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Mi Jefe Arrogante (Minsung)

Mi Jefe Arrogante (Minsung)

Status: En proceso
Genre:Fantasía LGBT / Celebridades / Fanfic
Popularitas:684
Nilai: 5
nombre de autor: glenda ramos

Han Jisung solo quería un trabajo tranquilo pero todo cambia cuando comienza a trabajar para Lee Minho ,un Jefe brillante, Arrogante y peligrosamente atractivo. Entre órdenes, discusiones y miradas intensas, Han empieza a descubrir q detrás del carácter arrogante de su Jefe hay algo q nadie más a logrado ver

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Sin razones para quedarme

La mujer que había entrado a la oficina seguía en la puerta, con la mano todavía apoyada en el marco, como si no pudiera creer lo que acababa de ver.

Sus ojos iban de Minho… a Han… y regresaban como una amenaza silenciosa.

Han se apartó por reflejo, aún respirando rápido por el beso.

El cuerpo le temblaba.

La cabeza le daba vueltas.

Minho retrocedió un paso también, como si estuviera despertando de un trance.

La mujer soltó una risa amarga.

—Así que… era cierto.

Minho apretó la mandíbula.

—No es momento para esto.

—Para mí sí lo es —respondió ella, sin levantar la voz, pero con un tono que helaba el aire.

Han sintió un escalofrío subirle por la espalda.

No sabía quién era ella… pero claramente no era alguien cualquiera.

Minho respiró hondo.

—Han… puedes irte.

Han lo miró sorprendido.

—¿Qué? ¿Ahora quieres que me vaya?

—No quiero que estés aquí para esto.

—Yo sí quiero estar —respondió Han, cruzándose de brazos—. No voy a salir corriendo solo porque ella entró.

La mujer arqueó una ceja.

—Qué valiente.

Minho la miró con molestia.

—No empieces.

Ella avanzó unos pasos hacia el escritorio, ignorando a Han como si fuera aire.

—Minho, tu madre me llamó hace una hora. Me dijo que estabas extraño. Que llevabas días evadiendo conversaciones. Que estabas… distraído. Ahora entiendo por qué.

Minho cerró los ojos un segundo.

Han sintió un tirón de incomodidad.

—¿Quién eres tú? —preguntó finalmente.

La mujer lo miró entonces, como estudiándolo.

—Soy Park Hyejin.

Han esperó algún tipo de explicación.

Pero fue Minho quien tuvo que decirlo.

Con la voz más tensa que Han le había escuchado jamás.

—Es… mi prometida.

Un silencio brutal cayó sobre la oficina.

Han sintió como si algo le vaciara el pecho de golpe.

El mundo le hizo un ruido sordo en los oídos.

—¿Tu… qué? —preguntó con un hilo de voz.

—No es lo que piensas —dijo Minho rápidamente.

Hyejin soltó otra risa fría.

—¿Oh? ¿Y qué está pensando exactamente? Porque desde aquí parece bastante evidente.

Han se sintió ridículo.

Tonto.

Engañado.

—¿Prometida? —repitió, sin poder creerlo—. ¿Todo este tiempo?

Minho apretó los puños.

—No fue decisión mía.

Hyejin lo miró de lado.

—Fue un acuerdo familiar —explicó—. Minho y yo estamos comprometidos desde hace un año.

Han sintió un latido doloroso.

—¿Un... año?

Minho dio un paso hacia Han.

—No estaba listo para contártelo.

—¡NO estabas listo! —Han levantó la voz, sin poder controlar el temblor en ella—. Pero sí estabas listo para besarme, ¿no?

Minho tragó saliva.

—Han, yo—

—¿Cuántas veces? —lo interrumpió—. ¿Cuántas veces me besaste mientras estabas “prometido”?

Hyejin observaba todo con una calma venenosa, como si disfrutara verlos romperse.

Minho dio otro paso.

—Esto no es… no es una relación real. Es política familiar. Nunca la quise. Nunca elegí esto.

—No importa —respondió Han con los ojos brillantes de rabia contenida—. No la elegiste. Pero tampoco me elegiste a mí.

Hyejin cruzó los brazos.

—Minho es heredero de mi familia por alianza. Nuestros padres decidieron esto. ¿Creíste que él podría simplemente romper un compromiso legal solo porque tú apareciste?

