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EL PERDIÓ TODO, EXCEPTO MI AMOR

EL PERDIÓ TODO, EXCEPTO MI AMOR

Status: Terminada
Genre:Romance / Enfermizo / Completas
Popularitas:225.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Él nunca supo que ella lo amaba.
Ella nunca imaginó que terminaría viviendo con él.
Ninguno de los dos esperaba un milagro imposible.

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 24

Al otro día Ricardo tenía cita médica y llegó al hospital con una mezcla de nervios y esperanza. La cita con el especialista era la primera en tres meses. El doctor Mendoza había insistido en hacer nuevas pruebas para evaluar la evolución de su columna.

—Los últimos avances han sido significativos

le dijo el médico, revisando sus resonancias en una pantalla iluminada

— Hay más comunicación nerviosa de la que esperábamos.

—¿Eso significa algo?

preguntó Ricardo, apretando los reposabrazos de la silla.

El doctor Mendoza se giró hacia él. Su expresión era seria, pero en sus ojos había un brillo que Ricardo no había visto antes.

—Significa que eres candidato para un procedimiento nuevo. Una cirugía experimental que ha tenido resultados prometedores en pacientes con lesiones medulares similares a la tuya.

Mariana, sentada junto a Ricardo, sintió que el corazón le daba un vuelco.

—¿Qué tipo de cirugía?

preguntó.

—Implante de neuroestimuladores. Se colocan electrodos en la médula espinal, por debajo del área dañada. Ayudan a reconectar las señales del cerebro a las piernas. No es una cura milagrosa, pero algunos pacientes han recuperado la capacidad de caminar con asistencia.

El silencio en la consulta fue absoluto.

—¿Caminar?

repitió Ricardo, como si la palabra estuviera en otro idioma.

— ¿Puedo volver a caminar?

—Hay una posibilidad. No es una garantía. El procedimiento es delicado, los riesgos son altos, y la rehabilitación posterior es larga y dolorosa. Pero si tu organismo responde… sí, hay una posibilidad.

Ricardo miró a Mariana. Sus ojos estaban llenos de algo que no veía desde antes del accidente, esperanza.

—¿Cuándo podemos hacerla?

preguntó.

El doctor Mendoza bajó la mirada. Su expresión cambió. Algo en el ambiente se tensó.

—Hay un problema

dijo.

—El procedimiento es muy costoso. Y me acaban de notificar que tu seguro ya no cubrirá tus tratamientos en este centro.

—¿Qué?

La voz de Ricardo se quebró.

— ¿Por qué?

—Porque tus padres han cancelado la póliza complementaria. Solo cubren lo básico en el hospital público. Aquí, en este centro, cada sesión de terapia, cada consulta, cada medicamento… tendrías que pagarlo de tu bolsillo.

Mariana sintió que el suelo se abría bajo sus pies.

—¿Cuánto cuesta la cirugía?

preguntó, aunque ya temía la respuesta.

—Con los neuroestimuladores, el equipo quirúrgico, la hospitalización y la rehabilitación posterior… alrededor de doscientos mil dólares.

La cifra cayó como una bomba.

Ricardo no dijo nada. Su rostro, que segundos antes brillaba de esperanza, se apagó como una vela. La mandíbula se tensó. Los puños se cerraron sobre los reposabrazos.

—¿Y sin la cirugía?

preguntó, con una frialdad que dolía.

— ¿Qué probabilidades tengo de caminar?

El doctor Mendoza suspiró.

—Sin la cirugía, las probabilidades son casi nulas. Los avances que has tenido son importantes, pero no suficientes para recuperar la función motora por sí solos. Podrías mejorar la fuerza de tus brazos, la estabilidad del tronco… pero caminar, Ricardo, sin la cirugía, es muy poco probable.

Ricardo y Mariana Salieron del hospital en silencio. Mariana empujaba la silla de Ricardo con las manos temblorosas. Él iba con la mirada perdida, el cuerpo rígido, la respiración contenida.

En el auto, antes de encender el motor, ella se giró hacia él.

