La fiesta
El sábado decidí no salir. A la tarde, después de practicar con el violín, recibí un mensaje de Laura, la amiga de Máximo.
{Hola. Te invito a mi casa. ¿Quieres venir? Te pasaremos a buscar con Juan. Avísame}
Pensé en decirle que no, pero todo el tiempo estaba diciéndome a mí misma que necesitaba hacer amigos. Y siempre terminaba rechazando a la gente. Además, me gustaba saber que a ella tampoco le agradaba que Máximo saliera con Cintia. Acepté y como me dijo por mensaje pasó a buscarme con su novio en un auto. Sabía que Máximo no iba a estar con ellos porque iba a salir con “su novia”. Decir la palabra “novia” me ponía de mal humor.
—Qué bueno que pudieras venir —dijo Laura, aparentemente emocionada.
—Gracias por invitarme —dije yo. Un poco arrepentida de haber aceptado.
¿Qué iba a hacer yo con la amiga del chico que me gusta y que me había dejado antes de empezar?
—Los enemigos de mis enemigos son mis amigos —dijo ella y río maliciosamente. Sus palabras me dieron cierta tranquilidad.
—La pusiste en su lugar —dijo Juan sin mirarme, mientras que conducía.
No era una persona muy conversadora, por lo que su voz sonaba como la de un extraño. Aunque en parte eso eran ellos para mí, dos extraños con los que por desesperación acepte acompañar.
—Es que no soporto que digan ese tipo de cosas. Es más fuerte que yo —dije mirándolos desde el asiento de atrás.
Laura me hablaba casi fascinada. Era raro, me sentía un espécimen de otro planeta.
—Pero me encantó. Vas a encajar perfecto hoy —dijo Laura, casi eufórica.
Les pregunté a dónde íbamos, ya que estábamos cerca de la Costanera.
—Yo vivo cerca de la Florida —dijo ella de una manera incómoda.
Pude ver que estábamos llegando a su casa, puesto que Juan se preparaba para estacionar el auto. Era una mansión frente a la playa. ¿Cuánto dinero ganarían sus padres? Ella no se veía como una chica de clase alta, por el contrario, se mostraba muy humilde en su forma de ser.
—¿Esa es tu casa? —pregunté poniendo los ojos como dos platos.
—Sí. Mi papá es arquitecto —dijo ella como tratando de justificar algo. Parecía avergonzada.
—Es muy linda —dije mientras entrábamos. Mis palabras la tranquilizaron de una manera extraña.
Ella cambió de tema y me pidió que la acompañe a su dormitorio. Era enorme y tenía un vestidor como en las películas.
—Voy a hacer una fiesta de disfraces, así que te tenemos que buscar algo para que te puedas poner. ¿Está bien? —me preguntó preocupada por mi reacción.
—¿Una fiesta de disfraces? Genial —dije emocionada al ver todos los disfraces que tenía.
—Qué bueno que te guste. ¿Qué te parece de pirata? —me preguntó y me mostró un conjunto demasiado provocador para mi gusto.
—Muestra mucho —dije con vergüenza.
—Ella me dijo que yo era hermosa mientras que tiraba unos disfraces a la cama. Su manera de ser era muy dulce y amable.
—No me siento cómoda mostrando mucha piel —dije mientras que ella seguía buscando muy concentrada. Le pregunté si me podía poner un disfraz de bruja que había tirado sobre la cama, pero me dijo que no horrorizada.
—¿Y de qué te vas a disfrazar? —le pregunté después de ese momento de incomodidad.
—Yo de Batichica y Juan de Batman —dijo y me mostró su disfraz.
Era increíblemente sofisticado en comparación con el que yo había elegido, con razón me dijo que de bruja no. Me gustaba la idea de que combinaran disfraces. Me emocionaba participar de lo que ella estaba armando.
—Ya sé. Uno de estos dos —dijo y me mostró uno de conejita y el otro de Ángel.
Eran de muy buena calidad, con muchos detalles como el de ella, pero me parecían demasiado revelador.
—Me quedo con el de Ángel —dije mientras seguía admirando su amplio dormitorio.
—Me hubiera gustado que te pusieras el de conejita, era más sexi —dijo decepcionada.
Le di las gracias por el esfuerzo que estaba poniendo. Sobre todo, porque no hacía mucho que nos conocíamos.
—No es nada. Además, aunque te parezca tonto, tengo un don. Después de conocer a alguien me doy cuenta de que clase de persona es. Y creo que eres una buena persona —dijo y fue a buscar algo en uno de sus cajones.
No sabía qué decir. Recién nos conocíamos, pero a mí también me agradaba mucho. Me terminé de vestir y cuando salí Laura gritó, parecía feliz.
—Me encanta. Esos rulos te hacen ver más angelical y sexi de lo que pensé. Lo único que faltaría sería esto —dijo y me pasó un corpiño. Le dije que yo ya tenía, pero ella insistió—. Este corpiño es mágico. Te lo pones y hace que parezca que tienes dos talles más y es muy cómodo —me dijo y me obligó a ponérmelo—. Yo lo usaba cuando era más chica y me daba más confianza.
Sin cuestionarla me lo puse y noté de inmediato a que se refería. En verdad parecía que tenía senos más grandes. Ya no era una tabla. Me daba una confianza que ni yo entendía de donde venía y resultaba gracioso saber que solo lo causaba un corpiño.
Ella me llamó para que me sentara en la silla frente a su espejo. Me iba a maquillar. Vi cómo sacaba un millón de cosas y las pasaba por mi cara y por mi cuello. Muchos de los productos que empleaba me resultaban completamente desconocidos. Cuando terminó conmigo me miré al espejo y no me pude reconocer. Parecía mucho más grande. Le di las gracias, todavía en shock y seguí mirándome.
—Estás hermosa, me encanta. Bueno, si quieres puedes esperarme abajo, ahora voy —dijo y me abrió la puerta de su dormitorio. Imagine que quería vestirse tranquila.
Al bajar vi a Juan vestido de Batman. Le quedaba a la perfección el disfraz. A su lado había un pirata que al verme no me quitó los ojos de encima.
—¿Pasa algo? —pregunté incómoda.
—Estás irreconocible —dijo el joven disfrazado de pirata. Yo lo miré examinándolo.
—¿Nos conocemos? —pregunté sorprendida.
—Soy Cris —dijo quitándose el parche del ojo.
Al verlo con más atención me di cuenta. Alagué su disfraz, pero rápidamente él me devolvió el cumplido.
—Más increíble que tú no creo —dijo y me dio un beso en la mano.
—Tranquilo hermano —dijo otro chico disfrazado de caballero—. Hola, soy Jeremías. Ya nos conocemos también —me dijo divertido por mi sorpresa.
Eran los amigos de Máximo que había conocido en el colectivo.
—¿Y Lau? —preguntó Juan mientras que los otros dos seguían mirando en mi dirección como si se les hubiera perdido algo.
Autora: Osaku
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Comments
Estrella Guadalupe Martinez Vera
jijiji haber si llega Maximo con su estúpida noviecita el taco de ojo que se va a echar con la bella Angelita
2024-09-10
1
Clara E.
Debo decir que Laura no me generaba mucha confianza... Pero parece genuina su actitud 😊✨
2022-10-02
4
Clara E.
Me encantan las fiestas de disfraces!!
2022-10-02
3