Después de la devastadora pérdida de su madre, Ayla se ve obligada a vivir con su padrastro en el Morro da Rocinha, en Río de Janeiro, donde es sometida a innumerables formas de abuso y violencia. En medio de la desesperación, busca consuelo en noches de alcohol, hasta que un encuentro casual con un grupo de amigos, liderado por Sombra, el dueño del morro, cambia el rumbo de su vida.
Con la ayuda de Sombra, Ayla finalmente logra liberarse de las garras de su padrastro.
Enfrentando traumas del pasado y nuevos desafíos, Ayla descubre que su historia está lejos de terminar. La batalla por la paz y estabilidad apenas comienza, y tendrá que superar muchos obstáculos para encontrar finalmente la tranquilidad que tanto anhela.
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Capítulo 23
Capítulo Veintitrés
William (Sombra)
Llamé a toda mi gente para una parrillada en casa, fui a comprar las carnes y algunas cosas que mi diosa pidió. Compré algunas bebidas también y volví a casa, BN y Ctreze me encontraron en el camino, llegamos a casa y ya fui a preparar la parrilla, todos fueron llegando y pronto ya estaban bebiendo con los muchachos.
Las chicas ya habían terminado y fueron a cambiarse, cuando vi a mi diosa salir de la casa con ese bikini minúsculo casi me da un ataque, mi amigo aquí abajo hasta dio una señal de vida.
La parrillada comenzó a salir y antes de comer las chicas fueron a la piscina, Ayla se quitó la tanga y volteó ese trasero delicioso hacia mí y salió moviéndolo. Casi la agarro por la cintura y me la llevo adentro.
— El Segador llegó, sombra. — Dice BN y me volteo hacia atrás.
Me levanto y voy a saludar a mi compañero.
— Pensé que ya no venías. — Lo abrazo.
— Lo siento por la demora, estaba tratando de convencer a ese viejo de venir, pero sabes que es fastidioso ¿no? — Él habla y yo me río.
— Tranquilo hermano.
Saludo a su novia y los llevo hasta la mesa, no sé por qué pero algo parecía estar diferente en el Segador, él me estaba recordando a alguien, pero no lograba identificar a quién.
Las chicas volvieron a la mesa y mi diosa ya se sentó a mi lado, se la presenté al Segador y ellos se quedaron mirando extraño, me quedé medio pasmado hasta entender el porqué, ellos se parecían mucho, era por eso que lo miré y tuve la impresión de recordar a alguien.
Continuamos conversando y las chicas salieron para ir a conversar en la sala, en la mesa de afuera quedaron solo los chicos.
— Sombra ¿puedo hablar contigo a solas? — El Segador me llama.
— ¡Claro! — Me levanto y vamos hasta un área vacía.
— Cara, discúlpame por estar mirando a tu chica, pero no sé, ella medio que se parece a mí. — Él dice.
— Todo bien, yo también percibí eso — Digo abriendo una sonrisa y rascándome la cabeza.
— ¿Sabes algo sobre la familia de ella? — Él pregunta con semblante curioso.
— Cara, la única cosa que sé es que fue abandonada por el padre cuando tenía cinco años. Y la madre ya falleció hace dos meses. — Cuando digo eso él abre los ojos como platos.
— ¿Cuántos años tiene Sombra? — Él pregunta un poco agitado.
— Ella tiene 24 hermano, ¿pero por qué eso? — Digo tratando de entender.
— Cara, mi padre él tuvo una hija después de mí, pero mi madre huyó con la niña después que descubrió que él era traficante, en la época él aún no era dueño del morro. — Él dice andando de un lado para otro. — La niña tenía cinco años, mi padre las buscó por años, pero nunca encontró a las dos, hasta hoy él sufre por eso. — Él dice parando y mirándome. — No sé sombra, pero Ayla es muy parecida a mi hermana, mi padre tiene varias fotos de ella en casa y ella es igualita a la niña.
— ¿Crees que Ayla puede ser tu hermana? — digo impactado.
