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ME ENAMORE DEL CUÑADO DE MI HIJO

ME ENAMORE DEL CUÑADO DE MI HIJO

Status: En proceso
Genre:CEO / Posesivo / Ella Mayor Que Él
Popularitas:12k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

A los cuarenta y cinco años, Raquel Sanromán lo perdió todo en una sola noche.
Su esposo Miguel murió en un accidente de tráfico... acompañado de su amante. Pero la traición no terminó ahí. El testamento reveló la verdad más devastadora: durante años, Miguel planeó huir del país con Valeria Ochoa, llevándose millones robados de la empresa familiar y dejando a Raquel en la bancarrota absoluta.
Ahora es madre soltera de cinco hijos, dueña del veinticinco por ciento de una empresa en ruinas, y tiene quince días antes de perder su casa. Su hijo mayor la culpa por la caída de la familia. Las deudas la ahogan. Y Valeria, la amante que sobrevivió, ahora es dueña del cincuenta por ciento de lo que alguna vez fue su vida... y no descansará hasta verla mendigando en la calle.
Pero en su cumpleaños, en una noche de máscaras y champán, Raquel decide olvidarlo todo. Solo por unas horas. Solo para sentirse viva de nuevo.
Y entonces conoce a él.
Julian Harrington. Veintisiete años. Multimillonario.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: Posesión Descontrolada

Pov Julian

Mendez me miraba con ojos enormes, todavía apoyado contra la mesa destrozada, rodeado de vidrios rotos y comida derramada.

—¿Acaso no sabes comprender cuando una mujer dice NO? —rugí, dando otro paso hacia él—. ¿Qué te pasa?

—Yo... yo solo quería invitarla a cenar —tartamudeó Mendez, levantando las manos defensivamente—. No quise...

—La señora dijo NO —lo interrumpí, y cada palabra salió como un latigazo—. ¿Por qué insistir? ¿Por qué tocarla?

—Señor Harrington, lo siento, yo no sabía que ella era...

—Será mejor que te vayas ahora —dije con voz peligrosamente calmada—. Antes de que de verdad te haga lamentarlo.

Mendez no necesitó que se lo repitiera. Tomó su saco del respaldo de la silla y salió del restaurante prácticamente corriendo, tropezando con sus propios pies en su prisa por escapar.

Solo entonces me permití mirar a Raquel.

Estaba ahí parada, mirándome con una mezcla de asombro y algo más que no pude identificar. Sus ojos estaban enormes, sus labios ligeramente abiertos.

Me acerqué a ella rápidamente, tomando su brazo con cuidado, inspeccionando donde Mendez la había agarrado.

—¿Estás bien? —pregunté, y mi voz sonó más áspera de lo que pretendía.

—Sí, no es para tanto.

—¿Cómo que no es para tanto? —la giré ligeramente para ver mejor su brazo bajo la luz—. Sus dedos están marcados en tu piel.

Y ahí estaban. Cinco marcas rojizas donde ese hijo de puta la había agarrado. La rabia volvió a hervir en mis venas.

—Julian —la voz de Sebastián, mi amigo y socio, me sacó del túnel de furia en el que me estaba hundiendo—. Calma. Todos nos están mirando.

Me di cuenta entonces de que todo el restaurante nos observaba. Meseros congelados en su lugar. Comensales con tenedores a medio camino de sus bocas. Un silencio absoluto excepto por el murmullo de susurros que comenzaba a crecer.

Mierda.

Me incliné hacia Raquel, lo suficientemente cerca para que solo ella pudiera escucharme.

—Te espero esta noche —susurré—. Y no me importa que no sea martes.

—Pero...

—Si no vas, ya sabes lo que haré —dije, mirándola directamente a los ojos para que viera que hablaba en serio—. Iré por ti.

Sin esperar respuesta, me di la vuelta y salí del restaurante con Sebastián pisándome los talones.

Subimos a mi auto en silencio. Yo respiraba con dificultad, intentando controlar la adrenalina que todavía corría por mis venas. Mis manos temblaban ligeramente sobre el volante.

—Vaya —dijo Sebastián finalmente—. Esa mujer realmente te tiene loco. Casi golpeas a ese hombre.

—Sí —admití entre dientes—. Me enoja que toquen lo que es mío.

