¿Dónde estoy? Todo esta oscuro. No logro vislumbrar nada. ¿Cómo llegue aquí?
Ah, es cierto. Yo fui asesinada. Lo último que recuerdo es a Leonhart sobre mí, golpeándome con algo pesado en la cabeza. Yo... no pude proteger a mi bebé. Lloro y cubro mi rostro.
—Perdón. Perdóname bebé —si hubiera sido más fuerte.
—¿Tú eres Hilary? —alguien habla, retiro mis manos de mi cara y enfrente de mí hay una mujer, es un poco más alta que yo, su rostro es diferente al mío, pero tenemos rasgos iguales, limpio mis lágrimas.
—¿Quién eres? —pregunto, ella se acerca, sus pasos se resuenan en un eco largo. Extiende sus manos hacia mi rostro.
—Tú y yo compartimos fragmentos de nuestras almas —mi ceño se frunce, nunca fui espiritista ni mucho menos creyente a alguna religión.
—¿Perdón? —sus manos cálidas toman mis mejillas y limpia los rastros de lágrimas que quedaron.
—¿Estás triste?
—Sí.
—¿Por qué moriste? —niego con la cabeza—. ¿Entonces?
—Alguien murió por mi debilidad.
—Eres fuerte, Hilary. No como yo. Tú moriste intentando salvar a alguien, yo morí por egoísmo —me quedo en silencio—. ¿Quieres verlo? —mi ceño se frunce.
—¿A quién?
—Al hombre que amas y a tu hijo —la tomo de los brazos desesperada.
—¿Puedo verlos? ¿Puedo ver a James y a nuestro bebé?
—Fragmentos de sus almas están en este lugar, ¿quieres verlos? —asiento lentamente.
—Quiero verlos. ¡Quiero volver a verlos! —tengo que pedirle perdón, si es nuestro último encuentro, quiero verlo y despedirme correctamente.
—Puedes tomar mi lugar, yo ya no quiero volver —mi ceño se frunce, me sonríe, pero sus ojos están llenos de lágrimas, lo último que veo es caer una lágrima por su mejilla.
Respiro hondo y abro mis ojos de golpe, me duele todo el cuerpo y no proceso bien donde estoy, solo sé que quiero ver a James.
—¡James! —grito, me levanto de la cama, no estoy registrando dónde estoy o hacia dónde voy, pero quiero salir y buscar a James.
—Mama —alguien exclama, veo una puerta que da al exterior y corro, mis piernas se sienten débiles, lloro por la desesperación.
Quiero despedirme, si es nuestro último encuentro, quiero despedirme.
—James —chillo, mis piernas se enredan entre sí y caigo al suelo.
—Mama —siento una mano en mi hombro, sollozo.
—James, solo quiero verte una última vez —todo se oscurece.
-
¿Estoy muerta? Pero esa mujer dijo que podía ver a James y a nuestro hijo, entonces, es algo así como en las películas, donde el cuerpo esta en coma y el alma sale del cuerpo y vigila a los seres queridos.
Mi única familia solo fue James, soy huérfana. Si estoy muerta o esto es espiritual, ¿por qué me duele todo? Hay un olor dulzón, como de canela, es un rico olor.
—Despertó, Mama no esta muerta, ella despertó —por la formalidad con la que hablan, creo que es una película de una época antigua, como me gustan esa clase de películas.
—Al parecer esta resistiendo bien, es como si su cuerpo se mejorará de repente, como si nunca hubiera bebido el veneno —sonrío divertida, ¿qué clase de idiota bebe veneno?
Me quejo cuando intento moverme, respiro hondo antes de abrir mis ojos. Todo se ve borroso en un principio, parpadeo varias veces hasta que mi vista se aclara, en el techo hay una pintura.
¿Es un hospital rústico?
Que mi cuerpo me duele y que pueda captar olores, solo me afirma que sigo viva, estoy viva, mi sonrisa se ensancha, aunque me duele.
—Mama.
—Esposa.
—Esposa.