— Puede ser que sí. — Él habla. — Pero por lo que me dijiste ella dijo que el padre la abandonó a ella y a la madre. — Él habla medio confuso.
— A veces la madre mintió para que ella no buscara al padre, aún más que ella huyó por él ser criminal. — Digo encarando él.
— Puede ser, ¿qué voy a hacer ahora? — Él vuelve a andar de un lado para otro.
— Conversa con ella, Ayla también tiene algunas fotos de la infancia, a veces ella se queda mirando, pero nunca vi fotos del padre de ella. — Digo.
Yo estaba realmente en shock con todas esas informaciones y sinceramente ni sé cómo Ayla va a reaccionar a eso.
— Ven aquí mañana y trae las fotos, ahí conversamos allá en la boca. — Le digo.
— Todo bien, solo no voy a comentar con mi padre aún, él está medio loco con ese asunto y va a querer venir aquí, él siente mucha falta de la hija. — Él dice medio triste.
— Pero déjame preguntar, ¿el nombre de tu hermana era cuál?
— Mi padre dijo que era Isabella Fernandes Oliveira. — Él dijo y me quedé pensando un poco
— El nombre de Ayla solo tiene Fernandes, hasta en el documento no tiene otro apellido. — Digo.
— A veces ella cambió el nombre de la niña e incluso el de ella, por eso mi padre nunca consiguió encontrarla, noté también que Ayla no es de Río ¿cierto?
— Sí, ella es Paulista.
— Bueno mañana yo vengo aquí y traigo las fotos y conversamos con ella. — Él habla agarrando el celular y mirando la hora. — Voy a tener que ir ahora, Maribel tiene una cena en la casa de la familia.
— Dale compañero, nos vemos mañana entonces, gracias por haber venido. —Digo dando un abrazo en él.
El Segador fue a despedirse del personal y a llamar a su novia, volví para adentro y algunas personas estaban yéndose, Ayla estaba sentada en la sala y parecía bien cansada.
— ¿Vamos a descansar amor? — Pregunto sentándome a su lado.
— Voy a organizar las cosas con tu madre y después voy mi amor. — Ella dice dándome un beso.
— Yo los ayudo para ir más rápido, quiero acostarme luego y quedarme abrazadito con mi diosa. — Digo y ella da una risotada. — Sin hablar que tengo que castigarte, por usar ese bikini súper corto y provocarme aún.
— Yo no hice absolutamente nada mi amor. — Ella habla pasando la mano en mi muslo.
Cuando iba a hablar algo, ella se levantó con una sonrisa traviesa en la cara y salió.
— Hoy me la pagas Ayla. — Susurro y doy una risotada.
Todo el mundo ayudó a organizar la casa y por suerte no dejé a nadie entrar en la parte de adentro, quedó todo organizado, después de una hora y media ya estaba todo arreglado, Ayla fue para su cuarto y yo fui a fumar uno con la gente.
— Carajo estoy cansado. — BN habla casi acostándose en la silla.
— Ni me digas, fue divertido, pero arreglar todo cansa. — Digo dando una risotada.
— Arreglar las cosas después del desorden es una fastidio, pero si no hiciéramos nada, íbamos a ser golpeados por ellas. — Ctreze habla y damos una risotada.
— Hermano disculpa la pregunta, pero creo que todos notaron el parecido aterrador de Ayla con el Segador. — BN habla.
— Él habló conmigo sobre eso, él cree que Ayla puede ser la hermana de él que fue llevada por la ex-mujer de la Muerte. — Digo y los chicos quedan sorprendidos.
— Puede ser, ellos se parecen mucho. — Ctreze habla.
— Ni digan nada sobre eso, mañana él va a venir ahí a hablar con ella. — digo dando un trago al porro.
— Tranquilo. — BN dice.
— ¿Dónde está Pedro? — Pregunto.
— Está dándole unos besos a Lana. — Ctreze habla y doy una risotada.
— Ese mi hermano no vale nada. — Digo.
Me quedé unos minutos más con los chicos y luego ellos también se fueron, subí para mi cuarto y tomé un baño rápido, me cambié de ropa y fui a estar con mi pequeña.