Elena yacía en el asfalto, envuelta en su propia sangre, preguntándose cómo el amor de su vida, su hermana y su mejor amiga habían terminado convirtiéndose en sus verdugos. Diez años de matrimonio, confidencias y promesas rotas se desvanecían en un segundo de traición absoluta.
Pero la muerte no fue el final.
Un parpadeo, un susurro de deseo no pronunciado, y el tiempo retrocedió. Diez años exactos. El mismo día, la misma decisión fatal que lo cambió todo. Ahora Elena despierta con el sabor metálico del miedo en la boca y un fuego frío en las venas: sabe lo que viene. Sabe quiénes son en realidad.
Esta vez, no será la víctima.
Una mujer traicionada, un plan imposible, y una fortuna que todos quieren.
¿Hasta dónde llegará Elena para evitar que la historia se repita?
¿Y qué precio pagará por jugar con el destino?
HASTA QUE EL DIVORCIO NOS SEPARE
Porque algunas segundas oportunidades no son un regalo… son una guerra.
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El Principio del Fin
Yacía allí, tirada en el asfalto frío y húmedo, con el cuerpo completamente inmóvil y un charco de sangre extendiéndose a mi alrededor como una sombra siniestra. El dolor que sentía era insoportable, como un fuego que me ardía desde las piernas hasta el pecho, pero lo peor era la confusión. ¿Cómo había llegado a esto? ¿Cómo había terminado siendo atropellada por las personas en las que más confiaba? Mi mente daba vueltas y vueltas, intentando encontrar alguna respuesta en los recuerdos borrosos, mientras la vida se me escapaba gota a gota.
Comencé a escuchar unos pasos apresurados aproximándose hacia mí. Y al alzar mi vista, pude ver a Marcos, mi esposo, arrodillándose junto a mi cuerpo inerte. Su rostro, tan tenso y atractivo, ahora estaba totalmente contorsionado por el pánico. Y lo único que oí salir de su boca, fue el grito que soltó con tanta fuerza, como un alarido que resuena en la noche vacía:
—¡Sofía! ¿Qué has hecho? ¡La atropellaste hasta dejarla al borde de la muerte! Solo quería dejarla en silla de ruedas, no esto. ¿Ahora quién se va a casar con ese CEO obeso y salvar la empresa?
Sofía mi hermana, se dió la vuelta hacia el con una expresión fría en el rostro, y sin un ápice de remordimiento. Y se aproximó hacia nosotros lentamente, con los tacones resonandole contra el pavimento.
—¡Qué más podía hacer! Se estaba escapando, Marcos. No podía dejarla ir ilesa. La muy perra nos amenazó con quitarnos la empresa y publicar esos vídeos donde estamos follando. Estaba totalmente dispuesta a arruinarnos la reputación a todos.
Voltee la cabeza con esfuerzo, ignorando el torrente de sangre que brotaba de mis labios. Y los vi allí, riéndose a carcajadas de mi dolor, como si mi agonía solo fuese una broma cruel. «Mi amada mejor amiga Carla y mi querido esposo Marcos», pensé, sintiendo como mi corazón se había hecho trizas. ¿Cómo pudieron?
Carla, mi mejor amiga desde la infancia, y Sofía se acercaron juntas al charco de sangre donde me encontraba tirada. Y Sofía observó mi cuerpo con un rostro indiferente, vacío de cualquier rastro de emoción. —Qué triste —, pronunció las siguientes palabras con una voz monótona, como si estuviese comentando algo sobre el clima.
«Hasta incluso mi propia hermana», pensé, mientras se me formaba un nudo en la garganta.
—Es una lástima que hayamos tenido que llegar hasta este extremo, Elena—, prosiguió Sofía, diciendo mi nombre como si fuese una maldición.
Marcos, sin expresión alguna en el rostro, se unió a ellas. —De verdad te amé antes, Elena, aunque eras tan seca y aburrida—. Agarró a Sofía por la cintura, atrayéndola hacia él con un gesto posesivo. —Pero ¿Cómo podría resistirme cuando una chica tan sexy y provocativa como ella me seduce y coquetea tan directa y abiertamente? —Su tono de voz se tornó lascivo mientras agregaba: —Perdóname, pero tú hermana era provocativa y me sedujo.
Sofía se tocó la barriga con una mano, fingiendo estar apenada. —Yo también lo siento tanto, hermana —, dijo, mientras se tapaba la boca con la otra mano como si estuviese a punto de llorar. Pero entonces rompió en carcajadas fuertes, casi estridentes. —¡Yo también estoy esperando al hijo de tu esposo! ¿No es triste eso? —Continúo riéndose, y entre carcajadas confesó: —Y ese niño que has estado criando durante diez años... nunca fue un huérfano abandonado del orfanato. Es mi hijo, nuestro hijo, de Marcos y yo. Ideamos un plan para dejarte estéril, hacerte adoptarlo y que le dejaras todos tus bienes a su nombre. ¡Y funcionó!
Me retorcí en el suelo, inmóvil pero consumida por el dolor, mientras la sangre aún continuaba brotando de mi cuerpo. Lágrimas calientes rodaron por mis mejillas, y apreté los dientes con impotencia. —«Los amaba tanto»—, pensé. —«Que estaba dispuesta a entregarles el mundo entero si fuera necesario. Confiaba tanto en ellos que hasta dudaba de mí misma. Porque pensaba que ellos también me amaban de la misma manera».
Carla optó por acercarse más a mí, arrodillándose a mi lado. Y me agarró de la mano, la cual estaba totalmente llena de sangre con una ternura fingida. —Elena, no creo que llegues a sobrevivir. Estás sangrando demasiado.
Marcos le entregó unos documentos a Carla, quien lo tomó entre sus manos con una sonrisa maliciosa. Y se dió la vuelta hacia mí.
—Al menos ya no vamos a necesitar tinta —. Tomó mi dedo cubierto de sangre y lo pegó contra el papel presionandolo con fuerza, dejando una huella roja en el. Y con una sonrisa retorcida, me mostró el documento. —Elena, vamos a usar bien tu fortuna.
—«Quién hubiera pensado que a mis espaldas me estaban traicionando»—, pensé mientras veía como el mundo empezaba a volverse borroso. —«Ideando un plan para asesinarme y quitarme toda mi fortuna».
Sofía, todavía riéndose a carcajadas en los brazos de Marcos, su amante, no tardó en añadir: —No te preocupes, Elena. En tu funeral me encargaré de llevarte todo lo que te gustaba... incluso a nuestro hijo —. Y su risa resonó como un eco cruel.
Y antes de que la oscuridad lograra envolverme, con lágrimas en los ojos, supliqué: —“Si tan solo... Si tan solo me dieran...”—Pero no termine porque mis ojos se cerraron, pero en un último susurro mental, lo completé:
—“...otra oportunidad de vivir...
👏más....