¿Crees que pienso de ti?
—No sabía que eras tan hermosa cuando te enojabas —dijo apoyándose en la pared para acercarse a mí.
Parecía que iba a besarme, pero yo estaba tan enojada que apoyé mis dos manos sobre sus pectorales (perfectamente marcados) y lo alejé de mí. Aunque me moría porque me bese y por un instante sentí flaquear. Estaba demasiado enojada como para permitirme darle a él mi primer beso.
—Máximo, no sé si la pechugona esa con la que te besas es tu novia o tu amiga, pero a mí no me gusta ser la segunda de nadie. Perdón, hoy vine a ver a Benja, permiso —dije y pasé por debajo de su brazo.
Por fin servía para algo ser bajita. Mi cuerpo temblaba, no sabía si había sido demasiado fuerte con él. Si es que esto me iba a quitar la posibilidad de tener algo con él en algún momento, pero lo que sí estaba segura era que si las cosas pasaban no serían de esa manera. Mi corazón latía muy fuerte y si antes no podía concentrarme, ahora mucho menos. Benja se enojó varias veces porque no podía jugar o seguir sus indicaciones.
—Me voy, práctica porque eres un desastre —me dijo y agarró su mochila.
—¿Hoy también tienes terapias? —le pregunté molesta.
—Sí, como todos los viernes. Qué mala memoria tienes —dijo y se fue.
—¡Mierda! —dije enojada y me senté en el suelo.
Mi cabeza estaba hecha un desastre. Ni siquiera pude estar en paz con Benja y ahora estaba sola en su dormitorio sintiéndome horrible. Lo mejor era que me fuera antes de volver a ver a Máximo. No podía volver a verlo después de cómo lo traté en la puerta del baño.
Estaba juntando mis cosas y sentí la respiración de alguien en mi cuello. Me di la vuelta preocupada. Al final era Máximo quien estaba observándome sin decir nada.
—¿Ahora qué pasa? —pregunté un poco altanera, estaba molesta.
—¿Te vas? —preguntó y me alcanzó mi campera.
—Sí. Mi amigo ya se fue. Es mejor que me vaya —dije a propósito para que supiera que solo consideraba amigo a su hermano.
—¿Podemos hablar antes de que te vayas? —preguntó y me ayudó a ponerme de pie.
—¿Qué pasa? —pregunté y me senté en la cama de Benja, de brazos cruzados. Él se arrodilló y quedó con la cabeza debajo de la mía.
—Te quiero pedir disculpas. Tienes razón, yo no soy quién para hacerte preguntas incómodas —dijo mirándome con sus hermosos ojos grises.
Parecía sincero, eso me hizo sentir mal por cómo lo había tratado. Aunque estaba muy cerca de mí, lo cual me ponía muy nerviosa. Como si fuera la presa de un león a punto de ser devorada.
—Ya fue. Estaba enojada por otra cosa y me la agarré contigo —dije tratando de minimizar el momento. Su forma de mirarme me hacía sentir culpa.
—Me gustaría saber qué piensas de mí, si no es mucha molestia —me dijo y por segunda vez en el día volvió a tocar mi rostro.
—No entiendo – sorprendida y un poco distraída, me gustaba sentir el calor de su piel, su perfume, su aliento. Todo él me gustaba.
—Yo no soy como Benja. A veces me cuesta ser sincero —dijo y sonrió. Luego apartó la mirada y bajó la cabeza fijándola en el suelo.
—Pero me gustas mucho y si me mantuve lejos es porque creí que entre ustedes pasaba algo.
No podía juzgar lo que me estaba diciendo. ¿Él sentía cosas por mí? ¿Era por eso que se estaba portando tan extraño conmigo? ¿Acaso esto era un sueño?
—¿Y la pechugona? —pregunté sin darme cuenta cómo la llamaba.
—Si te referís a Cintia, es mi ex —dijo sonriendo —. Pero no significa nada. Trató que volveríamos varias
veces, pero no entiende que yo ya no quiero nada con ella —dijo intentando explicarme.
—Ah… ¿Si no quieres nada por qué te la pasas besándote con ella? —pregunté casi reclamándole.
—¿Qué pasa… te pone celosa? —preguntó sonriendo maliciosamente.
Me había atrapado, yo y mi bocota. De todas formas, yo no iba a dar mi brazo a torcer está vez. Quería saber si en verdad ellos no eran nada.
—¿Puedes contestarme lo que te pregunté?, por favor. ¿Qué piensas de mí? ¿Te pasa algo conmigo? —volvió a preguntar con insistencia.
El hecho de que un chico mayor, atractivo y tan agradable como él se fijara en alguien como yo me parecía surrealista, inconcebible en mi mente. Por lo que la ansiedad que empecé a sentir se apoderó de todo mi cuerpo. No podía hablar, respirar, moverme, era una piedra nuevamente. Solamente lo miraba a los ojos y me perdía en ellos.
—Any, por favor. En el baño me alejaste. Si te molesto dime y no me acercaré más a ti, pero dime algo —dijo preocupado, parecía nervioso. Pero peor estaba yo, que no podía ni moverme.
Máximo era, para mí, el primer chico al que veía con ganas de besar. Pero no podía salir del hechizo en el que me había dejado. Menos después de escucharlo llamarme Any.
—Entiendo. Perdón por molestarte —me dijo, su voz sonaba triste.
Se puso de pie y salió del dormitorio de Benja. Al irse pude moverme y comenzar a respirar. No sé cuánto tiempo estuve sin una bocanada de aire; sin embargo, sentí que fue una eternidad. Estaba incontrolablemente enamorada de él, no obstante me paralizaba escucharlo y verlo. ¿Cómo iba a hacer para decirle que me gustaba?
Autora: Osaku
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 269 Episodes
Comments
Scarleth Montano
uffff...esperaba ést moment¡¡¡¡😉😉😍😍😍..me encant¡¡¡
2023-12-08
4
Anonymous
Que emocionante se está poniendo esta historia
2023-10-09
1
Lidia May
me encanta su novela
2023-01-20
1