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La Mano En La Sombra. Pimienta Rosa Y Poder

La Mano En La Sombra. Pimienta Rosa Y Poder

Status: En proceso
Genre:Mafia / Omegaverse / Reencarnación
Popularitas:9k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Alessio De Luca compró un esposo omega para que fuera un adorno en su vida de capo, pero esa noche Renato Vieri murió de miedo. En su cuerpo despertó Dante, un alfa estratega que perdió su vida en otro mundo.

Ahora, fingiendo sumisión, Renato usará a Alessio para escalar hasta la cima del hampa. Su plan: ser la mano en la sombra que guíe cada movimiento de su alfa. Pero su verdadera naturaleza empieza a filtrarse en su aroma, lo que debería oler solo a algodón y flor de cerezo comienza a liberar pimienta rosa, un picante que Alessio no puede ignorar.

Entre la atracción de sus feromonas y la admiración por esa mente criminal, el alfa se verá obligado a replantearse todo lo que creía sobre los omegas, el poder y la lealtad. Juntos formarán una alianza letal. Pero cuando la máscara caiga y Alessio descubra que su esposo no es quien dice ser, ¿serán dueños de la ciudad o enemigos mortales?

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: Algodón y pólvora

El dolor fue lo primero.

No el dolor limpio de una bala, sino un ardor superficial, cortante, que le subía por los brazos desde las muñecas. Dante intentó mover las manos y sintió la resistencia de algo que le apretaba la piel: vendas, húmedas, manchadas de un rojo que aún no se había secado del todo.

Abrió los ojos.

El techo era blanco, las sábanas eran de algodón, había un jarrón con flores de cerezo en la mesita de noche, y una luz tenue entraba por la ventana entreabierta. El aire olía a algo suave, floral, limpio. Algodón. No era su olor, el suyo había sido pólvora, cuero, asfalto caliente. Este olía a lo que los alfas querían proteger, o poseer.

No era su casa, no era su cuerpo.

Junto a la cama, una silla, sobre la silla, una manta arrugada. Alguien había estado allí, vigilando.

Dante giró la cabeza, en el umbral de la puerta, un hombre de mediana edad, con uniforme de servicio, lo miraba con los ojos abiertos. Llevaba una bandeja en las manos, pero se había detenido al verlo despierto.

—Señor Vieri —dijo, y su voz era un susurro—. Está despierto.

Dante intentó hablar, pero su garganta estaba seca, solo salió un sonido ronco.

El sirviente dejó la bandeja sobre la mesita y se acercó con cautela.

—El señor De Luca ordenó que no lo dejaran solo —dijo—. He estado aquí toda la noche, por si acaso.

—Agua —logró decir Dante.

El sirviente le acercó un vaso, Dante bebió. El líquido fresco le alivió la garganta y le aclaró la mente.

—¿Cómo se llama? —preguntó, su voz sonaba más aguda de lo que recordaba, más suave.

—Luca, señor.

—Luca —repitió Dante—. ¿Qué pasó?

Luca bajó la mirada.

—Usted... se hizo daño, señor. El médico vino, lo suturó, dijo que no había sido profundo, que tuvo suerte.

Dante asintió, no supo qué más decir, su cabeza era un torbellino de imágenes que no le pertenecían, pero aún no podía ordenarlas.

—Déjame solo —dijo.

Luca dudó.

—El señor De Luca ordenó...

—No voy a volver a hacerme daño, déjame solo.

Luca lo miró un momento, luego asintió y salió, cerrando la puerta.

Dante se quedó solo.

Intentó incorporarse, el esfuerzo fue mayor de lo que esperaba, sus brazos temblaron, tuvo que apoyarse en el colchón dos veces antes de lograr sentarse. El mundo giró a su alrededor un momento, luego se estabilizó.

Miró sus brazos, delgados, pálidos, las vendas en las muñecas ocultaban los cortes, pero debajo de ellas la piel se veía fina, casi traslúcida. Cerró una mano, los dedos respondieron, pero sin fuerza, como si estuvieran envueltos en algodón.

—Maldición —susurró.

Se levantó, las piernas le temblaron, tuvo que agarrarse al borde de la cama para no caer. Dio un paso, otro, llegó hasta el espejo.

El rostro que lo miraba no era el suyo.

Ojos avellana, grandes, con reflejos dorados. Pestañas largas, labios delgados, bien dibujados, pómulos suaves, mandíbula delicada. El cabello castaño claro, ondulado, le caía sobre los ojos. Era un rostro bonito, frágil, el tipo de rostro que los alfas buscaban en un omega.