—Ricardo…

—No

la interrumpió, con una voz que no era la suya.

— No digas nada. No quiero oír ,todo va a estar bien. Porque no lo está.

—Lo sé

respondió ella, en un susurro.

— Pero estamos juntos.

—¿Y eso qué importa?

estalló él, golpeando el tablero con la palma de la mano.

— ¡No tenemos doscientos mil dólares, Mis padres me abandonaron, No puedo caminar, No puedo darte nada, Y ahora ni siquiera puedo pagar mis terapias!

—Yo puedo trabajar…

—¡No!

gritó.

—No vas a dejar la universidad por mí. Ya hiciste suficiente. Demasiado.

Mariana se quedó callada. Las lágrimas rodaban por sus mejillas, pero no hizo nada por detenerlas.

—Mis padres tenían razón

dijo Ricardo, con la voz quebrada.

— Soy una sanguijuela. Un estorbo.

—No digas eso.

—Es la verdad.

—No es la verdad. Es tu miedo hablando.

Él no respondió. Solo cerró los ojos y apoyó la cabeza en el respaldo.

El viaje a casa fue un funeral en movimiento.

Llegaron, entraron, y Ricardo se encerró en su habitación. No quiso cenar. No quiso hablar. No quiso que Mariana lo acompañara.

—Déjame solo por favor.

dijo, y la puerta se cerró con un golpe seco.

Mariana se quedó en el pasillo, con la mano en el picaporte, sin saber qué hacer. Quería entrar. Quería abrazarlo. Quería decirle que todo iba a salir bien. Pero no podía. Porque no estaba segura de que fuera cierto.

Bajó a la cocina. Se sentó en la mesa vacía. Apoyó la cabeza entre las manos.

Y entonces, sin quererlo, su mano bajó a su vientre.

El bebé.

Todavía no se lo había dicho. Y ahora, con todo lo que estaba pasando la cirugía imposible, el seguro cancelado, la desesperación de Ricardo, no podía. No era el momento.

Si le decía que estaba embarazada, él sentiría que era otra carga. Otro gasto. Otra responsabilidad que no podía asumir. Y aunque en el fondo sabía que él amaría a ese bebé, el momento no podía ser peor.

—Lo siento

susurró, acariciando su vientre.

— Lo siento, pequeño. No puedo decírselo todavía. No ahora.

Las lágrimas volvieron. Pero esta vez no eran de miedo. Eran de culpa.

A la mañana siguiente, Ricardo recibió un correo de la clínica. Era la confirmación oficial, su seguro ya no cubría los tratamientos. Sus padres habían cancelado la póliza sin avisar.

Intentó llamarlos. Cinco veces. Nadie contestó.

La sexta vez, su madre respondió.

—Hijo, ¿cómo estás?

—¿Por qué cancelaron el seguro?

preguntó Ricardo, sin rodeos.

El silencio al otro lado fue breve pero hiriente.

—Tu padre y yo hemos decidido que ya es suficiente

dijo su madre, con una frialdad que cortaba.

— Hemos gastado una fortuna en tus terapias, y no vemos resultados. Necesitamos pensar en nuestro futuro.

—¿Su futuro?

La voz de Ricardo temblaba de rabia.

— ¿Y el mío?

—Tú ya tienes un techo. Comida. Una chica que te cuida. Es más de lo que muchos tienen.

—Necesito la cirugía.

—No podemos pagarla, Ricardo. Y aunque pudiéramos, ¿para qué? Para que sigas en esa silla? No hay garantías.

—Pero hay una posibilidad.

—Las posibilidades no pagan facturas.

La llamada terminó poco después. Ricardo no recordaba quién colgó primero. Solo recordaba el vacío. Un vacío enorme, frío, que se expandía por su pecho como una mancha de tinta.

Esa noche, Mariana se acostó a su lado. Él no la rechazó, pero tampoco la abrazó. Se quedaron en silencio, mirando el techo, cada uno perdido en sus propios pensamientos.

—Ricardo

dijo ella, al fin.

