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UN PAPA SOLTERO Y A LA ORDEN

UN PAPA SOLTERO Y A LA ORDEN

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Padre soltero / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:479.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Meraki...06

Leonardo Fontana, es un joven de 22 años, italiano, heredero de una importante casa de moda. Acostumbrado a una vida de excesos, se ve forzado a madurar de la noche a la mañana, y reacomodar su vida a los nuevos desafíos que le trae.

NovelToon tiene autorización de Meraki...06 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 1

El día de mi graduación olía a champán caro y a naftalina.

O mejor dicho, olía a la colonia de mi padre, que es básicamente lo mismo desde que tengo memoria. Enzo Fontana no usa otra fragancia desde que fundó Fontana Moda en el garaje de sus padres hace treinta y cinco años. Mi madre dice que es fidelidad. Yo creo que es terquedad. Pero viniendo de mí, el rey de las decisiones cuestionables, quizá no debería opinar.

—Sonríe, Leonardo

me susurró mi madre, Isabella, mientras me ajustaba la corbata como si aún tuviera doce años y estuviera a punto de tomar mi primera comunión

—Es tu día.

Mi día.

Asentí con esa sonrisa que ensayé frente al espejo durante años. La sonrisa Fontana, segura, despreocupada, ligeramente arrogante. La misma que usaba para cerrar tratos que no me importaban, para conquistar chicas cuyos nombres olvidaba a la mañana siguiente y para convencer a mis padres de que sí, claro que sí, todo estaba bajo control.

Debajo de esa sonrisa, lo único que pensaba era en la fiesta que Marco había organizado para esa noche. El mejor club de Roma reservado solo para nosotros. Champán francés, no el italiano que servían en la ceremonia. Y la rubia que me había estado lanzando miradas desde la tercera fila durante todo el discurso del rector.

Eso era mi día.

—¿Estás escuchando, Leonardo?

mi padre apareció a mi lado, con su traje impecable y ese ceño permanente que parecía juzgar hasta el aire que respiraba.

—El rector está hablando del futuro de los jóvenes. De la responsabilidad. Palabras que deberías empezar a tomar en serio.

—Por supuesto, papà.

Asentí con solemnidad fingida. Enzo Fontana llevaba años esperando que yo tomara en serio algo que no fuera mis propias diversiones. años de decepciones silenciosas, de miradas que decían podrías ser más y frases que terminaban con cuando sientes cabeza.

Y yo llevaba veintidós años demostrándole que sentar la cabeza era lo último que tenía en mente.

—Mira

mi madre me tomó del brazo, sus ojos brillaban con esa mezcla de orgullo y preocupación que me había visto desde la cuna

— tu padre solo quiere lo mejor para ti.

—Lo sé, mama.

Y lo sabía. Pero lo mejor para Enzo Fontana era que yo dejara las fiestas, dejara las chicas, dejara las malas compañías, léase Marco y Luca, y me pusiera el traje de heredero que me habían cosido a medida desde antes de nacer.

Lo mejor para mí, en ese momento, era terminar esta ceremonia, subirme a mi convertible y desaparecer en el horizonte romano con el volumen de la música al máximo y el viento despeinando lo que mi madre tardó veinte minutos en arreglar.

—...y por todo ello, entregamos el diploma a Leonardo Fontana, egresado con honores de la Facultad de Administración de Empresas.

Aplausos. Mi madre sollozó discretamente. Mi padre me dio una palmada en el hombro que pretendía ser afectuosa pero terminó siendo un empujón hacia el escenario.

Caminé los veinte metros que me separaban del rector con la seguridad de quien ha recorrido ese camino cien veces en su cabeza. Pero no en ensayos de graduación. En fantasías de huida. En planes de escapada. En cómo salir de aquí sin que nadie me vea.

Tomé el diploma. Sonreí para la foto. Bajé del escenario.

Y entonces pasó algo que no esperaba.

Miré a mis padres. Mi madre me abrazó con una fuerza que no sabía que tenía. Mi padre... mi padre me miró. Realmente me miró. No con decepción. No con ese ya veremos cuándo te pones las pilas habitual.

Me miró con algo que tardé unos segundos en identificar.

Orgullo.

—Bien hecho, Leonardo

dijo, y su voz sonó más grave que de costumbre.

—Tu abuelo estaría orgulloso.

Me quedé paralizado. Enzo Fontana no repartía cumplidos. Los repartía como quien reparte herencias, con cuentagotas y solo cuando es estrictamente necesario.

—Ahora

continuó, recuperando su tono de CEO en junta directiva,

—de verdad espero que con esto terminen tus locuras. La empresa te necesita. Tú madre y yo te necesitamos. Ya es hora de que actúes como un Fontana.

Ahí estaba. El pero. Siempre había un pero con mi padre.

Pero sonreí. Porque después del abrazo de mi madre y la palmada de mi padre, por un momento, solo un momento, me sentí como si realmente hubiera hecho algo bien.

—Claro, papà. Como un Fontana.

