Capítulo siete: Amigos/compañeros.

Me quito tantas capaz de ropa como puedo, me duele el cuerpo, ¿cómo es posible que Amalia soportaba todo esto? Aunque su cuerpo parece acostumbrado, con la llegada de mi débil alma poco acostumbrada a cargar con cosas pesadas, todo se desmorona.

Suspiro aliviada y por mero gusto, pateo el vestido antes de que se lo lleven, las chicas intentan contener la risa, me veo en el espejo, solo llevo ropa interior extraña y un camisón. La ropa interior de esta época comparada con la época de donde vengo, es una falta de respeto.

Los de Victoria Secret's se sentirían re-ofendidos por esta ropa tan antiestética. Me da risa cuando las chicas dicen que es muy atractivo y sensual, yo quiero reírme por eso, es solo una enorme tira de tela que te presiona los senos con fuerzas como si quisieran causarte cáncer de mama.

Y el calzón, que bien podría ser un pantalón pesquero, es como un enorme short incómodo, me siento como si estuviera usando un pantalón sin ropa interior, no soy esa clase de atrevida que haría algo como eso, me siento incómoda, incluso una tanga me viene bien aunque se meta a mi culo.

Intento contener la risa, las chicas vuelven con un vestido azul claro de los que me gustan, hay dos tipos de vestidos en este lugar, los extremadamente pesados que necesitan mallas de esas que levantan la falsa para que sea choncho y con un buen de faldas para agregarle tamaño, puedo rodar con ese tipo de vestido. Y los que son flojitos, los mejores ejemplos que se me ocurren serían, los vestidos que aparecen en la película de Orgullo y Prejuicio y los vestidos que aparecen en alguna película ambientada en Inglaterra, un vestido extravagante lleno de joyas.

Aunque esa es la ropa que debe usar la Emperatriz, no es lo que yo quiero usar. Las chicas me visten con cuidado, me estoy mal acostumbrando a este ambiente, demonios. Cuando terminan, Bell les manda a hacer una tarea diferente a cada una, alegando que ella se encargará de mi cabello, las tres muchachas se marchan sonriendo y bromeando entre ellas, cuando estamos solas, Bell en total silencio cepilla mi cabello, deshaciendo ese horrible peinado, bueno, no era horrible pero sí bastante pesado.

—¿Tienes algo que decirme, Bell? —pregunto luego de un largo silencio, parpadea confundida.

—¿Parece que quiero decirle algo, Majestad? —sonrío divertida por su hábil pregunta trampa.

—Desde que salí del salón, has estado muy callada, lo cual es inusual en ti. Siempre que puedes me regañas por mi comportamiento —ladeo mi cabeza, me ve por medio del reflejo del espejo, su preocupación es más notable.

—Majestad, no sé si me estoy sobrepasando de mis límites al decirle esto, pero si me quedo callada, no creo poder dormir en paz.

—Te escucho, Bell —mira hacia la puerta insegura, luego de suspirar habla.

—Me preocupa la confianza que le esta tomando al Emperador —mi ceño se frunce.

—¿Es malo que quiera hacerme unida a él? —es la primera vez que lo escucho, aunque desde que intente pedir el divorcio y convencerlo, no, incluso desde antes, Bell no parece segura cada vez que me acerco al Emperador, deja de cepillarme, me giro en el banquillo para verla cara a cara—. Bell, mi relación con el Emperador era un total fiasco antes de que tomará el veneno, pero ¿hay algo más que no me hayan dicho? —es necesario que tenga toda la información, Bell niega con la cabeza.

—Es todo lo que sabemos, sin embargo, el Emperador nunca fue tan accesible cuando se trataba de usted, Mama —mordisqueo la uña de mi pulgar, pienso en silencio durante unos segundos sobre cómo es el Emperador.

—Tal vez siente pena por mí. De seguro que ya notó mi cambio, mi verdadero yo —no estoy tan loca como la verdadera Amalia, Bell no se ve convencida, abre su boca para opinar y entonces tocan la puerta.

—Mama, soy el mayordomo Thread, lamento interrumpir su descanso, pero las concubinas quieren verla, Mama —extiende las vocales de la última palabra, mi ceño se frunce y resoplo, aún quería hablar con Bell.

—¿Es necesario verlas? —pregunto.

—Mama, es su reunión semestral. Es una orden del Emperador —tal vez no sea tan accesible, pero parece ser que disfrutaba hacer infeliz a Amalia, restregándole a la cara sus concubinas.

—Bien, que esperen en la sala común. Iré enseguida —grito, Thread se despide. Vuelvo a ver a Bell que me sonríe como si no hubiera estado preocupada minutos antes—. Bell, agradezco que te preocupes por mí, pero no puedo desconfiar de todos, de otra forma terminaré Volviéndome loca, además le estoy dando la libertad al Emperador que tanto quería a cambio de que me ayude —es un trato, un trueque, no creo que lo incumpla. Bell asiente.

—Tiene razón, Majestad. Perdone mi insolencia.

—Descuida, en serio estoy agradecida contigo —se siente como una madre, me cuida y me atiende, se preocupa por mí y me ve como a una hija o eso creo yo, siento cariño maternal viniendo de ella.

—Majestad...

