Emmi era una estudiante universitaria que vivía una pacífica vida.
O bueno, su mayor estrés era la universidad y el trabajo, pero ¿que adulto no vive esos tipos de problemas?
Sin embargo todo cambia un día que accidentalmente intenta hacer un hechizo para encontrar el amor de su vida, y termino despertando en una novela de fantasías y romance que odiaba mucho...
Como la villana...
Y la historia es por alguna razón un poco diferente a como la recordaba.
Ahora Emmi intentando fingir ser Ayme, descubriría poco a poco las verdades que la novela nunca habían contado.
Y también, aprendería a aceptar su propio pasado.
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«¿fantasmas rebeldes?» 2/2
Sin pensarlo volvió a golpearlo con la almohada, aunque sabía que era su hermano menor, y que ella era la hija mayor del duque Eiden Aipisindra, su mente aún no no terminaba de entender del todo.
Porque en ese momento, en su mente existían dos realidades, dos recuerdos que se contradecían completamente.
–¡Joven maestra!
De repente sintió unas manos agarrando su almohada y defendiendo su ataque, miró molesta a una señora que parecía una, ¿Mucama? ¿Señora de limpieza? ¿Desde cuándo el mezquino del dueño de su departamento contrataba una señora de limpieza? Y más aún, ¿Porque estaban todos en su habitación?
–¿Se encuentra bien joven maestro Cristopher?
Un señor entró y empezó a revisar la nariz del chico pervertido de cabellos azules, un pequeño hilo de sangre empezó a salir de su nariz y antes que el médico pudiera sanarlo con su magia, lo empujó un poco para poder quejarse con su hermana.
–¿Desde cuándo eres tan violenta? ¿Acaso te convertiste en un monstruo?
Intentaba mantener su compostura, eso se esperaba del hijo de uno de los nobles más influyentes del reino, ¿Verdad? Aún así, el enojo y la frustración se filtraban en el tono de su voz y en su mirada.
–¿Quién eres y qué haces en mi habitación?
La pregunta causó un silencio completo en la habitación, el enojo de Cristopher se apagó por completo y una gran incredulidad se apoderó de su rostro. El médico dejó de concentrarse en la lastimada nariz del joven y sus ojos se concentraron por completo en la joven jefa del área de Runas y fórmulas mágicas.
–La joven maestra ha tenido fiebre durante tres días por causas consecutivas, ha despertado y aún no he podido realizar los chequeos correspondientes para verificar su estado de salud actual y la manera más pertinente para continuar con su tratamiento.
La voz del médico salió seria y fija, dejando cualquier contradicción afuera.
Su mirada se posó primero en la sirvienta, quien dejó con cuidado la almohada que le había agarrado a Ayme, hizo una pequeña reverencia a cada una de las personas de la sala y se retiró en silencio. Después Cristopher salió en silencio, demasiado molesto para despedirse, y demasiado disciplinado como para quejarse en voz alta.
El médico dió un pequeño suspiro, se acomodó el abrigo blanco con ambas manos y después su cabello marrón claro. Su porte de médico se acomodo, ya no dejaría que nadie pasará por su autoridad, como lo hizo Cristopher al entrar a la habitación de su paciente, aún cuando se lo prohibió más de una vez.
Al darse la vuelta pudo ver cómo Ayme Aipisindra se encontraba tranquilamente sentada en la cama moviendo poco a poco sus pies, su mirada estaba perdida en el suelo. Era difícil saber si estaba muy tranquila, o la situación le había resultado tan extraña que no sabía qué sentir.
Era un poco de la segunda opción sumado a ¿Que debería hacer para evitar problemas? Su mente estaba en modo supervivencia y no tardó mucho en llegar a la respuesta más simple posible, si creían que tenía amnesia, lo mejor sería continuar con esa mentira. Al menos hasta lograr ordenar sus pensamientos y entender porque de repente tenía recuerdos de otra persona.
–Lamento muchísimo la escena que acaba de presenciar. Como una persona que enfermó y recién ha logrado recuperarse, lo que más necesita es poder descansar.
Emmi asintió lentamente mientras veía al médico acercarse a dónde estaba. Podía sentir una energía tranquila.
«Así deberían ser todos los médicos.»