—Esposa —intento levantar mi mano, volteo hacia donde viene el ruido y no es una película, las voces provienen de personas en la habitación. Hay una mujer que parece de una edad muy avanzada y tres hombres jóvenes, los cuatro me miran con expectativas, mi ceño se frunce, quiero retroceder y alejarme de ellos, pero es difícil moverse, cuando intento moverme chillo del dolor.
—Mama, no se esfuerce. El doctor real dijo que su cuerpo se sentiría débil y adolorido, son efectos secundarios del veneno que bebió —mis ojos se agrandan, ¿por qué me miran emocionados?
Están hablando en un idioma diferente, pero les entiendo.
—¿Perdón? —es lo único que puedo decir, lo dije porque me siento confundida y quería comprobar si yo también hablo ese idioma, estoy sorprendida, yo también puedo hablar un idioma diferente.
Aunque sé hablar, inglés, español, portugués, alemán, francés, chino mandarín, japonés e italiano. Incluso lenguas muertas, soy una nerd, después de todo. Pero ese no es el chiste.
—Mama, ¿cómo se siente?
—Esposa, estaba tan preocupado de que no pudiera despertar —siento una mano sobre la mía, veo sorprendida al tipo de cabello rubio que esta arrodillado, tomando mi mano y llorando.
—¿Perdón? —retiro mi mano lentamente, no lo conozco y no quiero que me toquen desconocidos.
—¿Mama?
—¿Quién es Mama? —me están sacando de quicio, respiro hondo, tratando de mantener la calma, veo a todos lados, me levanto un poco con mucho esfuerzo, cuando intentan ayudarme los alejo de un manotazo, siento como si hubiera hecho dos horas de cardio cuando estoy sentada y recargada sobre almohadas.
El lugar no es rústico, es anticuado, no porque parezca se esta cayendo en pedazos, si no que la decoración es como si estuviera dentro de una película de la Era imperial. Me quiero reír de lo estúpido que esto, me volví loca o tal vez estoy en coma, estoy segura que morí, pero tal vez mi cuerpo esta en estado vegetativo y mi mente se esta imaginando un mundo diferente.
Pensar demasiado en eso hace que me duela la cabeza.
—Mama...
—Hilary, mi nombre es Hilary, no Mama, no esposa, ni siquiera sé quiénes son ustedes —me quejo, veo a los tres hombres, son bastante atractivos y parecen sacados de diferentes países, uno de apariencia alemana, otro de Rusia y otro de China o por ahí, la señora mira a los hombres y luego me mira.
—¿Cuál es su nombre, ma...? —se interrumpe antes de completar la palabra, le agradezco que lo intente.
—Hilary Winston —respondo, no reconozco el idioma que estoy hablando.
—¿Sabe cómo me llamo?
—¿Por qué debería saberlo? Es la primera vez que la veo —respondo secamente.
—¿Los reconoce a alguno de ellos? —señala a los tres hombres, sus rostro brillan emocionados, mi ceño se frunce todavía más.
—Jamás había visto esas caras.
—¿Sabe dónde estamos?
—No tengo la menor idea —me cruzo de brazos, la señora palidece.
—Llamen al médico real, y que alguien le avise al Emperador del estado actual de la Emperatriz —aunque el significado de sus palabras son obvias, no sé a quién van dirigidas. Los tres hombres parece que se van a desmayar.
No pasa mucho tiempo hasta que un señor también mayor llegue a la habitación, tiene jn gorrito blanco que me causa ternura y siento que lo he visto antes, sus ropas blancas, cierro los ojos haciendo un esfuerzo por recordar dónde he visto esa ropa.
—Mama —le dedico una mirada asesina al señor, la señora se acerca interviniendo.
—No recuerda nada, al parecer no sabe quién es —murmura, pero logro escucharla.
—¿Me permite revisarla? —aunque evita los honorífico, es bastante educado, veo a la señora que tiene una intensa mirada sobre mí, lo harán a la fuerza si no me dejo, así que extiendo mi mano hacia el médico, sé que es la mano porque no dejaba de mover los dedos hacia mi mano, me sonríe agradecido y relajo mi semblante. Siente mi pulso, suspiro y veo a otro lado.
