En esta continuación de la saga, La heredera, nos sumergimos en un mundo donde la amistad, los secretos y las traiciones se entrelazan en una trama envolvente. Draco Giulliano, Luciano Letsos y Alexandro Dmitrikis, tres amigos unidos por lazos profundos con oscuros secretos, se ven envueltos en un torbellino de intrigas, mientras comparten un lazo con una rica heredera. A medida que los enredos del pasado emergen y las lealtades son puestas a prueba, los personajes se ven enfrentados a decisiones que pondrán a prueba su relación y su moralidad. Esta historia nos sumerge en un mundo de pasiones desatadas, luchas internas.
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La furia de Luciano
Olivia subió al ferry hacia Corfu, sintiendo una pesada carga en su pecho.
Andreas ya no estaba y nuevamente se encontraba sola. Gran parte de su vida había sido así.
Pero en unos pocos meses, Andreas le había dado el amor que tanto había anhelado. Una lágrima escapó de su ojo al recordarlo.
Caminó por las habitaciones silenciosas una vez más. Sin la presencia de Andreas, la casa parecía vacía. Una vez borrados sus rastros, cerraría la puerta y volvería a su propio mundo.
Sabía que su estancia allí no habría durado mucho. Amaba su libertad, aunque Andreas la había persuadido para que se quedara. Él había insistido, pero Olivia sabía que eventualmente se rebelaría.
—Soy una mujer independiente —le había dicho una vez.
—Tu independencia ha sido impuesta y ha sido una gran responsabilidad para alguien tan joven —había contraatacado Andreas, con gesto desaprobador—. Ahora no tienes que cargar con esa responsabilidad, porque me tienes a mí.
Olivia había discutido, pero sabía que Andreas no podía entender su vida, al igual que ella no podía comprender la suya. Sin embargo, habían intentado entenderse y hacer concesiones.
Había sido afortunada, pensó con amargura. Cinco meses de felicidad superaban una vida entera para muchos. Cinco meses de amor incondicional. Los buenos momentos eclipsaban los malos. Nadie podría arrebatárselos. Ni siquiera podían quitarle el anillo de la familia Letsos que Andreas le había dado con lágrimas en los ojos.
—Ahora volverá a cobrar vida, porque ahora estás donde realmente perteneces —le había dicho Andreas.
Recordó el encuentro con Luciano Letsos en la iglesia. Debería haberse ido antes, pero quería unos momentos a solas en la casa donde había perdido al hombre que apenas había conocido.
—¿Olivia? —se volvió al escuchar su nombre. Luciano estaba allí, bloqueando su salida. ¿ Te llamas Olivia verdad?
— ¿ Quién es usted?, pregunto ella asustada.
— No te hagas Sabes perfectamente quien soy exclamó furioso Luciano.
—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó, temblando de miedo.
—Eres una manipuladora —la insultó, avanzando hacia ella con una mirada penetrante—. Quisiera borrarte de faz de la tierra, pero no puedo.
—No sé de qué estás hablando —respondió, confundida.
—¿Cómo pudiste persuadirlo para que sacrificara su honor y lealtad a su familia?
Olivia negó con la cabeza, aturdida. No entendía de qué hablaba Luciano.
—¿Sabes lo que hizo Andreas antes de morir? —preguntó Luciano con desprecio—. ¿Sabes lo que dijo cuando murió en mis brazos?
Olivia negó con la cabeza, desconcertada. No sabía que Luciano hubiera estado con su padre en ese momento. Pero eso le reconfortó. Andreas no había estado solo. Luciano había estado allí. Sin embargo, las palabras de Luciano la llenaron de terror.
— Me pidió que cuidara de ti, imagina mi sorpresa ni siquiera sabía quién eras. Eres la zorra por la que los últimos meses abandono a su esposa. Me hizo jurar por mi honor que te cuidaría comenzó a reírse de pura amargura
Cuando tenía ocho años, Luciano Letsos había perdido a sus padres, en un accidente de automóvil. Andreas y Sonia lo acogieron en su casa y lo habían criado como un hijo propio, incluso lo habian adoptado .