Gabriela es una adolescente. Quien no gusta mucho de estudiar. Pero un día. recibe una llamada, no sabe de quien se trata. Pues es número desconocido., cuelga pero al día siguiente. Vuelve a recibirla. Esta vez contesta. Escucha una vez. Que pregunta ¿Eres tú? Cada día recibirá la misma llamada e intentará no contestar. O ser lo más cortante posible. Aunque al final. Deja alargar la llamada y descubre algo sorprendente e inmaginable.
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Capítulo 11
—¿qué? —pegunto Gabriela.
—sí. Al final tienes una nueva amiga. Eso es genial. Me alegro por ti.
—¿CO, como sabes que hice una nueva amiga? ¿Quién te lo dijo? ¿Nos vistes? ¿Quién eres?
—un pajarito por ahí me lo dijo.
—¿un pajarito? —se acercó a la ventana.
—sí. Es alguien muy genial. Bueno, te dejo para qué puedas terminar tu tarea.
—¿Eh? ¡Oye! —le corto la llamada. ¿Cómo sabe lo de hoy? ¿Quién será ese pajarito? —salió al patio de su casa.
—¿qué pasa cariño? —pregunto su mamá.
—nada mamá, solo quería ver si el pájaro seguía ahí en el árbol del vecino de enfrente.
—¿un pájaro? No recuerdo haber visto uno.
—fue hace un momento. Lo vi desde mi ventana, así que, quería verlo más de cerca.
—oh, bueno, ¿ya terminaste tú tarea?
—¡Ah! Ah…. Ya estoy avanzando, me falta poco. Ja, ja.
—qué bien, entonces ven que la cena esta lista. Después sigues con ellas.
—claro.
Entro nuevamente a la casa, se sentó a la mesa, se acomodo en su silla y espero su plato de comida. El cual no llego al instante, sino un poco después de que su mamá sirvió toda la comida. Su padre bajó. Estaba descansando. Muy pronto tendría que hacer un viaje importante y pasar el tiempo con su hija y esposa era su único deseo. Todos comieron en silencio. Hasta que un celular empezó a sonar y era el de nuestra protagonista. Lo busco por todos lados. Pero no lo encontraba hasta que recodo donde lo había dejado. Corrió hasta su habitación y ya habían colgado. Empezó a ver el registro y era un número desconocido. Temio que fuera ese número nuevamente. Aunque este era diferente al final. La duda la invadió. Así que, regresó la llamada y fue contestada.
—Hola.
—¿Hola?
—¿sabes quien te habla?
—ah... No, la verdad no.
—soy clara.
—¿clara? ¿Clara...? ¡Clara!
—¿Ya?
—sí. ,lo siento, es que no conozco el número y pensé que era algún tipo de estafa o cosas así.
—claro que no!! Conseguí tu número de Carolina. Por si preguntabas.
—¿por Carol?
—sí. Te fuiste tan rápido que ya no pude pedirte tu número. Así que, le pregunté a Carolina el tuyo y me lo dio. Claro que antes de eso. Yo le pedí su número. La llame hace una hora.
—oh, ya veo. ¿,y que pasa?
—nada extraño, solo quiero hablar.
—ah, entiendo, ¿puedes llámarme en unos viente minutos? Estoy cenando todavía.
—ah, claro. Te llamo en veinte minutos entonces.
—por favor.
—esta bien.
—gracias.
—de nada.
—sí.
—¡sí!
—ah... ¿Adiós?
—adiós,
—te hablo luego.
—sí. Yo también...
—este... Vuelvo luego, ¿sí?
—Aquí te espero.
—¡Hija tu cena!
—¡Ahorita voy! Bueno, regreso en unos minutos.
—claro, buen provecho.
—gracias.
—es un gusto.
—sí... ¿Cuelgas tú o cuelgo yo?
—cuelga tu mejor.
—¿Yo?'¿por qué no tú?
—no creo que sea lo apropiado.
—exacto, entonces... ¿Colgamos las dos a la vez?
—sí. Creo que es mejor así.
—muy bien, a la cuenta de 3. 1, 2 y...