—¿Esta algo mal? —pregunta la señora, el médico ladea su cabeza inseguro.
—Su pulso esta bien, no creo que se trate de alguna enfermedad, tal vez es un efecto secundario del veneno.
—No suena muy seguro —murmuro, el médico me mira avergonzado y la señora me fulmina con la mirada, es esa clase de miradas que me daba la monja del orfanato cuando me quería regañar.
—Nadie había sobrevivido antes al veneno, así que no puedo comprobarlo del todo, tendría que hacer una investigación.
—¿De qué veneno hablan? —pregunto queriendo saber a lo que se refieren—. Fui golpeando con algo pesado y grande en la cabeza, incontables veces hasta que morí —aunque trato de sonar calmada, todo mi cuerpo tiembla—. Fui asesinada o fue un intento de asesinato, porque sigo viva —me miran como si no comprendieran mis palabras. Antes de que respondan, las puertas se abren con brusquedad, revelando a dos señores grandes vestidos de manera ostentosa, ambos están llorando.
—Amalia —el señor se apresura hasta llegar a la cama, se tira a un lado de mí y me abraza, aunque debería apartarlo creo que debo esperar—. Mi querida hija, estás despierta, estás bien —solloza, pega mi cabeza a su pecho y siento sus lágrimas caer en mi cabeza.
Aunque soy huérfana, cuando los padres de James estaban vivos, ellos me abrazaban y me colmaban de mimos, más que a su propio hijo, así que sé reconocer los abrazos paternales.
A pesar de que estoy incómoda, porque no lo conozco, dejó que me abrace. La señora que venía con él, también se acerca del otro lado y me abraza, ahora estoy en un abrazo sándwich.
No me muevo.
—Mi pequeña bebé —solloza la mujer. Les doy palmaditas como puedo hasta que se calman, aún con leves sollozos se alejan de mí y me escanean con la mirada—. Estás bien, mi vida. Todo estará bien de ahora en adelante, puedes volver con nosotros, nos haremos cargo de todo, hablaremos con el Emperador —la mujer sostiene mi rostro entre sus manos, busco a la señora que conocí primero con la mirada.
—Duquesa, no puede decir eso, por favor. Ella es la Emperatriz, su deber es estar...
—¡Prefiero a mi hija viva! —interrumpe el señor a la señora servicial. Esto me confunde.
—¿Quién es la Emperatriz? —pregunto interesada en el chisme, los presentes en la habitación me miran sorprendidos.
—Amalia, ¿qué estás diciendo ahora?
—¿Por qué me llama Amalia? —ninguno parece procesar mis preguntas y como parecen reacios a contestarme, los quiero fuera—. Quiero estar sola —digo con firmeza.
—Mama...
—¡Quiero estar sola! ¡Yo no soy Mama, no soy esposa y no soy Amalia! ¡Ni siquiera los conozco! ¡Fuera! —grito frustrada, cuantas veces debo repetirlo para que entiendan. La mayoría están confundidos, pero me hacen caso y me dejan sola. Aprovecho para relajarme.
Pasan unos minutos en los que dejo en blanco mi mente, no me quiero mortificar demasiado por lo que esta pasando, no llevará a ningún lado. Me levanto de la cama con mucho esfuerzo, estoy recuperando fuerzas aunque sea difícil.
Camino hasta un espejo, quiero ver mi rostro, qué tan mal quede luego de la paliza que me dieron. Cuando veo mi reflejo contengo la respiración, me acerco más al espejo hasta recargar mi mano en él.
Esta no soy yo.
El reflejo en el espejo es idéntico a la mujer que vi antes de despertar. Esa que me estafó. Hago un aproximado de mi tamaño original, soy más alta, pero este no es mi cuerpo, hay rasgos similares con mi rostro original, mi cabello castaño, ahora es rubio dorado, parece falso, mis ojos café oscuros, ahora son verde esmeralda, toco mi rostro, tengo rasgos finos y antes no, me gusta cómo me veo, pero no es mi cuerpo.