La mano cálida del médico se apoyó sobre su frente, después cerró los ojos para poder concentrarse y sentir la energía de Emmi.
«Es verdad…los médicos como él pueden detectar el maná de manera tan precisa que pueden entender mejor que nadie las condiciones de los pacientes.»
Una vez más, la información llegó a su mente como si siempre hubiera estado ahí, como si fuera lo más obvio. Aunque el maná era una pala que solo veía en la ficción, en ese momento se sentía normal, una palabra más de su uso cotidiano.
El médico estuvo unos minutos con los ojos cerrados, aunque normalmente le tardaba menos quería asegurarse que todo, absolutamente todo estuviera correcto y no hubiera ningún síntoma secundario que pudiera terminar agravándose con el tiempo. Una vez se aseguró de que todo estuviera en orden, se alejó para escribir en una libretita que sacó de uno de sus tantos bolsillos.
–No hay nada inusual en su mana. Es probable que la fiebre sea causada por trabajar en exceso y apenas descansar.
Dijo apenas terminó de escribir en su libreta, después se quedó unos segundos en silencio, ahora debía medir que tan grande era su nivel de amnesia.
–Le haré algunas preguntas básicas para saber su nivel de amnesia, ¿Cuál es su nombre y donde nos encontramos actualmente?
Se quedó en silencio unos segundos, miró a varios lados reconociendo la habitación. La información vino al instante a su mente, como si siempre hubiera estado ahí, simple y evidente, una verdad incuestionable.
Y ahí encontró la mayor pista para entender su situación, la información no llegaba porque si, lo hacía cada vez que la necesitaba.
–Mi nombre es…Ayme, y estoy en mi ¿Habitación?
El médico se quedó unos segundos pensando, la respuesta era correcta, pero había tardado demasiado tiempo en darla, y decir solamente que estaba en su habitación era quedarse corto, era una respuesta que cualquiera podría llegar solamente con mirar un poco el entorno.
El médico continuó con varias preguntas más, y Emmi para evitar sospechas decidió tardar un poco en responder o dar respuestas vagas y simples.
Las respuestas hicieron que el médico anotará varias hojas en su libreta, diversas observaciones y alimentos que había que sumar a la dieta de Ayme para ayudar a recuperar su memoria, y evitar que la amnesia empeore.
–Con eso es suficiente por ahora. Su cuerpo se ve estable, y el único efecto secundario parece ser la amnesia, vendré en unos días para controlar que todo esté en orden pero, con su mana en perfectas condiciones debería ser completamente capaz de recuperar los recuerdos en poco tiempo.
Emmi se sintió aliviada al escucharlo, ahora no tendría que preocuparse por accidentalmente hablar de más y romper su mentira que tenía amnesia, siempre podía usar la excusa de que justo eso lo había recordado hace poco.
–Por ahora lo mejor será que tome el resto del día libre, y vuelva a sus deberes lentamente, sin exigirse tanto o podría volver a tener un colapso, que sea de la familia de magos Aipisindra no la hace inmune al cansancio señorita.
El médico hizo una reverencia y se retiró para dejarla descansar. Con eso la habitación quedó en completo silencio y la mente de Emmi finalmente logró terminar de hacer el clic que necesitaba hacer.
–No puede ser.
La piel de Emmi se puso pálida mientras se sentaba en un sillón, sus piernas se sentían un poco débiles, aunque dudaba que se pudiera caer, la sensación estaba ahí.
–De todas las novelas dónde puede reencarnar, tenía que ser en la que más odio.
Respiro hondo mientras dejaba caer todo su cuerpo en el sillón y hablaba sus músculos. Tenía que relajarse, solo así podría pensar de manera tranquila y clara.
–Y en la villana que muere al final de la historia.
Y por lo tanto dejaste que te envolviera en esa maldición.
Por lo tanto tienes que intentarlo de nuevo pero con conciencia de que eres tú y no Ayme la que quiere la "bendición" y que TÚ no tienes "vela en el entierro" de esa maldición familiar y así lucha contra esa maldición o demonio.🤷♀️🧐🙎♀️
Maguita soy!
Con mis padres vivía yo
Hasta que la magia me los mato!.🎶🎵🤣😅😆😄😂