Flor Watson, una heroína, deberá enfrentar a sus demonios internos dentro del Valhalla mientras al mismo tiempo continúa con su vida poco normal como madre en una familia.
¿Podrá Flor sobrevivir a su mente? ¿O a la maternidad?
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Capitulo #11
A diferencia de lo que pensé… no volví a regresar a ese plano, de hecho los siguientes días fueron bastantes tranquilos; llevé a mi hija a la escuela…
—No olvides tu mochila ¿de acuerdo? —dije dándole su mochila—.
—No, mami —dijo May agarrando su mochila con estampas de princesas—. ¡¿Y ya le pidieron a la cigüeña a mi hermana?!
—Ahm… N-no pero recuerda que tienes que graduarte con buenas calificaciones para que la pidamos, ese fue el trato
—Ahhh, que estafa
También saque a mi perro a pasear, solo que está vez en otro lugar que no era la Tierra.
—¡¡Loxy!! ¡¡Espera!! —grité siendo arrastrada por mi perro en medio de la luna—
Por más que le gritaba para que se detuviera, mi perro no dejaba de correr con la lengua fuera, alrededor de la luna.
—¡¡Loxy!! —grité antes de impactar contra una montaña lunar—.
Y aproveché el tiempo que Mayday estaba en la escuela para estar con mi esposo. Ambos nos escapabamos de nuestro trabajo por unas horas para reunirnos en nuestra casa.
—¿Y bien? ¿Qué te parece la petición de nuestra hija? —me pregunto mi esposo mientras estábamos besándonos en nuestra cama—.
—Se nota que los niños no salen de tu vagina para considerar eso —bromeé separándome un poco—. Aunque… ¿Ella también te lo pidió?
—Sí, ha estado por meses dándome cartas para el polo norte, los reyes magos incluso el hada y el ratón de los dientes, de verdad está desesperada por un hermano
—Jaja ¿De verdad hizo eso? —me reí con una carcajada—. No puedo creer que te hiciera enviar esas cartas pero… ¿Qué hiciste con ellas?
—Bueno… las guarde ¿Quieres leerlas?
—¡Sí, por favor!
Stanley se separó de mí para sacar una caja de zapatos llena de cartas escritas por mi pequeña; leímos juntos cada una de ellas, en las que pedía e imploraba no solo un hermano, sino muchísimos hermanos.
Lo curioso era que lo que menos pedía Mayday era hermanos menores, ella quería e imploraba más un hermano mayor. Alguien que la cuidará, que le enseñara e hiciera que nosotros no tuviéramos que preocuparnos mucho por ella.
Leer como hija pedía tanto a una hermana mayor, hizo que recordara mi relación con la mía. Algunas lágrimas salieron mientras la leía, ella pedía tanto una relación similar a la que su tonta madre había arruinado.
Obviamente darle una hermana mayor era casi imposible, siendo que Mayday fue la primera que tuvimos y por ende solo podíamos darle alguien menor a ella.
Por unos momentos incluso sus cartas me hicieron dudar de en sí realidad debíamos darle lo que tanto pedía, en la idea de adoptar a alguien más grande para que fuera feliz pero… nuestra economía no era la mejor para expandir más nuestra familia.
—¿Huh? ¿Flor estás llorando?
—¿Q-Qué? —al darme cuenta de mis lágrimas me di la vuelta para esconder mis lágrimas de mi esposo— No… —añadí con voz llorosa mientras me limpiaba las lágrimas—. Solo… Mm… Creo que tal vez deba renunciar a mi trabajo y buscar otro, uno mejor pagado o… tal vez deba pedir otro aumento, es solo eso
—¿Eh? Pero… ¿No tienes dos trabajos?
—N-no, el doctor Bell me despidió jaja pero… tal vez debas ir tú, eres más listo que yo, además es mejor que ser repartidor, te pagan más
—Mm… —me volteó a ver con la ceja levantada—. ¿Se lo daremos, verdad?