—Puedes decirme Hilary —quiero que alguien me llame así, aunque lo intente con las otras chicas, solo me dicen Amalia, Bell parpadea confundida.

—¿Hilary? —prueba diciendo el nombre, asiento—. Pero ese no es...

—Así nadie sabrá que soy yo y no te castigarán por hablarme con normalidad —me invento la peor mentira, pero que sirva por el momento, Bell se da cuenta, sin embargo, acepta.

—De acuerdo, Hilary —el momento fraternal se rompe cuando tocan las puerta, resoplo molesta. Dejo que termine de peinarme.

Deja mi cabello suelto y solo sostiene dos mechones del frente para que no me estorben, no sé cómo los amarra pero es buenísima con lo que hace, al final me pone una corona pequeña comparada con la otra y más ligera. Una corona de oro blanco. Vaya, sí que les gusta desperdiciar a esta gente.

Cuando terminamos salgo de mi habitación, Thread me sigue detrás de mí, igual que Bell. Sé a dónde las llevaron, he estado un poco obsesionada con los planos de este lugar. Así que ya sé dónde queda la mayoría de los lugares, menos los pasajes secretos, porque todo palacio que se respete necesita pasajes secretos, si no los tiene es una decepción de palacio y me tomaré la molestia de crearlos.

Los sirvientes que contrató la madre de Amalia y que no se han escapado, en cuanto me ven sonríen y abren las puertas, anunciando mi llegada.

—Saluden a su Majestad, la Emperatriz Amalia Alala... —levanto mi mano hacia el pobre hombre que esta recitando un horrible nombre.

—No seas tan formal —le digo, le guiño un ojo nada más para que no se sienta presionado o me tenga miedo, hay diez mujeres en el salón, aunque sé que el Emperador tiene más amantes legales, pero no caben todas y la mayoría tienen su propia vida fuera del palacio, las que se quedan en el palacio son las favoritas del Emperador y las que no tienen a dónde volver. Las diez mujeres me hacen una reverencia.

—Mama —saludan al unísono, me sacan de onda, es demasiado perfecto, ¿acaso ensayan antes de que llegue? Les sonrío intentando ocultar mi miedo por ellas.

—Por favor, tomen asiento —hacen lo que les ordeno, me da más miedo, creí que serían más intensas. Recorren una silla para mí que es en la cabecera de la mesa, me siento y están repartidas en cinco mujeres a cada lado de la mesa y sobra un asiento—. ¿Falta alguien por llegar? —pregunto, porque quiero hacer tiempo y pensar de qué debería hablar.

Cuando vivía como Hilary, tenía muy pocos amigos, me la pasaba trabajando y cuando descansaba viajaba con James, solo socializaba con los demás cuando James me obligaba, que era en eventos sociales a los que tenía que asistir por los descubrimientos que hizo, técnicamente era un evento para premiarlo y cuando íbamos a la universidad, salíamos a beber con sus amigos.

Eran agradables sujetos que nunca dejaban morir las conversaciones, bromeaban mucho y llamaban la atención, yo solo escuchaba, reía y fin. Iniciar un tema de conversación es difícil. Con Bell sale natural al igual que con las chicas y Thread, yo pregunto algo y ellos se desvían. Ah, esto es difícil. Me siento presionada.

Espero que alguien conteste, pero entonces las puertas se abren con brutalidad, Jesús, ya no hay respeto.

—La-Lamento la tardanza —chilla una muchacha en cuanto llega, se recarga en la puerta cansada, mi ceño se frunce e intento recordar su nombre, alguna pista, creo que la he visto antes, pero no sé dónde. ¿En un sueño tal vez?

Eres tú la dulce ilusión que yo soñé.

No lo creo, esta no es la bella durmiente y yo no soy lesbiana. Aunque aquí puedo ser lo que yo quiera.

Dejando los juegos, en serio que la he visto, es una hermosa mujer de tamaño promedio, cabello negro largo y lacio, ojos azules y piel pálida como Blancanieves. ¿Dónde? ¿Dónde?

—Está bien, puede tomar asiento —le digo señalando el único lugar disponible, todas las jovencitas intentan no mirarla, como si la estuvieran ignorando.

—Majestad, lamento mi osadía, llegar después de usted, es una falta completa de respeto —no se había dado cuenta de que estaba aquí, parpadeo estilo camaleón, un ojo sí y un ojo no, bueno no es cierto, le exagere.

—No pasa nada, llegue muy rápido, fue eso —la verdad es que me tarde, pero no voy a desconfiar de esa linda damita.

Me siento como una señora enfrente de tantas jovencitas.

—¿Cuántos años tienen todas ustedes? —pregunto por curiosidad, vamos, ataquen sin piedad a mi edad de anciana, siento que el promedio de vida en este lugar es a los treinta (sin contar a los sirvientes, su promedio de vida debe ser de sesenta a setenta años), estoy rodeada de tantas mujeres jóvenes, creo que mi lugar es con sus madres.

—La más joven tiene diecisiete y la más grande veinte —sigo siendo la mayor.

—Que feo caso —murmuro, las únicas que me escuchan son las dos más cercanas a mi lugar, son tan jóvenes y ya fueron confinadas a un horrible lugar con un sujeto que de seguro ni sabe sus nombres—. ¿Cuántos años tiene el Emperador? —pregunto todavía más interesada.

