Irina una chica que desde que murió sus padres le tocó trabajar duro para salir adelante. encontró un trabajo en un bar y un señor intento violarla pero el dueño del bar que es el dueño de la mafia más poderosa de Inglaterra la defendió y la llevo con el para hacerla su esposa.
y así comenzó el nacimiento de romanovsky
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capitulo 1
Irina
Hoy era una noche muy ajetreada en el trabajo. Vaya, los fines de semana se llena demasiado el bar; por un lado, hombres borrachos y, por el otro, hombres apostando.
Estaba cansada de ir de un lado a otro. Vaya que llevaba aquí más de tres meses...
—Irina, ve a esa mesa de ahí. Mueve ese culo —dijo mi jefe.
Esto era un completo caos. Si pudiera, elegiría otro trabajo, pero no terminé el colegio. Mis padres tuvieron un accidente de auto y murieron, así que este era el único empleo que pude conseguir a mis dieciocho años.
—Hola, buenas noches. ¿Qué les puedo servir hoy? —dije intentando poner una sonrisa en el rostro.
—¿Será que estarás tú en el menú? —preguntó uno de los señores que estaba en la mesa.
—No, yo no hago ese tipo de servicios, pero si quiere le trai...
Sin esperar a que terminara de hablar, me agarró el culo y me pegó a su cuerpo. Me aparté rápidamente de él.
—Señor, no quiero que vuelva a tocarme. No soy de las chicas que venden su cuerpo, así que le pido respeto.
—Pero es que una chica como tú debería estar encima de mí, gritando mi nombre. ¿Cómo se verá ese culo encima de mí, chicos?
—Veo que no van a pedir nada, así que mejor me voy.
Me di la vuelta para marcharme, pero me sujetó con fuerza de la mano.
—Cuando yo digo que quiero tu culo encima mío, tú obedeces. Te pagaré lo que quieras.
Le di una cachetada, me di la vuelta y salí corriendo. Seguramente hoy me despedirían, pero no iba a dejar que me hiciera nada.
—¿Qué te pasa, Irina? ¿Por qué le pegaste? Es uno de mis clientes más frecuentes —dijo mi jefe al verme.
—Como a ti no te estaba toqueteando... —murmuré en un susurro.
—Perdóname, es que él pensaba que yo era de las chicas que venden su cuerpo.
—En el segundo piso está el dueño del bar. Ve y atiéndelo, y te quedas allá por si se le ofrece algo más.
Asentí y subí al segundo piso. Toqué la puerta de su oficina y entré, pero fue una pésima idea: tenía a una chica encima de su escritorio penetrándola.
—¡Sal de mi oficina!
No sabía si me lo estaba diciendo a mí o a la chica, pero era evidente que interrumpí. Salí de inmediato y me quedé esperando afuera.
—Oye, chiquilla... ¿no que no hacías esa clase de favores? —apareció el mismo sujeto de hacía unos minutos.
Intenté irme, pero me tomó con fuerza del brazo y me arrastró por el pasillo hasta uno de los cuartos. Grité con todas mis fuerzas, pero el ruido afuera era ensordecedor.
—Ahora sí vas a saber lo que se siente estar encima mío. Ese culo será mío.
Intenté zafarme de su agarre, pero era mucho más fuerte que yo. Comenzó a romperme la ropa hasta dejar al descubierto mi lencería. De un tirón, también me desgarró el brasier y la tanga, dejándome completamente expuesta.
—¡Ayuda! ¡Ayuda! —grité deseperada.
—¡Cállate! —me espetó mientras me daba una cachetada.
Escuché el sonido de su cinturón. En cuanto se bajó el pantalón, se subió encima de mí y frotó su miembro contra mi vagina.
—¡Suéltala! —ordenó una voz a lo lejos.
Alguien lo quitó violentamente de encima mío. Me cubrí rápidamente con una sábana mientras aquella persona lo golpeaba sin piedad hasta dejarlo inmóvil en el suelo.
—¿Estás bien? —me preguntó el hombre.
—Sí... lo estoy. Pero no me hagas nada, por favor... —supliqué temblando.
—vas a morir —aseguró—. Llévense a este hombre. Quiero que lo lleven a la cabaña, nos vemos allá. Pagará por lo que te hizo,Toma, tápate, te llevaré conmigo.