—¡No! ¡Estoy hablando con una amiga!
—3... —corto... Uuuy... Ah, volveré Lego. Lo siento.
Bajo corriendo, sus padres estuvieron esperando a que regresara, empezó a comer nuevamente. Hasta que su .mamá empezó la platica.
—¿Y quien era?
—¿Eh?
—sí. ¿Con quien hablabas?
—ah, con una amiga.
—¿Una amiga?
—sí. Ahora tengo una nueva amiga.
—¿y qué paso con Carol?
—seguimos siendo amigas. Solo que ahora se nos unió una integrante más.
—oh, ya veo.
—¿en serio es una amiga? —pregunto el papá.
—sí papá, no estoy hablando con un chico en secreto. Si es lo que piensas.
—¿me estas diciendo la verdad?
—sí. —lo mira directamente a los ojos.
—bien, ¿y de qué hablaban?
—cosas de chicas. Mamá sabe de que es.
—¿Yo? Oooh. Si. Ya entiendo.
—¿y esas cosas de chicas que son?
—cosas de chicas querido. Cosas que solo nosotras podemos saber y necesitamos saber.
—¿en serio?.
—sí. Quizas más adelante te lo diga. ¿Si?
—Aaaah, está bien. Bueno, dile a tu amiga que puede venir a comer cundo quiera.
—sí. Se lo haré saber.
—así pueden comer aquí las tres, e incluso pueden hacer una pijamada. —hablo la mamá. —estoy un poco ansiosa de conocer a su mamá.
—pues no lo sé, creo que ella trabaja todos los días.
—oh, es una lástima. Me gustaria poder hacerme también su amiga. Así madres e hijas serian amigas. Y podriamos salir a algún lado. Nosotras seis. —una mirada alegre y llena de ilusión.
—claro, le preguntaré si su mamá tiene algún día libre.
—gracias cariño.
—sí...
Termino la platica, y la mesa volvió a estar en silencio. Gabriela termino un poco antes. Recogió sus trastos, los lavo por ella misma. Los coloco en su lugar. Agradeció la comida y regreso a su cuarto. En cuanto entro, se sentó en la silla de su escritorio y tomo su teléfono e inicio la llamada a Clara. Nuevamente.
—¡oye! ¿Por qué colgaste?
—lo siento, pero, presione el botón sin querer. Pero te dije que te llamaría en unos viente minutos. Paso...
—treinta y cinco minutos.
—ah... Sí. Eso mero. ¿Estuviste contando los minutos desde el momento en que colgué?
—claro que no!! Recién ahora estoy viendo eso.
—¿en serio?
—sí. Estuve haciendo mi tarea. Mientras tanto.
—¿tú tarea? ¿La haces?
—S, sí. Yo la hago. No soy como tú que hasta una cara de sorpresa ponen los profesores cuando la entregas.
—je,je. Es que me gusta tomar mi tiempo.
—sí. Claro...
—bueno, ¿y qué haces?
—estoy en mi cuarto, acostada sobre mi cama.
—¿quisieras tener a Carol junto a ti verdad?
—¿qué? ¡oye!
—es broma.
—qué buena broma. Gracias.
—de nada, ja, ja, ja.
—¿y tú que haces?
—Aquí sentada frente a mi escritorio, sin muchas ganas de hacer nada.
—¿y la tarea?
—menos.
—¿no sé cómo llegaste hasta aquí?
—esa misma pregunta me he hecho y también Carol.
—¿debe ser duro para ella tener una amiga como tú?
—no lo sé, pero yo la quiero mucho y ella me ayuda cuando no entiendo nada., que es casi todo el tiempo, ja, ja, ja.
—ya veo que sí. Bueno, te dejo para que hagas tu tarea, que estoy segura no la has hecho.
—¿qué comes que adivinas?
—es de suponerse, bueno, nos vemos mañana entonces.
—sí. Hasta mañana.
—claro. Has tu tarea. No seas floja y te quedes dormida.
—no mamá...
—¡Oye! —Gabriela colgó.
—lo siento. Aaaah, veamos. Primero matemática...s. —se queda dormida encima del cuaderno de matemáticas.