—Tiene treinta años, Majestad.

—¡¿Qué?! ¡¿Es un pedófilo o está enfermó?! —se me sale, la jovencita que acababa de llegar, se detiene antes de sentarse, le sonrío sintiéndome culpable—. Lo siento, es que es una total sorpresa —me cruzo de brazos incómoda, ya lo arruine—. ¿Cuáles son sus nombres, disculpen? Es que perdí la memoria —me aprovecho, aunque recuperara la memoria no creo que Amalia recordará todos los nombres de tantas mujeres.

Se presentan cada una de ellas, sus nombres son sencillos y comunes, me agrada, estaba esperando un nombre estilo: Atenea Jergales von Estoica Esparta de Mehmet Ruess.

Yo que sé, no tengo imaginación para los nombres y estos tipos les encanta alargar los nombres.

Por lo que escucho, sus nombres son normales: Camellia, Beatrice, Air, Elizabethtown, Gracie, Megan, Roma, Hera, Magnelia, Rossewood.

—Soy Amapola Izett Ruess —creo reconocer su nombre.

—¿Ruess? Es el apellido del Emperador, ¿o me equivoco? —¿su hermana es su concubina? Este lugar como Dineyland para los degenerados.

Las concubinas se tensan, la inocente damita me mira avergonzada.

—El Emperador me dio su apellido —solo cuando dice eso, lo entiendo, sé quién es. Chasqueo los dedos emocionada.

—¡Oh! ¡Eres la favorita del Emperador! —exclamo, me siento honrada de conocerla, aunque la vi por primera vez en la cena con toda la familia de poligamia del Emperador. La chica se encoge de hombros asustada, como si le fuera a hacer algo, ladeo mi cabeza—. Tranquila, puedes relajarte —eso la asusta más, mierda. Bueno, siendo la mujer que tiene el favor del Emperador, es obvio que la verdadera Amalia debió tratarla cruelmente, pero yo no soy así. Necesito un tema de conversación antes de empeorar el ambiente—. Mulán, ¿de dónde vienes? —pregunto cambiando de tema, todas me miran confundidas y maldigo en voz baja.

Hay una chica que parece de ascendencia china y le di el apodo Mulán por accidente, no creí que se me fuera a salir de repente, carraspeo incómoda.

—Mulán, es un nombre bonito, ¿no? —ni de chiste, nadie responde. Me estoy humillando sola.

—Mama —giro mi cabeza desesperada porque alguien me salve de este momento horrible, parece un funeral, veo a Lourdes que se mantiene agachada en una reverencia.

—¿Qué pasa? —sonrío intentando conservar, lo poco que me queda de dignidad.

—La joven duquesa Velvet —me levanto de un salto emocionada—. Le ha hecho llegar un regalo —junto mis manos emocionada.

—¿Rosse? Hace tanto tiempo que no sé nada de ella, todo porque se fue a otro país para hacer negociaciones —exclamo, la extraño tanto, creo que es la primera amiga que he hecho—. ¿Qué me regaló? —estoy emocionada, los regalos son muy buenos.

—Háganlo entrar —espero emocionada, mi sonrisa se borra cuando dejan entrar a un hombre de piel negra, con un taparrabo y cadenas en sus pies y manos, mi ceño se frunce—. ¿Qué carajo es esto? —pregunto molesta. El hombre camina con dificultad, Lourdes me mira preocupada—. Este no puede ser un regalo de Rosse —hablo. Camino hasta el joven, tiene demasiadas cicatrices y heridas que todavía no sanan y parecen a punto de infectarse. Un caballero esta detrás de él por unos pasos, para detenerlo como medida de prevención. El hombre me mira y no veo nada. Es un vacío oscuro. Acerco mi mano a su mejilla, se asusta, a penas se mueve un poco y el caballero lo apunta con su espada—. ¡Baja esa espada! —grito molesta—. ¿Te asuste? —pregunto preocupada, no responde, suspiro y veo a Lourdes que me entrega una tarjeta.

—Es lo que venía con el regalo, Majestad.

...*Supe que no moriste. Felicidades. Ahora juguemos, veamos quién muere primero. Diviertete durante el poco tiempo que te queda....

^^^^^^De parte de tu amor*.^^^^^^

—¿Majestad? —me llama Lourdes, lo sabe, la persona que mató a Amalia, está detrás de mí. Guardo la tarjeta y sonrío de lado.

—No era de la duquesa Velvet, no vuelvas a confundirme —mi voz tiembla un poco, pero logro mantener el control, no puedo entrar en pánico en este lugar, quiere alterarme, ¿esta jugando conmigo? Cuando sospeche de un posible asesino, no imagine que estaba del todo correcto—. Lourdes, que le quiten las cadenas, lo bañen, le den ropa limpia y alimentos y que traten sus heridas —asiente.

—Como ordene, Majestad —se marcha junto con el hombre que a penas y me ve. Él es una pista y no puedo dejar que se pierda. Vuelvo a mi lugar.

—¿Se encuentra bien, Majestad? —pregunta una de las concubinas, asiento distraída. Parecen hacerme el favor cuando cambian de tema, ellos conversan, yo solo asiento o digo monosílabos, mordisqueo mi uña preocupada.