—Consígueme su información —dije, arrancando el auto—. Toda. Negocios, inversiones, socios. Todo.

—¿Para qué?

—Voy a hacer que sus acciones caigan. Voy a enseñarle una lección sobre tocar lo que no le pertenece.

—Julian...

—Nada —lo interrumpí—. No quiero que nadie toque a mi mujer.

Sebastián se quedó en silencio por un momento.

—Vaya —dijo finalmente con una sonrisa que pude escuchar en su voz—. ¿Cuándo dejó de ser tu amante en turno para convertirse en tu mujer?

—No te incumbe —gruñí.

Conduje de regreso a la oficina con el humor cada vez más negro. Cuando llegué y vi la cara de Ana, supe que mi mal día solo estaba por empeorar.

—Señor, hay una mujer esperándolo —comenzó Ana nerviosamente—. Dice que ustedes tienen historia y...

No la dejé terminar. Caminé directamente hacia mi oficina, pero me detuve justo antes de abrir la puerta.

—Ana —dije sin mirarla—. Nada de contarle a Raquel sobre esto. Para mí solo existe ella.

Entré a mi oficina dejando a Ana con la palabra en la boca.

Victoria estaba ahí, sentada en mi silla como si tuviera derecho a ella, tomando café de una de mis tazas como si el lugar le perteneciera.

Y eso me enfureció aún más.

—Largo —dije sin mirarla, dirigiéndome directamente a mi escritorio.

—Pero Julian, yo vine porque...

—No me importa a qué viniste —la interrumpí, girándome para mirarla directamente—. Lo nuestro terminó hace mucho tiempo y no me interesa revivirlo.

—Pero tu madre dijo...

La furia explotó.

—Dije que NO me interesas —rugí, y Victoria se encogió en la silla—. Será mejor que salgas de mi oficina ahora. Tengo mucho que hacer para lidiar contigo.

Victoria se puso de pie rápidamente, tomando su bolso con manos temblorosas.

—Esto no ha terminado, Julian —dijo mientras caminaba hacia la puerta—. Tu madre tiene razón. Necesitas a alguien apropiado.

—Fuera. Ahora.

Victoria salió de la oficina maldiciendo en voz baja, cerrando la puerta con más fuerza de la necesaria.

Me dejé caer en mi silla y me masajeé las sienes. El dolor de cabeza que había estado amenazando toda la tarde finalmente se materializó con fuerza.

Ya quería irme. Ya quería estar en los brazos de Raquel. Era la única capaz de calmar este mal humor que me consumía.

Saqué mi teléfono y le envié un mensaje.

"Llega temprano. Estoy impaciente."

La respuesta tardó unos minutos en llegar. Cuando la vi, sentí cómo algo se retorcía en mi pecho.

"Lo siento, no podré ir. Voy camino al hospital. Uno de los trillizos tuvo un accidente."

Me puse de pie tan rápido que la silla rodó hacia atrás.

"¿Qué pasó? ¿Están bien? ¿Cuál de ellos?"

Esperé. Un minuto. Dos. Cinco.

No respondió.

Volví a escribir.

"Raquel, respóndeme. ¿Qué hospital?"

Nada.

La ansiedad comenzó a trepar por mi garganta. ¿Qué tan grave era? ¿Por qué no respondía?

Caminé de un lado a otro de mi oficina como un león enjaulado. Tomé el teléfono de nuevo, pero me detuve antes de marcar su número. No podía llamarla. Si estaba en el hospital con un hijo herido, lo último que necesitaba era mi llamada.

Pero necesitaba saber qué había pasado.

Abrí la puerta de mi oficina bruscamente.

—Ana —llamé.

Ella apareció inmediatamente con su tablet en mano.

—¿Sí, señor?

—Necesito que vayas al Hospital Central. Ahora.

Ana parpadeó sorprendida.

—¿Señor?

—Raquel... la señora Vivez está ahí. Uno de sus hijos tuvo un accidente. Necesito que vayas y me digas qué pasó. Cómo está el niño. Cómo está ella.

—Señor Harrington, no creo que sea apropiado que...

—Ana —dije, y mi voz sonó más desesperada de lo que pretendía—. Por favor.

Ella me miró por un largo momento, luego asintió.

—Está bien. Voy ahora.

—Gracias. Y Ana... sé discreta. No le digas que yo te envié. Solo... averigua qué pasó y regresa a decirme.

