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La Diosa Del Veneno: Madrastra Fatal.

La Diosa Del Veneno: Madrastra Fatal.

Status: En proceso
Genre:Romance / Mujer poderosa / Época
Popularitas:3.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Lewis Alexandro Delgado

La Diosa del Veneno : Madrastra Fatal.

Una asesina letal del siglo XXV, Expertas en venenos y curaciones, muere perseguida y despierta en la época antigua, en un mundo antiguo lleno de prejuicios y abusos. Decidida a sobrevivir, rehacerse y proteger a los cuatro hijos que la otra vida dejó a su cargo, rompe todas las reglas: castiga la crueldad con su propia medicina, se gana el respeto con hechos y construye su propio destino. Una historia de fuerza, justicia y transformación, donde la "mujer débil" se convierte en la ley que nadie se atreve a desafiar.



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Capitulo 1 LA DIOSA DEL VENENO EN TIERRA EXTRAÑA

El sonido gélido de las armas chocando resonaba con intensidad a mi alrededor. Corría a toda prisa; los asesinos de la Organización de las Sombras me perseguían con un único objetivo: matarme.

—¡Maten a la Diosa del Veneno! —gritaban entre el estruendo.

Ese era mi nombre. Soy la asesina más letal de la Organización Fénix, conocida por ese título. En el siglo XXV, los humanos han creado sueros y píldoras que otorgan habilidades sobrenaturales a quienes las reciben. Cuando tenía cinco años, un científico loco me secuestró y me convirtió en su experimento: usó tecnología basada en átomos y moléculas desconocidas para dotarme del don de manipular veneno. Puedo crear cualquier toxina que exista o se pueda imaginar, domino las agujas envenenadas con una precisión mortal… y también puedo curar con ellas. Soy la médica de élite de mi organización.

—¡Te mataremos, monstruo! —rugió uno de mis perseguidores, acercándose peligrosamente.

—¿Matarme? Qué ilusos —respondí sin detenerme, con una sonrisa fría—. ¿Tú… y cuántos más?

Sin darme tiempo a reaccionar, uno de ellos me atacó con un arma de diseño extraño. Logré esquivarla por milímetros, con el corazón golpeándome las costillas, y seguí corriendo hasta llegar al borde de un acantilado. Sin dudarlo ni un segundo, me lancé al vacío. Una luz brillante y desconocida me envolvió por completo… y desperté en la orilla de un río, empapada, con el cuerpo adolorido y la tierra húmeda pegada a la piel.

—¿Dónde estoy? —murmuré, incorporándome con dificultad. Parecía que había sobrevivido.

Entonces la vi: una mujer idéntica a mí, herida y tendida en el agua. Llevaba ropa de un estilo que nunca había visto, y estaba tan débil que apenas podía respirar. La tomé en mis brazos, y en cuestión de instantes, dejó de luchar por vivir. Pero algo extraño ocurrió en ese momento: una luz suave salió de su cuerpo y entró en el mío. Recordé las palabras de mi maestro: un alma puede dividirse en dos cuando carga con un karma pendiente. Cada fragmento viaja a un lugar distinto, y solo se reencuentran cuando el portador regresa para terminar lo que dejó sin resolver en su vida pasada. El fragmento que cruza a otro mundo adquiere conocimientos, se prepara para cambiar su destino y romper con ese final trágico.

De inmediato, los recuerdos de la mujer fallecida invadieron mi mente en oleadas confusas. Había sido una muchacha ingenua, que había caído por un precipicio al golpearse la cabeza; maltratada por sus propios padres, se había obsesionado con Oliver Ruiz, un soldado del pueblo que se marchó a la guerra hacía cinco años. Al quedar a cargo de los cuatro hijos adoptivos rebeldes de él —Lucía de dieciséis años, Lucas de quince, Álex de catorce y Esteban de doce—, no supo poner orden. Oliver la odiaba: ella lo había acosado, incluso lo había drogado, impidiéndole casarse con Eva, la mujer a la que amaba y que lo había salvado de una emboscada. Eva era una mujer fuerte, una guerrera formidable, que se había disfrazado de soldado para irse a la guerra tras él, sin que Oliver lo supiera.

—Si encuentran este cuerpo, me matarán —susurré—. Me acusarán de bruja sin dudarlo.

Si al menos tuviera mis agujas… Al pensarlo, aparecieron en mi mano con suavidad. ¡Mi espacio dimensional había viajado conmigo! No esperaba que la tecnología de mi siglo funcionara en un lugar tan distinto, pero era una suerte inmensa. Le quité la ropa a la mujer fallecida, me la puse y ajusté las prendas a mi figura. Luego, con una aguja de plata, toqué su cuerpo: se deshizo suavemente, dejando solo los huesos, que lancé con respeto al río.

—Descansa —murmuré—. Ahora yo me encargo de nuestra alma.

—A partir de hoy, seré Isabella Estrella —dije con firmeza—. Al fin y al cabo, somos la misma alma, solo que de dos vidas distintas.

Usando sus recuerdos, llegué hasta su casa. Los aldeanos se quedaron boquiabiertos al verme aparecer viva, murmurando entre ellos con incredulidad… pero ya no les prestaría atención.

Una señora de unos setenta años se acercó a mí con el rostro contraído por el asco: era la madre de Oliver, la mujer que había hecho la vida imposible a la antigua Isabella desde que su hijo se casó con ella.

—¡Maldita bastarda! Mi pobre hijo tuvo que casarse con una inútil como tú. Debiste haber muerto en ese río.

Fruncí el ceño, con la sangre empezando a hervirme en las venas. Yo, la asesina letal que nunca había tenido piedad con sus enemigos, no permitiría que nadie me pisoteara. ¡Qué insolencia!, pensé.

La mujer levantó la mano para golpearme, pero yo le agarré el cabello con fuerza, sin dudar:

—¡Vieja desvergonzada! ¿Quién te crees que eres? Si te atreves a ponerme un dedo encima, la artritis será el menor de tus problemas.

—¡Rebelde! ¡Eres una rebelde! ¿Te atreves a desafiarme? —gritó ella, soltando alaridos que resonaron en todo el patio—. ¡Hijos míos, vengan aquí ahora mismo!

Tres hombres corpulentos, hermanos menores de Oliver, salieron de la casa con los puños cerrados.

—¡Atacad a esta mujer y denle una paliza para que se le quite lo altanera! —ordenó la anciana.

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Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
inuyasha/ Tomoe🦊
aliado y trasmigrado
Aleida Delgado Santana: Puede ser.
total 1 replies
Elizabeth Yepez
esa emperatriz viuda ya es hora que pague
Elizabeth Yepez
lo tenía bien merecido
Elizabeth Yepez
y esos hijos son de quien entonces
Aleida Delgado Santana: Sobrinos de Oliver.
total 1 replies
Elizabeth Yepez
así es nada de sumisa
Elizabeth Yepez
también viene del futuro
Elizabeth Yepez
que busca la vieja inmunda
Aleida Delgado Santana: Solo busca, joder.
total 1 replies
Elizabeth Yepez
así,se habla esas escorias no merecen perdón
Elizabeth Yepez
vino a poner orden,carajo
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