Lo dije con la suficiente convicción como para que me creyera. Con la suficiente ambigüedad como para no sentirme atado.

Después de la ceremonia vinieron las fotos. Cien mil fotos. Con mis padres, con mis abuelas que me pellizcaron las mejillas como si aún tuviera cinco años, con mis tíos, con los socios de mi padre que se acercaban a felicitarme con esa mezcla de condescendencia y cálculo que usan los hombres de negocios cuando saludan al heredero.

—Un joven prometedor

decían, mientras sus ojos recorrían mi traje hecho a medida, pero manchado de champán en la manga derecha, mi sonrisa demasiado fácil y mi postura demasiado relajada para alguien que acababa de prometer sentar cabeza.

Yo asentía. Daba las gracias. Prometía con la mirada lo que mi boca no decía.

Y cuando finalmente, después de una eternidad de cortesías y sonrisas fingidas, pude escabullirme al estacionamiento, el alivio fue tan físico como sexual. Me quité la corbata antes de llegar al coche, me desabroché los dos botones superiores de la camisa y apoyé la frente contra el volante de mi convertible.

—Por fin

suspiré, y el eco de mi voz en el coche vacío sonó casi como un brindis.

El teléfono vibró en el bolsillo de mi chaqueta. Marco.

—¿Dónde estás, hermano? La noche recién empieza y tú ya te escapaste.

Me reí. Marco siempre sabía. Por eso era mi mejor amigo. Bueno, por eso y porque su padre era el abogado de la familia Fontana desde hacía treinta años, lo que significaba que Marco sabía exactamente qué cosas podíamos hacer sin que llegaran a oídos de nuestros padres.

—En camino. ¿Qué hay?

—Champán, chicas y la mejor música de Roma. ¿Qué más quieres?

Nada, pensé. Absolutamente nada más.

Encendí el motor. El rugido del convertible llenó el estacionamiento subterráneo como una declaración de principios. Salí a las calles de Roma con la noche recién empezando y todo por delante.

1
Ani España
estoy segura que ya leí una novela casi parecida y la madre de Tomás y Lucia es Vale por eso decio trabajar en el edificio donde están. sus hijos y el no se recuerda que estuvo con ella por lo ebrio que estaba
Ani España
jajaja pobrecito pero eso les pasa por andar de parrenderos y después no se recuerdan de lo que hicieron ahora allí están las consecuencias y la madre desnaturalizada por abandonar a sus angelitos
Ani España
vamos bien Leo. nadie nace sabiendo ser padre pero poco a poco vas a ir aprendiendo
Gladys Dona
Hermosa novela Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Muy linda novela tienes mucho talento para redactar lo único que me hubiese gustado que pusieras rostro a tus personajes Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Como me gustaría que todos los jueces vieran la otra cara de la moneda acá Argentina cuantos casos que tenían la tenencia la madre si se les puede llamar madre y los terminaron matando a golpes una era lesbiana y junto a la pareja le pegaban otra se junto con un drogadicto para que no molestara le daban droga en el biberón por eso acá el juez hizo justicia
Gladys Dona
Es una sinvergüenza ella quiere a Leo su poder dinero realmente lo que menos les interesa son los niños
Gladys Dona
Después de abandonarlo viene que quiere verlos prefirió su carrera en ves de criar a sus hijos porque no hablo con Leonardo y después que tome una decisión la hizo más fácil dejarlos en una canasta no tienes derecho perdiste todo cuando los abandonaste solo te intereso tú carrera ahora deja de hacerte la víctima sos una zorra
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Creo que la madre de los niños es Valeria
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Ese tiene el cerebro plano no se da cuenta..o no quiere darse cuenta que ella no tiene dinero bastante
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Madre mía no se cómo no embarazó a más mujeres
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Eso le pasó por imbécil.mujeriego jajajaja ándale como suelen. los mexicanos
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Es un inmaduro y un imbécil está completito 😂😂😂que asco solo piensa con la cabeza de abajo
Gladys Dona
Ser pobre no es deshonra tú te esfuerza para salir adelante para el día de mañana ser alguien y no seguir trabajando de empleada que también es un trabajo digno pero al ser tan joven quieres progresar eso esta buenísimo
Gladys Dona
Leonardo tendrías que ofrecerle trabajo vos para cuidar los bb y ella ganaría buen sueldo para sus estudios
Gladys Dona
Y algún día a lo mejor aparezca porque quiere verlos o porque los extraña no creo que le sea tan fácil llevarlos 9 meses después dejárselo al padre ni una hiena abandona sus hijos
Gladys Dona
Realmente lo que menos piensa es acentar cabeza solo joda mujeres total el dinero no le hace falta lo único que queda que el padre le bloque tarjetas le saque el auto y así pueda ser que se ponga las pilas
Dignorah Vadell
Bella historia, felicitaciones y que tenga exito en las que escriba, que nos sigan entreteniendo
Purificacion Perez del Cerro
fotos de los personajes
Isabel Santibañez
me gusta
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