Ariadna Maldonado lo tiene todo en contra: huérfana, sin dinero y con un corazón roto por un hombre que solo la usaba. Cuando una noche de desesperación la lleva a contratar a un desconocido, jamás imagina que ese error cambiará su vida para siempre... ni que dejará dos regalos inesperados.
Seis años después, Luca y Lucía, sus gemelos prodigio, son tan brillantes como traviesos, y están decididos a encontrar al padre que nunca conocieron. Lo que no saben es que su papá es Rafael Xavier, el implacable líder del Clan Cielo Negro: un hombre frío, temido por todos y sin un solo punto débil.
Hasta ahora.
Entre rivales que acechan en la sombra, secretos de familia y un amor que nadie vio venir, tres corazones heridos tendrán que decidir si se atreven a ser una familia. Porque cuando un capo se enfrenta a dos pequeños genios y a la mujer que lo desarma con una sola mirada, quien menos controla la situación... es él.
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Noticia viral
Ari volvió a casa con los ojos hinchados de tanto llorar. Lo primero que hizo al entrar fue ir al cuarto de Lucía. Se le paró el corazón al ver que Lucía no estaba en su cama.
—¡Luci! ¿Dónde estás, mi vida?
Las lágrimas volvieron a caerle. La mente se le llenó de ideas terribles, sobre todo cuando buscó en el baño y tampoco la encontró.
Corrió al cuarto de Luca, justo al lado del de Lucía. El alma le volvió al cuerpo al ver que Lucía dormía con su hermano.
—Luca, Lucía...
Se acercó a los dos gemelos, que dormían profundamente, y les besó la frente una y otra vez.
Después se acostó entre ellos y los abrazó contra su pecho.
—Mis amores, ¿qué hago ahora? Ya descubrí quién es su papá, pero es alguien al que nunca podremos alcanzar —susurró Ari, con las lágrimas cayéndole sin parar, mientras seguía besándoles la frente.
No pudo cerrar los ojos en toda la noche. Saber que Rafael era el padre de sus hijos la llenaba de miedo e inquietud.
Temía que, si Rafael llegaba a enterarse de que Luca y Lucía eran sus hijos, se los quitaría a la fuerza.
Como CEO de BLOUSHZE Group y una de las personas más influyentes del mundo, le sería facilísimo alejar a Luca y a Lucía de su vida.
Y más todavía ahora que él tenía una prometida y hasta la fecha de la boda ya estaba fijada.
Aun así, Ari trató de comportarse normal delante de Luca y Lucía, como si nada le pasara. Les preparó el desayuno y el almuerzo y los llevó al colegio como de costumbre.
Ni siquiera sabía que sus gemelos se habían vuelto tendencia y la búsqueda número uno en internet.
Mientras tanto, Rafael y su familia ya se habían enterado de la noticia. ¿Cómo no iban a enterarse, si todos los canales de televisión, redes sociales y periódicos tenían el artículo, junto con la fiesta de la noche anterior, en primera plana?
¡Noticia viral! Aparece un artículo con fotos de dos gemelos que se parecen muchísimo a las fotos de la infancia de Rafael Cano Xavier, CEO de BLOUSHZE Group. Los internautas se preguntan: ¿serán realmente hijos del CEO de BLOUSHZE Group?
¡Viral! La fecha de la boda del CEO de BLOUSHZE Group, Rafael Cano Xavier, con Graciela Alarcón se anunció al público justo cuando salió un artículo con fotos de dos gemelos idénticos al CEO de BLOUSHZE Group de niño. ¿Serán de verdad hijos del CEO?
¡Foto viral! Aparecen dos gemelos muy parecidos al CEO de BLOUSHZE Group cuando ya se ha fijado la fecha de su boda. ¿Serán hijos del CEO fuera del matrimonio, con su prometida?
Rolando y Julia irrumpieron en la oficina de Rafael con la furia desbordada. Rafael, por su parte, estaba muy frustrado con todas esas noticias.
Pero, por otro lado, sentía mucha curiosidad por esos gemelos.
Hasta pensó que quizá sí eran sus hijos. Pero ¿quién sería la madre?
Nunca había tenido cercanía con ninguna mujer, ni siquiera con Graciela.
Si no hubiera sido por el compromiso arreglado, no habría querido tener nada que ver con ella.
—Cano, explícanos ahora mismo qué es esto —exigió Julia, y arrojó un periódico sobre el escritorio de Rafael con un golpe seco.
—¿Es verdad que son tus hijos fuera del matrimonio, Cano? —dijo Rolando, uniéndose a su esposa, con la ira bien visible en la cara.
—Sinceramente, yo tampoco sé nada de ese artículo ni de esas fotos. Pero si esos niños de verdad existen, entonces es cierto que son hijos míos fuera del matrimonio —respondió Rafael, masajeándose la frente, que le palpitaba.
—Cano, tu papá y yo estamos hablando en serio —exclamó Julia, sintiendo que su propio hijo se burlaba de ella.
—Sí, Cano. No bromees con esto, y menos tratándose de hijos —dijo Rolando, como siempre, apoyando a su esposa para arrinconar a Rafael.
—¿Te parece que tengo tiempo para bromas ahora? —replicó Rafael con calma, porque él mismo estaba confundido con la situación.
—Tranquilos, los dos. Guillermo está investigando a esos niños. Voy a resolver esto lo antes posible —continuó Rafael, y cambió de posición en su silla para sentirse más cómodo.
—Está bien, confiamos en ti. Pero recuerda que dentro de poco te casas con Graciela. Asegúrate de que no circule ningún rumor negativo por tu culpa —dijo Rolando, como si amenazara a Rafael.
—Sí, Cano. Pobre Graciela, seguro que está destrozada con esta noticia. Voy a ir a verla y a tratar de calmarla.
Julia estuvo de acuerdo con su esposo, porque ella también era mujer. Solo una mujer puede entender la tristeza de otra.
—¿Por qué se ponen así? ¿No sería magnífico que de verdad fueran mis hijos? Eso significaría que ustedes ya tienen dos nietos gemelos y un heredero —dijo Rafael con calma, como si todas esas noticias virales no significaran nada en su vida.
A Julia y a Rolando se les abrieron los ojos como platos al oír lo que decía Rafael, que no dejaba de tener su parte de razón.
—Julia, ¿no tiene algo de razón Cano? —dijo Rolando, con la cara radiante y los ojos llenos de esperanza.
—O sea que ya tenemos un nieto, ¿no? —A Julia también se le iluminó el rostro.
—No uno, mamá, papá. Son dos nietos gemelos —replicó Rafael con su expresión fría, mirando el cambio de actitud de sus padres, que le parecía rarísimo.
—Sí, tienes razón, Cano —dijo Julia sin darse cuenta.
—¿Y entonces qué hacemos con la futura nuera, Graciela? —Rafael de pronto devolvió la conversación al punto de partida.
—¡Qué muchacho tan pícaro! ¿Así que te estás burlando de tus padres? —exclamó Rolando, que se dio cuenta de la travesura de su hijo.
—Ya, Rolando, mejor vamos a ver a Graciela ahora mismo.
Julia lo jaló del brazo para sacarlo de la oficina. Estaba roja de vergüenza: la había engañado su propio hijo, y su esposo ni siquiera se había dado cuenta.
Cuando Rolando y Julia se fueron, la oficina volvió a quedar en calma. Aunque la mente de Rafael estaba en completo desorden: aún no terminaba de averiguar la identidad del hacker que casi violó su correo.
Y ahora, para colmo, aparecían dos gemelos idénticos a él de niño.