Para el mundo, Ada Medina de 35 años es una ingeniera en sistema muy exitosa en un campo dominado por hombres, pero para su familia, es solo la hermana que nunca superó a su amor de la infancia Sebastián Hernández, sin embargo, bajo la sombra de la etiqueta de “pagafantas” que su hermana Victoria con malicia se encargó de difundir, la realidad es que Ada guarda un secreto.
Desde hace años Ada vive un romance clandestino con Damián Hernández un valiente bombero de 37 años, y hermano mayor de Sebastián.
Al ser ambos los eternos postergados y los “segundos” de sus respectivas familias, han preferido mantener en secreto su “vínculo” bajo la imagen de una simple amistad para evitar el estallido de conflictos muy dolorosos.
Pero el silencio tiene un límite y Ada está a punto de demostrar que no es el plan B de nadie, y que el amor de su vida siempre estuvo ahí, esperando el momento adecuado para salir a la luz.
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Capítulo I: Rompiendo el mito de ser un plan "B"
Ada Medina a sus treinta y cinco años, se contemplaba en el espejo con una mezcla de extrañeza y satisfacción, se veía hermosa además de que por años, cargó con el estigma de ser la “solterona despechada” de la familia, aquella que supuestamente nunca superó que el amor de la infancia escogiera a su media hermana.
Sin embargo, ese día estaba a un paso de unir su vida con su verdadero amor, y lo suyo no era una historia convencional, sino un sentimiento que floreció tras años de complicidad sin etiquetas, pero cargados de hermosos recuerdos, que finalmente se atrevían a mostrarlo ante todos.
El reflejo que le devolvía el espejo era simplemente impactante, ella lucía un traje de novia de estilo vintage, un delicado diseño mezcla de la pureza del blanco y encajes de color negro, el cual se ceñía a su cuerpo como una segunda piel.
Su maquillaje era un poco dramático, pero fiel a su esencia, el cual resaltaba sus facciones con una intensidad que sus habituales gafas de pasta solían ocultar, ese día por primera vez ante su familia, usaba lentes de contacto; y el impacto de ver su rostro al descubierto sin sus gafas fue para todos muy sorprendente.
En su mano se observaba un anillo de compromiso de pocos quilates, no se trataba de una pieza ostentosa, pero su diseño era tan delicado que parecía haber sido creado específicamente para ella, su cabello estaba recogido en un moño que estilizaba su largo y delicado cuello, y en ese momento Ada proyectaba una elegancia que ninguno de los presentes en esa habitación estaba acostumbrado a observar en ella, porque aquella versión sofisticada de Ada borraba, por un instante, la imagen de la chica reservada que siempre se refugiaba en la comodidad de su estilo grunge de los noventa.
—Te ves… hermosa —murmuró Sebastián, con incredulidad.
Sebastián era su amigo de la infancia y su amor platónico durante la adolescencia, él la observó con un toque de añoranza como si se tratara de un tesoro que recién descubría a pesar de que la conocía desde que eran niños.
Por años, la vida de Ada estuvo envuelta por rumores alimentados debido a la malicia de Victoria, asegurando que su soltería era por un amor no correspondido por su amigo de la infancia.
Sin embargo, en ese momento ella lucía muy radiante y una duda amarga cruzó por la mente de Sebastián: si en el pasado la hubiera escogido, ¿Acaso su vida habría sido mejor?, y estuvo a punto de tomarle la mano para pedirle un momento a solas, para confesarle que, si ella le daba un tiempo, él se divorciaría de Victoria… pero entonces una voz estridente lo sacó de sus pensamientos.
—Si podías verte así de bien, ¿Por qué no lo hiciste antes? — preguntó Victoria, la media hermana de Ada y esposa Sebastián con una mueca de desdén.
—Para no quitarte el único mérito que tienes en esta familia—replicó Ada con sarcasmo sin quitar la vista del espejo.
Ada la observó conteniendo su expresión de burla, porque Victoria usaba un vestido de color marfil como intentando sabotearle su protagonismo como novia, por suerte, Ada nunca había sido una persona común; y su elección de una prenda tan poco tradicional hacía que las artimañas de su hermana parecieran tontas y predecibles, demasiado insignificantes como para dedicarles un solo pensamiento más.
—Nos sorprendiste a todos con esta boda repentina, ¿Segura de que no es un impulso por despecho? —atacó Mónica, su madrastra, con la saña de siempre.
—Sí, hija, sabes que no nos importa que vivas en casa para siempre —añadió Gerardo, su padre, con esa condescendencia que disfrazaba de preocupación—No arruines tu vida por no poder dejar atrás el pasado.
Ada negó con la cabeza pensando con resignación que la dinámica de su familia siempre fue así de tóxica, por suerte desde hace tiempo vivía en su propio departamento, tenía una carrera profesional muy sólida y un hombre que la amaba sin importarle todas sus particularidades.
