Un día de clases con Benjamín
La campana sonó y tuvimos que entrar a la escuela. Aproveché la clase de historia para contarle mis últimas semanas a Mía. La última hora tuvimos plástica y la profesora nos hizo ponernos en grupos de cuatro. Nos tocó con dos chicos, uno de ellos se presentó conmigo amablemente, pero el otro solo dijo su nombre y empezó a hacer el trabajo sin participar de nuestra conversación. Dibujaba excelente y me quede sorprendida al ver que mientras nosotros recién empezábamos el trabajo, él ya estaba pintando. Tocó la campana y empezamos a juntar las cosas para irnos.
Al salir de la escuela mientras caminábamos le pregunté a Mía sobre el chico que estuvo en el grupo con nosotras, parecía algo raro. Fue entonces que ella me explicó que tenía algo llamado Asperger y que siempre era así. Incluso me dijo que el año anterior solo habían conversado un par de veces. Le pregunté que era Asperger y ella me dijo que no sabía, pero que tenía que ver con la dificultad para sociabilizar. Me quedé pensando, ¿Por qué sería que no podía sociabilizar?
Cuando estábamos llegando a la parada del colectivo, un automóvil se detuvo y Miguel, su hermano, nos saludó. Él y Mía eran muy parecidos físicamente, aunque él llevaba un corte de cabello parecido al de los Beatles.
—Hola, Miguel —dije y lo saludé con entusiasmo.
Mía subió al auto y los dos me preguntaron si quería ir con ellos. No quise interrumpir el momento familiar, ya que por el divorcio de sus padres ellos se veían poco. Y mi abuela se iba a molestar si no le avisaba, más en mi primer día de clases. Así que les di las gracias por la invitación y quedamos para otro día.
Estuve varios minutos esperando el colectivo. Cuando por fin vino subí y por la ventana vi a Benjamín, mi compañero que tiene Asperger y al chico de ojos grises, juntos. Al parecer se conocían; y por suerte no se habían tomado el colectivo conmigo.
Al volver a casa ordené mi cuarto y almorcé. No había nadie así que aproveché a bañarme y a terminar la tarea. Eso de las seis de la tarde vino mi abuela y muy emocionada me dijo que había conseguido un nuevo profesor para que me dé clases de violín, según ella el tipo era una eminencia. Excelente, pensé con ironía. Otro anciano que me iba a decir lo mal que toco y se la iba a pasar gritándome. Cada vez tenía menos tiempo para mí, gracias a la obsesión de mi abuela por mantenerme ocupada.
Pasaron unos días y por fin iba a conocer a la eminencia de la que tanto hablaba mi abuela en casa. Por prepararme, llegué tarde a la escuela y no pude elegir con quien sentarme. Al lado de Mía ya había otra chica. Así que me senté en el único lugar vacío, que era al lado de Benjamín. Lo saludé tratando de ser amable, él me miró y sin decir nada se dio vuelta y se puso a leer un libro. Todos hablaban mientras esperábamos a la docente, excepto Benjamín que solo leía.
—Te gusta leer, parece —le dije tratando de sacarle conversación.
Él, sin despegar los ojos de su libro, me contestó —Y a vos te gusta marcar lo obvio.
Yo sonreí, pero entendí que no le interesaba conversar conmigo. Era poco sutil para mostrar que yo no le caía bien. Perecía una persona muy solitaria y un poco misteriosa. Se acomodaba el cabello como si tuviera un tic, al igual que los útiles escolares, todo tenía un punto específico en su mesa. Lo que más me gustaba de él eran sus ojos cafés y el lunar en su mejilla izquierda que me recordaba a Robert De Niro de joven. Tenía voz gruesa como la de un locutor, pero casi no la podía escuchar porque era muy difícil hablar con él de cualquier cosa.
Al salir al recreo Mía y yo fuimos a comprar algo al kiosco del colegio. Estaba lleno de estudiantes que querían comprar, así que decidimos solo comer unas galletitas que ella había traído. En ese momento vimos a Benjamín junto al chico de ojos grises. Y como la valiente mujer que soy, me escondí detrás de Mía. Ella, sorprendida, me preguntó qué era lo que estaba haciendo y me dio un discurso acerca de no esconderme eternamente y enfrentar a las personas.
Sabía que tenía razón, pero, aun así, quería evitarlo el mayor tiempo posible. El chico era lindo, no lo voy a negar, y cuando pensaba en él mi corazón latía como si estuviera escuchando a Franz Liszt, en sueño de amor.
Una rubia, delgada, de pechos muy prominentes se acercó a ellos y besó en la boca al chico de ojos grises. Mi corazón fue mancillado por ese beso. ¿Cómo no iba a tener novia? Benjamín rápidamente los dejó solos, y se fue al otro patio. Todavía no sabía de donde se conocían. ¿Serían amigos o parientes? De todas formas, no podía preguntarle, ya que casi no me hablaba en clase.
Sonó el timbre y volvimos al salón. Benjamín hizo lo mismo que la clase anterior y no me habló ni una vez. Estaba muy aburrida, en cambio, Mía se llevaba excelente con Agustina, la chica que se había sentado con ella. Las veía reír desde lejos y me sentía un poco celosa. Mía tenía una capacidad impresionante para hacer amigos en un abrir y cerrar de ojos.
Al salir de la escuela fui a la dirección que mi abuela me había dado para empezar con las clases de violín. Yo no era considerada una persona que se orientará con facilidad, por lo que se me hizo tarde. Llegué al fin, toqué timbre y espere. Era una casa antigua con puertas altas y muy elegantes. Un hombre joven abrió la puerta, era alto y delgado con rulos en el cabello, se veía muy sofisticado, vestía formal, saco e incluso corbata.
—Hola, estoy buscando al profesor Shocron —dije sin saber qué esperar—. Era probable que tuviera mal la dirección o que me hubiera equivocado.
—Buenas tardes. La estábamos esperando, señorita Martínez —dijo y me invitó a pasar marcándome con el brazo a donde debía dirigirme.
Autora: Osaku
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Updated 269 Episodes
Comments
Estrella Guadalupe Martinez Vera
que sera sera
2024-09-07
1
Alba Hurtado
excelente hermosa historia de amor 💌 😻 😍 💘 💕 ♥️ 💌
2024-01-06
2
Patty
interesante
2023-09-13
2