Dante levantó una mano y tocó su propia mejilla, la piel era suave, sin cicatrices, sin la dureza de quince años en el crimen organizado.

—Esto no soy yo —dijo en voz alta.

Pero era su cuerpo ahora.

Bajó la mirada a su cuerpo: delgado, hombros estrechos, cintura fina, nada de la masa muscular que había construido durante años. Si intentaba golpear a alguien, probablemente se rompería los nudillos, si intentaba correr, lo alcanzarían en segundos.

Era débil y era hermoso.

Dante sintió un nudo en el estómago. No era miedo, era rabia, rabia por lo que había perdido, rabia por este cuerpo que no le pertenecía y que, sin embargo, ahora era su única herramienta.

Usa lo que tienes, se dijo, no lo que quisieras tener.

Caminó hasta el escritorio, abrió el cajón, encontró una libreta de tapas duras, gastada en los bordes. La sacó, la abrió.

"Diario de Renato Vieri."

Se sentó en el borde de la cama y empezó a leer.

Página tras página, la vida de Renato Vieri se desplegó ante él.

Una infancia donde le enseñaron que su único valor era su belleza. Una adolescencia donde aprendió a bajar la mirada. Una venta que le comunicaron como quien anuncia un negocio. El primer encuentro con Alessio De Luca: el alfa que lo había comprado para que fuera un adorno, que lo miró como quien evalúa una mercancía, que le dijo "no des problemas" con una voz que no admitía réplica.

"No quiero acostumbrarme. No quiero ser un adorno. Pero no sé ser otra cosa."

Dante cerró el diario.

Ahora entendía. Las imágenes que habían invadido su mente al despertar eran los recuerdos de Renato. El miedo, la soledad, la hoja de afeitar. Renato se había matado porque no sabía ser otra cosa.

Dante apoyó la espalda en el cabecero de la cama y cerró los ojos. Yo sé ser otra cosa, pensó, pero no puedo mostrarlo. No aún.

Alessio De Luca lo había comprado para que fuera un omega sumiso, callado, bonito; s de repente ese omega empezaba a hablar con frialdad, a mirar a los alfas a los ojos, a dar órdenes... levantaría sospechas, y no podía permitirse eso. No hasta que entendiera el terreno, conociera a los actores, identificara las alianzas y las traiciones.

Tengo que ser Renato, decidió, al menos por ahora. Bajar la mirada, callar, sonreír cuando toque. Ser un adorno. Pero por dentro, observaré, aprenderé, tejeré mi red.

Golpearon la puerta.

—Adelante —dijo, y su voz sonó más sumisa de lo que quería. Apretó los dientes. Eso, así, wue piensen que soy débil.

Luca entró con la bandeja de té que había dejado antes.

—Señor, el médico vendrá más tarde a revisarlo. Y el señor De Luca ha preguntado por usted.

—¿Qué le has dicho? —preguntó Renato, con la mirada baja, como había leído en el diario que Renato hacía.

—Que todavía duerme.

—Gracias, Luca.

Luca lo miró un momento, como si algo le resultara extraño, pero luego asintió y salió.

Renato se quedó solo, tomó la taza de té con manos que aún temblaban ligeramente, bebió. El líquido caliente le quemó la garganta, pero lo ancló a la realidad.

Soy Renato Vieri, pensó, un omega vendido, un adorno, alguien que no da problemas.

Pero mientras el té caliente le llenaba el estómago vacío, en sus ojos avellana brilló algo que no estaba allí antes.

No era sumisión. Era paciencia.

La noche cayó sobre la mansión, Renato apagó la luz y se quedó en la cama, con los ojos abiertos en la oscuridad.

No podía dormir.

No era el nuevo cuerpo, no era el miedo a que alguien entrara, era otra cosa; un peso en el pecho que no se iba.

Ferraro.

Cerró los ojos, la imagen llegó sola: el callejón, el asfalto caliente, el olor a pólvora y sangre, Ferraro corriendo hacia la salida. Él, de rodillas, taponándose la herida con los dedos.

Y luego, el rostro del traidor.

Dante lo había visto. Lo había visto acercarse, arrodillarse a su lado, mirarlo con esos ojos que antes le habían parecido leales.

—¿Por qué? —había intentado preguntar. La palabra no había salido, solo sangre.

El hombre no había respondido, solo se había incorporado y se había ido, dejándolo morir.

Quince años. Quince años a tu lado y me mataste sin pestañear.

Dante —Renato— apretó los puños en la oscuridad.

