Ella renace con la posibilidad de salvarse a ella y a su familia.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Hermanos 1
El carruaje avanzaba lentamente entre caminos cubiertos de nieve mientras afuera caía una tormenta suave.
Y dentro…
Aaron estaba siendo verbalmente destruido por su hermana.
—¿En qué estabas pensando?
Aaron, recostado dramáticamente sobre el asiento, suspiró.
—Ya entendí que casi muero.
—No. Creo que todavía no entiendes la gravedad del asunto.
—Arely—
—¡Intentaste coquetear con la esposa del hombre más aterrador del reino!
Aaron levantó una mano defensivamente.
—Técnicamente no llegué a coquetear.
—Porque el universo decidió protegerte antes.
Aaron soltó una pequeña risa cansada.
Pero sinceramente seguía algo pálido.
Probablemente porque aún podía recordar los pequeños rayos escapando de la mano de Nikolai Morozov.
Después de unos segundos de silencio, Aaron habló otra vez.
—Aunque…
Arely lo miró sospechosamente.
—¿Aunque qué?
Aaron suspiró soñadoramente mientras miraba el techo del carruaje.
—La duquesa Morozov es realmente hermosa.
Arely cerró lentamente los ojos.
[Perfecto. Definitivamente quiere morir.]
Aaron continuó completamente inconsciente del peligro.
—¿Viste cómo acariciaba las flores del jardín cuando llegamos?
Arely sintió inmediatamente una muy mala sensación.
—Aaron…
—Sus manos se veían tan delicadas que sinceramente no me molestaría que..
—¡NO TERMINES ESA FRASE!
Aaron parpadeó sorprendido.
Arely se inclinó hacia adelante señalándolo acusadoramente.
—Escúchame muy bien. Si tú tocas a la duquesa Morozov…
Aaron abrió la boca para defenderse.
—O si ella te toca accidentalmente…
—Arely exageras..
—¡El duque te hace polvo literalmente!
Silencio.
Aaron se quedó pensando unos segundos.
Luego murmuró lentamente:
—…Sí. Eso probablemente es cierto.
Arely volvió a recostarse agotada contra el asiento.
—Gracias por finalmente usar el cerebro.
Aaron cruzó los brazos.
—Pero admitelo. Esa pareja da miedo.
—Muchísimo.
—Y aun así son extrañamente interesantes.
Arely odiaba admitirlo.
Muchísimo.
Pero Aaron tenía razón otra vez.
Había algo fascinante en ellos.
La duquesa era suave. Cálida. Delicada.
Mientras que Nikolai parecía una tormenta contenida constantemente al borde de destruir algo.
Y aun así…
Toda esa oscuridad parecía calmarse únicamente alrededor de ella.
Aaron suspiró otra vez.
—Nunca había visto a alguien mirar así a otra persona.
Arely recordó inmediatamente los ojos del duque sobre su esposa.
Aquella intensidad posesiva.
Protectora.
Casi salvaje.
Y sinceramente…
Resultaba difícil olvidarla.
—Yo tampoco —admitió finalmente.
Aaron giró apenas la cabeza hacia ella.
—¿Crees que estén enamorados de verdad?
Arely soltó una pequeña risa incrédula.
—Aaron. Creo que ese hombre destruiría el reino completo si algo le ocurriera a su esposa.
—Sí… eso también pensé.
El carruaje quedó en silencio unos momentos más mientras la nieve seguía cayendo afuera.
Luego Aaron volvió a hablar.
—Aun así, creo que el duque me odia injustamente.
Arely lo miró con absoluta incredulidad.
—Miraste fijamente a su esposa durante cinco minutos.
—Fueron menos de cinco.
—Aaron.
—Además ni siquiera intenté seducirla.
—Porque estabas demasiado ocupado olvidando respirar.
Aaron terminó riéndose.
Y después de unos segundos, Arely también.
Aunque honestamente…
Seguía preocupada.
Porque conocía demasiado bien a su hermano.
Aaron siempre terminaba metiéndose en problemas por culpa de mujeres hermosas.
