Liza B. Pawn, una actriz famosa, deberá enfrentar a un monstruo creado por un pequeño Ship de su adolescencia. Mientras al mismo tiempo intenta sobrevivir a un Reality Show junto a su novia y a sus amigos.
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Capitulo #11: Primer acercamiento
Cuando comenzamos a jugar al voleibol, intenté mantenerme un poco lejos para ver las convivencias de mis compañeros. Ellos se veían tan adorables juntos; desde Noah haciendo equipo con Ed…
“¡¡Qué adorables!!” Grité en mi interior al ver como Noah le agarraba la mano a Ed cuando él se resbaló
—¿Te encuentras bien? —le pregunto sujetando a Ed como si fuera una princesa de un cuento de hadas—.
—Psh ¡A ti que te importa!
“¡Hasta se hace la difícil como toda Uke! Sí, se nota quién es el Omega y el Alpha de la relación” pensé asintiendo la cabeza
—¡No me toques! —se quejó en cuanto se percató de que lo estaba viendo, Ed lo apartó mientras se ponía rojo—. Tsh, lo siento pero no me avergüences —se disculpó en voz baja sonrojado—.
—Jaja, tranquilo, tranquilo, realmente no lo hice a propósito, es que te vi en problemas y mi instinto se lanzó para cuidarte
—No digas esas cosas, se pueden malinterpretar
—No es mentira, de verdad lo hice por acto reflejó —le dio unas palmadas en la espalda a Ed—. Tal vez son tus rasgos afeminados los que activan esos reflejos
—¡Cierra la boca!
—¡¡AYH!! ¡Vivan los novios! —mis compañeros voltearon a verme—. Uish, ahm… Lo-lo siento jaja, es solo que me emocioné
—Jaja, Liz no nos asustes así —se quejó Carly dándome de manera juguetona, un puñetazo en el hombro—.
—Como sea, ¡Carly! ¡A tu izquierda! —le ordenó Erick concentrado en el juego—.
A pesar de mis intentos para mantenerme a raya en el partido de voleibol, en medio del juego Sydney se desmayo. Tan solo escuche el golpe que se dio contra la arena al caer, sentí como mi cuerpo se movía solo y corría hacia ella para intentar despertarla.
—¡¡Syd!! —grité corriendo hacia ella—.
Ella estaba realmente caliente, mi primera reacción fue intentar quitarle la ropa que sobraba pero me detuve al momento en cuanto recordé que ella aún no quería revelar su identidad ante el público.
—¿Qué le pasó?
—¡Mierda! ¡Miely!
—¿Se encuentra bien? —me pregunto alguien de producción—
—Cre-creo que le dio un golpe de calor
—¡Quítale la ropa! —propuso Ed. Todos incluidos los de producción volteamos a verlo con la ceja levantada—. ¿Qué?
—Psh, hay algún lugar sin una cámara
—Sí, en el almacén, ven Liza
Así que con ayuda de los de la producción la llevé a un almacén que no tenía ninguna cámara; la recosté en una cama, donde comencé a quitarle la mayoría de la ropa.
—¿Estás segura de quedarte aquí con ella?
—Sí, yo puedo cuidarla. Ustedes sigan con el programa jaja por favor —le respondí de forma amable—.
Los de producción no se quedaron más tiempo para seguir con lo que tenían programado, aunque antes de irse me dieron agua para que se lo diera cuando despertara.
—Tonta —me quejé en voz baja mientras le quitaba la sudadera—.
Me llevé una sorpresa al quitarle la ropa de invierno, tanto por el olor a sudor que era un poco asqueroso como por su sostén negro que se marcaba debajo de su camisa, con el sudor.
“Ay mierda” pensé tragando saliva y retrocediendo un poco
Solo pude tragar saliva al ver debajo de su camisa, mis mejillas se pintaron rosadas y mi corazón se aceleró. Quería quedarme con la mirada fija en ese punto pero no podía hacerlo, no quería que se incomodara cuando se despertara.
—Uhm… ¿Dónde…? ¿Qué pasó? —susurró adolorida agarrándose la cabeza—.
Sydney confundida volteó a los alrededores hasta detener su mirada en mí con una mueca llena de confusión; sólo pude mirarla de reojo y darle su sudadera para que se tapara lo que se le veía por culpa del sudor. A ella no parecía importarle, de hecho sospechaba que ni siquiera se había dado cuenta de eso.
