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“La Caída De La Heredera” Ella Lo Tenía Todo, Hasta Que La Verdad La Dejó Sin Nada.

“La Caída De La Heredera” Ella Lo Tenía Todo, Hasta Que La Verdad La Dejó Sin Nada.

Status: En proceso
Genre:Hija rica en bancarrota / Diferencia de edad / Apoyo mutuo
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: @maryurisve

Kendra Barreto es la joya de la familia Barreto, para satisfacer la ambición de su madre, traicionó a su hermana menor Keila y aceptó un matrimonio vacío, sin embargo, el destino le impuso a un guardián que no puede ser comprado: Axel García, un exmilitar con un pasado oscuro y que no puede doblegarlo a su antojo.
Lo que comenzó como una noche de debilidad entre la heredera y el guardaespaldas se convirtió en su ruina y, a la vez, en su salvación, con el nacimiento de su hijo Bennet, se descubre el fraude: el niño no es hijo del esposo de Kendra sino de Axel.
Repudiada por todos y perseguida por una madre dispuesta a todo para ocultar el escándalo, abandonará su mundo y huirá, y en su carrera desesperada por la supervivencia, descubrirá que el hombre que la mira con desconfianza es el único capaz de salvarla, y que, para proteger a su hijo, tendrá que aprender a luchar con uñas y dientes, lejos de los lujos que una vez la definieron.

NovelToon tiene autorización de @maryurisve para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo II: Linaje de mentiras

Padre e hija conversaban acerca de la situación financiera de la empresa cuando alguien tocó a la puerta.

—Adelante—ordenó Andrés con severidad.

Axel entró en la oficina y de inmediato captó la atención de Kendra, rompiendo de inmediato el flujo de la conversación.

—Señor Barreto —dijo Axel, con una voz profunda y grave—Estoy reportándome para el servicio.

Kendra se giró lentamente, y sus ojos azules chocaron con la mirada imperturbable de aquel desconocido, el ambiente cambió de inmediato porque ella lo escaneó con la frialdad con la cual se juzga a un simple empleado, mientras que Axel la miró con la intensidad de quien analiza a una mujer que consideraba muy peligrosa.

—¿Quién es esta persona? —preguntó Kendra con un toque de molestia.

Frente a ella se alzaba un hombre cuyo traje no lograba ocultar su excelente condición física, tenía la tez clara, el cabello rapado al estilo militar y unos ojos negros cuya profundidad emanaban peligro.

Era tan atractivo que Kendra, al sostenerle la mirada por unos segundos, sintió un estremecimiento involuntario que le recorrió por toda la espalda, aunque se recompuso de inmediato y puso una expresión de frialdad.

—Acabo de contratarlo como mi chofer—respondió Andrés con indiferencia.

Kendra arqueó una ceja, intentando recuperar su compostura, porque no estaba acostumbrada a que un subordinado la mirara con tanta fijeza, como si pudiera ver a través de ella y eso no le gustaba.

Andrés sabía que el éxito siempre atraía problemas, por eso había contratado a Axel García, un hombre que, a sus treinta y cinco años, no solo destacaba por su pericia al volante, su discreción absoluta; sino que tenía un turbio pasado como pandillero que le otorgaba una visión estratégica y cínica, ideal para actuar ante cualquier amenaza.

—Papá, nunca te ha gustado tener chofer—reprochó ella, extrañada por el cambio.

—Me estoy volviendo viejo y me canso de conducir—replicó él, esquivando su mirada.

Axel, por su parte, observó de forma analítica a la heredera, y le pareció una mujer pretenciosa y coqueta, del tipo que usan su belleza como un arma y era justo el tipo de personas que más le resultaban insoportables, pero mantuvo un rostro imperturbable no solo porque necesitaba el empleo, sino que tampoco permitiría que una cara bonita por más impactante que fuera arruinara su plan de retiro.