A pesar de que la boda fue planeada de forma apresurada debido a la salud de su prometido el cual actualmente se recuperaba de un accidente devastador que casi le cuesta la vida, de igual manera cada detalle fue pensado con mucha dedicación.
Mateo el hermano menor de Ada abrió la puerta de forma abrupta y entró en la habitación con su cámara en mano para capturar el momento.
—Fue difícil … pero pude llegar a tiempo—dijo Mateo entrando a la habitación jadeante.
Él era un artista de la fotografía y su trabajo valía miles de dólares, pero por su hermana mayor dejó a un lado todos sus compromisos ese día y regresó de inmediato, porque quería ser él, y nadie más, quien inmortalizara la felicidad de su hermana mayor.
Ignorando por completo la atmósfera tensa que rodeaba a los demás, Mateo se acercó a Ada con el orgullo brillando en su mirada, le dio un fuerte abrazo y fue lo más emotivo de todo el momento.
—No hagamos esperar más a mi cuñado —soltó Mateo, saboreando el asombro que sus palabras habían sembrado en el aire—El pobre ya ha esperado demasiado tiempo por ti.
A excepción de Mateo el resto de los parientes no conocían la identidad del prometido de Ada, ella solo les había comunicado la fecha y el lugar de su boda.
Sin embargo, no mencionó que el novio era el hermano mayor de Sebastián, porque la razón era muy compleja, y tenía más que ver con el hecho de que ambos eran los “segundos” en sus familias y admitir su relación solo atraería una tensión innecesaria de parte de sus familiares.
Además de que en el pasado su prometido casi llega a las manos con Gerardo por defenderla y desde entonces su nombre estaba terminantemente vetado en la familia Medina.
Tras una sesión improvisada de fotos, Mateo se colgó al cuello su cámara más emblemática; era el regalo que le dio Ada años atrás cuando descubrió su amor por la fotografía y sus padres le dieron la espalda.
—Estoy feliz de que hayas podido venir—murmuró Ada con gratitud.
La boda se celebraría en los jardines de una imponente propiedad de estilo colonial, para Victoria el lugar le parecía muy “cutre” aunque en el fondo le irritaba que tanto el lugar como la decoración y el vestido de su hermana coincidían en una armonía perfecta.
Mientras ella murmuraba que si las personas eran tan pobres como para casarse en una ubicación “mejor” entonces no deberían hacerlo, Sebastián por su parte estaba en shock, no solo por ver a su eterno plan B a punto de casarse sino porque ese sitio no tenía nada de sencillo y requería de varios meses en una lista de espera y una pequeña fortuna para ser reservado.
—Cállate de una vez, Victoria —le espetó Sebastián entre dientes, incapaz de lidiar con su propia confusión.
Ada no quería que Gerardo la entregara en el altar, pero su abuelo Don Aurelio no se encontraba bien de salud y este era su último deseo, así que ella por consideración al único hombre que junto a su hermano le habían dado amor incondicional estuvo de acuerdo.
—Es hora —anunció Mateo, instándolos a todos a ocupar sus lugares.
Sebastián visiblemente incómodo fue el último en salir de la habitación, su mente era un caos porque aún no podía creer su pagafantas se iba a casar, aunque siendo sincero consigo mismo debió darse cuenta hace tiempo cuando ella comenzó a tratarlo solo como a un amigo de la infancia, las cosas habían cambiado, solo que no supo en qué momento, pero si debía ser honesto con el paso de los años si bien ella no tenía una pareja conocida tampoco era ambigua en su amistad con él así que tal vez fue allí cuando todo cambió y la perdió definitivamente.
Al salir al jardín el grupo se sorprendió porque en la primera fila del lado del novio, estaban los dirigentes del cuerpo de bomberos regional y el alcalde junto a su esposa la primera dama, Sebastián se preguntó entonces, ¿Quién era ese hombre capaz de movilizar a la élite local y conseguir un lugar imposible en tiempo récord?
La respuesta los dejó atónitos, porque al final del pasillo, bajo el arco de flores exóticas características de la zona, se alzaba la figura de Damián el hermano mayor de Sebastián, vestía el impecable traje de gala de los bomberos, cuya sobriedad contrastaba con el bastón que lo ayudaba a mantenerse de pie; en el altar esperando por el momento de la ceremonia.
—¿Cómo puede ser él? —murmuró Sebastián, sintiendo que la sangre se le helaba—¿Cómo mi hermano pudo traicionarme de esta manera?
Sebastián se sentía profundamente ofendido, y estaba envuelto en una rabia silenciosa, porque en su mente reclamaba un derecho sobre Ada que, en realidad había perdido diecisiete años atrás, cuando decidió elegir a la vibrante Victoria por encima de la lealtad reservada de su amiga de la infancia.
hermosa me encantó 💕
en ningún momento ella se dejó almedendrar x esos atorrantes poca cosa , dejan mucho q desear como personas especialmente el padre