¿Por qué se descubrió? ¿Por qué me hizo saber que existe alguien que esta dispuesto a asesinarme directamente? ¿Qué le asegura que no haré nada?

—Majestad, ¿le gusta coleccionar esclavos? —pregunta una concubina sacándome de mis pensamientos, no contesto y ella sonríe emocionada—. Mi familia atiende la venta de esclavos, tenemos tantas razas. Damos la mejor calidad, en caso de que no le guste podemos meterlo a las peleas contra los leones —muerdo con fuerza mi uña hasta romperla.

—¿Qué dijiste? —pregunto lentamente, ella no parece notar la situación en la que se encuentra, tampoco esta dándose cuenta del ambiente, no parecen extrañadas o aterrorizadas por lo que está diciendo esta perra. Están acostumbradas a esto. ¿Qué es esto? ¿Qué tanto retrocedí en el tiempo para llegar en estos momentos de crueldad?

—Puedo darle a los mejores esclavos de la temporada. Han llegado cinco niños de diferentes lugares, son delgados pero servirán para trabajos pesados —siento un tic nervioso en mi párpado.

—Claramente a la Emperatriz no le gustan esos pasatiempos, ella es una noble hecha y derecha, no necesita esclavos —interrumpe la concubina favorita. Me mira e intenta sonreír, ella esta incómoda. Bien, lo dejaré pasar.

—¡Majestad! —exclama otra dama que ya olvide su nombre—. Escuche que esta buscando un nuevo esposo —mi ceño se frunce, pero no la corrijo, primero quiero que hable—. Dicen que pinta mucho su rostro, si me deja verlo puedo hacer que lo busquen —veo a Martha que es la que se quedó aquí, ella cierra sus ojos con pesar y agacha la cabeza.

—¿De dónde escuchaste eso? —pregunto queriendo mantener la poca calma que me queda.

—Todos lo murmuran, solo falta que el Emperador acepte su nuevo matrimonio y se haga la búsqueda...

—No —la interrumpo—. Nadie va a buscar a nadie y yo no quiero un nuevo esposo —aclaro.

—¿Sigue esperando al Emperador? —pregunta alguien más.

—Al Emperador parecen gustarle las estúpidas —digo, la mayoría jadea, la única que no hace nada más que observar es la favorita, le diré la número uno.

—Majestad...

—Termino la reunión, yo ni siquiera sé para qué es esta estúpida reunión. Están llenas de mierda en la cabeza —hablo molesta, me pongo de pie—. Mientras más alto es tu rango más alta es la responsabilidad que deben tomar. Estoy decepcionada, aunque no esperaba nada de ustedes —de hecho esperaba algo, que no voy a decirles—. No volveré a reunirme con ustedes diez, son una vergüenza y me dan flojera —me largo de ahí, de hecho, antes de hacerlo, me giro para ver a la número uno—. Otro día la invitaré a tomar el té —parpadea sorprendida. Salgo de ese salón, Bell me espera servicialmente.

—Se ve de mal humor, Majestad.

—Que descubran quién corrió el rumor del retrato, lo quiero frente a mí a quien soltó la lengua —por algún motivo no quiero que nadie vea a James, no deseo que se enteren de él, porque si existe alguien con su rostro podrían lastimarlo aunque no tenga nada que ver con mi James. Pero no solo es eso, son muchos pequeños detalles que me alteran.

Unos hijos de perra deambulan cercas de mí, ya sea los tipos que apoyan al asesino o asesina y los tipos que divulgan lo que hago al resto de los nobles, todos son peligrosos de cualquier manera.

Se suponía que nadie me traicionaría, ahora veo que estoy viviendo con decenas de espadas apuntando a mi espalda.

—¿Qué haremos con el esclavo? —pregunta Bell, tratando de seguirme el paso, a penas me doy cuenta de que estoy caminando muy rápido y obligando a las otras a seguirme el paso, me relajo.

—Pueden dejarlo en libertad, pero antes quiero preguntarle algunas cosas —necesito saber cualquier información que me dé alguna pista sobre lo que sea, necesito estar en guardia—. Sobre los esclavos... —pienso en la orden que quiero dar, pero necesitaría el apoyo del Emperador y me imagino que no será fácil, pero quiero intentarlo—. Después lo resolveré. Volveré a mi habitación, me duele la cabeza.

-

Espero no pacientemente, porque no tengo nada de paciente, camino de un lado a otro mordisqueando mis uñas, este es un hábito que creí que había perdido, el camisón se arrastra por el suelo, la bata la tengo bien amarrada por cualquier caso.

Luego de todos los eventos pasados en un solo día, me quede completamente dormida en mi habitación, a penas he despertado y enseguida fui al salón a esperar al Emperador, claro que antes le envíe una nota por parte de Bell, es en quien más confío.

Pasan muchos minutos hasta que la puerta se abre, me giro y lo encuentro entrando solo, lleva la misma ropa que en la mañana.

—¿Lo he despertado? —pregunto solo por cortesía.

—No, estaba trabajando en un proyecto. ¿Qué es lo que pasa? Dijiste que querías que te contará todo, ¿no? —asiento.

