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LOS GEMELOS SECRETOS DEL CEO OSCURO

LOS GEMELOS SECRETOS DEL CEO OSCURO

Status: En proceso
Genre:Hijo/a genio / Reencuentro / Madre soltera / CEO
Popularitas:13.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Denis Peinado

Hace siete años, una noche de tormenta cambió su destino.

Isabella Rossi es una mujer brillante con múltiples identidades ocultas. Genio en tecnología, medicina y negocios, vive en las sombras protegiendo a sus dos gemelos prodigio… y ocultando un secreto que podría destruir su mundo.

Nunca creyó en el amor.
Nunca necesitó a un hombre.
Y mucho menos a un CEO arrogante.

Pero cuando Alexander De Luca —el empresario más poderoso y temido de la ciudad— reaparece en su vida, su pasado vuelve para reclamarla.

Él no sabe que es padre.
Ella no sabe si puede confiar.
Y los gemelos… ya empiezan a sospechar la verdad.

Entre secretos, traiciones, enemigos ocultos y una pasión imposible de ignorar, dos genios deberán decidir:

¿Proteger su corazón…
o rendirse al amor?

NovelToon tiene autorización de Denis Peinado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15 — La verdad que no pudo seguir escondida

El mundo de Isabella Rossi nunca se había detenido.

Hasta ahora.

El vestíbulo de la mansión De Luca estaba en absoluto silencio, pero dentro de Isabella todo era ruido.

Demasiado.

Su respiración seguía controlada.

Su postura, perfecta.

Su rostro, frío.

Pero su corazón…

Su corazón latía como si acabara de entrar en territorio desconocido.

Frente a ella, la mujer de ojos verdes la observaba con una calma que no era indiferencia.

Era reconocimiento.

Era certeza.

Era… familiar.

Y eso era lo que más la desestabilizaba.

Alexander, a un paso detrás de Isabella, no se movía.

Pero sus ojos azules estaban más afilados que nunca.

Porque acababa de ver algo que jamás había visto en Isabella Rossi:

Una grieta.

Pequeña.

Breve.

Pero real.

—Hola, Isabella —repitió la mujer con suavidad elegante.

El nombre en sus labios sonó demasiado natural.

Demasiado íntimo.

Isabella entrecerró apenas los ojos.

Su voz, cuando habló, fue hielo puro.

—Señora… creo que me confunde.

Mentira automática.

Instinto defensivo.

Pero la mujer solo sonrió con paciencia infinita.

Como si hubiera esperado esa reacción durante años.

—Sigues haciendo eso —dijo suavemente—. Levantar muros antes de escuchar.

El aire se tensó.

Ethan dio un paso muy pequeño hacia adelante.

Observando.

Analizando.

Elena, en cambio, miraba a la mujer con curiosidad abierta.

—Mamá… —susurró la niña—. Ella tiene tus ojos.

Silencio.

Brutal.

Alexander sintió cómo cada pieza en su mente se movía de golpe.

Isabella no respondió.

No se movió.

Pero por dentro…

Algo antiguo se estaba rompiendo.

La mujer dio otro paso.

Lento.

Cuidadoso.

Como si se acercara a algo valioso… y frágil.

—No vine a pelear contigo, Isabella.

Su voz bajó apenas.

Más suave.

Más… personal.

—Vine porque ya no podía seguir mirándote desde lejos.

El pecho de Isabella se tensó.

Ese tono…

Maldito fuera.

Ese tono le resultaba peligrosamente familiar.

El hombre mayor que acompañaba a la mujer habló por primera vez.

Su voz era profunda.

Grave.

Autoritaria.

—Has crecido exactamente como sabíamos que lo harías.

Los ojos de Isabella se movieron hacia él.

Evaluando.

Midiendo.

Algo en su postura…

Algo en su forma de hablar…

Activó una alarma distinta en su mente.

Alexander lo notó todo.

Cada microsegundo.

Cada reacción mínima.

Y la conclusión empezaba a formarse con claridad peligrosa.

Isabella finalmente habló.

Su voz seguía firme.

Pero ahora…

Más tensa.

—Digan lo que vinieron a decir.

Directa.

Defensiva.

La mujer de ojos verdes la observó largo rato antes de responder.

Y cuando lo hizo…

Su voz llevaba algo que no era actuación.

Era emoción contenida durante años.

—Vinimos a llevarte a casa.

El silencio que siguió fue absoluto.

Ethan parpadeó.

Elena inclinó la cabeza.

Alexander sintió que algo muy grande acababa de moverse en el tablero.

Pero Isabella…

Isabella se quedó completamente inmóvil.

Y luego…

Soltó una risa baja.