Y acababan de llegar al territorio del hombre más peligroso que había conocido jamás.
Eso solo podía terminar mal.
Horas después, ya lejos del territorio Morozov y milagrosamente vivos, Arely revisaba los siguientes documentos del viaje dentro del carruaje.
Aaron dormitaba tranquilamente frente a ella.
Como si no hubiera estado a segundos de convertirse en cenizas humanas.
Arely suspiró mientras pasaba páginas.
—Ahora iremos al ducado Fitzpatrick.
Aaron abrió apenas un ojo.
—Hm.
Pero entonces Arely se quedó completamente quieta.
Porque conocía ese apellido también.
Fitzpatrick.
Otro ducado famoso.
Otro ducado poderoso.
Y peor aún…
Otro duque conocido por tener un temperamento horrible.
Arely cerró lentamente los ojos.
[Genial. Otro hombre aterrador que posiblemente quiera matar a mi hermano.]
Aaron notó su expresión inmediatamente.
—¿Qué pasa ahora?
Ella levantó la mirada lentamente.
—Necesito que entiendas algo muy importante.
Aaron suspiró dramáticamente.
—Otra vez no…
—Nuestro padre ya va a regañarte durante meses por el fracaso diplomático en Morozov.
—No fue un fracaso.
Arely la miró fijamente.
Aaron se corrigió rápidamente.
—Fue un pequeño incidente social.
—Aaron, casi provocas una ejecución pública.
—Pero sobrevivimos.
—Por milagro.
Aaron terminó riéndose mientras volvía a acomodarse en el asiento.
Arely continuó seriamente..
—Así que necesito que te comportes en Fitzpatrick.
—Lo intentaré.
—No, Aaron. Necesito algo más sólido que “lo intentaré”.
Él levantó ambas manos.
—¿Qué quieres que haga? ¿Que deje de mirar mujeres hermosas?
—¡Sí!
Aaron parecía genuinamente ofendido.
—Eso es imposible.
Arely lo apuntó acusadoramente con los documentos.
—Escúchame bien. No mires esposas ajenas. No coquetees. No sonrías demasiado. No hagas comentarios sobre belleza. No respires románticamente cerca de nadie.
Aaron soltó una carcajada.
—Estás exagerando muchísimo.
—¡Acabamos de escapar del ducado Morozov!
Aaron apoyó dramáticamente una mano sobre el pecho.
—Arely… la belleza en las mujeres es un arte.
Ella ya podía sentir venir el desastre.
Aaron sonrió con absoluta sinceridad.
—Y el arte debe verse y admirarse.
Arely lo observó fijamente unos segundos.
Luego dejó caer lentamente los documentos sobre su regazo.
—Voy a dejar que mueras.
Aaron soltó una carcajada fuerte.
—No lo harías. Me amas demasiado.
Ella suspiró profundamente.
Y odiaba admitirlo…
Pero sí.
Lo amaba demasiado.
Ese idiota mujeriego, irresponsable y suicida seguía siendo su hermano.
El mismo hermano cuya muerte había destruido completamente a la antigua Arely.
La sola idea de verlo morir otra vez todavía le revolvía el estómago.
Aaron notó que ella se había quedado más callada.
Entonces sonrió apenas.
Más suave esta vez.
—Oye.
Arely levantó la vista.
—Tendré cuidado.
Ella lo observó unos segundos.
Y supo que hablaba sinceramente.
Bueno…
Tan sinceramente como Aaron Hoffman podía hacerlo.
—Por favor.
Aaron inclinó ligeramente la cabeza.
—Lo prometo.
Hubo un pequeño silencio cómodo dentro del carruaje mientras afuera la nieve seguía cayendo lentamente.
Luego Aaron volvió a hablar.
—Aunque sinceramente creo que Morozov exageró un poco.
Arely lo miró horrorizada.
—¡Tenía rayos saliendo de las manos!
—Eso solo demuestra pasión.
—Eso demuestra intento de homicidio.
Aaron volvió a reírse mientras Arely se sostenía la frente agotada.
Definitivamente iba a envejecer antes de tiempo por culpa de su hermano.