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Un Narcisista Reencarnado

Un Narcisista Reencarnado

Status: Terminada
Genre:ABO / Yaoi / Reencarnación / Completas
Popularitas:15.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Sooya'sBook

Dicen que ten cuidado con lo que desees... ¡Pero yo pedí un trono!, bah, que más da. Y si no fuera poco, resulta que ahora soy un omega puro. La nueva cáscara, que, aunque tenga mi nombre, en realidad era un... ¡Idiota, migajero, sin nada de dignidad! Y para el colmo; un personaje que sería utilizado por el protagonista y luego desechado.

No gracias, arreglaré eso, y mientras tanto me voy a divertir, porque este mundo donde los alfas dominan; no va conmigo, es más, haré que se inclinen a mis pies.

NovelToon tiene autorización de Sooya'sBook para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Epi 2; Dicen que hay que tener cuidado con lo que desees

Saben, dicen que hay que tener cuidado con lo que desees... ¡Pero claramente pedí un trono en el más allá!, bah. Que se puede hacer, lo primero, analizar todo mi entorno; el techo era de un rosa tan ofensivo que sentí ganas de arrancarme los ojos antes de terminar de despertar. No era un rosa elegante, era ese tono pastel que grita "fragilidad" y "falta de criterio". Me quedé ahí, parpadeando, tratando de entender lo que sea que esta pasando.

Lo primero que noté no fue el cuarto, sino el peso de mi propio cuerpo. Se sentía... diferente. Demasiado ligero, demasiado suave. Levanté una mano hacia mi rostro y lo que vi me hizo soltar un grito que, para mi horror, sonó como el trino de un pájaro asustado.

"¿Qué carajos es esto? ¿Por qué mi voz suena como si hubiera desayunado helio y miel?"

Me incorporé de golpe, desechando las sábanas de seda (otra vez, rosas). Mi vista bajó por mi torso y la náusea me golpeó con fuerza. Mi pecho era más firme pero pequeño, y mis caderas... por todos los dioses, sentía que podría derribar una estantería solo con darme la vuelta. Mis manos recorrieron lo que ahora era mi fisionomía: piel morena clara, insultantemente tersa, y unas curvas que en mi vida anterior habrían sido la envidia de cualquier mujer, pero que en mí se sentían como una broma pesada.

Me bajé de la cama y busqué un espejo. Lo que encontré fue a un extraño con mi nombre. El cabello era de un negro azulado profundo, cortado con una precisión que rozaba lo obsesivo, excepto por unos mechones que caían con una rebeldía estudiada sobre unos ojos color hazel que parecían brillar con una luz propia. Era hermoso, sí, pero una hermosura de porcelana, de esas que se rompen si las miras demasiado fuerte.

—No puede ser —susurré, y la dulzura de mi propia voz me dio ganas de vomitar de nuevo—. Si esta es la otra vida, el encargado de las admisiones tiene un sentido del humor retorcido.

Empecé a rebuscar en la habitación, ignorando los peluches y las decoraciones banales. Necesitaba contexto. En un escritorio de diseño minimalista que desentonaba con el resto del caos rosa, encontré un cuaderno de cuero. "Inel Vargas", decía la primera página en letras grandes y pomposas.

"Al menos conservamos el nombre, aunque el apellido huela a dinero nuevo y falta de clase", pensé mientras empezaba a hojearlo.

Lo que leí me dio la pieza del rompecabezas que me faltaba, y era más aterradora que cualquier tortura que hubiera sufrido antes. Este mundo no era el mío. Aquí, la humanidad se dividía en castas biológicas que sonaban a un experimento de laboratorio salido de control. Alfas, Betas y Omegas. Y yo, según el diario escrito por el Inel original, era un "Omega puro".

—¿Omega puro? ¿Es en serio? —solté una carcajada seca que no encajaba con mi nueva apariencia—. Así que no solo he reencarnado en un cuerpo que parece una invitación abierta al acoso, sino que biológicamente estoy diseñado para ser el premio de consolación de algún Alfa con exceso de testosterona. Qué maravilla.

El diario era una mina de oro de información y una prueba de lo patética que era la vida de mi predecesor. Hijo menor de los Vargas. Madre modelo, Mia, una Omega pura que probablemente pasaba más tiempo retocándose el bótox que pensando. Padre empresario, Víctor, un Alfa dominante que veía a su familia como activos en un balance general. Y el hermano mayor, Marco, el heredero perfecto, otro Alfa dominante que ya manejaba el imperio familiar mientras el Inel original se dedicaba a gastar dinero y ser "decorativo".

"Básicamente, soy un jarrón caro en una casa de tiburones", reflexioné, cerrando el diario con un golpe seco. "El pequeño Inel era un inútil que solo sabía lucir bien y esperar a que un Alfa lo reclamara. Bueno, malas noticias para la familia Vargas: el jarrón acaba de llenarse de ácido".

Me puse de pie y caminé hacia el armario. Estaba lleno de ropa de marca, la mayoría en tonos claros y telas suaves. Elegí lo más oscuro y estructurado que pude encontrar, aunque seguía resaltando esas "nalgas criminales" que este cuerpo poseía. Mientras me vestía, sentí un aroma extraño, como vainilla y sandalo, que parecía emanar de mi propia piel.

