^^^31 de diciembre, (fecha local en Canadá y Japón).^^^
Toco la puerta de la casa de mi amiga, era el día en que ella tendría contacto con su familia. Me sentía nerviosa pero a la vez feliz por compartir este momento con ella.
Me abrió la puerta y me invitó a pasar, su departamento era más lindo que el mío y el color de sus paredes también eran celestes, sus muebles incluso estaban muy bien cuidados, se sentía un verdadero hogar cálido.
Preparamos la computadora portátil y pronto nos conectaríamos a la video llamada, ella les envío un mensaje de texto para avisarles que ya estábamos listas. Minutos después estábamos viendo en la pantalla de la computadora a su familia, se podía observar claramente la diferencia de horario ya que en la ciudad de su familia era de noche mientras que aquí era medio día.
Comenzamos a platicar y me dieron una buena impresión, sus padres eran opuestos a lo que fueron los míos, podría incluso desear ser parte de su familia. Eran muy cálidos y nos habían recibido con un gran saludo, se observaba el apoyo mutuo de todos e incluso me hicieron sentir parte su familia; había olvidado por mucho tiempo esta sensación y calidez.
La plática avanzaba muy bien; comentábamos acerca de las costumbres que realizaban en su país y también por supuesto las que hacíamos aquí en Japón. Me fascinaba conocer más acerca de su país y Hikari disfrutaba de la plática con su familia, las dos después conversábamos acerca de como nos habíamos conocido y la plática seguía avanzando muy bien; pasaba el tiempo y ya era la hora de despedirnos, habíamos perdido un poco la noción del tiempo, pronto la llamada finalizó y decidimos salir a dar un paseo, comenzaba cada vez más a disfrutar de su compañía. Compramos algunas cosas para preparar una cena e incluso unas botellas de sake.
Pocas horas después volvimos a su departamento para preparar rápido la cena, aún no dejo de decir que me encanta el sazón que tiene esta chica pelinegra en la cocina, pronto comimos y al terminar nos fuimos a su habitación llevando la botella de sake con nosotras.
Hikari sirvió las copas y ambas brindamos por nuestra amistad, se dice que si compartes con alguien una copa de sake, tendrás ya marcado un vínculo especial con esa persona, que simboliza fortuna y sella promesas para ambas personas, para ello hicimos el ritual antes de beber la copa; nuestro vínculo y la promesa de seguir con nuestra amistad por siempre había quedado pactada.
Habíamos comprado otra botella antes y las dos terminamos ebrias de tanto beber
— Heeeey, ¿qué pasa amiga mía?, ¡vaamos!, no seas aguafiestas y bebe conmigo más. — sostuvo la botella y me sirvió otra copa más.
— Noo, enserioo, ya no puedo beber más, a este paso voy a vomitar todo lo que comimos.
— ¡Qué va!, ¡vamos!.
— Buenoo, bueno, te la acepto con gusto. — dije entre risas y bebí la copa que me sirvió.
— Bieen, hay que poner algo de música, de pronto me dieron ganas de bailar.
— Pero mírate a ti misma, no puedes mantenerte en pie. — la observé riéndome.
— Eso no es impedimento, yo puedo mantenerme todavía en pie y con energía. — se acercó al estéreo para para reproducir la música que inmediatamente se comenzó a escuchar. — ven, vamos a bailar.
— No, noo, yo no sé bailar. — negué con los brazos.
— Yo te enseño. — ella me levantó del suelo y trató de enseñarme unos pasos pero estaba algo mareada por lo ebria que estaba.
Yo me reía a carcajadas de sus pasos y también ella me animaba a bailar, ambas estábamos riéndonos y divirtiéndonos a nuestra manera, no nos importaba que algún vecino pudiera quejarse por el ruido.
Hikari tenía mucha energía y estar a su lado era simplemente maravilloso, poco tiempo después ya no pudimos más y ella se acercó nuevamente al estéreo para apagarlo pero ella se resbaló y la sostuve a tiempo antes de que se cayera y nos miramos fijamente a los ojos, sus ojos color miel eran simplemente hermosos, con ese brillo que la caracterizaba… nuestros corazones latían al unísono.
— ¿E… estás bien?. — titubeé nerviosa ruborizándome, me había quedado sin palabras.
— Eh… si, estoy bien. — asintió levemente con la cabeza.
— Que bueno… Creo… creo que es mejor que nos vayamos a dormir, ambas estamos exhaustas. — la levanté levemente.
— Si, tienes razón.
Se apoyó sobre mi hombro y le ayudé a caminar a su habitación, cuando por fin la acosté, ella tomó mi mano, me pidió que la acompañara y que durmiéramos juntas. Le había dicho que yo podía dormir en su sofá pero ella insistió, así que terminamos juntas en la misma cama, me sentía algo incómoda porque nunca antes había compartido cama con alguien; ella parecía estar alegre y eso me bastaba.
Hikari estaba a punto de ceder al sueño pero antes de que eso pasara, ella pronunció las palabras “te quiero” para luego quedar profundamente dormida. Me quedé anonadada ante esas palabras que acababa de escuchar y solamente pude pensar <<¿estuvo consciente de lo que dijo?>>.
Decidí no darle más importancia a lo ocurrido y solo contemplé por unos minutos lo apacible que se veía la mujer al lado mío, con esa dulce serenidad. Sonreí y disfruté de la maravillosa vista para luego quedarme dormida poco tiempo después a su lado.
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