—¿Huh? ¿Qué? —siguió con la ceja levantada pero ahora estaba acompañada de una sonrisa—. Ah, eso… pues… yo… creo que puedo parir otro hijo más, y si —me acerque a él y le agarre el muslo—. Si me dices que me amas, tal vez, otros mil
—¿Solo mil? Jaja
—Sí, solo mil, no soy indestructible pero sí invencible con las palabras mágicas
—Te amo —me susurró pegando su frente en mi frente—.
—Gracias… de verdad, lo necesitaba
Los siguientes días busqué un nuevo trabajo mejor pagado pero en los únicos que pude encontrar, eran imposibles para mí, no porque fueran difíciles, sino por mi doble vida como heroína.
Al final el único trabajo que me permitía llevar mi doble vida como heroína fue el que tenía, por lo que tuve que buscar la forma de encontrar un aumentó sin humillarme en el proceso, claro.
Era normal que mi jefe despidiera a alguien, así que solo tenía que esperar a que un puesto estuviera vacío para ocuparlo.
—¡¡Y no vuelvas!! ¡Ahora ve a pelearte con los que entrevistas en otro lado!
En uno de los tantos días, uno de los recursos humanos salió de la oficina del jefe llorando, me daba un poco de pena por el chico, solo que no era el tiempo de sentir lástima debía entrar a la oficina del jefe antes de que mis compañeros me ganarán la oportunidad de un aumento.
—¿Y bien? ¿Qué hizo el bastardo de Komori ahora? ¿Y Zero estuvo involucrada?
—No pero salvo una niña
—¡No me importa! Quiero detalles que sobre su relación con Zero, queremos esa exclusiva pero ¡Ya!
—Bueno, según reportes, Komori acabó con los criminales y provocó caos en Moncia
—¡Bien! ¿Y Zero estuvo con él?
—No
—¡¡Entonces largo de mi oficina!! Quiero fotos o una maldita exclusiva que confirme la relación, esa sería una ganga
—¡¡Señor!! ¡Su café! —dije entrando con el café favorito del jefe—.
—¡Señorita Watson!
—¡¿S-sí?!
—¡¿Sabes algo de recursos humanos?!
—Ah, eh, bueno yo…
—¡¡Me da igual!! ¡¡Te daré 100 de los más grandes ahora vete de mi oficina!!
—¿Qué? ¡¿Solo cien?! Ser de recursos humanos triplicaría mi trabajo
—Ay, qué dolor… aunque… ¡Tráeme una fotografía de Zero y Komori besándose! Eso es drama del bueno, tráelo y te daré 500, y sabes que lo hago
Sin pensarlo acepté la oferta de mi jefe asintiendo de forma frenética, después de todo solo tenía que tomarme una fotografía con mi esposo en lo alto de un edificio.
—Estás segura de que esto te dará un aumento
—Sí, solo… solo bésame como si fuera la última vez que lo hicieras
Coloqué la cámara con un temporizador en lo alto de un árbol, para después volar a los brazos de mi esposo, él me alzó en sus brazos y cuando el flash de la primera fotografía nos golpeó, nos acercamos al otro para besarnos como si fuera la última vez.
Entre tanto beso y beso me olvidé de mi aumento por unos segundos, no fue hasta que su celular vibró que volví a poner los pies en la Tierra.
—Gracias —susurré antes de separarme para volar a la cámara que había puesto en el árbol—.
A la mañana siguiente aparecí en la oficina de mi jefe con esa fotografía, con un café y su dona favorita. Él al entrar me quitó la fotografía y se sentó en su silla con una sonrisa orgullosa.
—¡Bien! ¡Dale la fotografía a Claudia! —dijo dándome la fotografía—. Ella se encarga de ese chisme ahora, ahora mueve tu trasero a la zona de recursos humanos
—¿Qué? ¡¡¿En serio?!!
—Sí, ahora vete y deja mi desayuno aquí
—¡¡Muchas gracias!! ¡¡Jefecito!! —grité emocionada—
Dejé las cosas de mi jefe en el escritorio y después me fui aguantando la emoción de que lo había logrado… lo había logrado… ¡¡Lo había logrado!! ¡¡Pude tener mi aumento!!