Criada entre privilegios, lujos, seguridad, reglas altamente estrictas. Lo que comienzo como una noche para experimentar la libertad
Termina arrastrándola a un mundo el cuál ella no podrá escapar, porque cada paso y situación que enfrente la hunde más en el mundo del poder y el crimen.
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capítulo 11- deseo fuera de control
Despues de que la tensión en la sala aumenta por lo que dijo mi tío me retiro sin más, un mafioso italiano creando quien sabe que y la mafia de Rusia que es más fuerte que nosotros que también somos mafia, Interesante la cuestión. Regreso a la cocina en busca de las fresas que había pedido con crema de leche, me dan el vaso y lo recibo gustosa.
Una delicia las fresas, como me encantan
Reviso de nuevo mi celular el cuál está lleno de mensajes, luego entra una llamada.
— Sal estoy afuera — me dice y yo sorprendida dejo lo que me estoy comiendo en la mesa.
— ¿¡Que!? Pero quién te dijo que vinieras — respondo saliendo de mi casa.
Observo su auto a lo lejos, veo por atrás como Cristian me persigue y ya sabe el que hacer solo montarse a su carro y perseguir me a dónde sea que vaya.
Entro al auto admirando al hombre tan apuesto que tengo en frente, lo miro y analizo todo su cuerpo sin pudor alguno, de arriba abajo y me quedo en un punto fijo de su pantalón, me relamo los labios y vuelvo a su rostro. La tensión sexual aumenta y sin decir nada yo me levanto de mi asiento y me coloco encima de él sintiendo su miembro con mi pantalón, el rose me hace extremecer y eso que tenemos ropa puesta los dos.
— Quiero que me folles aquí adentro — susurro y el se nota un tanto sorprendido por eso
— Claro nena como no lo haría con semejante hembra encima mío — susurra cerca de mis labios
Su mano viaja detrás de mí camisa y toma un puñado de cabello mío haciendo que le dé más acceso a mi cuello, baja el pequeño top que tengo liberado mis tetas con las cuales juega un rato.
— dios me encanta como lo haces — Chupa tan exquisito.
Pensé que yo no eran tan sensible como ahora en mis senos
Me deshago del pantalón y el abre el suyo dejando su miembro erecto afuera bien parado y duro como una roca, la silla del auto queda totalmente Hacia atrás dejándonos más libertad de movimiento soy yo la que toma la delantera y me monto encima de él, mientras el ayuda a introducir su miembro. Nos besamos ferozmente, sus manos viajan hacia mis glúteos después de que su miembro está adentro y sin esperar se mueve sus caderas con una destreza impresionantes
— Dame más Leonardo — grito mientras el se hunde en mi con una rapidez y agilidad
Besa mis labios y muerdo su labio inferior sintiendome demasiado bien, mi cuerpo exige más, mi vagina aprieta su polla y ahora soy la que baja y sube rápidamente, todo mi cuerpo lo inclino hacia delante para mover solo mi glúteos como lo se hacer y lo veo, gruñendo.
— Mierda así, aprietame más nena — susurra mordiendo el cuello.
Cómo si fuera poco me muevo con una destreza encima de él como yo lo sé hacer subo bajo, hago círculos y cuando estoy a punto de venirme el me para y ahora es el quien se mueve de nuevo más rápido y duro me da, hasta el punto de soltar mi orgasmo y el de él. Chorreo todo su miembro y observo como el líquido de el sale de mi interior
— ¿ Tomas anticonceptivos?— pregunta luego de yo irme a mi asiento.
— Si por ahora para controlar problemas hormonales Pero muy pronto los dejaré — menciono y el no dice nada.
Empieza a manejar luego de arreglarse y yo hago lo mismo tratando de que no vayan a creer que estaba haciendo algo malo osea si pero no tiene porque saber
— ¿ A dónde vamos ? — Pregunto con curiosidad
— No seas impaciente — me dice y yo ruedo los ojos.
Me arrecuesto en el resp6aldar del asiento del carro sintiendo los ojos pesados, ahora que recuerdo deje a mi papa y mi tío solos y no avisé para donde iba Pero de eso me preocupó después.
[...]
Siento algo pesado en mis labios y una lengua, abro los ojos impactadas y es leonardo besándome toda la cara.
— Que — me levanto alejándolo de mi.
— Te estaba despertando
— si claro como un perro — lo miro mal
— Como un perro en celo, muñeca — sonrie saliendo del auto
Acto seguido yo hago lo mismo y observó que estoy en el monte. Me voy a dónde está el y lo miro
— Me vas a follar en el monte — sonrió pícara
— Mala idea no es, muy pronto — se acerca y me susurra esas palabras
el toma mi mano y me arrastra por los bosques hasta que los árboles y la naturaleza abren paso a una hacienda que tiene muchas hectáreas al parecer, y en nombre grande dice ascienda villa serene
— Que hermoso — digo poniéndome delante de el
Veo todos lo que tiene, hay un señor con cuatro caballos negros que se ven bien cuidados, veo un estanque de patos, y de cuánto animal aquí, una gallina. Me río cuando veo a unas gallinas el me mira raro y toma mi mano para dejarme guiarme
— El es marcos uno de mis guardaespaldas — me presenta a un hombre alto y me parece a verlo visto. — El otro que está con el caballo es el que manejan la ascienda por mi Álvaro montenegro
Yo me quedo embobada dejando que me presenté a los que están aquí
— yo soy su mejor amigo aunque el lo niegue, soy Reinaldo el hacker — se me plata en frente mío el hombre y es muy lindo a mi parecer
— Mucho gusto — le extiendo mi mano
Leonardo me agarra del brazo llevándome a pasar mas adentro, observo como un perro se viene encima mío y me pongo detrás de Leonardo.
— No hace nada, es un pastor alemán — dice mientras baja acariciando el pelaje de este
— Una lindura definitivamente — lo acaricio ahora yo
Nos dirigimos a la sección donde están los caballos y veo como los tres que tengo de frente son de color negro se nota lo muy cuidado que están.
— Vamos a montar en uno — me dice y me agrada la idea
El toma mi mano dejando un beso, para luego ayudarme a montar y así mismo se monta el.
Avanzamos con calma mientras el viento jugaba con mi cabello. Desde lo alto el paisaje se extendía inmenso, hermoso y silencioso, a lo lejos se podían observar los árboles extremeciendose por las brisas mientras mi agarre en la cintura de este hombre aumentaba, me sentía vagamente extraña una sensación nueva a flote. Cada paso del caballo marcaba un ritmo tranquilo, nos detenemos al final admirando la belleza de la naturaleza.
— Te gusta — Gira su rostro quedando cerca al mío.
— Me encanta — digo con una pequeña sonrisa el beso mis labios de una forma delicada no salvaje, es diferente.
Así mismo volvemos y el camino es silencioso, solo se escucha el sonido que hace el caballo, llegamos y me ayuda a bajar, observo como el sol se va oscureciendo.
— Tengo que volver — le digo viendolo en frente mío.
— Si — Me dice seco
Ahora que le pico a este hombre, lo miro Pero no digo nada, nos devolvemos por dónde vinimos y nos adentramos al auto