Para poder ganar debes comenzar a jugar muy bien tus cartas. No es solo por poder, sino para aprender a sobrevivir al infierno.
Zulema una chica inocente debe comenzar a mover sus cartas y a sobrevivir en un mundo de muerte y droga.
A su corta edad, Zulema queda huérfana. Sus padres fueron asesinados delante de ella. Fue separada de su hermana gemela y llevada fuera del país.
Durante muchos años fue perseguida por por los asesinos de sus padres.
Ya que es la única que sabe un secreto que destruiría a esa organización.
Para poder salvarse, Zulema se casa con un asesino de élite.
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Usurpando
La altura era alta del último escalón de la escalera. Al ser solo una niña saltar era peligroso, además si hacía ruido llamaría la atención de los asesinos que aún quedaban.
Me sostuvo con fuerza de la escalera que colgaba de la ventana de mis padres. Cuando llegamos a la cabaña mi padre la construyó con madera dura.
Sin embargo, la hizo demasiado corta para que una de nosotras pudiera saltar.
_____ Debemos buscar a las dos niñas y a la otra mujer. El jefe nos ordenó matarlos a todos y llevarle los papeles y las grabaciones que ese perro tenía.
Al escuchar las voces de los dos hombres tan cerca. Mi alma se quebró. Mi mano se soltó y caí de golpe al piso.
Mi tobillo se torció y el resto de mi cuerpo se llevó un fuerte golpe. El ruido que hice al caer llamó la atención de los dos hombres.
Sin darle importancia al golpe que me di, me levanté como pude y corrí hacia las montañas.
Zafiro aún estaba ahí jugando, al verme entrar a la cueva donde solíamos jugar, con mi vestido blanco manchado de sangre y mi cabello desordenado y herida de mi pie, se asustó.
_____ Zulema, ¿qué te pasó?
_____ Debemos irnos ya; Zafiro, los hombres malos están aquí. ___ Contesté entre lágrimas.
Ella movió la cabeza.
_____ ¡NO!
_____ Iré a buscar a papá y a mamá...___ Zafiro pasó a un lado de mí con toda la intención decirse.
La agarré del brazo y la empujé con fuerza hacia atrás. No me di mi fuerza, Zafiro tropezó con una piedra y cayó al piso, golpeándose la cabeza y perdiendo el conocimiento.
Me puse de rodillas frente a ella. Intenté hacer que despierte, pero, mis esfuerzos fueron en vano. Zafiro sangraba de la cabeza a causa del golpe.
La intenté jalar de las manos para ponerla recargada en una piedra, sin embargo, mis fuerzas eran nada. No pude mover ni un solo centímetro el cuerpo de mi hermana...
Me quedé a su lado cuidándola, mientras alguien iba a buscarnos. El tiempo pasó y una camioneta se estacionó a unos cuantos kilómetros de donde estábamos.
Era la camioneta de la tía, agité mi mano para llamar su atención. Mi tia subió hasta la cueva donde estábamos, sus ojos estaban hinchados y su pelo desordenado.
_____ Zulema, ¿dónde está Zafiro?
______ Yo no quería hacerlo, fue un accidente. _____ Dije entre lágrimas.
La tía entró a la cueva mirando a Zafiro inconciente.
Soltó una fuerte bofetada que me envió al suelo.
______ Como te atreves a intentar matar a tu hermana... ¡Perra!
_____ Yo no quería... ___ Dije mientras seguía llorando.
Intenté levantarme y seguir a la tía que llevaba a mi hermana en brazos. Bajamos la montaña y subió a Zafiro a la camioneta. Se me quedó mirando con un inmenso odio.
_____ Te quedarás aquí para que seas comida de lobos. ____ Me empujó con fuerza y subió a la camioneta.
Intenté seguirla, pero no fue suficiente, mis pies se doblaron cayendo de rodillas a las piedras.
Mis pies estaban lastimados para intentar caminar. Lloré, mirando la camioneta alejarse de mí.
En ese momento me quedé sola en el mundo. Me levanté del piso y fui a la cueva. Lloré y lloré hasta quedarme completamente dormida.
Al día siguiente al despertar estaba en otro lugar. Sus paredes blancas me hacían sentir en casa.
Poco a poco fui abriendo los ojos por completo y mirar que todo era extraño para mí.
Una voz cansada me preguntó.
______ ¿Tienes sed...? ___ Que pregunta era esa, sin contestar giré la cabeza a mi lado derecho.
De pie, mirándome fijamente estaba un anciano con mirada fría y una aura de peligro. Aunque su vestimenta era de color blanco.
Moví la cabeza como respuesta, dije que no, aunque me estaba muriendo de sed.
_____ Tuviste fiebre alta durante toda la noche, es imposible que no tengas sed.
Me dolía demasiado la cabeza, sentía como si en cualquier momento me fuera a explotar.
_____ ¿Quién es usted? ¿Qué hago aquí?
Se acercó poniendo su mano en mi frente, luego sacó una jeringa del cajón de la mesita de noche y sin decirme nada me la clavó en el cuello.
Pocos segundos después sentí un sueño abrumador. Mis ojos se fueron cerrando lentamente hasta caer en un sueño tan profundo que era imposible despertarme.
Duré dos días inconsciente, cuando desperté de nuevo, me sentía como si fuera otra niña. Gran parte de mis recuerdos se habían borrado de mi mente. Solo estaba ese anciano, a quien por muchos años vi como mi maestro.
Cuando murió ya tenía yo 18 años. Sabía como defendérseme, me convertí en una arma mortal. No solo por mi insólita belleza física, sino por todo lo que aprendí de él.
Guardé mis cosas en mi equipaje, junto a los papeles y vídeos que les costó la vida a mis padres. Quería seguir el mismo camino y vengarme de los asesinos de mi padre.
Por mis venas corría esa sed de venganza. Ya no era más aquella niña que corría por su vida y fue abandonada por su tía en la montaña.
Me convertí en una mujer completamente distinta. En una mujer fuerte e independiente. Después de tantos años volví a la ciudad, me escribí en una escuela.
La cual casualmente también iba mi hermana Zafiro. Sin embargo, ya no se llamaba Zafiro, sino Sofía.
Al poner un pie en esa escuela, todos voltearon a verme. Nunca imaginé que mi hermana era tan débil que padecía de bullying en la escuela.
Solo unos días atrás fue golpeada por otras mujeres, quienes se consideraban las lideres de la escuela. Todas ahí les tenían miedo, menos yo.
Fui al salón y al verme la maestra me llamó por el nombre de Sofía.
_____ Me alegra que estés mejor Sofía.
Me percató de que les echa una mirada extraña a las chicas que se encontraban a mi lado. Por la expresión en sus caras sé que no les hizo gracia verme ahí.
_____ Maestra necesito ir al baño. ___ Dije en voz alta y con firmeza.
muchas felicitaciones💐