Sin humor.

—No tengo casa —dijo con frialdad.

La mujer no retrocedió.

No discutió.

Solo sostuvo su mirada con una calma que era casi dolorosa de ver.

—Siempre la tuviste.

Otra grieta.

Más profunda esta vez.

Alexander lo vio.

Claramente.

Demasiado claramente.

Elena soltó suavemente la mano de Isabella y dio un pasito al frente.

Isabella reaccionó de inmediato.

—Elena.

Pero la niña ya estaba mirando fijamente a la mujer.

—¿Por qué me miras como si me conocieras?

Pregunta inocente.

Respuesta peligrosa.

La mujer se agachó lentamente hasta quedar a la altura de la niña.

Sus ojos verdes brillaban.

Suavizados por algo que no era cálculo.

Era… cariño.

—Porque eres extraordinaria.

Elena sonrió.

—Mamá también dice eso.

El hombre mayor observaba a Ethan con atención aguda.

Ethan, por supuesto, lo notó.

Y no apartó la mirada.

Duelo silencioso de mentes.

Alexander estaba completamente seguro ahora.

Esto…

Esto no era coincidencia.

—Isabella —dijo la mujer suavemente—, Helix ya cruzó la línea contigo.

El nombre cayó como una piedra.

Los ojos de Isabella se endurecieron de inmediato.

—No se metan en esto.

Instinto protector.

Inmediato.

Feroz.

Pero la mujer negó con suavidad.

—Demasiado tarde.

Su voz se volvió apenas más firme.

—Cuando Helix empieza a moverse a este nivel… significa que han descubierto lo que realmente eres.

El corazón de Alexander dio un golpe fuerte.

¿Lo que realmente eres?

Sus ojos se clavaron en Isabella.

Pero ella…

Ella estaba mirando solo a la mujer.

Como si el resto del mundo se hubiera desdibujado.

—No tienen derecho —dijo Isabella en voz baja.

La mujer la miró con algo que dolía ver.

—Tenemos todos los derechos.

Una pausa.

Y entonces…

La bomba.

—Porque somos tus padres.

Silencio.

Total.

Brutal.

Elena abrió mucho los ojos.

Ethan se quedó completamente quieto.

Alexander…

Alexander sintió que cada pieza finalmente encajaba.

Pero Isabella…

Isabella no se movió.

No habló.

No respiró por un segundo entero.

Y luego—

—No —dijo.

Una sola palabra.

Pero cargada de años de distancia.

De heridas.

De muros levantados piedra por piedra.

La mujer no retrocedió.

No se quebró.

Solo la miró con paciencia infinita.

—Podemos hacer la prueba si lo necesitas.

Isabella apretó la mandíbula.

Porque en el fondo…

Muy en el fondo…

Su instinto ya sabía la verdad.

Y eso…

Era lo que más miedo daba.

Alexander dio finalmente un paso adelante.

Su voz fue baja.

Pero firme.

—Creo que todos necesitamos sentarnos.

Era la primera vez que intervenía.

Pero la tensión en la sala ya era demasiado densa para ignorarla.

Isabella cerró los ojos un segundo.

Solo uno.

Cuando los abrió…

La reina de hielo había vuelto.

Pero ahora…

Con grietas visibles.

—Esto no ha terminado —dijo en voz baja.

La mujer de ojos verdes sonrió apenas.

Como si siempre hubiera sabido eso.

—No, hija.

Su mirada bajó brevemente hacia Ethan y Elena.

Llena de algo ferozmente protector.

—Apenas está empezando.

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Eneida Atencio
Excelente autora mis felicitaciones
Sandra
excelente novela, la empecé a leer y me atrapó tanto k no pare hasta el último cap, gracias y felicidades
Nidia Chica
que pasó donde esta el final
Sole Amado
waauuuu excelentes capítulos apasionante con toda la adrenalina 👌
Yapura Elsa Gladys: huauu hermosos capítulos cargados de adrenalina pura
total 1 replies
Sole Amado
buenísima historia x favor más capitulos
Mariana Posternak
más capítulos porfi 🙏 que gane isabela y atrapen a helix 🙏
Mariana Posternak
más capítulos porfi 🙏 que gane isabela y atrapen a helix 🙏
JOSELIS
Me encanta esta historia. Felicidades escritora !!!
Maria Muñoz
Me está enganchando cada vez más
y más
Dona White
es una novela fenomenal, la disfruto mucho y espero más capitulos para disfrutar
Ci-P
Está muuuy buena!! ojalá tenga secuelas cuando termine 😭
Nora Cuevas
más capítulos de favor 👏 autora para seguir leyendo está interesante novela 👌🏼
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