Ella renace con la posibilidad de salvarse a ella y a su familia.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Ducado Fitzpatrick 3
Cuando finalmente Arely y Aaron descendieron hacia la entrada principal del castillo Fitzpatrick, el ambiente se sentía extraño.
Más tenso que antes.
Varios guardias Fitzpatrick hablaban en voz baja cerca de las enormes puertas abiertas mientras el viento helado hacía entrar pequeños remolinos de nieve al interior.
Y en medio de ellos estaba el duque Mylo Fitzpatrick.
Alto.
Elegante.
Con aquella capa celeste y blanca cayendo perfectamente sobre sus hombros mientras hablaba tranquilamente con uno de los soldados.
Arely notó inmediatamente que algo ocurría.
Los guardias parecían más atentos de lo normal.
Y el cielo afuera se veía mucho más oscuro.
Como si una tormenta estuviera acercándose.
Entonces algo llamó su atención.
Pequeños brillos celestes flotaban cerca de las columnas heladas de la entrada.
Arely frunció ligeramente el ceño.
[Pensé que eran reflejos antes…]
Los pequeños destellos aparecían y desaparecían suavemente entre el hielo.
Como diminutas partículas luminosas suspendidas en el aire.
Hermosas.
Extrañas.
Por un momento incluso pensó que quizá estaba imaginándolo.
Hasta que..
—¡AH! ¡MIERDA!
El grito de Aaron la sacó completamente de sus pensamientos.
Arely giró inmediatamente.
Y vio a su hermano desplomado sobre el suelo helado cerca de una pequeña escalera lateral.
Se había resbalado.
Brutalmente.
—¡Aaron!
Ella corrió hacia él inmediatamente.
Aaron estaba sentado sobre la nieve sujetándose el tobillo con expresión de dolor genuino.
—¡Eso dolió muchísimo!
Arely se arrodilló rápidamente a su lado.
—¿Qué pasó?
—¡Hielo! ¡Tuve un duelo y perdí contra una escalera!
Incluso algunos guardias Fitzpatrick parecieron tensarse un poco al verlo caer así.
Mylo Fitzpatrick se acercó de inmediato.
Mucho más rápido de lo que Arely esperaba.
—Llamen al doctor —ordenó tranquilamente.
Los sirvientes se movieron enseguida.
Aaron intentó levantarse.
Y apenas apoyó el pie…
Soltó otro sonido de dolor.
—No, definitivamente está roto.
—No dramatices —murmuró Arely preocupada.
Pero honestamente…
El tobillo sí se veía mal.
Muy mal.
Entonces Mylo observó el cielo oscuro afuera.
Y habló con calma.
—Debemos partir ahora.
Arely levantó la vista sorprendida.
—¿Ahora?
El duque asintió ligeramente.
—La tormenta empeorará pronto. Si esperamos demasiado, el camino hacia los terrenos quedará bloqueado por nieve.
Arely dudó inmediatamente.
Miró a Aaron.
Luego al duque.
Y después nuevamente a Aaron.
[Por favor di que puedes venir.]
Pero Aaron seguía sujetándose el tobillo con dolor.
Aunque aun así intentó sonreír.
—Estaré bien.
Arely entrecerró los ojos sospechosamente.
Porque honestamente…
Aaron también era perfectamente capaz de fingir lesiones con tal de evitar el frío.
—Aaron.
—¿Qué?
—¿De verdad estás herido?
—¡Por supuesto que sí!
Ella seguía dudando.
Aaron notó inmediatamente su expresión horrorizado.
—¿No me crees?
—Tú fingirías tu propia muerte para quedarte junto a una chimenea.
—Eso es ofensivamente cierto, pero esta vez hablo en serio.
Arely seguía sin convencerse completamente.
Así que sin avisar…
Le apretó el tobillo.
Fuerte.
Aaron soltó un grito desgarrador que resonó por toda la entrada.
—¡¡ARELY TE ODIO!!
El pobre casi se cae nuevamente intentando apartarse.
Y entonces ella entendió inmediatamente.
No estaba fingiendo.
Realmente se había lastimado.
Mucho.
Arely sintió culpa instantánea.
—…Lo siento.
Aaron seguía respirando con dificultad mientras la miraba traicionado.
—Eres una criminal.
Incluso Mylo Fitzpatrick pareció ligeramente sorprendido por la brutalidad de Arely.
Aunque también parecía divertidísimo internamente.
Muy internamente.
Entonces el duque volvió a hablar tranquilamente.
—El doctor llegará pronto. Lord Hoffman estará bien atendido aquí.
Arely miró otra vez hacia afuera.
La nieve comenzaba a caer más fuerte.
Y los pequeños brillos celestes seguían flotando alrededor del hielo.
Extraños.
Hipnóticos.
Pero ahora mismo tenía un problema muchísimo más importante.
Eso significaba…
Que tendría que ir sola con el duque Fitzpatrick.
El corazón le dio un pequeño salto incómodo inmediatamente.
Aaron, todavía tirado en el suelo, levantó apenas una mano dramáticamente.
—Sobrevive.
Arely lo miró horrorizada.
—No ayudas.
Aaron sonrió débilmente.
—Si el duque vuelve a sonreírte así… recuerda que eres una mujer fuerte.
Ella quiso patearlo.
Pero honestamente ya estaba suficientemente herido.
Aun así, mientras observaba cómo los sirvientes ayudaban a Aaron a levantarse, Arely no podía dejar de pensar en algo extraño.
No entendía cómo su hermano se había caído de esa manera.
