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TODOS LLORARON EN MI FUNERAL… EXCEPTO ÉL

TODOS LLORARON EN MI FUNERAL… EXCEPTO ÉL

Status: En proceso
Genre:CEO / Venganza
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Jonathanf

Todos lloraron cuando Isabella Morel murió. Todos… excepto su esposo. Alexander Vega, el hombre más poderoso y temido de la ciudad, permaneció inmóvil frente al ataúd de la mujer que juró amar para siempre. Sin lágrimas. Sin dolor. Sin explicaciones. Pero lo que nadie sabe… es que Isabella sobrevivió. Ahora, escondida bajo una nueva identidad, regresará para descubrir quién intentó matarla y por qué el hombre que aún ama parece ocultar secretos capaces de destruirlo todo. Porque detrás del imperio Vega hay mentiras, traiciones y una verdad tan peligrosa… que alguien estuvo dispuesto a enterrarla viva para mantenerla oculta. Y esta vez, Isabella no volverá como víctima. Volverá para hacerlos caer a todos.

NovelToon tiene autorización de Jonathanf para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La noche en Milán

El silencio dentro de la casa se volvió insoportable.

Isabella sintió cómo el aire desaparecía lentamente de sus pulmones mientras observaba a Marco De Luca arrodillado sobre el suelo cubierto de sangre.

Las palabras seguían repitiéndose dentro de su cabeza.

> “Alexander descubrió lo que pasó entre nosotros aquella noche en Milán.”

No.

No podía decir eso.

No después de tanto tiempo.

No ahora.

—Cállate —dijo Isabella con la voz quebrada.

Marco levantó lentamente la mirada hacia ella.

Y sonrió.

Aquella sonrisa seguía siendo exactamente igual de peligrosa que años atrás.

El mismo gesto arrogante.

La misma mirada capaz de hacer sentir incómoda a cualquier persona.

Pero esta vez había algo más.

Rencor.

Muchísimo rencor.

Dante volvió a presionarle la pistola contra la cabeza.

—Creo que no entendiste la situación en la que estás.

Marco soltó una pequeña risa llena de sangre.

—¿Vas a dispararme delante de ella?

Dante no respondió.

Y eso fue suficiente para tensar todavía más el ambiente.

Isabella permanecía inmóvil.

La cabeza le dolía cada vez más.

Porque apenas podía ordenar sus recuerdos.

Milán.

El hotel.

La discusión con Alexander.

La lluvia aquella noche.

Todo aparecía roto dentro de su mente, como pedazos de algo que todavía no lograba reconstruir completamente.

—No pasó nada —susurró Isabella finalmente.

Marco giró lentamente hacia ella.

—¿Eso fue lo que él te hizo creer?

—Te dije que te calles.

—¿Por qué? —Marco volvió a mirar a Dante—. ¿Porque sabes perfectamente que Alexander perdió el control cuando descubrió la verdad?

La mandíbula de Dante se endureció.

Isabella sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo.

—¿Qué verdad?

Marco la observó durante varios segundos antes de responder.

Y aquello solo aumentó el miedo dentro de ella.

—Alexander nunca te contó lo que hizo después de Milán… ¿verdad?

—Marco…

—Intentó matarme.

El silencio cayó brutalmente sobre la habitación.

Isabella abrió los ojos lentamente.

No.

Alexander era frío.

Controlador.

Peligroso incluso.

Pero asesino…

No.

Marco soltó una risa amarga al notar su expresión.

—Mírate… todavía quieres creer que él es incapaz de hacer ciertas cosas.

Dante finalmente perdió la paciencia.

Lo sujetó violentamente por el cuello levantándolo apenas del suelo.

—No viniste aquí para hablar del pasado. ¿Quién te envió?

Marco tosió levemente.

Pero seguía sonriendo.

—El problema contigo, Russo… es que siempre obedeces sin entender nada.

Dante apretó más fuerte.

—Habla.

—¿O qué? ¿Vas a matarme igual que intentaron hacerlo hace dos años?