—Axel, esta es mi hija Kendra, mi mano derecha, y también vas a estar a mi disposición  de ella —sentenció Andrés.

Esa no era una  noticia muy agradable para Axel porque obviamente se trataba de una mujer muy complicada, sin embargo, su entrenamiento le indicaba que debía seguir instrucciones.

—Como usted indique Sr. Barreto—respondió Axel con sobriedad.

Kendra tragó saliva y mordió su labio mientras pensaba en que si no se tratara de un simple chofer le encantaría jugar con él, seducirlo solo para ver cuánto tardaba en romperse su compostura, pero eso solo volvería loca a su madre y ella no podía desobedecerla.

—Ve a recursos humanos para que terminen el proceso de tu contratación—ordenó Kendra, recuperando el control de sus emociones.

—Como usted diga señorita—respondió Axel con una voz grave y con un toque muy sensual que no le pasó desapercibido a Kendra.

Kendra no pudo evitar seguirlo con la mirada mientras él salía, sintiendo que por primera vez alguien que no perteneciera a su círculo social la había dejado sin palabras.

En cuanto Axel salió de la oficina, Andrés observó a Kendra con una mirada de advertencia.

—Kendra me fue muy difícil contratar a alguien con las capacidades de Axel, así que trátalo bien.

Kendra puso los ojos en blanco porque si bien era un hombre muy atractivo no había nada más que llamara su atención, lo que ella ignoraba era que el matrimonio de sus padres estaba tambaleando y que pronto comenzaría el proceso de divorcio, su madre Ifigenia era una mujer muy peligrosa así que Andrés necesitaba tomar medidas de precaución.

—Solo es un chofer —insistió Kendra con desdén.

—Hay que tratar bien al personal … especialmente a los que están muy cerca—le advirtió Andrés con seriedad.

—Está bien papá, prometo no ser descortés, pero, siendo honesta, ese hombre me produce escalofríos—Admitió Kendra.

—Precisamente es por eso que lo contraté—concluyó Andrés.

Mientras tanto Axel caminaba en dirección a la oficina de recursos humanos con la mente en otro lugar porque esa mañana cuando le dio la noticia a su esposa Marisol sobre este empleo, ella lejos de felicitarlo lo desdeñó y le pidió espacio.

Pasó el resto del día Axel recorriendo las instalaciones, mapeando salidas y verificando al personal, Andrés ya sospechaba que Ifigenia usaba la empresa para legitimar capitales; así que Axel debía identificar a los infiltrados antes de que la comisión de valores destruyera a la familia Barreto, esa misma tarde comenzaron los cambios, y aunque un poco sutiles, pero a la vez eran muy definitivos.

—Papá, no me informaste que habías comprado un auto—comentó Kendra, deteniéndose frente al vehículo.

Se trataba de un vehículo de aspecto sobrio de color oscuro y vidrios ahumados los cuales impedían ver al interior.

—Es porque no utilicé recursos de la empresa para esta adquisición —respondió Andrés de forma evasiva.

Kendra ignoraba que ese vehículo tenía vidrios blindados y otros elementos de seguridad, si bien era una mujer muy inteligente y astuta para los negocios, a su vez había crecido en una burbuja siendo muy protegida por sus padres.

—Sube de una vez, que se nos hace tarde —ordenó su padre.

Kendra subió al vehículo y de alguna manera la presencia de Axel en el asiento del conductor la incomodaba, pero a la vez le causaba fascinación, durante el trayecto hasta su casa intentaba hablar con su padre sobre temas de la empresa mientras que por el rabillo del ojo lo observaba, pero este solo estaba concentrado en conducir como si ella simplemente no existiera.

Al llegar a la residencia Barreto fueron recibidos por Ifigenia, una mujer que a sus cuarenta siete años era una versión madura y radiante de Kendra, era abogado de profesión, aunque nunca ejerció su carrera, por desgracia poseía un carácter frío que la convertía en una mujer temible.