—Antes de eso, toma —sujeto la falda del camisón con una mano para apresurarme a acercarme al Emperador, en cuanto llego a estar enfrente de él, le entrego la tarjeta que llegó junto con el esclavo. Lo lee confundido.

—¿Qué es esto?

—Hay alguien detrás de mi cabeza —sus ojos se agrandan sorprendido.

—¿Quién querría hacerte daño?

—Si lo supiera no le estaría pidiendo ayuda —arquea una de sus cejas, carraspeo—. Perdón. Majestad, solo le pido que me ayude a encontrar a esta persona.

—Este es un crimen, ir en contra de la familia imperial. Si te amenazan, están amenazando a toda la casa Mehmet Ruess —mira de nuevo la nota—. Iré con los caballeros, tengo una orden...

—¡No! —exclamo nerviosa, me ve confundido por la interrupción.

—Emperatriz, la están amenazando de muerte. No podemos quedarnos callados con esto...

—No, no... si hacemos más grande el asunto solo empeorará, necesito encontrar al asesino en silencio —su ceño se frunce—. Usted sólo protejame. Solo cuide de mí hasta que podamos separarnos. Lo más seguro es que no vengan por mí, exactamente por mí, tal vez solo están queriendo quitarme del lugar de la Emperatriz. Una vez que me divorcie de usted, seré una persona normal —sonrío queriendo ver el lado bueno.

No creo que Amalia atraiga odio completo a su persona, lo más seguro es que alguien quiere la posición libre de la Emperatriz, o eso es lo que quiero pensar.

Eso siempre pasaba en las novelas y películas históricas, quieren la posición, una vez que me vaya sin mirar atrás, este ya no será mi problema.

—¿Qué es lo que quiere hacer? —pregunta más calmado, me devuelve la tarjeta y la doblo.

—Investigar de dónde vino el veneno será lo más sencillo, ¿tiene de casualidad el frasco del veneno? —asiente.

—Lo conserve como evidencia.

—¿No investigó de dónde venía?

—Se lo había tomado con tanta confianza que no imagine que alguien hubiera intentado asesinarla —es un asesinato indirecto.

De donde vengo, no se culparía a quien me dio el veneno, porque yo bebí el veneno. Pero aquí es diferente, en especial porque la tarjeta de amenaza solo asegura mis sospechas. La manipulación no es un crimen, solo hasta que excede los límites.

Ejemplo, si una persona manipula bien a alguien más y la primera persona le pide a la segunda persona que asesine a un tercero, tanto la primera como la segunda persona irán a la cárcel, no porque la primera persona sea la mente maestra, si no porque es cómplice y manipuló la mente inestable del segundo. Es todo un rollo de leyes que no estoy segura si lo estoy recordando bien.

—Emperatriz —me llama el tipo, dejo de mordisquear mis uñas—. Todo va a estar bien. La protegeré —sus palabras me sorprenden, hace unos días no confiaba en mí, e incluso me odiaba, ahora todo es diferente. Bell me dijo que tuviera cuidado, ¿debería preocuparme? No parece una mala persona o alguien que me quiera engañar.

—¿Eso nos hace amigos? —pregunto queriendo bromear, el Emperador parpadea varias veces y su mirada agradable se tuerce, me río entre dientes—. Perdón, supongo que me excedí. Somos compañeros, después de todo estamos casados —sonrío, me siento más tranquila sabiendo que no es tan fácil asesinar a una Emperatriz, menos si tengo al Emperador de mi lado.

—Somos compañeros —asiente con una ligera sonrisa—. Mañana le enviaré el frasco del veneno, en caso de que necesite ayuda, puede recurrir al duque Calixto —por un momento no me suena ese nombre, hasta que recuerdo que hubo alguien que me visitó y lloró por mi situación, exclamo y asiento.

—Gracias —creo que eso es todo de lo que habláremos, pero recuerdo algo más—. Majestad, una cosa más, ¿sería posible liberar a los esclavos? ¿Y abolir la esclavitud? —su ceño se frunce y ladea su cabeza.

—¿De qué habla?

—Es solo que, no creo que sea buena idea convertir en esclavos a cualquiera —no me gusta la idea de que existan esclavos, eso es bárbaro e inútil, solo promueve la violencia y los asesinatos.

—¿Está interesada la Emperatriz en la política? —pregunta divertido, asiento sin ánimos de bromear, eso lo toma por sorpresa —. Podemos hablar de eso después, ahora es demasiado tarde y deberías dormir —asiento e intento sonreír, no creo poder dormir, tengo miedo. Aunque esta a punto de irse, se me queda viendo y vuelve a cerrar la puerta—. O podemos hablar, sobre tus sospechas. Mientras más rápido terminemos con eso que te molesta, será mejor para que descanses a salvo y sin miedo.

Sonrío aliviada, camina hasta un sofá y yo lo sigo. Vamos a compartir muchas cosas esta noche, creo que esta de mi lado, aunque sea un poco.

Más populares

Comments

Tina Ixchiel Puthod

Tina Ixchiel Puthod

cojudisima!!!!!