Los ojos de Dante cambiaron apenas un segundo.

Y Marco lo notó.

—Interesante… —murmuró—. Así que ni siquiera tú conoces toda la verdad.

Isabella sintió que la ansiedad comenzaba a aplastarla lentamente.

Nada tenía sentido.

Nada.

Primero el accidente.

Después el funeral.

Luego descubrir que estaba viva.

Y ahora Marco reapareciendo de entre los muertos hablando sobre Alexander como si fuera un monstruo.

—Necesito saber qué está pasando —dijo ella finalmente.

Dante soltó a Marco con brusquedad.

El italiano cayó nuevamente al suelo mientras limpiaba la sangre de su boca.

—Lo que está pasando —dijo Marco lentamente— es que tu esposo construyó una mentira enorme alrededor de ti.

Isabella sintió cómo el pecho comenzaba a dolerle.

Porque una parte de ella…

ya empezaba a creerlo.

---

Alexander Vega conducía demasiado rápido.

Las luces de la ciudad atravesaban el parabrisas mientras el teléfono seguía vibrando constantemente sobre el asiento del copiloto.

Emma.

Otra vez.

Alexander ignoró la llamada.

Su mente estaba concentrada únicamente en una cosa.

Dante.

Algo había ocurrido.

Lo sentía.

Y Alexander jamás ignoraba sus instintos.

Tomó una curva violentamente mientras recordaba la última conversación con Isabella antes del accidente.

Habían discutido.

Otra vez.

Pero aquella noche fue diferente.

Porque Isabella finalmente dejó de tener miedo de enfrentarlo.

Y eso cambió todo.

“¿Cuántas personas más han muerto por tus secretos?”

Alexander apretó las manos contra el volante.

Todavía recordaba exactamente cómo lo miró ella después de hacer esa pregunta.

Decepcionada.

Como si finalmente hubiese descubierto quién era realmente.

El problema era que Isabella jamás entendió el verdadero peligro alrededor de ellos.

Jamás entendió que había personas capaces de destruirla únicamente para hacerlo sufrir a él.

El teléfono volvió a sonar.

Esta vez Alexander contestó.

—¿Qué?

La voz de Emma salió agitada.

—Encontré algo.

Alexander frunció el ceño.

—Habla.

—Uno de nuestros hombres desapareció hace dos días.

Silencio.

—¿Cuál?

—Leon.

Alexander sintió un frío inmediato recorrerle la espalda.

Leon trabajaba directamente con Dante.

Y además…

había estado en Italia.

Emma respiró profundamente antes de continuar.

—Alexander… creo que alguien encontró a Marco De Luca antes que nosotros.

El auto frenó bruscamente.

El corazón de Alexander comenzó a golpearle violentamente el pecho.

No.

Eso no podía estar pasando.

Porque Marco muerto era un problema.

Pero Marco vivo…

era muchísimo peor.

---

Gabriel Morel observaba las fotografías dentro de su apartamento mientras intentaba unir las piezas.

Sobre la mesa había:

* documentos del accidente

* fotografías de Alexander y Emma

* reportes policiales

* notas escritas a mano

* nombres subrayados

La obsesión comenzaba a consumirlo lentamente.

Y lo peor era que ya no sabía en quién confiar.

Emma claramente ocultaba algo.

Alexander era una caja llena de secretos.

Y ahora incluso comenzaba a cuestionarse cuánto conocía realmente de Isabella.

El sonido del timbre interrumpió sus pensamientos.

Gabriel frunció el ceño inmediatamente.

Nadie visitaba su apartamento a esa hora.

Caminó lentamente hacia la puerta.

Miró por la cámara.

Y el cuerpo entero se le tensó.

Emma Sinclair.

Gabriel abrió apenas unos centímetros.

—¿Qué haces aquí?

Emma parecía nerviosa.

Muchísimo.

Y además…

estaba llorando.

—Necesito hablar contigo.

