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Rescatada por el Dueño del Morro

Rescatada por el Dueño del Morro

Status: Terminada
Popularitas:17.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Carol Nami

Ayla tiene veinticuatro años, un cuerpo lleno de marcas y un secreto que no puede contarle a nadie: el hombre que mató a su madre es el mismo que la tiene prisionera.

Cada noche, Ayla escapa al único bar abierto en el morro, buscando en el fondo de una botella unas horas de paz. Pero alguien la está observando. William —conocido como Sombra, el dueño del morro— no es el tipo de hombre que mira para otro lado cuando algo no le cuadra. Y esa mujer de lentes oscuros y mangas largas en pleno calor de Río de Janeiro le despierta algo que no logra ignorar.

Cuando Ayla aparece una noche al borde del colapso, Sombra toma una decisión que cambiará la vida de ambos: llevarla a su casa, ponerla bajo su protección y jurar que nadie volverá a tocarla.

Lo que ninguno de los dos esperaba era enamorarse.

Pero en el morro, el amor no viene sin guerra. Un enemigo implacable quiere a Ayla de vuelta. Secretos familiares enterrados durante décadas empiezan a salir a la superficie. Y Ayla descubrirá que la mujer rota que llegó pidiendo ayuda tiene dentro de sí una fuerza que nadie —ni ella misma— sabía que existía.

Una historia de amor intenso, lealtad inquebrantable y transformación en el corazón de las favelas de Río de Janeiro. Para lectoras que no le temen a las emociones fuertes.

Contenido para mayores de 18 años.

NovelToon tiene autorización de Carol Nami para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo Veintitrés

Capítulo Veintitrés

William (Sombra)

Invité a todos mis muchachos a un churrasco en casa. Fui a comprar las carnes y algunas cosas que mi diosa me pidió. Compré también algunas bebidas y volví a casa. BN y Ctreze me encontraron en el camino; llegamos a casa y fui directo a preparar la parrilla. Todos fueron llegando y enseguida estaba tomando con los muchachos.

Las chicas ya habían terminado y fueron a cambiarse. Cuando vi a mi diosa salir de la casa con ese bikini diminuto, casi me da algo; mi amigo aquí abajo hasta dio señales de vida.

Empezó a salir la carne de la parrilla, y antes de comer las chicas se fueron a la alberca. Ayla se quitó la tanga, me dio la espalda mostrándome ese trasero delicioso y se fue meneando las caderas. Casi la agarro por la cintura y me la llevo adentro.

—Llegó Ceifador, Sombra —dice BN, y me volteo.

Me levanto y voy a saludar a mi parcero.

—Pensé que ya no venías —lo abrazo.

—Perdón por la demora. Estaba tratando de convencer al viejo de venir, pero ya sabes que es medio difícil, ¿no? —dice, y me río.

—Quédate tranquilo, hermano.

Saludo a su prometida y los llevo a la mesa. No sé por qué, pero algo parecía diferente en Ceifador; me recordaba a alguien, pero no lograba identificar a quién.

Las chicas volvieron a la mesa y mi diosa se sentó a mi lado. Se la presenté a Ceifador y se quedaron mirándose de forma extraña. Medio me desconcerté hasta que entendí el porqué: se parecían muchísimo. Por eso lo miré y tuve la impresión de que me recordaba a alguien.

Seguimos conversando y las chicas se fueron a platicar a la sala. En la mesa de afuera quedamos solo los hombres.

—Sombra, ¿puedo hablar contigo un momento? —me llama Ceifador.

—¡Claro! —me levanto y vamos hasta un área vacía.

—Oye, perdón por quedarme mirando a tu mujer, pero no sé... ella como que se parece a mí —dice.

—Tranquilo, yo también lo noté —digo con una sonrisa, rascándome la cabeza.

—¿Sabes algo sobre su familia? —pregunta con cara de curiosidad.

—Mira, lo único que sé es que su papá la abandonó cuando tenía cinco años. Y su mamá falleció hace dos meses —cuando digo eso, abre los ojos enormes.

—¿Cuántos años tiene, Sombra? —pregunta un poco agitado.

—Tiene 24, hermano. Pero ¿por qué? —digo tratando de entender.

—Mi papá tuvo una hija después de mí, pero mi mamá huyó con la niña cuando descubrió que él era narcotraficante. En esa época todavía no era dueño del morro —dice caminando de un lado a otro—. La niña tenía cinco años. Mi papá las buscó durante años, pero nunca las encontró. Hasta hoy sufre por eso —se detiene y me mira—. No sé, Sombra, pero Ayla se parece mucho a mi hermana. Mi papá tiene varias fotos de ella en casa y es igualita a la niña.

