La vida de Emma cambia cuando el señor Rodrigo, tras más de 40 años trabajando en la empresa, decide jubilarse. Buscando a alguien joven y conocedor de su área para sustituirlo, elige a su asistente, quien ya tiene más de 10 años de experiencia trabajando a su lado. Aunque su elección podría convertir a Emma en la candidata perfecta para convertirse en la nueva madre de los hijos del presidente.
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Capítulo 11
Los días pasaron, y Emma se fue acostumbrando a su nuevo puesto como gerente. La verdad es que hacía un excelente trabajo; después de todo, era prácticamente lo mismo que ya conocía, solo que con más responsabilidades. Además, contaba con la valiosa ayuda de su nueva asistente, Nicole.
Una mañana, al llegar a la empresa, Emma saludó a varios colegas mientras se dirigía hacia el ascensor. Estaba tan concentrada en los papeles que tenía en las manos—documentos que debía presentar en su primera junta como gerente—que no se dio cuenta de que chocó accidentalmente con alguien en la recepción. Al levantar la vista, se dio cuenta de que era nada menos que el presidente, Dominic.
— Oh, perdón —dijo Emma, su rostro volviéndose serio al reconocer a Dominic.
Dominic esbozó una sonrisa sarcástica al notar su desconcierto.
— Veo que, además de no saber caminar bien con zapatos altos, también tienes problemas para mirar por dónde caminas. Quizás deberías hacer una lista de tus defectos y comenzar a trabajar en ellos.
Emma lo miró con determinación, respondiendo con firmeza.
— Agradezco la sugerencia, pero hubiera sido útil si yo le hubiera pedido su opinión... Con permiso.
Sin esperar una respuesta, Emma se alejó antes de perder la paciencia tan temprano en la mañana. Dominic, por su parte, no pudo evitar observarla mientras se alejaba. El vestido blanco que llevaba le quedaba espectacular, pero al darse cuenta de que estaba perdiendo tiempo, miró su reloj, aclaró la mente y la garganta, y se dirigió al ascensor.
Cuando Emma llegó a su oficina, se sentó en su silla y comenzó a redactar el informe que debía presentar. Esta tarea era por órdenes directas de Dominic, y Emma, cansada de las constantes críticas que recibía de su parte, se esmeró en preparar un informe impecable, sin errores ni fallos en la redacción o los cálculos. Sabía que la junta directiva sería en dos días, por lo que debía apresurarse.
Los días pasaron rápidamente, y su primera junta como gerente ya estaba a la vuelta de la esquina. Emma subió al penúltimo piso, donde fue recibida por la secretaria principal del presidente y otra asistente. Ingresó a la sala de juntas y se sentó en el lugar que antes pertenecía a su antiguo jefe. Los demás gerentes comenzaron a llegar, cada uno tomando su lugar y colocando sobre la mesa los informes que sus departamentos habían preparado.
Finalmente, llegó Dominic. La sala se sumió en un silencio ensordecedor, roto solo por la voz del presidente que anunciaba el inicio de la reunión.
— Bien, comencemos la junta.
La secretaria de Dominic se acercó para recoger los informes que serían necesarios para la discusión. Emma no podía dejar de observar a Dominic, y aunque como hombre lo detestaba, como líder no podía negar que era impresionante.
— Estos últimos días, la tasa ha aumentado más de lo que esperaba, lo que ha afectado significativamente nuestras finanzas. Necesitamos una estrategia para contrarrestar este impacto —dijo Dominic, con tono grave.
Uno de los gerentes se inclinó hacia adelante, tomando la palabra.
— Señor, hemos notado que el mercado ha comenzado a estabilizarse un poco. Como resultado, nuestras ventas han incrementado en las últimas semanas. Esto podría ayudarnos a mitigar el golpe de la tasa.
Dominic asintió, aliviado por la información.
— Es bueno saber que estamos viendo un repunte en las ventas. Eso nos da un poco de margen para maniobrar. Mantengan el monitoreo constante y asegúrense de que no bajemos la guardia.
Aunque intentaba concentrarse en los informes, Dominic no podía evitar que su atención se desviara hacia Emma, sentada al final de la mesa. Su traje de dos piezas irradiaba elegancia, y Dominic odiaba admitirlo, pero lo bien que se vestía ahora comenzaba a gustarle. Cada día, Emma parecía protagonizar un desfile de moda diferente, y eso lo sorprendía constantemente.
Cuando menos lo esperó, la junta había terminado. Para ser su primera vez sin el señor Rodrigo, había sido una reunión tranquila, donde se trataron temas fáciles de abordar, lo que hizo que todo transcurriera rápidamente. Poco a poco, la sala de juntas se fue vaciando. Emma fue la primera en salir, encabezando la fila para bajar. Esta vez, no pensaba equivocarse de ascensor, así que presionó el botón correspondiente y esperó mientras los demás gerentes entraban y seleccionaban sus pisos.
Aunque quedó al final del ascensor, Emma no pudo evitar notar de lejos a Dominic, caminando sin prisa hacia su ascensor personal. El viaje fue lento, con el ascensor parando en cada piso antes de llegar al tercero. Cuando finalmente llegó, Emma salió mientras revisaba unos papeles importantes.
Sin percatarse de su entorno, chocó con uno de sus colegas, quien accidentalmente derramó su café helado sobre la camisa de Emma.
— No puede ser —dijo Emma, alejándose para inspeccionar la mancha en su camisa. Al ser de seda, cualquier mínimo contacto con una sustancia líquida la hacía casi transparente, revelando sutilmente su ropa íntima. Para colmo, la camisa era blanca.
— Emma, lo siento mucho —dijo Josh, visiblemente preocupado.
— Ah, no te preocupes, después de todo, solo es una camisa... que costó veinte dólares —dijo Emma con resignación, alejándose hacia su oficina para intentar quitar la mancha en el baño. Sin embargo, el esfuerzo solo empeoró la situación.
Sin más remedio, se sentó en su escritorio para avanzar con unas hojas de cálculo que debía revisar. Las horas pasaron, y la mancha de café se había extendido casi por toda la mitad de la camisa, pero eso no fue un impedimento para que Emma continuara trabajando. De repente, el sonido de la puerta la sacó de su concentración mientras Nicole entraba.
— Em, el presidente te mandó a llamar —dijo Nicole, visiblemente preocupada—. Al parecer, tu informe es un desastre.