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ÁMAME SIN MEDIDA.

ÁMAME SIN MEDIDA.

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Triángulo amoroso / Romance
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna stars

Dicen que la venganza sabe dulce al principio, pero que termina dejando un sabor amargo que ni el tiempo puede borrar.
Ella lo creyó culpable de su dolor y dedicó cada latido, cada suspiro, a destruirlo. Pero lo que no imaginó era que al herirlo, también desgarraba el corazón de un hombre que solo deseaba amarla incondicionalmente.
Él, marcado por las sombras de un error que nunca cometió, vio cómo el que creía el amor de su vida se le escapaba de las manos sin poder hacer nada, roto antes de poder florecer.
Pero entonces apareció ella, luminosa, inesperada, distinta. Ella que con su sola presencia lo sacaba de su zona de confort, irritandolo a cada momento. Sin embargo, con una sonrisa era capaz de desarmar a cualquiera provocando que su corazón temblara sin medida.
El destino ya había trazado un camino, pero la venganza lo torció… Ahora, se trazaba uno nuevo en el cual ninguno de los dos estaba dispuesto a perder.

NovelToon tiene autorización de Luna stars para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¡¿Y usted, sabe con quien esta tratando?!

El sonido constante del monitor acompañaba el respirar pausado de Sofía. El blanco de la habitación contrastaba con la palidez de su piel, y el olor del desinfectante se mezclaba con el tenue aroma de su perfume, todavía impregnado en las sábanas.

Fernanda entró sin esperar a que alguien le permitiera hacerlo. Ella en lo único que pensaba era en el estado de salud de su hermana, podía sentir cada latido de su corazón con fuerza, y apenas la vio conectada a los monitores, no pudo contener las lágrimas. Aquella mujer fuerte, arrogante y desafiante, ahora se veía frágil e indefensa, casi irreconocible.

Se acercó despacio tomando su mano con cuidado, y sin dudar apoyó su frente sobre ella.

— Por favor, no me dejes sola… — Susurró, con su voz quebrada por la impotencia.

Ella más que nadie conocía todas las dificultades por las cuales Sofía había pasado durante estos años. Y también sabía que, en parte, ella misma había contribuido a ese dolor, empujada por sus familiares y el orgullo.

Después de un rato, Fernanda decidió salir al pasillo. Necesitaba saber qué era lo que realmente había sucedido. Pero al abrir la puerta, se topó con una figura imponente. El padre de Maximiliano estaba allí, con su porte altivo y su mirada fría, la misma que usaba para intimidar a quienes consideraba inferiores. Pero para Fernanda eso no significaba nada.

— No voy a permitir… — Dijo él con voz grave y llena de desprecio. — …que una mujer como tu hermana venga a desestabilizar la vida de mi hijo.

— ¡¿Disculpe?! — Preguntó ella sin importarle el aura tensa que rodeaba al hombre. — ¿Y se puede saber quien es usted para venir a hablar mal de mi hermana?  Fernanda lo enfrentó sin vacilar.

— Muchachita insolente. — Los ojos del hombre centelleaban de furia ante el desafío de Fernanda. — ¿Sabes con quién estás hablando?

— ¿Y usted, acaso sabe con quién está hablando? — Respondió Fernanda, con una sonrisa que descolocó al hombre. — Además… No me interesa saber quien es usted.

El padre de Maximiliano dio un paso hacia ella, su voz se tornó más baja, amenazante.

— Tu hermana es una oportunista. Desde que apareció, mi hijo no ha hecho más que hundirse.

Fernanda arqueó una ceja, sin apartarse ni un centímetro comprendiendo quién era ese hombre. Y por supuesto, ella no iba a permitir que alguien ofendiera a su hermana estando ella presente.

— Eso es algo curioso no cree. — Respondió fingiendo pensar. — Porque tengo entendido que fue después de haberse casado que la vida de su hijo comenzó a desmoronarse. Y al parecer usted solo está tratando de buscar culpables en el lugar equivocado.

El rostro del hombre se tensó aún más. Sobre todo porque nadie se había atrevido  a insinuar algo así frente a él. Pero a Fernanda no le importaba nada de eso y continuó, con un tono sereno pero lleno de fuego.

— Quizás lo que le molesta es ver que Sofía no es como todos los demás, y que sabe que ella nunca le va a temer. Pero si busca un enemigo, búsquelo entre los suyos. No entre los que, a pesar de todo, lo han ayudado a levantarse. — El silencio que siguió fue tan denso que hasta el aire pareció detenerse. — Es fastidioso tratar con personas que creen que el poder les da derecho a pisotear a los demás. — Dijo Fernanda, cruzando los brazos. — Siento que me roban la juventud.

Sus palabras, suaves pero mordaces, fueron el golpe final. Pasó junto a él sin mirarlo, dejando una estela de perfume y orgullo, mientras que el padre de Maximiliano no pudo decir ni una palabra más debido a la audacia de la joven. Steffan, quien había presenciado la escena desde el final del pasillo, no pudo evitar reír en voz baja. Y este, al ver que ella se dirige a la cafetería del hospital, decidió seguirla, la observo por un instante mientras se sentaba en una de las mesas con un té en las manos aún con el pulso acelerado por la discusión.

— Realmente no mides tus palabras. — Comentó él mientras tomaba asiento a su lado.

— ¿Qué hace aquí? — Fernanda ni siquiera se molestó en mirarlo. — ¿Acaso me está siguiendo?

— Sus palabras me hacen sentir como si estuviera cometiendo un delito. — Respondió él con un deje divertido.