Veo mi pecho y me sorprendo, miro a todos lados para asegurarme que no hay nadie mirando, aprovecho mi soledad para tocar mis senos.
—Wow —exclamo sorprendida—. Son más grandes y se sienten increíble —los presiono y me río, me pongo de perfil, tiene un lindo cuerpo.
Me doy una nalgada como bonus, rebotan suavemente pero se sienten firmes.
—Wow —vuelvo a exclamar impresionada. Este cuerpo seria posible con cirugías, pero no creo que eso hagan aquí.
—Mama —resoplo, mi momento de felicidad se acaba de agotar—. El primer ministro ha venido a verla —no sé quién sea, pero por el título, debe ser alguien importante. Estoy en un camisón delgado y lindo, pero jamás voy a recibir a alguien así al menos que sea mi amante, busco algo con que cubrirme, no encuentro nada y me vuelvo a la cama, me cubro con la manta.
—Adelante —espero sentada, las puertas de abren y toda la bola de gente que corrí hace unos minutos vuelve a entrar, al igual que un hombre moreno, lleva lentes y su mirada seria, me deja entender que podré hablar bien con alguien por fin.
—Saludos a su Majestad la Emperatriz Amalia Alala de Ajax Mehmet Ruess —mi ceño se frunce por ese largo nombre o título o lo que sea.
Veo de reojo a la señora servicial.
—Él es el primer ministro Hamel Blandesh —hago una mueca, que nombres tan raros que tienen aquí—. Vino a comprobar su salud en nombre del Emperador.
—¿Emperador? ¿Y por qué no viene él? —parpadeo, miro de la señora al primer ministro, ambos se ven incómodos por mi pregunta—. Bueno, como sea. Estoy bien.
—Majestad, me notificaron de su ausencia de recuerdos.
—No, no tengo pérdida de recuerdos, es solo que es la primera vez que veo este lugar y a todas estás personas, pero puedo hablarte de mi infancia sin ningún problema —el hombre mira al médico y luego a mí.
—Majestad, ¿cuál es el nombre del Emperador?
—No lo sé, ¿en qué año estamos? —soy buena en historia, gracias a James.
—Año 494 —paso mal mi saliva y toso.
—¿Año qué?
—Año...
—Te escuche —lo interrumpo, masajeo mi frente—. Me volví loca, solo estando loca es que puedo explicar esto. Sinceramente, creo que hay algo que esta mal, no sé si soy yo o son ustedes o somos todos —me cruzo de brazos molesta.
—Majestad, haremos lo necesario para que...
—Detén tu rollo —lo interrumpo, pienso en una solución rápida—. A parte de venir a ver mi estado para informar al Emperador, ¿hay otro motivo? —el primer ministro asiente.
—El Emperador quiere proceder con el juicio por su intentó de suicidio... —mi ceño se frunce. No sé a que se refiere, pero parece cosa seria porque los presentes exclaman, los duques quieren replicar, levanto mi mano como señal para que se callen, todos guardan silencio.
—¿En qué consiste el juicio?
—Es para decidir su castigo por su intentó fallido de suicidio.
—Entonces no es un juicio, es una condena —me mira sorprendido, es fácil darse cuenta de la diferencia—. En primer lugar, ¿cómo me pueden culpar de algo que no hice?
—El Emperador fue testigo de cuando se tomó el veneno.
—Pero yo no recuerdo nada —palidece—. ¿Hubo algún otro testigo que viera específicamente que me tome el veneno?
—No, Majestad.
—Entonces, es la palabra del Emperador contra la mía.
—¿Esta diciendo que el Emperador esta mintiendo?
