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LA ESPOSA OLVIDADA DEL CEO.

LA ESPOSA OLVIDADA DEL CEO.

Status: En proceso
Genre:Reencarnación(época moderna)
Popularitas:30k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Anna Marín muere a los 32 años con seis puñaladas en el pecho, asesinada por su hermanastra Mariana mientras su esposo Javier observa sin intervenir. Sus últimos pensamientos son de arrepentimiento: por amar demasiado, por callarse demasiado, por convertirse en invisible.
Pero cuando abre los ojos, está de vuelta dos años antes de su muerte.
Con todos los recuerdos intactos.
Anna sabe exactamente lo que viene: cómo Mariana manipulará a sus hijas gemelas para que la odien, cómo Javier la torturará durante meses para robarle la herencia de la abuela, cómo morirá sola en el mismo piso de mármol donde alguna vez creyó que construiría un hogar.
Esta vez no será la esposa sumisa que se arrastra por amor.
Esta vez será la Loba Blanca que todos temían en los tribunales.
Esta vez cada traidor pagará por adelantado.
Pero cambiar el futuro tiene un precio. Y Anna descubrirá que la venganza, aunque dulce, puede costarle lo único que aún le importa: el alma de la mujer que alguna vez fue.
Una histo

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CAPÍTULO 4

Anna maneja hacia la mansión de la abuela Rojas con las manos sudando sobre el volante y el corazón latiéndole tan fuerte que puede sentirlo en la garganta. Son las siete de la noche y las calles de Ciudad S están congestionadas con el tráfico de hora pico, pero Anna apenas lo nota. Su mente está ocupada repasando una y otra vez lo que va a decir, cómo va a decirlo, cómo va a convencer a la matriarca de los Rojas de que el nieto que ella obligó a casarse con Anna hace diez años para salvar el honor de la familia es un monstruo, y que la mujer que él realmente ama es una asesina.

Llamó a la abuela hace tres horas. "Necesito verla urgente. Es cuestión de vida o muerte". La anciana ni siquiera preguntó de qué se trataba, solo respondió con esa voz firme que no admite discusión: "Ven a las siete. Estaré esperando". Porque la abuela Rosa Margarita de Rojas es la mujer que cuando descubrió que Anna estaba embarazada de su nieto, arrastró a Javier a una boda secreta en Las Vegas diciendo: "Un Rojas no deja hijos bastardos. Te casarás con la muchacha que embarazaste y punto". Fue ella quien selló el destino de Anna. Y también fue la única que en esa boda le tomó la mano y le dijo: "Bienvenida a la familia, niña. No dejes que los buitres te quiebren".

Anna no entendió esas palabras entonces. Las entiende ahora.

Llega a la mansión de estilo colonial que la abuela mantiene en el distrito antiguo de la ciudad, esa casa enorme llena de antigüedades y recuerdos de una época en que los Rojas eran aristocracia de verdad y no solo nuevos ricos disfrazados de abolengo. El mayordomo la recibe en la puerta, un hombre de sesenta años que ha trabajado para la abuela desde que Anna tiene memoria.

—Señora Marín, qué gusto verla. La señora la está esperando en la biblioteca.

La abuela Rosa Margarita está sentada con una manta de lana sobre las piernas y una taza de té en las manos. A sus noventa años sigue siendo una mujer imponente: espalda recta, cabello blanco recogido en un moño impecable, ojos oscuros que no pierden detalle.

—Anna, niña. Siéntate.

Anna se sienta en el sillón frente a ella y por un momento solo se miran en silencio.

—Te ves diferente —dice finalmente la anciana—. Hay algo en tus ojos que no estaba ahí la última vez que te vi. Algo duro. Algo roto.

Anna traga saliva. "Abuela, necesito contarle algo y va a sonar completamente demente. Pero le juro por todo lo que es sagrado que es verdad".

La abuela deja su taza de té en la mesita lateral sin apartar los ojos de Anna. "Habla".

Empieza por el principio: hace diez años, la noche en que Mariana la invitó a una fiesta "para hacer las paces entre hermanas". Cómo alguien puso droga en su bebida. Cómo despertó en una habitación de hotel con Javier Rojas, el novio de Mariana, en la cama junto a ella. Cómo nueve semanas después dos líneas rosadas en una prueba de embarazo cambiaron todo. Cómo la abuela, al enterarse, arrastró a Javier a Las Vegas y lo obligó a casarse en secreto porque "un Rojas no deja hijos bastardos". Cómo Javier la odiaba desde ese día, culpándola por robarle a Mariana, por arruinar su vida, por existir.

