Alexandre Viale, un hombre misterioso con mucho poder, nadie lo conoce lo suficiente para poder decir quién es, los medios lo persiguen, pero terminan viendo sombras. Su imperio crece mas y más y nadie conocé hasta donde se extiende exactamente. Es joven, dicen, pero no tienen ni la exactitud de cual es su edad. Las mujeres que entran una vez a su cama y no vuelven más, porqué Alexandre no repite, Alexandre conquista para cumplir un solo objetivo y luego desecha como si no fueran de valor.
¿Llegará alguna que rompa con todos esos muros de hierro que el forjó a su alrededor?
No es solo un hombre poderoso, misterioso y seductor, también es un hombre muy peligroso. Debajo de sus pies se mueve algo oscuro y nadie quisiera ser su enemigo.
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Dios griego
Sonidos de pasos, pasos firmes resuenan en la recepción del hotel, miradas cabizbajas no se atreven a hacer contacto, manos sudorosas, nervios descontrolados, como si el Rey Alfa estuviera llegando de visita a unos de sus reinos, el aura que emana es imposible de ignorar. Ojos grises miran al frente mostrando a través de su mirada que nada, ni nadie puede atreverse a hablarle sin su autorización. Él pregunta y los demás se limitan a responder lo necesario, nada más.
Pies apresurados sobre unos tacos de aguja, intentan seguir el ritmo del musculoso hombre, pero es casi imposible, camina como si nadie está intenta decirle cuál es su agenda del día, como si el oxígeno solo le pertenece a él y odia que los demás lo usen.
Asistente: Se,se, señor Viale.
Una mirada fría y muy molesta se posa sobre ella y sin nada que pronunciar dicen todo.
Asistente: Disculpe, no puede subir a su habitación. Aún tiene pendiente una entrevista y ya lo están esperando.
Un suspiró muy pesado sale de él y se detiene y presta atención a lo que su asistente Sharay tiene para decirle.
Sharay: Es de la revista Time, usted autorizó el espacio para las fotos. Por favor venga conmigo.
Sharay se adelanta, sabe que por más mal que él la mire le hará caso. 13 años de servicio es suficiente para conocer muy bien a su jefe arrogante y orgulloso. Aunque a veces la ponga muy nerviosa por sus cambios de humor, recupera la compostura y cumple con su trabajo... Entran al salón donde ya tienen todo montado para realizar la sección de fotos y ver si logran hacer que él responda a algunas preguntas, esa última opción es cruzando los dedos para que eso suceda.
Repostera: Muy bien señor Viale, por favor pose para la cámara.
La mirada de cazador la presionan contra la pared sin necesidad de tocarla, el calor en su cuerpo se hace notable y no sabe la razón de su reacción con solo una simple mirada. Carraspea y continúa.
Reportera: Dígame, señor Viale. ¿Hasta dónde llegan sus dominios? Tenemos entendido que se ha extendido más allá de Europa, ¿cuál es su próximo proyecto?
El silencio dice todo, unas fotos y nada más que eso.
Sharay nota la mirada y entiende que ya es suficiente.
Sharay: Muy bien, eso es todo. Espero su discreción.
Los camarógrafos empiezan a recoger y cada quien se sumerge en sus asuntos, el silencio se rompe y los pasos de aquel que tenía a la reportera encadenada con apenas una mirada se retira del lugar, pero ya ha dado una orden y no pasa mucho tiempo para que se haga cumplir.
Reportera: ¡Que calor, uuh!
Sharay: Disculpé, ¿Amanda?
Amanda: Si, ¿se le olvidó mi nombre tan rápido? Aunque la entiendo, trabaja con el hombre más imponente de todo Mónaco, son demasiadas personas y nombres con las que debe tratar.
Sharay: Si, el caso es, que la esperan en la Suite presidencial.
Amanda: Ooh, ¿de verdad?
Sharay: Si y no lo haga esperar.
Amanda se apresura a subir al ascensor y Sharay solo rueda los ojos, siempre ve esos ojos llenos de entusiasmo cuando su jefe pide por una chica y luego todo es ira y decepción. Es solo un día, pero solo ella y su jefe lo saben, las chicas ilusionadas solo ven una oportunidad de estar con Él... Después de unas horas no ve la excepción, una Amanda mal peinada, con el maquillaje un poco corrido, sale muy apurada por la recepción, una más en la lista, irrepetible, eso es lo que a ellas les molesta, que pasan un momento y nunca más volverán.
El teléfono de Sharay vibra y solo con ver el mensaje en la pantalla de su móvil, se marca una sonrisa en sus labios, ¡libertad! Eso grita dentro de ella. Es su mejor momento del día...
El avión aterriza, la escalera se despliega y un Hombre musculoso, elegante, con ojos grisáceos, mandíbula marcada, pelo negro ondulado movido por el viento, labios carnosos y rojizos, mide 1.88. Baja y de inmediato es recibido por Sharay. Su voz fuerte y autoritaria, da los buenos días. Se dirigen al auto deportivo que lo está esperando para darle adrenalina a la autopista.
Sharay: Que tenga un buen viaje, señor.
Alexandre Viale: Nos vemos mañana, mi querida Sharay.
El rugir del motor resuena en toda la pista y deja a una Sharay y su guardaespaldas felices de estar libre de trabajo por un día completo.
Sharay: ¿Entonces cafés?
Nathan: Café será.
Alexandre entra a su casa en Mónaco y se inmediato se le prepara un baño para que pueda relajarse y descansar. Después de semanas lejos de su hogar por estar abriendo un nuevo proyecto en Londres, se merece un baño en su jacuzzi privado. Su musculatura perfecta y bien cuidada, le dan ese toque de un dios, de esos que se fortalecen con las oraciones de sus creyentes.
Apenas con 34 años ha construido y mantenido todo un imperio, tanto que han crecido leyendas con su nombre. Alexandre Viale el hijo de Poseidón, el impotente dios griego. Alexandre siempre se mantiene en sus asuntos, no le importa nada de lo que se inventen de él, mientras no toquen nada... Durante generaciones los Viale han mantenido su poder a través de industrias "Viale Hardings", pero Alexandre no solo quería ser conocido por el negocio familiar, quería construir su propio imperio, la ambición de la mano con su inteligencia le han dado mérito y con todo el esfuerzo que él ha dedicado, consiguió un lugar fuera de la familia, ahora cuando mencionan su nombre no es porque es parte de los Viale, sino porque construyendo su propio reinado. No solo es una empresa, más allá hay Hoteles, inmobiliaria, empresas tecnológicas, fondos de inversión y transporte marítimo. Tal vez el presidente está sentado sobre un producto que creo Alexandre Viale y no lo sabe, tal vez la botella de agua que compra el gobernador es de los productos de Alexandre, la cafetería que están en los puntos más estratégicos del país. Él pensó en todo y cada oportunidad la usó a su favor. No es solo Mónaco, es España, Francia, Inglaterra, Rusia, Estados Unidos, Corea, Australia, todo. Cada uno ha consumido los productos de Alexandre y ninguno lo sabe.
El señor Sander Viale, el padre de Alexandre siempre le pide que le dé un nieto, qué tantos dominios necesitaban un heredero y que él necesita quien se quede con ese imperio que levantó, pero Alexandre no es hombre de amar a una mujer, ni de desear formar una familia, tener un hogar con niños corriendo por todos lados, él no ve eso en su futuro. Solo ve poder, riquezas, dominios, mujeres para una sola noche.
¡Bienvenidas/os a esta historia!