2024-11-21

0

Miroslava Soto Vigil

Miroslava Soto Vigil

lo siento pero está porta es bien cojuda 🧐

2024-10-20

1

Monica Ponce

Monica Ponce

No es mala persona, solo la violó y ya

2024-02-13

0

Total
Capítulos
1 Sin amor.
2 Prólogo.
3 Capítulo uno: Sigo viva.
4 Capítulo dos: El trabajo de la Emperatriz.
5 Capítulo tres: Amar.
6 Demián Mehmet.
7 Capítulo cuatro: Pesadillas.
8 Demián Mehmet.
9 Capítulo cinco: Aliados.
10 Capítulo seis: Enemigos.
11 Demián Mehmet.
12 Capítulo siete: Amigos/compañeros.
13 Demián Mehmet.
14 Capítulo ocho: Esposos.
15 Capítulo nueve: Clases.
16 Capítulo diez: Trampas.
17 Demián Mehmet.
18 Capítulo once: Despertar.
19 Capítulo doce: Trueque.
20 Capítulo trece: Afrodisíacos.
21 Capítulo catorce: Rojo.
22 Demián Mehmet.
23 Capítulo quince: Emperatriz 2.0.
24 Capítulo dieciséis: Su Santidad.
25 Capítulo diecisiete: Encerrada.
26 Capítulo dieciocho: Hermano mayor.
27 Demián Mehmet.
28 Capítulo diecinueve: El número uno.
29 Demián Mehmet.
30 Capítulo veinte: Recuerdo.
31 T2. Capítulo veintiuno: Desconfianza.
32 T2. Capítulo veintidós: Miradas.
33 T2. Capítulo veintitrés: Plegarias.
34 T2. Capítulo veinticuatro: La Emperatriz.
35 T2. Capítulo veinticinco: Indigna.
36 T2. Capítulo veintiséis: Primera sesión.
37 T2. Capítulo veintisiete: Notar.
38 T2. Capítulo veintiocho: Castigos.
39 T2. Capítulo veintinueve: Tiranos.
40 T2. Capítulo treinta: Segunda sesión.
41 T2. Capítulo treinta y uno: Veredicto.
42 T2. Capítulo treinta y dos: Pecador.
43 T2. Capítulo treinta y tres: El número dos.
44 T2. Capítulo treinta y cuatro: La Reina Madre.
45 T2. Capítulo treinta y cinco: Ameno.
46 T2. Capítulo treinta y seis: Madre.
47 T2. Capítulo treinta y siete: Malas relaciones.
48 T2. Capítulo treinta y ocho: Respeto.
49 T2. Capítulo treinta y nueve: Mentira.
50 T2. Capítulo cuarenta: Tu lugar.
51 T2. Capítulo cuarenta y uno: Regresar.
52 T2. Capítulo cuarenta y dos: No la merecen.
53 T2. Capítulo cuarenta y tres: Pijamada.
54 T2. Capítulo cuarenta y cuatro: Suegra.
55 T2. Capítulo cuarenta y cinco: Similitudes.
56 T2. Capítulo cuarenta y seis: Cumpleaños.
57 T2. Capítulo cuarenta y siete: Regalo.
58 T2. Capítulo cuarenta y ocho: Decisiones.
59 T2. Capítulo cuarenta y nueve: Abandonar.
60 T2. Capítulo cincuenta: Propuesta.
61 T2. Capítulo cincuenta y uno: En una nueva vida.
62 T2. Capítulo cincuenta y dos: Soy el mejor.
63 T2. Capítulo cincuenta y tres (extra): Para siempre.
64 T3. Capítulo cincuenta y cuatro: Cruda.
65 T3. Capítulo cincuenta y cinco: Invitado.
66 T3. Capítulo cincuenta y seis: Padre Nuestro...
67 T3. Capítulo cincuenta y siete: Hora del té.
68 T3. Capítulo cincuenta y ocho: Guardería.
69 T3. Capítulo cincuenta y nueve: La Familia.
70 T3. Capítulo sesenta: Votos.
71 T3. Capítulo sesenta y uno: Dejar.
72 T3. Capítulo sesenta y dos: Terror.