La anciana asiente, consiente del pasado, pues también recuerda que ella perdió ese embarazo meses después en una caída y Javier intento divorciarse, pero ella lo evito.

Anna suspira y continuo. Luego salta a su final: el quince de marzo dentro de dos años, la mansión vacía, Mariana con el cuchillo, las seis puñaladas, Javier observando desde la escalera con su copa de whisky mientras ella moría en el piso de mármol. Pero antes del asesinato cuenta lo más importante: el testamento de la abuela. Cómo después del "accidente" que dejó a la matriarca en coma, hubo lectura de testamento. Cómo todos esperaban que Javier heredara todo, pero en cambio Anna recibió el cincuenta y dos por ciento de las acciones. Cómo eso la salvó de morir inmediatamente, pero la condenó a sufrir una tortura mientras Javier intentaba quebrarla para que le cediera todo.

Le cuenta todo sin detenerse para respirar porque si se detiene va a perder el valor. Y cuando llega a la parte donde despertó dos años en el pasado, donde abrió los ojos en la habitación de huéspedes y supo que de alguna manera imposible le habían dado una segunda oportunidad, su voz se quiebra por primera vez.

—Y vine porque sé que Mariana es la causante de su accidente, que sucederá exactamente dentro de dos meses. Van a sabotear los frenos de su auto y va a parecer falla mecánica. Usted va a sobrevivir, pero quedará en coma durante semanas y después, cuando ya no sea útil, ella simplemente desconectará las máquinas.

El silencio que sigue es tan absoluto que Anna puede escuchar el crepitar del fuego en la chimenea y el tictac del reloj antiguo en la repisa. La abuela Rosa Margarita no se mueve. No parpadea. Solo la mira con esos ojos oscuros que han visto casi un siglo de vida.

—Eso suena —dice finalmente con voz medida— como la trama de una telenovela barata.

Anna siente cómo el pánico empieza a trepar por su garganta. "Lo sé. Créame que lo sé. Pero es verdad. Todo es verdad. Y si no hacemos algo, todo va a pasar exactamente como le dije".

—¿Y por qué habría de creerte? —pregunta la abuela sin malicia, solo curiosidad genuina—. Podrías estar loca. Podrías estar inventando todo esto para alejar a mi nieto de Mariana porque estás celosa. Podrías ser una manipuladora magistral intentando conseguir algo de mí.

Anna se desliza del sillón y cae de rodillas frente a la anciana. Toma sus manos arrugadas entre las suyas y las lágrimas que ha estado conteniendo finalmente escapan.

—Por favor. Por favor, créame. No tengo a nadie más. Javier me odia. Mis hijas me han reemplazado. Mi familia me desprecia. Usted es la única persona en el mundo que alguna vez me trató con bondad y no puedo soportar la idea de que Mariana la mate también. No puedo vivir con eso otra vez. Por favor.

La abuela Rosa Margarita suelta una de sus manos y con dedos sorprendentemente firmes levanta la barbilla de Anna para obligarla a mirarla a los ojos. La estudia durante largo rato, buscando algo.

Anna respira profundo y busca en sus recuerdos.

—Aguanté seis meses. Seis meses de tortura porque creí que mientras tuviera las acciones, tenía poder. Tenía voz. Pero estaba sola. Usted estaba muerta. Leonardo Lin había sido asesinado. El profesor Salazar no sabía dónde encontrarme porque Javier me mantenía aislada. Y finalmente... finalmente me quebraron. Firmé todo. El divorcio, la transferencia de acciones, la renuncia a la custodia. Todo. Y tres días después, cuando ya no les servía para nada, Mariana vino con el cuchillo.

El silencio que sigue es tan absoluto que Anna puede escuchar su propio corazón latiendo.

—Nadie sabe que planeaba dejarte las acciones —susurra la abuela—.

Anna levanta la vista y encuentra los ojos de la anciana llenos de lágrimas.

—Ahora usted también sabe —dice Anna— que ese testamento me salvó y me condenó al mismo tiempo. Me salvó porque me dio poder. Me condenó porque Javier haría cualquier cosa, para recuperar ese poder. Incluyendo torturarme hasta matarme.