Aaron Hoffman era muchas cosas.
Mujeriego.
Dramático.
Irresponsable.
Pero torpe no.
Desde niño había corrido por establos, árboles, techos y terrenos nevados escapando de tutores y deberes familiares.
Incluso recordaba verlo trepar muros cubiertos de hielo después de alguna travesura absurda.
Tenía demasiada habilidad física como para resbalarse tan brutalmente en una pequeña escalera.
[Y el hielo ni siquiera parecía tan peligroso…]
La sensación incómoda volvió a recorrerle el pecho.
Entonces recordó nuevamente aquellos pequeños brillos celestes cerca de las columnas.
Pero antes de pensar demasiado..
—Lady Hoffman.
La voz tranquila del duque Fitzpatrick la sacó de sus pensamientos.
Mylo ya esperaba junto al carruaje principal.
La nieve caía lentamente alrededor de él mientras el viento movía apenas su capa blanca y celeste.
Y sinceramente…
Parecía una pintura demasiado hermosa para ser real.
Arely apartó inmediatamente esos pensamientos.
[No. Concéntrate.]
Su hermano ya había arruinado casi un tratado completo en Morozov.
Ella no podía permitirse cometer errores también.
Así que respiró profundamente y subió al carruaje.
Nerviosa.
Muy nerviosa.
Porque ahora sí estaban completamente solos.
Bueno… técnicamente había guardias y cocheros afuera.
Pero dentro del carruaje solo estaban ella y el duque Fitzpatrick.
Definitivamente no era una situación peligrosa para alguien que había pasado años obsesionada con protagonistas masculinos de novelas.
El carruaje comenzó a avanzar lentamente sobre la nieve.
Durante los primeros minutos hubo un silencio elegante.
No incómodo.
Pero sí lo suficiente para que Arely sintiera demasiada conciencia de la presencia del duque frente a ella.
Hasta que Mylo habló tranquilamente.
—El clima empeoró más rápido de lo esperado este año.
Arely agradeció mentalmente que iniciara una conversación normal.
—¿Siempre nieva tanto aquí?
Él asintió apenas.
—En invierno, sí. Especialmente cerca de la frontera.
Su voz seguía siendo suave.
Fría.
Extrañamente relajante.
—Mantener rutas comerciales abiertas suele ser complicado.
Arely inmediatamente se concentró.
Eso sí le interesaba.
Muchísimo.
—¿Y cómo manejan el transporte durante tormentas tan fuertes?
Los ojos celestes del duque parecieron iluminarse apenas ante la pregunta.
Probablemente porque la mayoría de nobles preguntaría cosas muchísimo más superficiales.
—Dividimos las rutas según prioridad comercial y militar.
Arely escuchó atentamente.
Y poco a poco…
Sus nervios comenzaron a desaparecer.
Porque el tema realmente era interesante.
Mylo continuó explicando..
—Los caminos principales reciben mantenimiento constante usando maná de hielo para estabilizar ciertas zonas. Pero en territorios amplios eso no es suficiente.
Arely frunció ligeramente el ceño pensativa.
—Entonces deben perder mucho dinero en transporte durante invierno.
El duque la observó unos segundos.
Claramente sorprendido.
—Sí.
Ella comenzó a pensar rápidamente.
—¿Y almacenan mercancías antes de las tormentas?
—Las más importantes.
—Pero eso sigue siendo arriesgado…
Sin darse cuenta, Arely comenzó a inclinarse un poco hacia adelante mientras hablaban.
Completamente interesada.
—¿Cómo coordinan la seguridad en un territorio tan amplio? Especialmente cerca de la frontera.
Mylo la observó atentamente ahora.
Como si comenzara a verla de manera distinta.
—Patrullas móviles. Torres de vigilancia. Y comunicación constante entre puestos.
Luego agregó con calma..
—Aunque estos últimos dos días hemos tenido ataques de bandidos cerca de ciertas rutas.
Arely asintió lentamente.
—Eso aumenta todavía más los costos comerciales.
—Exactamente.
Ella quedó pensativa unos segundos.
Luego murmuró..
—Entonces los terrenos cercanos a rutas seguras deben valer muchísimo más aquí que en otros ducados.
Mylo sonrió apenas.
Y esta vez no parecía coqueteo.
Parecía genuina sorpresa.
—Entiende rápido las estructuras comerciales.
Arely parpadeó apenas.
Y entonces recordó algo.
En su vida pasada…
Nadie había tomado demasiado en serio sus análisis o ideas.
Pero aquí…
Aquí llevaba más de un año aprendiendo administración y negocios obsesivamente.
Y le gustaba.
De verdad le gustaba.
—Aún me falta mucho por aprender —admitió honestamente.
Mylo sostuvo su mirada unos segundos más.
—No parece.
Arely sintió un pequeño calor incómodo subirle al rostro.
Y decidió concentrarse nuevamente en los negocios antes de empezar a pensar demasiado en la voz tranquila del duque o en sus ojos absurdamente bonitos.
—¿Los ataques de bandidos afectan mucho las negociaciones con otros territorios?
Y así continuaron hablando.
Sobre comercio.
Rutas.
Invierno.
Seguridad fronteriza.
Exportaciones.
Pérdidas.
Arely comenzó a hacer preguntas cada vez más específicas mientras Mylo respondía con evidente interés.
Y poco a poco…
Ella se olvidó completamente de sus nervios iniciales por estar sola con él.
Porque sinceramente…
Hablar con el duque Fitzpatrick era muchísimo más fácil de lo esperado.
Y eso quizá era todavía más peligroso.