—¿Estás diciendo que yo soy quien miente? —bufo cansada, me acabo de despertar y ya me llueven golpes por todos lados—. Si el Emperador es misericordioso, entenderá que no recuerdo nada de lo que dice, tengo pérdida de memoria y delirios —modifico lo que dije en un principio para tomar la ventaja—. Si hay una prueba más contundente de que quise matarme, que me castiguen por eso, si solo son las palabras de una persona no sirve de nada. Hasta ese momento, continúen con su juicio, por ahora, quiero estar en paz e intentar recuperarme de los daños. Por favor, marchese primer ministro.
Se despide con una reverencia y se marcha, siento que perdí años de vida en eso, ni siquiera sé qué esta pasando, pero no me gusta como suena eso de posible castigo.
Recuerdo que no estoy sola y veo al resto de los presentes.
—Quiero descansar —parpadean casi al mismo tiempo, paciencia, debes tener paciencia Hilary—. Quiero estar sola para poder descansar.
La señora servicial, asiente y se encarga de correr a todos. Cuando vuelvo a estar sola, me duermo, es lo único que puedo hacer ahora.
Todo esta oscuro, eso creo hasta que alguien que parece brillar se acerca, la reconozco en seguida.
—¿Qué esta pasando? Dijiste que podría ver a James y a nuestro hijo, pero desperté en un cuerpo diferente —camino apresurada para alcanzar, pero no importa cuánto avance, ella sigue distante de mí.
—Tu prometido e hijo están en ese mismo lugar, solo que todavía no es momento de que los conozcas, ambos tienen caminos diferentes, pero llegaran a ti —niego con la cabeza.
—Quiero verlos, ahora —mi voz se rompe y sollozo.
—Es la única forma, aún no es tiempo de que se encuentren.
—¿Y mientras qué? Yo no soy Amalia, soy Hilary.
—Hilary esta muerta —me detengo de esa caminata absurda que no me acerca para nada a ella, tallo mi rostro—. Esta es la manera más sencilla para que puedas verlos de nuevo.
—¿Qué pasa contigo?
—Yo ya estoy muerta —esto es demasiado confuso para mí—. Debes mantenerte en el palacio para que te encuentres con tu hijo y tu prometido.
—¿Debo vivir como alguien más?
—Debes hacerlo para sobrevivir, ¿o prefieres morir? —llevo mi uña del pulgar a mi boca y la mordisqueo, nerviosa. Solo quiero despedirme, una despedida no debería ser tan complicada, pero me gustaría ver el rostro de mi hijo que no pudo nacer.
—Bien, pero ¿qué fue lo que hiciste? —se acerca a mí una vez que me calmo.
—Me suicide, bebí veneno enfrente de la persona que amo —mi ceño se frunce porque no puedo escuchar lo último, solo que bebió veneno enfrente de alguien, me imagino que dijo enfrente del Emperador.
—Me quedaré con tu cuerpo, ¿no hay ningún problema? —niega con la cabeza, asiento—. Gracias, por esta oportunidad.
—Gracias a ti por aceptarla, ahora despierta, tienes que ponerte al día con todo —le sonrío, por algún motivo, creo que será la última vez que nos veamos.
—Descansa en paz, Amalia.
—Vive bien, Hilary.
—¿Mama? —abro mis ojos y veo borroso—. ¿Mama se encuentra bien? —sollozo, fue triste, por algún motivo mi pecho se siente oprimido, lo lamento tanto por ella que murió.
—Estoy bien, estoy bien —repito varias veces lo mismo.
-
—Entonces tú eres mi sirvienta, te llamas Diana —repito lo que me explicó, la señora asiente—. No puedo decirte Diana, es bastante grosero de mi parte, ¿cuál es tu apellido? —parpadea sorprendida.
—Es Bell —asiento, estamos en la que se supone es mi habitación y donde estaré encerrada toda la semana hasta que haya alguna mejora de mis fuerza física, estoy comiendo en la habitación, hay varias sirvientas que acompañan a la principal.
—Bien, señora Bell. ¿Quiénes son ustedes? —veo a las tres jovencitas que llevan cabizbajas desde que entraron a la habitación—. ¿También son mis sirvientas personales?