La anciana suelta la barbilla de Anna y se recuesta en su sillón. Cierra los ojos durante largo momento y cuando los abre de nuevo hay decisión férrea en ellos.

—O estás completamente loca —dice— o acabas de contarme la verdad más imposible que he escuchado en noventa años de vida. Y sabes qué, niña, voy a elegir creer que es verdad. Porque he vivido lo suficiente para saber que el universo es mucho más extraño de lo que admitimos y porque veo en tus ojos exactamente lo que dijiste: algo roto que solo se rompe cuando has muerto y regresado.

Anna siente cómo algo dentro de su pecho se expande, algo parecido a la esperanza.

—¿Entonces me cree?

—Te creo. Y vamos a hacer algo al respecto. Cuéntame todo lo que recuerdes. Fechas exactas. Nombres. Cada detalle. Porque si esa perra de Mariana piensa que va a matarme y después a ti, va a descubrir que esta vieja tiene más dientes de los que aparenta.

Anna se sienta en el suelo junto a las rodillas de la abuela y empieza a hablar. Le cuenta cada detalle que recuerda.

—Entonces esto es lo que vamos a hacer —dice la abuela con voz que no admite discusión—. Primero, vamos a cambiar mi testamento mañana mismo. Segundo, vamos a instalar rastreadores GPS en todos mis vehículos y contratar seguridad privada que no responda a Javier. Tercero, vamos a documentar absolutamente todo lo que Mariana haga de ahora en adelante. Y cuarto, vamos a destruir a mi nieto y a su puta antes de que tengan oportunidad de hacernos daño.

Anna siente cómo algo feroz y salvaje se despierta en su pecho. "Usted dijo que los hombres Rojas siempre han sido cobardes".

—Así es. Pero las mujeres Rojas somos otra cosa completamente diferente. Y tú, niña, ahora eres una de nosotras de verdad. No por matrimonio sino por supervivencia.

La abuela le tiende la mano y cuando Anna la toma, la anciana la aprieta con fuerza que contradice su edad.

—Juntas —dice la abuela.

—Juntas —repite Anna.

Y en ese momento, en esa biblioteca llena de fantasmas de Rojas muertos, dos mujeres sellan un pacto de sangre y fuego que hará temblar los cimientos del imperio que Javier cree controlar.

Porque las lobas cazan en manada.

Y acaban de volverse dos.

1
Betty Saavedra Alvarado
Las gemelas los ponen en apuros son y que apuros
Betty Saavedra Alvarado
Anna eres una nadre coraje que no le teme a nada por sus hijas ellos son todo para ti
Betty Saavedra Alvarado: Javier ahora a la cárcel
total 1 replies
Luz Angela Castillo Ramirez
esta buenisima
Luz Angela Castillo Ramirez
👏
Mercedes Tibisay Marin
estos desgaciados no se cansas de hechar vaina
Mercedes Tibisay Marin
jajaja Ana se las comio
Mercedes Tibisay Marin
esté hombre no entiende es otro loco ygual que la mujer
Marcela Lopez
excelente
Marcela Lopez
Javier nada que aprende
Marcela Lopez
logro ser feliz en su último día
Mercedes Tibisay Marin
bueno Ana deja de pensar tanto y hacesta a ese que te ama de verdad
Marisel Rio
💪💪💪💪💪💕💕💕💕💕Vamos Anna y junto con Leonardo van a ser imparables ♥️♥️♥️♥️
Marisel Rio
Vamos 💪 💪 💪 Anna a destruir a esos bastardos 😅😅😅
Johann
Así se hace Ana 👏👏👏👏👏
Marisel Rio
No me canso de decir que es una novela extraordinaria 💕💕💕💕💕💕
Marisel Rio
Al menos los padres de la LOCA tienen dos dedos de frente 👏👏👏
Vamos a ver como se destruyen Javier y Mariana 😅😅
Betty Saavedra Alvarado
Javier solo te interesa el dinero parece que no tienes corazón
Betty Saavedra Alvarado
Cuídate de la víbora de Mariana que no se quedará tranquila algo malo hará en contra tuya
Betty Saavedra Alvarado
Javier eres un títere en manos de Marianano piensas en tus hijas solo le haces a esa loca van acabar en la cárcel
Betty Saavedra Alvarado
Mariana quieres destruir va Loba Blanca no lo harás ella es más fuerte y inteligente que tu
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