NovelToon NovelToon
SERAS MIA

SERAS MIA

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / CEO / Mafia
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Giulian Ocampo

Hace veinte años, ella le salvó la vida. Hoy, él por fin la encontró... pero ella no recuerda quién es. Mientras el pasado vuelve para destruirlos, Adrián deberá luchar contra quienes hicieron todo para separarlos. Porque esta vez, pase lo que pase... no piensa perderla otra vez.

NovelToon tiene autorización de Giulian Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1: La promesa de hace veinte años

La lluvia caía con fuerza sobre la ciudad.

Las gotas golpeaban el enorme ventanal de la oficina del piso cuarenta y ocho del Grupo Volkov, mientras Adrián permanecía de pie, con las manos en los bolsillos de su traje negro.

Desde allí podía ver cientos de luces iluminando la noche.

Tenía treinta años.

Era considerado el empresario más poderoso del país.

Las revistas hablaban de su fortuna.

Los canales de televisión analizaban cada uno de sus movimientos.

Y las empresas competían por conseguir una reunión con él.

Pero ninguna de esas cosas llenaba el vacío que llevaba dentro desde hacía veinte años.

Sobre su escritorio descansaba una pequeña caja de madera.

Adrián la abrió con cuidado.

Dentro solo había dos objetos.

Una pulsera infantil de hilo azul.

Y una estrella de metal desgastada por el paso del tiempo.

Los tomó entre sus dedos.

—Te prometí que iba a volver... —murmuró.

Un golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos.

—Adelante.

Entró Sofía, su asistente personal.

—Señor Volkov, el automóvil ya está listo.

Él dejó la estrella nuevamente en la caja.

—¿La gala comienza a las ocho?

—Sí. Estarán presentes empresarios, políticos y miembros de las familias más influyentes del país.

Adrián tomó su saco.

—Perfecto.

Sofía dudó unos segundos.

—Hay algo más.

—Habla.

—Hace veinte años que asiste a esa gala... y hace veinte años que sale decepcionado.

Él sonrió con amargura.

—Mientras no encuentre a esa persona, voy a seguir buscando.

Sofía bajó la mirada.

Nunca entendió quién era aquella persona capaz de romper la coraza del hombre más frío que conocía.

Veinte años atrás...

El olor a humedad llenaba el viejo galpón.

Un niño de diez años permanecía sentado en el suelo con las manos atadas.

Tenía miedo.

Intentaba contener las lágrimas.

De repente escuchó unos pasos.

Una niña apareció entre las sombras.

No tendría más de seis años.

Llevaba un vestido azul sucio y el cabello despeinado.

Pero, a diferencia de él, no parecía asustada.

—Shhh... —susurró ella.

El pequeño Adrián la observó confundido.

—¿Quién sos?

—Después te digo.

La niña sacó un pequeño trozo de vidrio escondido entre su ropa.

Con mucho cuidado comenzó a cortar las cuerdas.

—Nos van a descubrir...

—No.

—¿Y si vienen?

Ella levantó la cabeza y sonrió.

—Entonces voy a distraerlos.

Las cuerdas finalmente cedieron.

Adrián recuperó la movilidad de sus manos.

—Vení.

Ella lo llevó hasta una pequeña ventana rota.

—Subí.

Él negó con la cabeza.

—Vos primero.

La niña volvió a sonreír.

—Prometeme algo.

—¿Qué cosa?

—Que nunca te vas a olvidar de mí.

Adrián la miró fijamente.

—Te lo prometo.

Ella sacó una pequeña estrella de metal de su bolsillo y la colocó en su mano.

—Así vas a acordarte.

En ese instante se escucharon voces.

Los hombres estaban regresando.

—¡Corré! —gritó la niña.

Adrián dudó.

—¡Pero vos!

Ella lo empujó.

—¡Corré!

El niño cayó del otro lado de la ventana.

Cuando volvió a levantarse, escuchó un grito.

Después...

Silencio.

Nunca volvió a verla.

—Señor.

La voz del chofer lo devolvió al presente.