—Así es, Mama. Yo soy Lourdes Clarence —asiento hacia la primera que saluda.
—Yo soy Martha Meeten.
—Y yo soy Esmeralda Thread —creo que los nombres son sencillos.
—¿Cuántos años tienen?
—Diecinueve.
—Dieciocho.
—Dieciséis —lo dice en orden.
—¿Cuántos años tengo yo?
—Veintidós, Mama —veo sorprendida a la señora Bell, luego giro mi cabeza hacia el espejo y ahora entiendo todo.
—¡Vaya! ¡Con razón mi piel es perfecta! —dejo los cubiertos y toco mis mejillas sintiendo la suavidad de mi piel—. Cuando tenía veinticinco me salieron arrugas en los ojos y a las veintiséis en la frente, por mis corajes —les digo con mucha confianza, por su mirada de preocupación entiendo que volví a arruinarlo, suspiro—. ¿O fue un sueño? —me río falsamente queriendo aligerar el ambiente. Vuelvo a tomar los cubiertos—. ¿A qué edad me case? —las tres muchachas se miran entre ellas, pero al final terminan mirando a la señora Bell.
—A los diecinueve años, Mama.
—Llevo tres años casada —murmuro, más para mí. Termino de comer y me pongo de pie—. Quisiera dar un paseo, eso de estar encerrada todo el tiempo no es mi estilo —me estiro, miro a la señora Bell que asiente.
Las muchachas de encargan de vestirme apropiadamente para salir, es raro que alguien me vista, yo siempre me vestí sola, pero aunque ahora quisiera intentar hacerlo, no sé cómo se ponen los vestidos. Así que dejo que lo hagan solas. Me siento como una verdadera princesa.
Una vez que salimos de la habitación, me emociono como niña pequeña. Aunque quisiera correr, la señora Bell me vigila de cercas, así que contengo mi emoción y veo a todos lados, en cuanto veo un cuadro me apresuro para verlo de cercas, extiendo mi mano para tocarlo, pero al final recuerdo que puede ser una pieza invaluable, retiro mi mano.
—¿No lo va a tocar, Mama? —pregunta Lourdes.
—No quisiera arruinarlo, mejor viendo sin tocar —veo los detalles y los colores, es una increíble pintura de un monte—. ¿Quién es el artista? —pregunto emocionada, si James estuviera aquí le daría un ataque de felicidad y querría encerrar el cuadro en un lugar especial, pensar en él duele, pero me alegra de cierta manera.
—Ah, no lo sé, Mama. Si quieres podemos investigar el nombre.
—Después, ahora quiero ir al jardín —vuelvo a mi rumbo emocionada, en las películas, siempre hay jardines impresionantes en esta clase de lugares, quiero ver la construcción más de cerca. Veo los castillos, los arcos, las puertas, no me pierdo ningún detalle, este es mi sueño de arquitecta—. Me gustaría conseguir una copia de los planos del palacio y hablar con el arquitecto —por el silencio que le sigue a mis palabras, creo que no me han entendido, pero también puede ser porque esta muerto—. ¿El arquitecto esta muerto?
—Así es, Mama —hago una mueca.
—Bien, solo quiero los planos.
Llegamos al jardín y me emociono por ver tantas flores y rosas, los arbustos y árboles están podados de manera adorable.
—Me encanta el jardinero —digo emocionada, llegando hasta un rosal, me inclino para olfatearlas, todos dicen que las rosas despiden un olor dulzón, yo nunca he olido nada y sigo sin hacerlo, pero me divierte pensar que estoy oliendo algo magnífico—. ¿Cómo es mi relación con el Emperador? —pregunto de repente, las miradas asustadas de las sirvientes es suficiente para darme entender lo que ya me imaginaba—. ¿Fue un matrimonio por conveniencia? —la señora Bell mira al pasto.
—¿Recuerda algo, Majestad?