—Entendido.

Ana salió de la oficina y yo me quedé ahí, mirando mi teléfono, esperando que Raquel respondiera.

Pero el teléfono permaneció en silencio.

Me dejé caer en mi silla de nuevo, pasándome las manos por el cabello.

Esto era una locura. No debería importarme tanto. No debería estar enviando a mi asistente al hospital para espiar a mi amante.

Pero me importaba.

Me importaba demasiado.

Y eso era exactamente lo que me aterraba.

1
Maria Guevara Arbulu
Qué vas a hacer Raquel? pues ahora sí te vas a olvidar de tus perjuicios y vas a afrontar esto con Julián ya no eres tú ya no es él es una persona inocente que viene en camino y por él tienes que hacer las cosas sin pensar en lo que digan los demás 😡
Maria Guevara Arbulu
los sentimientos que tiene Julián y Raquel no pueden ocultarse y Ángel ya se dio cuenta espero que a resolver sus cosas pueda darle un tiempo a su madre ayudarla a resolver sus penas🙏
Betty Saavedra Alvarado
Caray Raquel vas a ser mamá conversa con Julián y asuman su responsabilidad
Betty Saavedra Alvarado
Eleonor tu casaste enamorada o te impusieron el matrimonio deja que tus hijos vivan su vida
Maria Guevara Arbulu
cigüeña en camino un pequeño pasajero a bordo ❤️
Maria Guevara Arbulu
uy malos entendidos x andar husmeando a Raquel 😁
Mirtha Cabrera
Me parece muy bueno
Ledys Elena Socarraz Molina
me gusta la narrativa pero no demorar con la publicación de cada capítulo maravilloso de
Betty Saavedra Alvarado
Julián Diego solo es su amigo no piensen mal estás celoso
Betty Saavedra Alvarado
Mi mamá tuvo mi hna a los 46 años no estás en la menopausia así que cualquier cosa puede pasar como una sorpresa de nueve meses
Betty Saavedra Alvarado
Muchas veces mal interpretamos lo que vemos no preguntamos solo sufrimos ese le pasa a Julián con Raquel
Betty Saavedra Alvarado
Raquel te estás ahogando en un vaso de agua deja de ser cobarde y dile a Julián que lo amas todo se irá solucionando poco a poco
Betty Saavedra Alvarado
Raquel eres madre primero.despues mujer tienes miedo es natural a la reacción de tus hijos sobretodo la de Angel por la relación que tiene con Isabella La mamá de Julián no querrá una relación por la edad y los hijos el abuelo lo está apoyando y aconsejando el desea verlo feliz
Betty Saavedra Alvarado
Julián claro que no va ser fácil es una pequeña venganza contra Victoria ella también publicará tus fotos Raquel tendrá que ser fuerte para afrontar todo lo que viene
Betty Saavedra Alvarado
Todo el mal que pensabas hacer se revocó en tu familia Victoria ahora son delincuentes ante la sociedad
Maria Guevara Arbulu
Raquel eres presa de tus miedos de tu cobardía se hace las cosas bien dándole a conocer a tus hijos de tu amistad con tus ojos Julián que alterne con tus hijos porque él no es un peligro para ellos tiene la suficiente confianza con tus hijos ellos entenderán porque el callar y mentir eso sí no se perdona ahí sí vas a decepcionar y y urgente busca ayuda psicológica terapia para que puedas vencer esos miedos y esos perjuicios que tienes😁
Maria Guevara Arbulu
❤️❤️🥰
Maria Guevara Arbulu
fantástico capítulo palmas para Julián en que verdaderamente el sector de este casi triunfo es el abuelo adorable astuto Raquel tuviste la oportunidad de entablar una conversación cortita sobre Julián decir que sí que eran socios pero también estaban conociéndose como amigo por qué no vas allanando el terreno para que en algún momento tienes la oportunidad desde que ese amor se haga realidad que lo vivas libremente no sigas mintiendo no sigas ocultando y Victoria el que ríe al último ríe mejor te sentías vencedora ilusa😁
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Maria Guevara Arbulu
muy bien Julián que no te dejes vencer y que luches por el amor de Raquel porque a veces uno ama y el otro se deja amar en este caso Raquel se dio por vencida pero tú vas a luchar por ustedes❤️
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