Han sintió una punzada horrible.

Minho de inmediato la miró con furia.

—No hables como si—

—¿Como si qué? —interrumpió ella—. ¿Como si él fuera un hombre al que le pagan por hacer lo que le dicen? Él y yo QUEREMOS este compromiso, ¿verdad, Minho?

Minho apretó los dientes tan fuerte que Han casi pudo escucharlo.

—No. No lo queremos.

El ambiente se tensó aún más.

Hyejin ladeó la cabeza.

—Entonces explícame qué es esto —dijo señalando la distancia entre Minho y Han—. ¿Cómo piensas evitar el escándalo si tu familia se entera?

Han dio un paso atrás.

—No te preocupes —dijo con voz baja—. No voy a arruinarte… ni a ti, ni a él.

Minho lo miró con desesperación.

—Han, no digas eso. No es lo que quiero.

Han lo miró a los ojos por primera vez desde que escuchó “prometida”.

—Entonces ¿qué quieres?

Minho abrió la boca.

Pero no salió ninguna palabra.

Ese silencio fue letal.

Hyejin sonrió victoriosa.

—Lo ves. Él no puede elegirte.

Han sintió que algo dentro de él se rompía.

—Lo entiendo —susurró.

Minho negó de inmediato.

—No lo entiendes. Yo—

—¡Ya basta! —Han lo empujó suavemente del pecho—. Estoy harto de que me digas que no es lo que parece. Que mañana lo arreglas. Que después hablamos. Que no puedes, pero tampoco me dejas ir.

Su voz se quebró.

Minho palideció.

—Han…

—No. —Han agitó la cabeza—. No puedo seguir así.

Hyejin respiró como si estuviera ganando una batalla.

—Bien. Entonces Minho, ven. Tenemos que hablar de los preparativos.

Han sintió que el aire le faltaba.

Minho dio un paso hacia Hyejin.

Pero luego miró a Han.

Su mirada era pura angustia.

—Dame un minuto —dijo Minho hacia ella.

—No —respondió Hyejin cortante—. Vienes conmigo ahora.

—He dicho que un minuto —repitió Minho, y por primera vez su voz fue fría con ella.

Hyejin lo miró herida, pero retrocedió.

Sin salir de la oficina.

Minho se acercó a Han.

—No quiero perderte —susurró.

Han respiró hondo para no quebrarse.

—Ya me perdiste.

Minho abrió los ojos, incrédulo.

—No digas eso.

Han retrocedió cuando él intentó tocarlo.

—No puedes quedarte a medias. No puedes tenerme a mí mientras sigues con ella. Yo no soy… un escondite emocional para tus problemas familiares.

Minho bajó la mano.

—No eres eso.

—Pero me tratas como si lo fuera —dijo Han, con una sinceridad devastadora—. Y yo… no puedo seguir sintiendo algo por alguien que no puede elegirme.

La frase cayó como una sentencia.

Minho dio un paso hacia adelante.

Pero esta vez Han no retrocedió.

No físicamente.

Pero sí con la mirada.

—Lo siento… —dijo Minho casi en un susurro.

Han tembló.

—Yo también.

Hyejin volvió a intervenir.

—¿Ya terminaste?

Minho cerró los ojos un segundo.

Como si contuviera un impulso desesperado de romper algo.

—Han —dijo Minho finalmente—. No te vayas.

Han lo miró por última vez.

Con el corazón hecho un desastre.

—No me das motivos para quedarme.

Y salió de la oficina sin mirar atrás.

Minho dio un paso para ir tras él.

Hyejin lo sostuvo del brazo.

—Si vas detrás de él ahora —le dijo con voz baja—, perderás todo.

Minho la miró con un odio silencioso.

—Entonces que lo pierda.

Hyejin palideció.

—¿Qué…?

Minho retiró su brazo con fuerza.

—Han es lo único que quiero perder ahora.

Y salió corriendo detrás de él.

Hyejin quedó sola en la oficina.

Con el rostro completamente descompuesto.

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Theo
quericominhobesameyaseme63377hijos
Raquelskz♣
okis gracias por el consejo
kiuri_stayengene
holaa, te recomiendo que en genero de la historia pongas "celebridades fanfics"
kiuri_stayengene: te ayuda a que se pueda volver mas popular🥰
total 1 replies
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