—Te… —tragué saliva—. Te dio un golpe de calor y te desmayaste, eso es todo —le respondí dándole su sudadera—.
—¿Huh? ¿Qué te pasa? ¿Por qué miras a otro lado? ¡¿Tengo algo en la cara?! —preguntó preocupada y asustada—. No me… —con mi dedo le apunté a su pecho, ella solo sonrió un poco y se sentó—. Jaja, no lo entiendo ¿Por qué te da vergüenza ver a tu novia así? Y creí que yo era la tímida
—N-no es que me dé vergüenza…
“¿Qué me pasa? ¿Por qué estoy temblando? So… ¡Solo intenta actuar como que no te da vergüenza! ¡¡Eres una actriz!! ¡¡Actúa como alguien que no siente vergüenza!!” Pensé apuntó de desmayarme por lo avergonzada que estaba
—Es… es solo…
—Jaja, dame la mano —me pidió extendiendo su mano hacia mi—.
Temblando y sin apartar la mano del suelo extendí mi mano hacia ella, Sydney riendo en voz baja agarró mi mano para meterla debajo de su camisa y de su sostén; al momento de sentir una sensación calentita en mi mano, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y volteé a verla, confirmando lo que realmente estaba tocando.
—S-Syd… —susurré con los ojos apartando la mirada—.
—Jaja Lizy ¿Por qué te volteas?
—N-no quiero incomo… incomodarte, ni… ni.. nada de eso —tartamudeé sintiendo como mi estómago no dejaba de burbujear—.
—No me incómodas, de hecho… me gusta cuando me miras y… —Sydney comenzó a jugar con su mechón de cabello mientras volteaba al suelo—. Quiero ser lo único que mires en el mundo, así que… no apartes la mirada, ni te contengas conmigo
—B-Bien —dije volteando a verla lentamente—.
Verla tan sonrojada e intentando aparentar que no se estaba muriendo por dentro de vergüenza hizo que mi cuerpo se relajara un poco más; pues estaba claro que ella se estaba esforzando por mi y no podía dejar que solo ella se esforzara.
—Es… es su-suave como una bolita anti es-estrés —tartamudee tocando su pecho con cuidado para no hacerle daño—.
—Jaja Sé no tengo mucho pecho pero espero que sea suficiente para ti —me dijo agarrando mi mano con una de sus manos—.
No sabía muy bien cómo fue que terminé en esa situación pero supongo que no podía quejarme, creo que estar a solas con ella sin cámaras ni nada, era mejor que estar afuera en la playa.
—Lizy —volteó a ver unas vendas que había en el almacén—. ¿Crees que puedas ayudarme a ponerme otra ropa? No quisiera desmayarme de nuevo
—ah… eh… S-sí, claro
Cuando pude recuperar el aliento, aparté mi mano de su pecho para ayudarla a vestirse con una ropa que pudiera mantener su identidad cubierta y que no la hiciera tener un golpe de calor.
—¡Solo confía en mí! No sé va a notar que eres mujer, ni que eres Sydney
—¿Eh? ¿Segura? Mi cuerpo sigue siendo el de una, por lo que no sé si sea buena idea sin nada holgado
—Tranquila, nadie lo va a notar
Para que no se le notara el sostén con el sudor le tuve que poner unas vendas blancas debajo de su camisa y para ocultar su cabello largo tuve que peinarla para después ocultar todo ese cabello en una gorra.
—¡Listo! ¡¿Lo ves?! —grité retrocediendo y dándole un pequeño espejo que había en el almacén—. Tu novia aparte de ser buena en su trabajo, tiene un talento para pasar desaparecida
—Sigo sin estar tan convencida de esto pero… supongo que eres como mi mamá
—¿Guapa y productiva?
—No, terca y un poco acosadora jaja
—Mm… que mentirosa ¿Cuando he sido terca y acosadora?
—¿De verdad quieres que te recuerde como fue que nos conocimos? Porque recuerdo que me seguiste a mi trabajo y si eso no es ser eso no sé que es
—Pff, esas son puras mentiras, yo no soy terca
La verdad a simple vista parecía un chico y sin usar tanta ropa para esconder su delgado cuerpo de mujer.
—Bien, es momento de que regresemos y sigamos viendo mi telenovela de un amor prohibido entre dos Gays —dije atándome la sudadera de Sydney en mi cintura casi como si fuera una falda—.