73 T3. Capítulo sesenta y tres: Pagar.
74 T3. Capítulo sesenta y cuatro: No es suficiente.
75 T3. Capítulo sesenta y cinco: Pudran.
76 T3. Capítulo sesenta y seis: Debilidades.
77 T3. Capítulo sesenta y siete: Heridas.
78 T3. Capítulo sesenta y ocho: Abrazos.
79 T3. Capítulo sesenta y nueve: Asuntos.
80 T3. Capítulo setenta: Otra persona.
81 T3. Capítulo setenta y uno: Torturas.
82 T3. Capítulo setenta y dos: Buzón de quejas.
83 T3. Capítulo setenta y tres: El Papa.
84 T3. Capítulo setenta y cuatro: Caos.
85 T3. Capítulo setenta y cinco: Un poco de calma.
86 T3. Capítulo setenta y seis: Sorpresa.
87 T3. Capítulo setenta y siete: Markos.
88 T3. Capítulo setenta y ocho: Otra vez.
89 T3. Capítulo setenta y nueve: Amores. Parte uno.
90 T3. Capítulo ochenta: Distancia. Parte dos.
91 T3. Capítulo ochenta y uno: Un nuevo Emperador. Parte tres.
92 T3. Capítulo ochenta y dos: Te amo.
93 T3. Capítulo ochenta y tres: Adicto.
94 T3. Capítulo ochenta y cuatro: Espalda.
95 T3. Capítulo ochenta y cinco: Muero.
96 T3. Capítulo ochenta y seis: Inicio.
97 T3. Capítulo ochenta y siete: Diario.
98 T3. Capítulo ochenta y ocho (extra): Odio.
99 T3. Capítulo ochenta y nueve (extra): Cállate.
100 T4. Capitulo noventa: Todo.
101 T4. Capítulo noventa y uno: Conversaciones.
102 T4. Capítulo noventa y dos: Bastardo.
103 T4. Capítulo noventa y tres: Heredero.
104 T4. Capítulo noventa y cuatro: Demián.
105 T4. Capítulo noventa y cinco: Sueño.
106 T4. Capítulo noventa y seis: No es real.
107 T4. Capítulo noventa y siete: Volverá.
108 T4. Capítulo noventa y ocho: Confiar.
109 T4. Capítulo noventa y nueve: Traidor.
110 T4. Capítulo cien: Mátame.
111 T4. Capítulo ciento uno: Mío.
112 T4. Capítulo ciento dos: Memorias.
113 T4. Capítulo ciento tres: Risa.
114 T4. Capítulo ciento cuatro: Hipócritas.
115 T4. Capítulo ciento cinco: Alivio.
116 T4. Capítulo ciento seis: Una última vez.
117 T4. Capítulo ciento siete: Esperar.
118 T4. Capítulo ciento ocho: Culpa.
119 T4. Capítulo ciento nueve: Tonterías.
120 T4. Capítulo ciento diez: Tiempo.
121 T4. Capítulo ciento once: Cronómetro.
122 T4. Capítulo ciento doce: Regente.
123 T4. Capítulo ciento trece: Sacrificios.
124 T4. Capítulo ciento catorce: Por algo.
125 T4. Capítulo ciento quince: Cansado.
126 T4. Capítulo ciento dieciséis: La Nueva Emperatriz.
127 T4. Capítulo ciento diecisiete: Recuperar.
128 T4. Capítulo ciento dieciocho: Pánico.
129 T4. Capítulo ciento diecinueve: Muerta.
130 T4. Capítulo ciento veinte: Despedida.
131 T4. Capítulo ciento veintiuno: Desaparecer.
132 T4. Capítulo ciento veintidós: Gracias.
133 T4. Capítulo ciento veintitrés: Conocer.
134 Capítulo final.
135 Epílogo.
136 Nota de la autora.
137 Capítulo ciento veinticuatro (extra): Legal.
138 Capítulo ciento veinticinco (extra): Real.
139 Capítulo ciento veintiséis (extra): Cita en el museo.
Capítulos

