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Contrato De Sangre

Contrato De Sangre

Status: Terminada
Genre:Venderse para pagar una deuda / Dominación / Mafia / Romance / Amor a primera vista / Matrimonio contratado / Completas
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Luisa Soto Rios

Me vendí a un mafioso por un año para salvar la librería de mi madre, pero él decidió que si soy su esposa, soy suya para siempre.

NovelToon tiene autorización de Maria Luisa Soto Rios para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Deuda

Volvió al día siguiente. Y al siguiente. Siempre a las 8:30, siempre sin abrigo, ahora con traje, siempre comprando un libro que no necesitaba y quedándose hasta el cierre.

No hablaban mucho. Él leía en la silla coja del fondo mientras ella restauraba libros. A veces ella le leía un párrafo en voz alta. A veces él le traía café del bueno, no el instantáneo que ella tomaba.

Elena empezó a esperarlo. Se empezó a arreglar un poco antes de las 8:30. Se decía que era estúpido. Que era un cliente. Uno raro, guapo, con dinero, pero cliente.

Hasta el viernes de esa semana.

Eran las 9:15 de la mañana. Elena acababa de abrir. Entró un hombre de traje gris, con una carpeta. No era Lorenzo. Era del banco.

"¿Elena Moretti?"

"Sí."

"Soy del departamento legal de First Chicago. Vengo a notificarle que su deuda ha sido vendida. A partir de hoy, su acreedor es Meridian Capital LLC. Tienen 30 días para desalojar. Si quiere, puede hablar con ellos. Pero le aconsejo que no pierda tiempo. Meridian no negocia."

Le dejó la carta y se fue.

Elena la leyó tres veces. 30 días. 30 días y se quedaba en la calle. La librería de su madre, la casa donde creció en la parte de atrás, todo.

Se sentó en el suelo y por primera vez en meses, lloró de verdad. Sin fuerza.

A las 8:30, la campanilla sonó. No levantó la vista.

"Hoy no, Lorenzo. Hoy no estoy para vender milagros."

Lorenzo la vio en el suelo, rodeada de papeles, llorando. Su instinto, el que había aprendido en 20 años de ser un Volkov, fue cerrar la puerta, levantarla y matar a quien la había hecho llorar. Pero se contuvo.

Se agachó a su lado. No la tocó. Solo se sentó en el suelo con ella, con su traje de 5 mil dólares en el polvo.

"¿Qué pasó?"

Le pasó la carta. Lorenzo la leyó. Ya lo sabía. Lo sabía desde el lunes. Meridian Capital era suya desde hacía 3 años. La compró precisamente para esto.

"Meridian", dijo él, como si no supiera.

"Sí. Dicen que no negocian. Que en 30 días me sacan."

"Meridian negocia. Conmigo."

Elena lo miró, con los ojos rojos.

"¿Cómo?"

"Meridian es mía, Elena."

El silencio fue absoluto. Incluso la gotera dejó de sonar.

"¿Qué?"

"Meridian Capital es una de mis empresas. Yo compré tu deuda el lunes."

Elena se levantó de golpe, como si la hubiera quemado.

"¿Tú? ¿Tú compraste mi deuda? ¿Tú hiciste esto?"

"Sí."

"¿Por qué? ¿Para qué? ¿Para jugar al salvador? ¿Para que te deba algo?"

"Para que no te quedes en la calle."

"¡No necesitaba que me salvaras! ¡Necesitaba que me dejaras en paz! ¡Yo pensé que eras...! ¡Pensé que eras diferente!"

"¿Diferente a qué?"

"¡A los tipos como tú! ¡Con traje y dinero que creen que pueden comprar todo!"

"¿Y no puedo?", preguntó Lorenzo, levantándose también. Ahora sí se veía el jefe. Alto, frío, con esa voz que hacía que hombres de dos metros se callaran. "¿No puedo comprar tu librería? Puedo. ¿Tu deuda? Ya lo hice. ¿Esta calle entera si quiero? También."

"¡Eres un hijo de puta!"

"Sí. Pero soy el hijo de puta que tiene la llave de tu casa ahora."

Sacó una carpeta de su maletín. La misma que Elena había visto la primera noche en sus sueños más locos. La puso sobre el mostrador, sobre el Rilke.

"Adentro está la solución."

"¿Qué solución?"

"Cásate conmigo."

Elena se rio. Una risa histérica, rota.

"¿Estás loco? ¿Estás completamente loco? ¿Me acosas una semana y ahora me pides matrimonio?"

"No te lo pido. Te lo ofrezco. Es un negocio."

Abrió la carpeta. Era un contrato matrimonial. Simple, de 5 páginas.

"Matrimonio legal, por un año. Vives en mi casa. Vas a las cenas que yo te diga que vayas. No hay otros hombres mientras dure. Yo pago tu deuda, reconstruyo tu librería, te pongo una cuenta con 50 mil al mes para lo que quieras. Te dejo tu librería a tu nombre, libre de deudas. Después de un año, nos divorciamos. Te quedas con la librería y con dos millones de dólares. Yo me quedo con..."

"¿Con qué? ¿Qué ganas tú con esto?"

Lorenzo la miró. Y por un segundo, la máscara se cayó. Vio al hombre de la primera noche, el del abrigo mojado.

"Un año sin que mi madre me presente a hijas de senadores. Un año sin que mis socios me digan que necesito una esposa para parecer estable. Un año contigo, que eres la única persona en esta ciudad que me habló como si fuera una persona normal."

Elena lo miró. El contrato. La deuda. Su madre.

"Esto es coacción. Esto es ilegal."

"Esto es Chicago, Elena. Todo es coacción. Yo al menos te doy algo a cambio. El banco no te va a dar nada."

"¿Y si digo que no?"

"Entonces mañana a las 10 am, Meridian ejecuta la hipoteca. Pierdes todo. Y yo me voy. Y nunca más nos vemos."

La miró fijo.

"Tienes hasta mañana a las 9:59 am, Elena Moretti. Mi chofer te espera abajo a esa hora. Si bajas, es un sí. Si no bajas, entiendo y no te molesto nunca más."

Dejó la carpeta y se fue. No compró ningún libro esa noche.

Elena se quedó sola, con un contrato de matrimonio sobre el Rilke que decía que el amor son dos soledades que se saludan.

Su soledad acababa de encontrar otra soledad mucho más oscura, y le estaba ofreciendo un trato.

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Elsa Galvez
me desilusióno su papel de autora.No se juega con los lectores.Si va a escribir una historia,TERMINELA!!!
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