No sabía si Ferraro había sobrevivido, no sabía si aquel mundo seguía existiendo. Pero sabía una cosa: si alguna vez encontraba a ese hombre en esta vida, no le preguntaría por qué, solo actuaría.

Abrió los ojos, se levantó, fue al escritorio. Abrió el cajón.

El diario ya lo conocía, la hoja de afeitar ya no estaba (alguien la había retirado, como todo lo peligroso), pero debajo de unos papeles en blanco, encontró un sobre doblado. Lo reconoció, era la carta que Renato Vieri había escrito antes de morir.

La desdobló con dedos que aún temblaban.

"Nunca quise ser un adorno. Nunca quise que me vendieran. Nunca quise tener miedo todo el tiempo. Pero no sé ser otra cosa. Me enseñaron a bajar la mirada, a callar, a sonreír. Y lo hice. Lo hice todo bien. Pero sigo teniendo miedo. Y estoy tan cansado.

Perdón."

Dante leyó las palabras una vez, dos veces, sintió el peso de cada letra temblorosa. No era lástima lo que le producía, era rabia. Rabia por un omega que había sido roto antes de aprender a defenderse, rabia por un mundo que lo había reducido a carne bonita y callada.

Pero yo no soy él, pensó, y no voy a permitir que su sacrificio sea en vano.

Rompió la carta en pedazos pequeños, pequeños, hasta que no quedó nada. Los dejó caer en la papelera. Adiós, Renato, no te olvido, pero esto ya no es tu historia. Cerró el cajón, bolvió a la cama, se giró de lado, cerró los ojos.

Primero, sobrevivir. Primero, ascender. Luego, recordar.

Esa noche no durmió.

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☆Nanu☆
me encanta esta tensión!!!😏 Ya quiero que Ren lo deje sin aliento, que Ale sienta lo que quiere provocar!!! un pequeñín cambio de roles 🤪🤓
Nerezka Martinez
claro que si , interesante muy interesante 👌😉😉
Maru19 Sevilla
Se están acercando 🤭
Marlucha💋
El café que yo tomo tiene Cardamomo!, sabroso!💜
Nidia Mojica
Renato Y Alessio ahí van. Con Marco y Rocco creo es mas complicado.
☆Nanu☆
los secundarios duros se ablandan!!! 😅😏
Ale cada día me gusta más, está aprendiendo a coexistir con todo lo que es y significa Ren. Todavía falta pero va por buen camino🤓🤓🤓
ILikeYourFather
👀
Nidia Mojica
Renato sabe lo que hace y Alessio poco a poco empieza a ceder.
Amantedelpan
Ya cayooooo😝
☆Nanu☆
que se traen Rocco y Marco???🤓
ILikeYourFather: sabia q no solo yo lo habia pensado
total 3 replies
Maru19 Sevilla
Quiera o no va ha reconocer la valía de Renato
🔪Rachell Foster 💕🇲🇽
Tension~
Nidia Mojica
Leo el capituoo casi sin respirar cuando esos dos se enfrentan 😱 pero me encanta.
Nidia Mojica
Masoquistas ambos 🤔.
Hanabi Montano: Dígamos que los atrae el desafío 🤭🤭 Les gusta lo que no pueden controlar fácilmente
total 1 replies
Marlucha💋
Eso si debió contarte admitirlo y decirlo Alessio!, pero es un gran paso sigue por ahí mijo☺️
Hanabi Montano: Poco a poco va reconociendo el valor de Renato, todavía le cuesta, pero ya es algo
total 1 replies
Marlucha💋
Uyyÿ! Renato eso si que fue un certero golpe al orgullo de Alessio🤭🤭
Marlucha💋
Ha!, aunque te duela Alessio? necesitas el consejo o estrategias de Renato
Marlucha💋
Pensarlo? si chiruli!, vas a consultarlo con Renato 🤭🤭
Rockxxo
me encantaaaaa🤭🤭🤭🤭
Hanabi Montano: Me alegra que estés disfrutando la historia 🥰🥰
total 1 replies
☆Nanu☆
bien ahí!!!👏👏👏 ahora están en modo "alianza estratégica". me gusta esto😏😏😏
pasión y estrategia, se lo dejo a ahí autora, para título de próxima obra 🤪🤪🤪🤪
☆Nanu☆: jajajaja, me alegro que guste aunque fue en tono de chiste. 😅
usted tiene ideas muy interesantes, seguro encuentra a que ponérselo!! ( siempre disponible para tirar ideas 🤪🤪🤪)
total 2 replies
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