Gabriel dudó unos segundos antes de dejarla entrar.

Emma caminó rápidamente hacia la sala observando constantemente hacia las ventanas como si temiera que alguien pudiera haberla seguido.

Eso no pasó desapercibido para Gabriel.

—¿Qué ocurre?

Emma se giró lentamente hacia él.

Y por primera vez desde el funeral…

parecía completamente destruida.

—Gabriel… tienes que dejar de investigar.

Él soltó una risa amarga.

—Interesante. Ya eres la segunda persona que me dice eso hoy.

Emma abrió los ojos.

—¿Quién más habló contigo?

Gabriel no respondió.

Y aquello confirmó algo importante para Emma:

el problema ya había comenzado.

Ella pasó una mano temblorosa por su rostro.

—No entiendes el tipo de personas involucradas en esto.

—Entonces explícamelo.

Emma bajó lentamente la mirada.

El silencio comenzó a extenderse entre ambos.

Y Gabriel notó algo extraño.

Emma estaba aterrada.

Pero no solo por ella.

También parecía preocupada por él.

—¿Tú y Alexander tienen algo? —preguntó Gabriel repentinamente.

Emma levantó la cabeza inmediatamente.

Sorprendida.

Y por primera vez… incómoda de verdad.

—¿Qué?

—Los vi esta noche.

Emma permaneció inmóvil.

Gabriel se acercó lentamente.

—Mi hermana confiaba en ti.

El rostro de Emma perdió color.

—Nunca quise lastimarla.

Aquella respuesta golpeó a Gabriel como una bofetada.

Porque no sonó como una negación.

Sonó como culpa.

La respiración comenzó a acelerársele.

—¿Qué hiciste?

Emma cerró los ojos apenas un instante.

Y eso fue suficiente para destruir cualquier tranquilidad que quedaba dentro de Gabriel.

—Emma…

—No pasó como piensas.

—Entonces explícame por qué acabas de responder exactamente como una mujer culpable.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en los ojos de Emma.

—Fue un error.

El mundo pareció detenerse.

Gabriel retrocedió lentamente.

No podía creerlo.

Emma comenzó a llorar.

—Nunca planeamos que Isabella lo descubriera.

El pecho de Gabriel se llenó de rabia inmediata.

—Maldita sea…

Emma respiró agitada.

—Solo pasó una vez.

—¿Una vez?

Gabriel soltó una risa llena de furia.

—¿Y quieres que eso haga alguna diferencia?

Emma se cubrió el rostro.

—Alexander estaba destruido aquella época.

—¿Y por eso te acostaste con el esposo de mi hermana?

El silencio fue brutal.

Gabriel sintió una mezcla horrible de rabia y decepción creciendo dentro del pecho.

Porque Isabella realmente las amaba a ambos.

Confiaba en ambos.

Emma levantó lentamente la mirada.

—Isabella jamás debió descubrirlo así.

Gabriel sintió que algo dentro de él terminaba de romperse.

—¿Ella lo sabía?

Emma tardó demasiado en responder.

Y eso confirmó todo.

Gabriel pasó ambas manos por su cabello mientras intentaba controlar la rabia.

Ahora entendía muchas cosas.

Las discusiones.

La tensión.

El miedo de Isabella.

Y entonces un pensamiento todavía peor apareció dentro de su cabeza.

—¿Alexander fingió la muerte de Isabella por eso?

Emma abrió los ojos inmediatamente.

—¡No!

Demasiado rápido.

Demasiado nerviosa.

Gabriel la observó fijamente.

—Entonces hay algo peor.

Emma dejó de respirar por un segundo.

Y ese pequeño instante de silencio…

fue suficiente para confirmar que el verdadero horror apenas comenzaba.

1
Eliana Galann
muy buena! al final nadie murio de verdad? solo fingieron sus muertes? mas capitulos por favor
Eliana Galann
Que suspenso! lo leido hasta el momento esta muy bueno, felicitaciones
Georgetth Rosemary
maaasssssd
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