Después de una noche entera terminando el arreglo de un traje de exhibición, Julia se fue a la cama por la madrugada. Su cabeza apenas había tocado la almohada cuando su alarma sonó, y se dió cuenta de que no estaba en su habitación, ¡y alguien se había llevado el traje que tanto se había esforzado en reparar!
Un momento... ¿Quién, en nombre de su santo internet, era esa persona en el espejo?
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1.
Las calles estaban animadas, los peatones cruzaban de puesto en puesto detrás de las cintas que prohibían el paso a los vehículos.
El mediodía era caluroso, así que se veían puestos al azar que vendían bebidas frías dentro de sus conservadoras de colores, sin desentonar con el ambiente, lleno de logotipos de marcas colgados hasta encima de los postes de luz.
Los vendedores ofrecían sus productos con voces cariñosas y adulando a los compradores para que se quedaran un poco más en sus puestos. Muchos de ellos comenzaban a sudar por la conglomeración de personas, arremangándose la ropa y mojando paños absorbentes con agua fría para refrescarse.
Por eso, la joven cubierta hasta casi los ojos con tela oscura llamaba mucho la atención. Ignorando la atención de los demás, Julia se arregló la mascarilla oscura, mirando su celular con la pantalla mostrando la app de navegación.
El camino más corto, mi trasero.
Habían pasado dos días desde que transmigró al libro que había estado leyendo. Aunque el nombre era el mismo, su apariencia era algo desconocida para ella. Tenía la mayoría de sus anteriores rasgos faciales, pero cosas como su cabello o el color de sus ojos eran completamente diferentes. Incluso era un poquito más alta. No sabía si las diferencias, o lo conocido, eran efectos del viaje a este mundo.
Quizás había algo positivo en todo el desastre en el que se vio metida. Conocía el libro muy bien, y además la trama todavía no había empezado.
Por el lado de los aspectos negativos... ¡Casi todo era negativo, ¿qué carajos?! No tenía recuerdos de la original del cuerpo, estaba sin trabajo, no se había graduado, encima los padres de esta Julia la habían dado en matrimonio y estaba a punto de recibir el certificado con un desconocido futuro esposo, que dicho sea de paso, nunca lo vio en estos días que llegó a este mundo.
Si no fuera porque la madre- su madre, le había recordado que hoy tenía una cita para comer con su prometido, todavía seguiría encerrada en su habitación, volviéndose loca por toda la situación.
La única razón por la que supo que esto era un libro, y no una transmigración normal, fue por el nombre del hombre con el que iba a casarse.
A través de la información que consiguió de internet y de lo que escuchó espiando a su familia a través de las puertas, pudo armar una línea de tiempo un poco más precisa sobre su situación y lo que estaba a punto de pasar.
Meyer J. Andrew era el interés amoroso, con una alta tasa de aparición en escenas, el protagonista masculino de una novela de romance de oficina. Los antecedentes de este protagonista eran algo complicados con respecto a su historial de relaciones. De hecho, Andrew era un hombre divorciado cuando conoció a la protagonista femenina.
El nombre de su exesposa no se mencionaba, pero aparecía muchas veces en comentarios de la gente para molestar a la protagonista femenina o para intentar humillar a sus espaldas a Andrew por ser un cornudo. Según se dejaba implícito en el texto que su divorcio había sido por una infidelidad, pero no se explicaba nada más allá de eso y se daba por sentado que esa era la razón por la cual el protagonista masculino era como un iceberg de hielo antes de conocer a la protagonista.
En realidad, esta exesposa no tenía líneas y su destino es incierto, ya que no aparecía en físico frente a ellos incluso hasta el final.
Julia pensó que era muy afortunada de haber terminado en este personaje. Con una amplia experiencia en novelas con este tipo de tramas, reconocía que podría haberle ido muchísimo peor. No sabía nada sobre si la trama es inevitable o si se podía cambiar el destino de los personajes de la novela, pero al menos no tendrá que actuar en ella.
Era solo que había estado caminando durante lo que parecieron horas, en este calor, luchando con el desconocimiento de las direcciones, apenas pudiendo confiar en una app de navegación para salir fuera de la puerta de su casa.
Su madre la había sacado a la fuerza de la esquina de la cama donde había hecho su refugio y la había mandado a bañarse para ir a almorzar con su futuro esposo. Apenas había podido agarrar algunas cosas después de vestirse antes de que la sacaran de la casa, incluso tuvo que comprar una mascarilla desechable en una farmacia de camino. La ropa no era apta para la estación y sabía que ni siquiera le habían dado tiempo de maquillarse. De hecho, su cabello estaba aún húmedo cuando salió, aunque con el calor que hacía, el agua se había evaporado hace mucho tiempo, dejándolo con algo de frizz por la falta de cuidados. Había leído antes sobre gente que no le importaban sus hijos, pero esta mujer parecía haber desechado a su hija apenas la dió en matrimonio y ni siquiera la quería en casa.
A este punto, sospechaba que la dirección que le habían dado era errónea. Difícilmente una persona con los antecedentes del protagonista masculino invitaría a su futura esposa a comer en un lugar así o similar. Cuando estaba a punto de volver sobre sus pasos, una voz la llamó.
Julia ya había llamado la atención de algunas personas allí, entre los puestos. El grupo la había visto llegar y enseguida se había puesto a hablar entre ellos sobre la chica. Una de las personas se le acercó, dejando a los otros fingiendo atender el puesto mientras paraban la oreja para escuchar.
—Miren a quién tenemos aquí. Niña, hace tiempo que no nos veíamos. —Era una mujer algo robusta, con los brazos en jarra mientras daba vueltas alrededor de Julia, como si estuviera acechándola. —¿Qué hace la gran señorita de la familia Dolce por estos lados?
Apenas Julia le prestó atención, una punzada de dolor le cruzó las sienes. Levantó su mano para masajearse un poco, sin responder.
—Después de codearte con los de los ricos, ¿ya no hablas con nosotros los plebeyos?