—No, pero es fácil darse cuenta del desinterés del Emperador hacia su Emperatriz. Desde que desperté no ha venido a visitarme, ni siquiera por cortesía, a pesar de ser una Emperatriz que casi muere envenenada, no hay guardias, tampoco hay muchos sirvientes, eso significa que no tengo el favor del Emperador y que me detesta —jadean sorprendidas por mi conclusión.
—¿Le molesta?
—En absoluto —me río—. No soy de las que ruegan por amor —me encojo de hombros.
Andamos un rato más por el jardín, bromeo con ellas, hasta que se encuentran más relajadas.
—¡Esto es un insulto! —justo cuando estamos a punto de regresar a la habitación escucho gritos, soy chismosa por naturaleza, así que me acerco a dónde provienen los gritos.
—Duquesa, por favor. Deje de humillarse a usted misma —a lo lejos veo a una mujer por un lado y a tres del otro lado, es como una confrontación bastante mal equilibrada, me detengo para ver el comportamiento de las mujeres.
—La Emperatriz no ha muerto, ¿cómo una simple mujer como tú piensa que este palacio será suyo?
—Si la Emperatriz muere o no, no importa, el Emperador la odia, es cuestión de tiempo que le pida el divorcio y la sustituyan como Emperatriz —veo un movimiento por parte de la señora Bell, extiendo mi brazo para que no se mueva.
—Incluso si la Emperatriz es destituida, es claro que usted no será nombrada Emperatriz, ya que la concubina preferida del Emperador es la señorita Izett —no sé, esta de mi lado o en contra.
—Regresemos —murmuro, me doy la vuelta y quisiera correr, pero la educación de una dama es mantener la calma o eso vi en las películas.
Una vez que llegamos a la habitación y cierran la puerta, hay un silencio incómodo, hasta que grito de la emoción, me giro emocionada hacia las sirvientas y llevo mis manos a mi rostro impresionada.
—¿Vieron eso? ¡Fue una pelea! —exclamo—. Jamás había visto una pelea tan intensa y a la vez tan elegante. Ninguna jalo del cabello de la otra o se dijeron maldiciones, fue como... wow —usualmente las peleas de mujeres es con sarcasmo, algunas llegan a insultar con palabras vulgares, incluso otras cobardemente insultan a las espaldas del resto, pero esto fue una pelea, frente a frente, directa.
Las sirvientas no parecen emocionadas como yo, solo preocupadas.
—Mama, ignore las crueles palabras de las concubinas. Usted no será destituida, ni degradada.
—Ah, es cierto, dijeron algo sobre eso —suspiro y tiro de las agujetas que asfixian mi pecho—. Descuiden, no me interesa perder mi título —si salgo del palacio tal vez pueda buscar a James, empezar de nuevo aquí, suena bien.
Me ayudan a quitarme el vestido y los arreglos del cabello.
—¿Majestad, no esta preocupada?
—Nunca pensé en tener un matrimonio político, aunque no lo parezca soy muy romántica —si alguien no me quiere, no me esfuerzo por quererlo o pedirle amor, no soy una moneda de oro—. Si no hay amor, al menos debe haber satisfacción, y si tampoco lo hay, no puedo hacer nada más que dimitir —una vez que me liberan del corsé suspiro aliviada.
Lo pensé bien, puedo salir del palacio y buscar a James, para comenzar de nuevo, si hay fragmentos de su alma en el James de aquí, tal vez nos podamos enamorar de nuevo. No ruego amor, lo conquisto.
Así que mi plan, será encontrar a James y conquistarlo. Que gran plan.
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Updated 139 Episodes
Comments
Leslie Valencia
es entretenida la novela pero cada vez que dice mama a la emperatriz me estresa🤣🤣🤣
2024-09-16
2
MarlingJCF
Esta Hilary es medio tapada! que parte de Debes mantenerte en el palacio para poder encontrarte con James y tu hijo no entendiste????
2024-05-02
2
Tem Ma
Jajaja estaba pensandi eso le dijeron que no saliera del palacio por que es su única oportunidad de encontrarse con james pero parece que no entendio
2023-07-29
4