Updated 139 Episodes

1
Sin amor.
2
Prólogo.
3
Capítulo uno: Sigo viva.
4
Capítulo dos: El trabajo de la Emperatriz.
5
Capítulo tres: Amar.
6
Demián Mehmet.
7
Capítulo cuatro: Pesadillas.
8
Demián Mehmet.
9
Capítulo cinco: Aliados.
10
Capítulo seis: Enemigos.
11
Demián Mehmet.
12
Capítulo siete: Amigos/compañeros.
13
Demián Mehmet.
14
Capítulo ocho: Esposos.
15
Capítulo nueve: Clases.
16
Capítulo diez: Trampas.
17
Demián Mehmet.
18
Capítulo once: Despertar.
19
Capítulo doce: Trueque.
20
Capítulo trece: Afrodisíacos.
21
Capítulo catorce: Rojo.
22
Demián Mehmet.
23
Capítulo quince: Emperatriz 2.0.
24
Capítulo dieciséis: Su Santidad.
25
Capítulo diecisiete: Encerrada.
26
Capítulo dieciocho: Hermano mayor.
27
Demián Mehmet.
28
Capítulo diecinueve: El número uno.
29
Demián Mehmet.
30
Capítulo veinte: Recuerdo.
31
T2. Capítulo veintiuno: Desconfianza.
32
T2. Capítulo veintidós: Miradas.
33
T2. Capítulo veintitrés: Plegarias.
34
T2. Capítulo veinticuatro: La Emperatriz.
35
T2. Capítulo veinticinco: Indigna.
36
T2. Capítulo veintiséis: Primera sesión.
37
T2. Capítulo veintisiete: Notar.
38
T2. Capítulo veintiocho: Castigos.
39
T2. Capítulo veintinueve: Tiranos.
40
T2. Capítulo treinta: Segunda sesión.
41
T2. Capítulo treinta y uno: Veredicto.
42
T2. Capítulo treinta y dos: Pecador.
43
T2. Capítulo treinta y tres: El número dos.
44
T2. Capítulo treinta y cuatro: La Reina Madre.
45
T2. Capítulo treinta y cinco: Ameno.
46
T2. Capítulo treinta y seis: Madre.
47
T2. Capítulo treinta y siete: Malas relaciones.
48
T2. Capítulo treinta y ocho: Respeto.
49
T2. Capítulo treinta y nueve: Mentira.
50
T2. Capítulo cuarenta: Tu lugar.
51
T2. Capítulo cuarenta y uno: Regresar.
52
T2. Capítulo cuarenta y dos: No la merecen.
53
T2. Capítulo cuarenta y tres: Pijamada.
54
T2. Capítulo cuarenta y cuatro: Suegra.
55
T2. Capítulo cuarenta y cinco: Similitudes.
56
T2. Capítulo cuarenta y seis: Cumpleaños.
57
T2. Capítulo cuarenta y siete: Regalo.
58
T2. Capítulo cuarenta y ocho: Decisiones.
59
T2. Capítulo cuarenta y nueve: Abandonar.
60
T2. Capítulo cincuenta: Propuesta.
61
T2. Capítulo cincuenta y uno: En una nueva vida.
62
T2. Capítulo cincuenta y dos: Soy el mejor.
63
T2. Capítulo cincuenta y tres (extra): Para siempre.
64
T3. Capítulo cincuenta y cuatro: Cruda.
65
T3. Capítulo cincuenta y cinco: Invitado.
66
T3. Capítulo cincuenta y seis: Padre Nuestro...
67
T3. Capítulo cincuenta y siete: Hora del té.
68
T3. Capítulo cincuenta y ocho: Guardería.
69
T3. Capítulo cincuenta y nueve: La Familia.
70
T3. Capítulo sesenta: Votos.
71
T3. Capítulo sesenta y uno: Dejar.
72
T3. Capítulo sesenta y dos: Terror.
73
T3. Capítulo sesenta y tres: Pagar.
74
T3. Capítulo sesenta y cuatro: No es suficiente.
75
T3. Capítulo sesenta y cinco: Pudran.
76
T3. Capítulo sesenta y seis: Debilidades.
77
T3. Capítulo sesenta y siete: Heridas.
78
T3. Capítulo sesenta y ocho: Abrazos.
79
T3. Capítulo sesenta y nueve: Asuntos.
80
T3. Capítulo setenta: Otra persona.
81
T3. Capítulo setenta y uno: Torturas.
82
T3. Capítulo setenta y dos: Buzón de quejas.
83
T3. Capítulo setenta y tres: El Papa.
84
T3. Capítulo setenta y cuatro: Caos.
85
T3. Capítulo setenta y cinco: Un poco de calma.
86
T3. Capítulo setenta y seis: Sorpresa.
87
T3. Capítulo setenta y siete: Markos.
88
T3. Capítulo setenta y ocho: Otra vez.
89
T3. Capítulo setenta y nueve: Amores. Parte uno.
90
T3. Capítulo ochenta: Distancia. Parte dos.
91
T3. Capítulo ochenta y uno: Un nuevo Emperador. Parte tres.
92
T3. Capítulo ochenta y dos: Te amo.
93
T3. Capítulo ochenta y tres: Adicto.
94
T3. Capítulo ochenta y cuatro: Espalda.
95
T3. Capítulo ochenta y cinco: Muero.
96
T3. Capítulo ochenta y seis: Inicio.
97
T3. Capítulo ochenta y siete: Diario.
98
T3. Capítulo ochenta y ocho (extra): Odio.
99
T3. Capítulo ochenta y nueve (extra): Cállate.
100
T4. Capitulo noventa: Todo.
101
T4. Capítulo noventa y uno: Conversaciones.
102
T4. Capítulo noventa y dos: Bastardo.
103
T4. Capítulo noventa y tres: Heredero.
104
T4. Capítulo noventa y cuatro: Demián.
105
T4. Capítulo noventa y cinco: Sueño.
106
T4. Capítulo noventa y seis: No es real.
107
T4. Capítulo noventa y siete: Volverá.
108
T4. Capítulo noventa y ocho: Confiar.
109
T4. Capítulo noventa y nueve: Traidor.
110
T4. Capítulo cien: Mátame.
111
T4. Capítulo ciento uno: Mío.
112
T4. Capítulo ciento dos: Memorias.
113
T4. Capítulo ciento tres: Risa.
114
T4. Capítulo ciento cuatro: Hipócritas.
115
T4. Capítulo ciento cinco: Alivio.
116
T4. Capítulo ciento seis: Una última vez.
117
T4. Capítulo ciento siete: Esperar.
118
T4. Capítulo ciento ocho: Culpa.
119
T4. Capítulo ciento nueve: Tonterías.
120
T4. Capítulo ciento diez: Tiempo.
121
T4. Capítulo ciento once: Cronómetro.
122
T4. Capítulo ciento doce: Regente.
123
T4. Capítulo ciento trece: Sacrificios.
124
T4. Capítulo ciento catorce: Por algo.
125
T4. Capítulo ciento quince: Cansado.
126
T4. Capítulo ciento dieciséis: La Nueva Emperatriz.
127
T4. Capítulo ciento diecisiete: Recuperar.
128
T4. Capítulo ciento dieciocho: Pánico.
129
T4. Capítulo ciento diecinueve: Muerta.
130
T4. Capítulo ciento veinte: Despedida.
131
T4. Capítulo ciento veintiuno: Desaparecer.
132
T4. Capítulo ciento veintidós: Gracias.
133
T4. Capítulo ciento veintitrés: Conocer.
134
Capítulo final.
135
Epílogo.
136
Nota de la autora.
137
Capítulo ciento veinticuatro (extra): Legal.
138
Capítulo ciento veinticinco (extra): Real.
139
Capítulo ciento veintiséis (extra): Cita en el museo.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play