Después de una noche entera terminando el arreglo de un traje de exhibición, Julia se fue a la cama por la madrugada. Su cabeza apenas había tocado la almohada cuando su alarma sonó, y se dió cuenta de que no estaba en su habitación, ¡y alguien se había llevado el traje que tanto se había esforzado en reparar!
Un momento... ¿Quién, en nombre de su santo internet, era esa persona en el espejo?
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14.
Al final, eligieron algunos cócteles con nombres relacionados a canciones y cenaron incómodamente.
Ni siquiera era una cena elegante, solo era comida rápida mejor presentada. En estos lugares, el atractivo era el catálogo de bebidas dulces con alcohol y la máquina de karaoke.
No era un lugar que alguien de casi treinta años frecuentaría, y más cejas fruncidas por el estrés en la cara de Andrew era una gran señal de aquello. Mientras Julia lo estudiaba, él miró hacia la máquina y luego hacia ella.
—¿No quieres usarla? —señaló el aparato con los ojos. —Reservé un par de horas más, puedes divertirte lo que quieras.
Julia se rió. Fue corto y bajo, enseguida se cubrió la boca con una servilleta mientras se encorvaba en su lugar y movía los hombros por los espasmos de risa. Se recuperó con una sonrisa, secándose una lágrima del ojo. Respiró profundo antes de contestarle.
—Lo siento. Lo siento. No quise burlarme de tí. —Abrió y cerró sus manos, intentando atrapar la idea y dejar de temblar. —Es muy gracioso, lo siento.
—No entiendo.
—Es que... —no sabía cómo explicarle. —Nunca he estado en un lugar como este. No sé cómo usarlo, —apuntó a la máquina con en mentón, —y aunque supiera, no suelo cantar.
Andrew se miraba confundido y algo apenado. —Lo siento.
—No te disculpes. Aunque me gustaría preguntar, ¿cómo se te ocurrió venir aquí?
Andrew la miró, menos tenso que antes. Se acomodó en su asiento, frotándose el cuello un poco enrojecido y procedió a contarle.
—Le pedí consejos a alguien.
—¿En serio? ¿Para qué?
Julia lo miró con expresión interesada. Andrew apenas lo soportó cuando ella se inclinó hacia adelante y parecía querer sacarle las palabras de la boca, así que miró hacia otro lado.
—Pregunté dónde podría invitar a personas jóvenes a una reunión. Mi primo recomendó este lugar como bastante solicitado por sus compañeras de clase. Me aseguró que sería un buen lugar para citas.
Julia sonrió, bastante divertida donde Andrew no la veía. Era la primera vez que un hombre tan joven le preparaba una cita, buscando lugares donde llevarla y darle una sorpresa. Fue bastante lindo de su parte. Sabía que el cuerpo en el que estaba, sugería que ella era la jovencita impresionable que parecía, pero por dentro tenía a una mujer que pasó por muchos lugares por su cuenta. El lugar realmente era una novedad para ella, pese a todo.
—Oh, entonces, ¿esto es una cita? —Julia se burló un poco, viendo el pánico comenzar a teñir los ojos del hombre.
—No, no. Bueno, sí es una cita. Pero no como cree.
—¿Entonces no es una cita para conocernos antes del matrimonio? —El hombre casi saltó de su asiento. Solo cuando vio la sonrisa en la cara de Julia se dio cuenta de que estaba jugando con él. Se cubrió la cara con las manos antes de suspirar derrotado.
—Perdóneme. La próxima vez le preguntaré a dónde quiere ir.
—Bueno, he oído que las relaciones se construyen con comunicación, es un muy buen paso a seguir. —Si Andrew fuera un hombre menos digno, habría gemido de la frustración.
—Tome, recupérese. —Le pasó un par de servilletas de su lado de la mesa y le sonrió.
Andrew se contuvo y el sonrojo por la vergüenza de ser jugado por una jovencita se calmó.
—Solo para saber que estamos en la misma página, está intentando llevarse bien conmigo por todo lo que implica el matrimonio, ¿verdad? Creo que puedo asumir que usted no está interesado en mí de esa forma, ¿no es así?
—Sí. Lo siento si di otra impresión. —Julia asintió, algo aliviada por eso. Era genial hablar con personas inteligentes. Habría estado más preocupada si él no quisiera admitirlo.
—Entiendo. Descuide, no tiene que esforzarse tanto. Estoy segura de que podemos llevar esto de forma pacífica, lo único que pido y espero es respeto y comunicación. Creo que no pido mucho.
Julia se cruzó los brazos y apoyó los codos sobre la mesa, acercándose más. Andrew asintió, acercándose también.
—No, está bien lo que pide. Eso es algo básico para cualquier relación, no solo la nuestra.
—Entonces... Hablemos de otras cosas. ¿Ha sabido algo de la fiesta de compromiso? Escuché que están intentando adelantar la fecha, ¿hay alguna ocasión especial para ello?
Tomó un sorbo de su copa después de preguntar, más relajada ahora que ambos han hablado mejor sobre su relación.
—Lo he escuchado también. No sé nada puntual, pero hay algunas personas presionando para que me case pronto por cuestiones patrimoniales.
—Ah, familias ricas. ¿Acaso van a recibir menos dinero si se prolonga un poco su compromiso? —Julia preguntó al aire, pero viendo lo quieto que estaba el hombre, se preguntó si había acertado. Se tocó un momento el entrecejo cuando no pudo enfocar bien.
—Solo cuestiones legales que se deben resolver cuando se incluye al cónyuge de un heredero.
—Tiene sentido, —en realidad, ella no le encontraba el sentido y pensar se estaba volviendo un poco difícil. —Ya que estamos en confianza, ¿por qué aceptó casarse conmigo? ¿No tiene nadie quien le guste?
No había querido preguntar cosas tan personales, o al menos, no esperaba que fueran personales. Hasta ahora solo se lo había estado preguntando mentalmente, ¿por qué el protagonista tenía esos antecedentes?¿Por qué llegó al divorcio? Había tenido una muy buena actitud con respecto al matrimonio, había querido llevarse bien con su futura esposa y ambos sabían que era por beneficios.
Entonces no entendía cómo una persona tan madura podía terminar divorciada al poco tiempo de casarse.
Le pusieron un vaso de agua fría en la mano y le ayudaron a beber. El agua despejó un poco la neblina que empezaba a cubrir sus ojos y a hacer doler su cerebro. Se frotó la nariz con los dedos, mirando estúpidamente al hombre frente a ella, el hombre le sostuvo el bolso y le ayudó a caminar.
Si no había sido él, solo quedaba una opción.
¿No había sido que la original se enamoró por estos gestos de caballerosidad, y luego se enteró de que no había sentimientos de por medio entre ambos, verdad? Alguien que había crecido con poco amor, ¿no desearía que su príncipe azul viniera a rescatarla?