El peso de la vida a veces se manifiesta en las sombras más inesperadas. Un pasado turbio, marcado por la traición y la desesperación, dejó a Yerik en un camino solitario, cargando con un secreto que lo consume.
La vida, con su cruel ironía, le presentó una nueva batalla: la enfermedad de su hijo. Sin recursos y acorralado por la urgencia, Yerik se vio forzado a tomar decisiones que desafiaban su propio ser, buscando una luz en la oscuridad más profunda. Un acuerdo, una promesa, un futuro incierto que lo ataría a quienes le arrebataron la paz, mientras la esperanza de salvar a su pequeño se aferraba a un hilo delgado. Pero el amor de un padre es una fuerza indomable, capaz de enfrentar cualquier adversidad, incluso cuando el precio a pagar es el propio dolor.
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Cap 1: recuerdos
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Era la mañana del fin de semana y Yerik como cada día, estaba visitando a su pequeño Leo en el hospital. Antes de entrar a la habitación, habló con los doctores para saber cómo había pasado la noche su pequeño hijo. Luego de esto, respiró profundo y puso una sonrisa en sus labios para entrar al lugar.
Cómo siempre, el hombre sintió un nudo en pecho al ver a su hijo postrado en la cama de hospital, con los tubos y monitores que marcaban el ritmo de su vida. El niño, al ver a su padre y a pesar de su frágil estado, sonrió alegremente.
— Buenos días, hijo, ¿Cómo te sientes hoy?— preguntó luego de darle un beso en la frente
— Buenos días, papi, bastante fatigado, pero ya la enfermera me dió la medicina.
— Lo siento, es mi culpa no tener el dinero suficiente, para tu operación de transplante de médula osea.
— papi, no te estoy culpando, sé que has hecho todo lo que está en tus manos para salvar mi vida.
— prometo que reuniré todo el dinero muy pronto, cuando lo tenga haré que te operen de inmediato.
— Gracias papi……. Papi, ¿Cuándo conoceré a mi papá?— preguntó con inocencia.
Ante la pregunta, Yerik sintió un nudo en el estómago. No sabía cómo decirle esa dolorosa verdad que lo ha atormentado todos esos años.
— Hijo, ya te dije que tu padre está en el extranjero, haciendo un trabajo muy importante y confidencial. Pero estoy seguro que pronto vendrá a conocerte— respondió, eludiendo la verdad que lo atormentaba.
Al escuchar la respuesta de su padre, la mirada del niño se llenó de esperanza, un destello que contrastaba con la tristeza que invadía el corazón de Yerik.
— papi, me siento muy cansado y me duele el cuerpo.
— Descansa, hijo. Más tarde volverán a darte la medicina.
Mientras el pequeño Leo se sumía en un profundo sueño, Yerik se perdió en sus pensamientos, viajando a un pasado que nunca dejó de perseguirlo.
— Yerik, amor, hoy nos han invitado a un nuevo club — decía el hombre mientras le acariciaba la mano
— amor, mañana tengo exámenes, vamos otro día— respondió mientras revisaba sus apuntes.
— Yerik, has estudiado suficiente, por favor acompáñame— suplicó
— ¿Pero y mis exámenes?
— Estoy seguro que no tendrás problema con ellos. Vamos, te aseguro que la pasaremos muy bien.
— Está bien, iremos a ese club— respondió con una sonrisa
En ese tiempo, él era casi un niño, que ni siquiera había cumplido los 17 años. En esa ocasión, la invitación de su novio y el amor que le demostraba, lo impulsaron a ir esa noche al club.
— amor, este lugar es espectacular— decía feliz por el ambiente.
— Sabía que te gustaría
La música retumbaba, las luces parpadeaban, y él dejándose llevar por la música, fue a la pista a bailar con su novio, sintiendo que el mundo era suyo. Luego del baile, fueron a su mesa y pidieron sus bebidas, sin embargo, la alegría, las risas y la felicidad se apagaron cuando comenzó a sentir su cuerpo incómodo, su vista se había nublado un poco, su cuerpo casi no respondía y el deseo de tener sexo aumentaba.
— Amor, me siento muy mal, ¿Podrías llevarme a casa?— sin entender su estado ya que solo había bebido 3 cervezas
— En un momento nos vamos, espérame aquí.
Dicho esto, el hombre se alejó de la mesa dejando a Yerik allí sufriendo por lo que le estaba sucediendo. Yerik siguió a su novio con la vista y lo vió hablando con dos hombres mayores, luego de unos minutos, los hombres le dieron un fajo de billetes y este sonrió satisfecho mientras los contaba. una transacción oscura que hizo que su corazón se encogiera sin saber porqué.
— “ debo salir de aquí, n-no entiendo que me sucede y por qué esos hombres me miran de forma tan extraña”
Antes de que pudiera irse, su novio se acercó a él, lo tomó del brazo y lo lanzó hacia esos hombres, como si fuera un objeto desechable.
— Espero que lo disfruten— dijo su novio sonriendo
— Espero que de verdad sea virgen, de lo contrario tendrás que devolver el dinero.
— Está nuevo, yo he sido su única pareja y no lo he tocado— respondió sin ningun remordimiento
Ante tales palabras, Yerik sintió el miedo apoderarse de él y, en un acto de desesperación, empujó a los hombres y salió corriendo tanto como podía, empujando a las personas del lugar. Mientras era perseguido, el chico entró a una sala VIP del segundo piso, allí vió a un joven que estaba casi desmayado.
— “ No quiero que me encuentren, no quiero que me toquen”— colocandole seguro a la puerta
La droga estaba haciendo efecto en el sistema del jovencito, quien no sabía que hacer para calmarse. Sin poder controlarse, se abalanzó hacia el hombre que estaba en el sofá casi inconsciente y comenzó a besarlo con desespero.
— Por favor ayúdame— pidió mientras desabrochaba su camisa.
El hombre ebrio, lo sujetó de la cintura y lo atrajo más a su cuerpo para besarlo con pasión. En ese momento de vulnerabilidad compartida, se entregaron el uno al otro, el hombre aunque ebrio, lo cuidó y le hizo el amor con delicadeza. Pasado un tiempo, Yerik ya estaba conciente de sí mismo, al verse desnudo junto al hombre dormido a su lado, se reprochó tener sexo con un desconocido. Su corazón estaba dolido por lo que le había hecho su novio.
— “ debo irme de aquí antes de que me encuentren”— pensaba mientras buscaba su ropa y se vestía
Las luces de esa sala eran demasiado tenues y su pareja de cama estaba dormido dándole la espalda, por lo que no lo pudo ver a la cara. Sin darle importancia a eso, el chico salió sigilosamente del lugar, su única certeza era que debía escapar de allí y denunciar a su novio quien era un hombre de 23 años. El jovencito se dirigió a la comisaría y denunció a su exnovio por fraude y engaño, abuso emocional, coacción y tráfico de personas. Luego de la denuncia un policía lo acompañó hasta la habitación que rentaba cerca al colegio. Temiendo por su seguridad, el jovencito recogió sus pertenencias y abandonó la ciudad, regresando al pequeño pueblo.