—¿Tú crees que Ayla puede ser tu hermana? —digo en shock.

—Puede ser que sí —dice—. Pero por lo que me contaste, ella dice que el papá las abandonó a ella y a su mamá —dice medio confundido.

—A lo mejor la mamá mintió para que no buscara al papá, sobre todo porque ella huyó por él ser criminoso —digo mirándolo fijamente.

—Puede ser. ¿Qué hago ahora? —vuelve a caminar de un lado a otro.

—Ven mañana y trae las fotos; ahí hablamos en la boca —le digo.

—Está bien. Solo que no le voy a decir nada a mi papá todavía. Es medio intenso con ese tema y va a querer venir. Extraña mucho a su hija —dice con cierta tristeza.

—Pero déjame preguntarte, ¿cómo se llamaba tu hermana?

—Mi papá dijo que se llamaba Isabella Fernandes Oliveira —dijo, y me quedé pensando un momento.

—Ayla solo tiene Fernandes como apellido. Hasta en el documento no aparece otro —digo.

—Quizás la mamá le cambió el nombre a la niña y hasta el de ella misma. Por eso mi papá nunca logró encontrarla. También noté que Ayla no es de Río, ¿verdad?

—Así es, ella es paulista.

—Bueno, mañana vengo y traigo las fotos para que hablemos con ella —dice sacando el celular y mirando la hora—. Me tengo que ir. Maribel tiene una cena en casa de su familia.

—Dale, parcero. Nos vemos mañana entonces. Gracias por haber venido —digo dándole un abrazo.

Ceifador fue a despedirse de todos y a llamar a su prometida. Volví adentro y algunas personas ya se estaban yendo. Ayla estaba sentada en la sala y parecía bastante cansada.

—¿Vamos a descansar, amor? —pregunto sentándome a su lado.

—Voy a organizar las cosas con tu mamá y después voy, mi amor —dice dándome un beso.

—Yo las ayudo para que sea más rápido. Quiero acostarme ya y quedarme abrazadito con mi diosa —digo, y ella se ríe—. Sin contar que tengo que castigarte por usar ese bikini súper cortito y provocarme encima.

—Yo no hice absolutamente nada, mi amor —dice pasando la mano por mi muslo.

Cuando iba a decir algo, se levantó con una sonrisa traviesa en la cara y se fue.

—Hoy me las pagas, Ayla —susurro, y me río.

Todos ayudaron a organizar la casa y por suerte no dejé que nadie entrara a la parte de adentro; todo quedó ordenado. Después de una hora y media ya estaba todo arreglado. Ayla se fue a su cuarto y yo fui a fumar uno con los muchachos.

—Carajo, estoy muerto —dice BN casi acostándose en la silla.

—Ni me digas. Estuvo divertido, pero recoger todo cansa —digo riéndome.

—Limpiar después del desmadre es una lata, pero si no lo hubiéramos hecho, ellas nos mataban —dice Ctreze, y nos reímos.

—Hermano, perdona la pregunta, pero creo que todos notaron el parecido impresionante de Ayla con Ceifador —dice BN.

—Él habló conmigo sobre eso. Cree que Ayla puede ser su hermana, la que se llevó la exmujer de Morte —digo, y los muchachos se quedan sorprendidos.

—Puede ser. Se parecen demasiado —dice Ctreze.

—No comenten nada de esto. Mañana él viene a hablar con ella —digo dándole una calada al porro.

—Quédate tranquilo —dice BN.

—¿Dónde está Pedro? —pregunto.

—Anda de arrimón con Lana —dice Ctreze, y me río.

—Ese hermano mío no tiene remedio —digo.

Me quedé un rato más con los muchachos y luego ellos también se fueron. Subí a mi cuarto y me di un baño rápido, me cambié de ropa y fui a estar con mi pequeña.

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Carolina Vargas
👏👏
Isabel Martín
Una historia interesante, felicidades autora 👏👏👏👏
Nicol Andrea Troncoso
me encanta la historia es muy buena
Isabel Moreno Sandobal
No entiendo, si tiene un trabajo,con lo poco o mucho que gane, se puede ir de esa casa 😮
Liliana García
Algo enredada, pero es por los modismos y me imaginó que es traducción 🤔
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