquivar otro ataque.
La daga rozó su brazo izquierdo, dejando un pequeño corte.
La joven respiró profundamente.
No podía permitir que el miedo la dominara.
Recordó las palabras de Valek durante uno de sus entrenamientos.
"Tu enemigo esperará que retrocedas. Sorpréndelo haciendo exactamente lo contrario."
Valery dio un paso al frente.
La asesina abrió los ojos con sorpresa.
La emperatriz bloqueó el ataque con el cuchillo que sostenía y, aprovechando el impulso de su rival, la golpeó con la rodilla en el abdomen.
La mujer perdió el equilibrio.
Valery giró sobre sí misma y le dio una fuerte patada que la lanzó contra una mesa de madera, haciéndola añicos.
Ambas volvieron a levantarse casi al mismo tiempo.
Ninguna estaba dispuesta a ceder.
Mientras tanto, a cientos de kilómetros de distancia, Valek sintió que la marca de su muñeca comenzaba a arder con intensidad.
El emperador se detuvo de golpe.
Su expresión cambió por completo.
—Valery...
Sin esperar explicación alguna, una enorme aura oscura envolvió su cuerpo.
Kael comprendió inmediatamente lo que ocurría.
—¿Sucede algo?
Valek apretó los puños.
—Mi esposa está en peligro.
Un rugido, mezcla de demonio y dragón, hizo temblar toda la frontera.
Y, sin despedirse de nadie, el emperador desapareció en un destello negro, dispuesto a regresar al castillo antes de que fuera demasiado tarde.
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Observación, perdonen si el consejero ahora tiene otro nombre, la verdas me confundí y ay no encontré donde estaba el nombre que le coloque primero si bacab favor de decírmelo, gracias