—Dime.

—Vamos a salir de esto. No sé cómo, pero vamos a salir.

—¿Cómo puedes estar tan segura?

Porque estoy embarazada, pensó ella. Porque hay una vida dentro de mí que es también tuya. Porque eso, de alguna manera, es un milagro. Y si un milagro pudo pasar, quizá pueda pasar otro.

Pero no lo dijo.

—Porque te quiero

respondió en su lugar.

—Y porque no me rindo.

Él giró la cabeza. La miró. En sus ojos había cansancio, desesperanza, pero también algo más. Algo que se parecía a la gratitud.

—Gracias

dijo.

—Por no irte.

—Nunca me voy a ir.

El secreto del embarazo seguía ahí, creciendo dentro de ella como una vida paralela que aún no se atrevía a nombrar.

Y mientras Ricardo se dormía, Mariana puso una mano sobre su vientre y prometió en silencio que, pase lo que pase, iba a proteger a los dos.

Pero el tiempo, pensó mientras la noche avanzaba, se estaba acabando.

Y pronto, muy pronto, no podría seguir ocultando la verdad.

1
julietha galiano
que desesperante
julietha galiano
pero es que también fue irresponsable Ricardo, porque el sabía que Juancho estaba borracho y de hecho el también estaba tomado, entonces fue culpa de el tambien
Elena Cabrera
buenisimoooooooooooooo!!!
Isabella Varela
Que novela tan hermosa ,el amor puro y sincero fue la fuerza que los sostuvo que los levantó, el personaje de Mariana es maravilloso ,lo mismo el de Ricardo,felicitaciones a la autora ,una trama excelente, descripción de escenas de sexo pero muy limpias y llenas de amor
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
gracias de verdad Hermosa llena de resiliencia, empatía, amor y apoyo de una pareja que se amo por encima de toda dificultad 🥰🥰🥰🥰
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
maravillosa muy diferente y original. 🥰🥰🥰🥰
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
un capítulo muy tierno y muy hermoso lleno de amor y esperanza
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Ya todo empezó a enderezarse que bueno
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
porque siempre repite la frase.

lo que nunca se había visto en su mirada después del accidente..esperanza.

que nunca había visto, esperanza está frase la a repetido mucho y se vuelve repetiriva
ʚ֟፝֟፝ɞ Ҡվօҟօ ට.φ ʚ֟፝֟፝ɞ: es que me gusta 🫣 la frase
total 1 replies
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
se les olvidó el cambio a los padres de Mariana..se les olvidó la mudanza y demás
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
enos mal Juancho no cargaba armas y todo resultó mejor para ellos
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
pues les cayó el frutero completo a esta pareja
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
ojalá vayan de día deberían poner a espiar que el este en la universidad y luego ir a buscarla.
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Mariana
no pasa nada. y nunca pusieron la denuncia. por.confiada le pasó eso.
y por porfiada también
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Mariana deja de ocultar las cosas mija Se va a perder algo muy importante la CONFIANZA y si fuera Ricardo el que oculta sería el malo
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Ricardo está a la deriva sin apoyo ni de sus padres y mucho menos de sus suegros.🤨 y para rematar se sumo este loco
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
han pasado de todo Mariana monte dejes vencer. porque estás dudando. me da la impresión que va a pasar algo y callaras tu embarazo a Ricardo
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Mariana se que tienes un peso enorme pero no ocultes las cosas.
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
para mí acá los padres tiene la cuchara metido. porque apareció de la nada el culpable y está cobrando una deuda.
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
por lo menos así la carga es más liviana y más fácil de llevar dos personas rotas pueden hacer un puente firme y así al cruzarlo sería más bonito una amistad ayuda mucho en momentos difícil y el amor de tu vida de tu parte más y mientras el signo + sume más posibilidades hay de triunfar.🥳🥳🥳🥳🥳 vamos Ricardo Vamos Miguel. epa tengo una duda que paso con los amigos del accidente 🤨 desaparecieron

por eso digo en los momentos así se creen los que están contigo
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