En la prestigiosa Academia de Artes Arcanas, el poder es la única moneda de cambio y el linaje lo es todo. Selene, una joven con un pasado fragmentado y un poder latente que no logra comprender, intenta pasar desapercibida entre lobos sedientos de sangre y vampiros de hielo. Sin embargo, su destino cambia para siempre cuando el Vínculo de Plata, una marca ancestral y prohibida, comienza a arder en su piel.
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La nueva llegada
Selene se detuvo frente a las imponentes puertas de la Academia Nocturna, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Había escuchado rumores sobre esta escuela desde que era pequeña, pero nunca imaginó que un día se convertiría en estudiante de la misma. La arquitectura gótica del edificio, con sus torres puntiagudas y sus ventanas de vitrales, parecía sacada de un cuento de hadas oscuro. Sin embargo, había algo inquietante en el aire, como si los muros estuvieran guardando secretos antiguos.
Con una mezcla de nerviosismo y emoción, Selene ajustó su mochila al hombro y dio un paso al frente. El sol comenzaba a ponerse, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y morados. Mientras cruzaba el umbral, una sensación extraña la envolvió; era como si la academia la estuviera llamando.
Al entrar, fue recibida por un vestíbulo amplio y sombrío. Las paredes estaban adornadas con retratos de antiguos directores, sus miradas serias parecían seguirla mientras avanzaba. Selene sintió un escalofrío recorrer su espalda, pero rápidamente lo desechó. "Es solo la emoción", se dijo a sí misma.
Se acercó al mostrador de recepción, donde una mujer de aspecto austero la miró con curiosidad -¿Nombre?-, preguntó con voz monótona.
-Selene Mirrown", respondió, tratando de sonar más segura de lo que se sentía.
La mujer tecleó en su computadora y asintió. -Bienvenida a la Academia Nocturna. Tu habitación está en el ala este, habitación 203. Las clases comienzan mañana a las ocho en punto. No llegues tarde- le entrega las llaves y una pequeña guía para que se ubicara mejor
Selene asintió y tomó la llave que le ofrecía. Mientras se alejaba del mostrador, sintió que todas las miradas de los otros estudiantes se posaban sobre ella. Algunos murmuraban entre ellos, mientras otros simplemente la observaban con curiosidad. Era muy hermosa; piel pálida, ojos azules color cielo, cabello largo de color castaño y algo delgada.
Con el corazón en la garganta, Selene se dirigió hacia el ala este. A medida que subía las escaleras, notó que el ambiente se volvía cada vez más oscuro y silencioso. Las luces parpadeaban suavemente, creando sombras danzantes en las paredes. Al llegar a su habitación, abrió la puerta y entró.
La habitación era pequeña pero acogedora, con una cama individual, un escritorio y una ventana que daba al bosque que rodeaba la academia. Selene dejó su mochila en el suelo y se acercó a la ventana. Desde allí, podía ver árboles altos y oscuros que parecían susurrar secretos entre ellos -Que tenebroso lugar..-
Mientras contemplaba el paisaje, escuchó risas provenientes del pasillo. Se giró para ver a un grupo de estudiantes que pasaban, riendo y bromeando entre ellos. Eran diferentes: sus estilos eran únicos, algunos llevaban ropa oscura y otros tenían un aire bohemio. Selene sintió una punzada de inseguridad; ¿cómo podría encajar en ese mundo tan distinto?
Decidió que no podía dejar que el miedo la dominara. Estaba aquí para comenzar una nueva vida, alejada de su pasado. Con un profundo suspiro, se dio la vuelta y comenzó a desempacar su maleta.
Más tarde esa noche, mientras se preparaba para dormir, Selene no pudo evitar sentir una mezcla de ansiedad y emoción por lo que estaba por venir. La Academia Nocturna prometía aventuras, misterios y tal vez incluso algo más: un lugar donde finalmente podría encontrar su verdadero yo.
Sin embargo, en lo más profundo de su ser, había una sensación persistente de que esta nueva vida también traería consigo peligros desconocidos. Pero por ahora, todo lo que podía hacer era cerrar los ojos y soñar con lo que el mañana le traería.