— ¿Y no lo es, acaso? — Dijo, dándole un sorbo a su té sin levantar la mirada.

Steffan la observó, fascinado por la seguridad con la que se movía, por el tono de su voz y el brillo desafiante en sus ojos.

— Creo que está más preocupada por acusarme de acoso que por la recuperación de su hermana.

— Así es. Pero creo que ahora me preocupa más el hecho de que se siente demasiado cerca. — Replicó ella, mirando de reojo su silla. — ¿Podría sentarse al frente? Está invadiendo mi espacio personal.

Steffan sonrió y obedeció.

— Soy un hombre muy obediente. — Dijo al cambiarse de lugar. —. Y sí… desde aquí puedo observarla mejor.

Fernanda rodó los ojos, intentando disimular el leve rubor que subía a sus mejillas. Ese hombre era irritantemente encantador, y lo peor era que él lo sabía. No entendía qué tenía, pero desde que se conocieron, había algo en él que la descolocaba.

Aun así, no estaba dispuesta a seguir los pasos de su hermana ni a caer en los mismos errores. Por eso al terminar su té, se levantó con elegancia.

— Ha sido un placer, señor entrometido. Pero algunos tenemos alguien a quien cuidar.

Steffan la observó marcharse, sin poder evitar sonreír.

— Creo que he enloquecido… — Susurró para sí mismo, viendo cómo su figura desaparecía por el pasillo.

De regreso a la habitación, Fernanda sintió un nudo en el estómago al ver movimiento en el interior. Los médicos salían y hablaban en voz baja entre ellos. Por lo que no dudo en entrar de inmediato, y al hacerlo, sus ojos se llenaron de lágrimas.

— Sofía…

Su hermana estaba despierta. Pálida, débil, pero con los ojos abiertos y con un leve intento de sonrisa que se dibujó en sus labios al verla entrar.

— Por favor, no me vuelvas a asustar de esta manera. — Murmuró Fernanda mientras se acercaba a ella abrazándola con cuidado. Sofía apoyó la cabeza en su hombro y le acarició la espalda.

— Lo siento… no pensé que todo esto terminaría así.

— Está bien. — Susurró su hermana, conteniendo el llanto. — Te perdono, pero solo porque ya estás despierta.

Ambas rieron suavemente, rompiendo el peso del silencio. Pero antes de que la calma pudiera asentarse, la puerta volvió a abrirse. El padre de Maximiliano estaba allí. Su mirada se posó en Sofía con una mezcla de desprecio y desconfianza.

— Así que tú eres la famosa Sofía Loreti. — Dijo con voz grave. — La mujer que puso la vida de mi hijo patas arriba.

Sofía no se alteró. Se incorporó con esfuerzo, manteniendo la mirada fija en él.

— Yo no puse nada patas arriba, señor Ferreira. Su hijo ya estaba en ruinas cuando llegué, y lastimosamente tuve la desgracia de cruzarme en su camino.

— Mi hijo jamás habría terminado en un hospital si no fuera por ti. — Hablo mientras daba un paso al frente, amenazante. — Y ahora su reputación está por los suelos.

— ¿Está seguro de eso? — Sofía sonrió con ironía. — Pero si hay tanto problema… entonces me haré responsable. — Dijo con una calma que irritó mucho más al hombre. — Y aunque no le guste mi presencia; tendrá que aceptarme..

El padre de Maximiliano apretó la mandíbula y salió sin responder, con la ira hirviendo en todo su ser. Sofía se dejó caer contra la almohada, exhausta mientras  Fernanda le tomaba la mano con una sonrisa orgullosa.

— Te amo, hermana. Nunca cambies.

Sofía la miró de reojo, aún recuperando el aliento.

— No pienso hacerlo. — Dijo con una media sonrisa. — Aunque al parecer, eso me mete en más problemas de los que quisiera.

Fernanda sólo sonrió mientras la abrazaba con tranquilidad, pero en la mente de Sofía solo había una pregunta. ¿Qué era lo que había sucedido? ¿Cómo estaba Maximiliano?

— Afuera todo está patas arriba. — Comentó Fernanda. No podía ocultarle a su hermana lo que estaba sucediendo.

— ¿A qué te refieres? — Preguntó con un poco de fatiga.

— Las noticias afirman que eres la culpable de que el matrimonio de Maximiliano terminará. Insinúan que eres su amante y que por eso fue que su esposa desapareció y así evitar la humillación.

— Vaya… — Sofía cerró sus ojos por un momento dejando salir un suspiro pesado. — Ahora comprendo porque ese señor está tan furioso.

— No creo que sea el único.

Sofía comprendía a lo que se refería su hermana. De seguro su padre ya sabe sobre lo sucedido, y este no tardará en intervenir para mal.

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Maria Elena Martinez Lazaro
hay no, que rabia me da que cada vez que van a decir algo importante alguien tiene que abrir la puerta e interrumpir, no puede ser yo también quiero saber que paso con el desalmado de su papá
Maria Elena Martinez Lazaro
Dios mío que incertidumbre quien será esa persona que entró así y a quien llamó Fernanda
Maria Elena Martinez Lazaro
Que bien por Sofía y Maximiliano 👏👏👏que bueno que salió a defender el honor de su furia esposa 🤭🤭. Por favor querida autora Luna no te demores mucho en subir capitulos quedé perdida y me tocó volver a leer de nuevo para poder cogerle el hilo
Maria Elena Martinez Lazaro: gracias y bendiciones
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente la historieta
Margalenis
la verdad es q no he entendido es nada esto está enredado
Lucenid Perez Quintero
espero nuevos capítulos 🤭🤭
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