—¡Al fin llegan, la cena ya se ha enfriado! —sentenció Ifigenia, cruzándose de brazos.

Ifigenia trataba con mucho desdén a Andrés, porque lo consideraba un pusilánime, y en secreto ocultaba una obsesión: amaba a un hombre con el cual tuvo una aventura durante tres años y del cual no podía olvidarse.

—No era necesario que nos esperaras— replicó Andrés con frialdad.

Cuando Andrés se enteró de esa aventura, el matrimonio estuvo a punto de terminar, pero debido a los intereses económicos y a problemas con la custodia de las niñas, él se tragó su orgullo, no sin antes exigir pruebas de ADN que marcaron un antes y un después en su relación porque se descubrió que una de ellas no era su hija biológica.

—¿Hasta cuando vas a seguir tratándome de esa manera? —preguntó Ifigenia con una indignación fingida.

Esto era una situación normal que Ifigenia y Andrés discutieran, por eso Kendra siempre servía de mediadora ente ambos.

—Mamá, papá … ya es muy tarde vamos a comer—insistió Kendra intentando mantener las apariencias.

Desde la distancia Axel observaba a estas personas y le parecía muy irónico porque en las revistas aparentaban ser una familia feliz, sin embargo, la realidad era que se llevaban muy mal y parecían extraños compartiendo un mismo techo, él se preguntaba dónde pasaría la noche, ya que su contrato le exigía permanecer en la propiedad a disposición de Andrés.

—Kendra, como siempre eres tan sensata— dijo Ifigenia suavizando su tono.

Andrés ignoró su comentario y le hizo una seña a una de las empleadas.

—Lleva a Axel al área de servicios para que le asignen una habitación—ordenó Andrés.

Ifigenia finalmente puso su atención en el hombre que acompañaba a su esposo y se mordió el labio con lascivia mal disimulada, porque ella sentía predilección hacia los hombres jóvenes y peligrosos, pero para su decepción Axel se mantuvo impasible, ignorando por completo sus descaradas insinuaciones.

—Si señor Barreto—respondió la empleada.

En el comedor, se unió Anabella la hermana adoptiva de Andrés y la administradora del hogar.

—No mencionaste que contratarías a un chofer — comentó Anabella mientras se sentaban.

—No tiene por qué contarte todo lo que hace—espetó Ifigenia con enojo apenas contenido.

—Ella es mi persona de más confianza, así que puede preguntar lo que quiera — dijo Andrés de forma tajante.

La dinámica de la familia era muy retorcida porque mientras la pareja volcaba toda su atención en Kendra, Anabella protegía a Keila como si fuera su propia hija.

Ifigenia favorecía a Kendra porque sabía que Kendra era hija de su amante; años atrás cuando Andrés exigió las pruebas de ADN, ella logró manipular los resultados, así que Keila —la verdadera hija biológica de Andrés— crecía bajo el resentimiento de su padre el cual la consideraba una bastarda, mientras que él le entregaba su amor a la hija de otro hombre.

El odio de Ifigenia hacia su hija Keila tenía una raíz muy retorcida, su segundo embarazo no fue una bendición, sino la sentencia de muerte de su romance, porque su amante al enterarse reaccionó con cobardía poniéndole fin a su relación, y huyendo del país para casarse con otra mujer a pesar de las súplicas de Ifigenia.

Ifigenia intentó continuar con su vida y fingir que nada había pasado, por su parte Andrés era un padre amoroso para ambas niñas, pero cuando Keila cumplió cinco años, se descubrió la aventura que Ifigenia tuvo en el pasado y desde entonces Andrés no maltrataba a Keila, pero tampoco volvió a ser con ella como en el pasado.

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Fran Sánchez
Estoy así 🤯..... qué pasará en la fiesta..... me estoy comiendo las uñas, de esta intriga....
María Angelica Stessens
me gusta mucho la forma de ser de Axel
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