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SERAS MIA

SERAS MIA

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / CEO / Mafia
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Giulian Ocampo

Hace veinte años, ella le salvó la vida. Hoy, él por fin la encontró... pero ella no recuerda quién es. Mientras el pasado vuelve para destruirlos, Adrián deberá luchar contra quienes hicieron todo para separarlos. Porque esta vez, pase lo que pase... no piensa perderla otra vez.

NovelToon tiene autorización de Giulian Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: No pienso perderte otra vez

Adrián permanecía inmóvil.

Los aplausos seguían llenando el salón mientras Damián colocaba el anillo en la mano de Emma.

Ella sonreía.

Él también.

Todos celebraban aquel compromiso.

Todos... menos Adrián.

Sintió que el aire le faltaba.

Durante veinte años había vivido con una única esperanza: volver a verla.

Ahora estaba frente a él.

Pero pertenecía a otro.

—Señor Volkov...

La voz de Sofía lo sacó de sus pensamientos.

—Los directivos de la Corporación Evans quieren saludarlo.

—Deciles que no estoy disponible.

La joven abrió los ojos sorprendida.

—¿Está seguro?

—Muy seguro.

Sofía conocía a Adrián desde hacía cinco años.

Jamás lo había visto cancelar una reunión.

Jamás.

Sin decir una palabra más, se alejó.

Adrián volvió a mirar a Emma.

Necesitaba saber una sola cosa.

¿Por qué no lo había reconocido?

Emma continuaba recibiendo felicitaciones.

Varias amigas la abrazaban mientras admiraban el enorme diamante que brillaba en su mano.

—¡Es precioso!

—¡Damián se lució!

—¿Ya tienen fecha para la boda?

Emma sonrió.

—Todavía no. Queremos organizar todo con calma.

Aunque respondía con tranquilidad, su mente seguía en otro lugar.

Aquellos ojos grises.

Aquella mirada llena de tristeza.

No entendía por qué la habían conmovido tanto.

Era como si una parte de ella quisiera correr hasta ese hombre y preguntarle quién era.

—Emma...

Damián tomó su mano.

—Vamos a saludar al gobernador.

Ella asintió.

Mientras caminaban, volvió a mirar hacia el lugar donde había visto a Adrián.

Él ya no estaba.

Sin saber por qué, sintió una pequeña decepción.

Adrián salió del salón principal y se dirigió a un pasillo mucho más silencioso.

Sacó su teléfono.

Solo marcó un número.

—Viktor.

—Señor.

—Necesito un informe completo sobre Emma Rossi.

—¿La arquitecta?

—Sí.

—¿Para cuándo?

—Para ayer.

Viktor soltó una leve risa.

—Entendido.

La llamada terminó.

Adrián respiró profundamente.

Sabía que su jefe de seguridad era el mejor.

Si existía alguna verdad escondida, él la encontraría.

Media hora después...

La gala continuaba.

Emma aprovechó un momento para salir al balcón.

Necesitaba respirar.

La lluvia había cesado y el aire fresco le resultó reconfortante.

Cerró los ojos unos segundos.

—No deberías estar sola.

Abrió los ojos de inmediato.

La voz provenía detrás de ella.

Era él.

El hombre de los ojos grises.

Adrián mantenía una distancia prudente.

No quería asustarla.

Emma lo observó con curiosidad.

—¿Nos conocemos?

La pregunta golpeó el corazón de Adrián.

Había imaginado ese momento miles de veces.

Pero nunca creyó que ella se lo preguntaría de esa forma.

Con total inocencia.

—Hace mucho tiempo...

Antes de terminar la frase, la puerta del balcón volvió a abrirse.

—Emma.

Damián apareció sonriendo.

—Todos te están buscando.

Emma dio un pequeño paso hacia atrás.

—Ya voy.

Damián miró a Adrián.

—Señor Volkov.

—Señor Ferrer.

Los dos hombres se estrecharon la mano.

El apretón fue firme.

Ninguno estaba dispuesto a ceder.

Emma sintió una tensión extraña entre ellos.

Como si se conocieran desde hacía años.

—¿Se conocen? —preguntó confundida.

Damián respondió antes que Adrián.

—Solo de nombre.

Las empresas Volkov son muy famosas.

Emma sonrió con educación.

—Fue un gusto conocerlo, señor Volkov.

Adrián sintió un vacío imposible de explicar.

Ella acababa de decir que era un gusto conocerlo.

Porque realmente creía que era la primera vez que lo veía.

La observó alejarse tomada de la mano de Damián.

Y en ese instante hizo una promesa silenciosa.

—Voy a descubrir quién te robó los recuerdos.

Una hora después, la gala llegó a su fin.

Los invitados comenzaron a retirarse.

Adrián permanecía dentro de su automóvil.

No dejaba de mirar la entrada del hotel.

Finalmente, Emma apareció.

Damián le abrió la puerta del coche.

Ella sonrió antes de subir.

El vehículo arrancó.

—Seguilos.

Ordenó Adrián.

El chofer obedeció sin hacer preguntas.

Durante varios minutos atravesaron la ciudad.

Cuando llegaron al edificio donde vivía Emma, Adrián observó atentamente.

Ella descendió del vehículo.

Antes de entrar, miró hacia el cielo.

Parecía cansada.

Damián esperó hasta verla ingresar al edificio.

Entonces ocurrió algo inesperado.

En lugar de marcharse hacia su casa, tomó otra dirección.

—Señor...

—Lo sé.

Seguí ese coche.

El automóvil negro volvió a ponerse en movimiento.

Después de recorrer varias avenidas, llegó hasta un barrio industrial completamente desierto.

Damián estacionó frente a un viejo galpón.

Bajó del vehículo y entró sin mirar atrás.

Adrián frunció el ceño.

—Esperá acá.

—Es peligroso, señor.

—Solo serán unos minutos.

Se acercó con cuidado hasta una ventana rota.

Dentro había seis hombres.

Todos vestían de negro.

Uno desplegó varias fotografías sobre una mesa.

Adrián entrecerró los ojos.

Todas eran de Emma.

Había imágenes de cuando salía de trabajar.

De cuando iba al supermercado.

Incluso fotografías tomadas desde la ventana de su departamento.

La estaban vigilando.

Uno de los hombres habló.

—Volkov ya apareció.

Damián asintió lentamente.

—Lo esperaba.

—¿Qué hacemos?

El silencio duró unos segundos.

Finalmente respondió:

—Todavía no.

Mientras Emma siga sin recordar...

Tenemos ventaja.

Otro hombre golpeó la mesa.

—¿Y si recupera la memoria?

Damián endureció la expresión.

—Entonces...

Habrá que eliminar a cualquiera que intente acercarse a ella.

Adrián sintió un escalofrío.

Ya no tenía dudas.

Emma estaba en peligro.

Y él acababa de entrar en una guerra que llevaba veinte años esperando el momento de comenzar.

En ese instante, su teléfono vibró.

Era un mensaje de Viktor.

"Señor... encontré algo sobre el secuestro de hace veinte años. Creo que Emma nunca fue una víctima... era el verdadero objetivo."

Adrián quedó paralizado.

Si ese mensaje era cierto...

Toda su vida había estado buscando la respuesta equivocada.

Continuará...

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Laura Castañon
como que clase de regalo
Laura Castañon
continuenla👏 porfis esta bien bonita
Laura Castañon: muchísimo
total 1 replies
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