—Llegamos.

Frente a él se encontraba el Hotel Imperial.

Decenas de periodistas esperaban en la entrada.

Cuando Adrián descendió del automóvil, los flashes comenzaron a iluminar la noche.

—¡Señor Volkov!

—¡Una declaración!

—¿Es cierto que comprará otra cadena hotelera?

Él continuó caminando sin responder.

Nunca hablaba con la prensa.

Dentro del hotel todo era lujo.

Arañas de cristal.

Música en vivo.

Copas de champagne.

Vestidos de diseñador.

Adrián saludó con un leve movimiento de cabeza a varios empresarios.

No tenía intención de quedarse mucho tiempo.

Como todos los años, recorrería el lugar unos minutos.

Observaría cada rostro.

Y volvería a casa.

Sin respuestas.

En otro sector del salón...

Emma Rossi respiró profundamente antes de entrar.

No le gustaban las fiestas elegantes.

Prefería mil veces pasar una noche trabajando en los planos de alguno de sus proyectos.

Pero Damián insistió.

—Relajate.

Él tomó su mano.

—Solo saludamos a algunas personas y nos vamos.

Emma sonrió.

—Eso dijiste la última vez.

—Esta vez lo prometo.

Ella rió.

Su vestido color marfil llamaba la atención de todos los presentes.

Pero Emma parecía no darse cuenta.

Mientras caminaban entre la multitud, una extraña sensación comenzó a recorrer su cuerpo.

Como si ya hubiera estado allí.

Como si conociera aquel lugar.

Sacudió la cabeza.

Debía ser imaginación.

Adrián caminaba distraído cuando una risa llamó su atención.

Fue una risa suave.

Sincera.

Muy distinta a las risas falsas que lo rodeaban.

Giró lentamente.

Y el mundo dejó de existir.

Ella.

Era ella.

El mismo cabello oscuro.

Los mismos ojos.

La misma expresión dulce que había visto por última vez hacía veinte años.

Su respiración se aceleró.

Durante un instante creyó estar soñando.

No.

Era real.

La había encontrado.

Sin darse cuenta comenzó a caminar hacia ella.

Cada paso hacía que su corazón latiera con más fuerza.

Emma levantó la vista.

Sus ojos se encontraron.

Por un segundo, el tiempo pareció detenerse.

Adrián esperaba una señal.

Una sonrisa.

Una mirada de reconocimiento.

Cualquier cosa.

Pero Emma solo frunció ligeramente el ceño.

Como quien intenta recordar dónde vio a un desconocido.

Y luego...

Apartó la mirada.

El corazón de Adrián se hizo pedazos.

Ella no lo recordaba.

Antes de que pudiera acercarse, un hombre apareció detrás de Emma.

Rodeó su cintura con naturalidad.

Ella sonrió.

El hombre tomó un micrófono.

—Quiero agradecerles por acompañarnos esta noche...

Los invitados guardaron silencio.

Damián miró a Emma con una sonrisa enamorada.

Luego sacó una pequeña caja de terciopelo.

El salón entero comenzó a aplaudir.

Emma abrió los ojos sorprendida.

—¿Damián...?

Él se arrodilló frente a ella.

—Emma Rossi...

¿Aceptás convertirte en mi esposa?

Las lágrimas aparecieron en los ojos de la joven.

—Sí.

El anillo brilló bajo las luces del salón.

Los aplausos llenaron el ambiente.

Mientras todos celebraban, Adrián permanecía inmóvil.

Veinte años buscándola.

Veinte años soñando con ese momento.

Y acababa de encontrarla...

Justo cuando estaba a punto de casarse con otro.

Apretó los puños con tanta fuerza que los nudillos se volvieron blancos.

Sin apartar la vista de Emma, murmuró con una determinación que ni él mismo conocía.

—Te prometí que volvería por vos...

Y nunca rompo una promesa.

Continuará...

1
Laura Castañon
como que clase de regalo
Laura Castañon
continuenla👏 porfis esta bien bonita
Laura Castañon: muchísimo
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play