"Feromonas. Por supuesto. Soy una maldita vela aromática con patas".

El diario mencionaba que hoy había un desayuno familiar "importante". Al parecer, Marco tenía anuncios que hacer y la presencia del "pequeño Omega" era requerida para mantener las apariencias de familia perfecta.

—Muy bien, familia Vargas —dije frente al espejo, practicando una sonrisa que no llegaba a mis ojos hazel—. Vamos a ver qué tan preparados están para que su pequeño adorno aprenda a morder.

Salí de la habitación y bajé las escaleras de la mansión. El lujo era asfixiante. Cada cuadro, cada alfombra, gritaba que los dueños tenían demasiado dinero y muy poca personalidad. Al llegar al comedor, el olor a café y comida sofisticada se mezcló con algo más: una presión en el aire, una pesadez que me hizo tensar los hombros. Eran ellos. Los Alfas.

En la cabecera estaba Víctor, leyendo una tablet con el ceño fruncido. A su derecha, Mia, que parecía estar compitiendo con las flores del centro de mesa por ver quién era más inerte. Y frente a ella, Marco, irradiando una arrogancia que podía olerse a kilómetros.

—Llegas tarde, Inel —dijo Víctor sin levantar la vista. Su voz era profunda, diseñada para someter—. Siéntate y desayuna en silencio. No queremos que empieces con tus tonterías tan temprano.

Me quedé de pie un segundo más de lo necesario, observándolos. En mi vida pasada, a alguien que me hablara así le habría cortado la lengua antes de que terminara la frase. Pero aquí, tenía que ser inteligente.

—Buenos días a ti también, padre —respondí, dejando que mi voz sonara dulce pero con un filo de ironía que ninguno de ellos pareció captar—. Me disculpo por la demora. Estaba... redescubriéndome.

Me senté en el lugar que quedaba libre, justo frente a Marco. Él me lanzó una mirada de soslayo, llena de un desprecio fraternal que me resultó casi divertido.

—¿Redescubriéndote? —soltó Marco con una risita burlona—. Espero que eso signifique que finalmente has entendido que tu presupuesto para fiestas se ha terminado. No voy a seguir financiando tus escandalitos de Omega malcriado.

"Oh, hermanito, no tienes ni idea de lo que voy a empezar a financiar ahora", pensé mientras tomaba un sorbo de jugo que sabía a puro privilegio.

—No te preocupes, Marco —dije, sosteniéndole la mirada, algo que el Inel anterior claramente nunca hacía—. He decidido que las fiestas son un entretenimiento muy... básico. Tengo planes mucho más interesantes en mente.

Mia levantó la vista, parpadeando con sorpresa.

—¿Planes, querido? ¿Te refieres a la gala benéfica de la próxima semana? Sería ideal que encontraras un buen partido allí. El hijo de los constructores Lee es un Alfa muy prometedor...

—Mamá, por favor —la interrumpí, y vi cómo Víctor finalmente dejaba la tablet para mirarme—. No estoy hablando de buscar un dueño. Estoy hablando de mi futuro. Y les aseguro que no va a ser precisamente decorativo.

El silencio que siguió fue delicioso. Pude ver el momento exacto en que la confusión empezó a filtrarse en sus mentes cuadradas de Alfas dominantes. Ellos esperaban un perro faldero, y yo acababa de entrar en la habitación como un lobo con piel de cordero de alta costura.

"Esto va a ser divertido", concluí, mientras empezaba a planear cómo convertir este mundo de feromonas y jerarquías en mi tablero de ajedrez personal. "Después de todo, si voy a ser un Omega puro en un mundo de bestias, más vale que aprenda a usar el bozal... en los demás".

1
Valentina Rodríguez
muy buena novela, estuvo muy entretenido
carmen castillo
Se confío demasiado en su egocentrismo 🤨🤨🤨
Ruby
No puedo con esto, que divertido JAJAJA
Ruby
Jajaja se pasa Damian
yeimy ferrer
pregunta que paso con la versión anterior la que pasa en la escuela con la caza en el jardín y todo eso
yeimy ferrer
amo este final
inel es simplemente inel
Eve dorado
AMEEE 🤭😭❤️
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Pobrecito /Facepalm/
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JAJAJAJA
Lina 256
no pues gracias mi vida, yo no hago lo primero, pero lo último sí como helado con pijama puesta
Ruby
Autor danos unos extras
ILikeYourFather
como que ya termino
Eve dorado: pensé que nos darían más cap especiales como que tienen hijos o nose 😭😭❤️
total 1 replies
ILikeYourFather
👅👅
ILikeYourFather
Damian es tan lindo con Inel 😍
patata_02
siempre un te amo, nunca un ...
patata_02
🤨🤨🤨
patata_02
JAJAJAJAJAJ SISI, que raro que es el cerebro
patata_02
jajajajaj marco sabe cosas
patata_02
AAAAAAAAH, DAMIAAAAN NO SABES COMO TE AMOOOOOOOOO 😭 NO TE MUERAS NUNCAAAAA
yeimy ferrer
amo esta nueva versión de esta historia, pero también me gustaría que le dieras un cierre a la versión anterior que también fue muy buena
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