Después de terminar de cocinar, comimos luego de pocos minutos. Nos había quedado perfectamente y delicioso el takoyaki, su sazón era exquisito y tenía mucho tiempo de no probar comida casera; era un gran banquete para ambas.
Enseguida de comer y limpiar, comenzamos a decorar el departamento; empezamos primero por la sala y después con mi habitación y los pasillos; ella y yo nos estábamos poniendo de acuerdo para comenzar a decorar.
— Los adornos y las escarchas las colocaremos alrededor, ¿te parece?.
— Perfecto, hay que dejar otras para el árbol.
— Si, yo te ayudare a armarlo y decorarlo. — expresó alegremente.
— Gracias. — dije mientras separaba las escarchas.
— ¿Te puedo hacer una pregunta?. — me miró fijamente.
— Si, dime que pasa — mencioné con curiosidad
— ¿De verdad nunca has decorado tu casa desde que te mudaste aquí?. — preguntó con una expresión de asombro observando las paredes.
— Si, no había decorado hasta hoy que me indujiste a hacerlo, mi vida ha sido solitaria y no sentí la necesidad de hacerlo.
— Que terrible, pero sabes, ya tienes aquí una amiga presente contigo. Ya no más estarás sola. — sonrió de oreja a oreja << si, tienes una amiga que desde siempre te ha observado y admirado desde lejos>>
— Si, así es — correspondí a su sonrisa asintiendo .
Las horas pasaron y pronto se hizo de noche, ya habíamos terminado de colocar la última pieza del árbol.
— ¡Que hermoso quedó todo!, me encanta cómo se ve. — observó alrededor del departamento muy alegre.
— A mi también, ha pasado mucho tiempo desde que vi un árbol de navidad. Gracias de verdad te lo agradezco mucho. — expresé muy feliz observando la decoración con ella.
— No es nada, lo hice con mucho cariño. Ahora solo necesito recostarme, estoy agotada.
— Adelante, puedes usar el sillón de la sala. — señale.
— Gracias, que amable eres. Deberías descansar también.
— Si, pero después lo haré, voy a terminar de hacer unas cosas.
— De acuerdo.
Hikari se recostó en el sillón pero después de unos minutos ella se quedó dormida, era hermoso observarla dormir con esa serenidad que la caracterizaba. Solo sonreí y coloqué una manta sobre su cuerpo para luego apagar las luces; poco tiempo después me fui a dormir en mi habitación ya que estaba muy agotada como ella.
Al día siguiente, me desperté y decidí preparar el desayuno, tenía que compensarla por lo que ha hecho por mi. Pronto Hikari despertó por el olor de la comida.
— Buenos días Harumi. — bostezo.
— Buenos días Hikari. — correspondí a su saludo. — el desayuno está listo.
— Gracias, que amable eres, disculpa que me quedara dormida en tu departamento sin avisar. — dijo mientras al mismo tiempo se levantaba del sillón y doblaba la manta.
— Descuida, ambas estábamos agotadas.
— Si, pero valió la pena.
— Así es, ahora ven, que ya está servido. — aliste en la mesa los platos para servir.
Desayunamos juntas y después limpiamos la cocina. Ella tenía que irse para preparar sus paquetes con los regalos para su familia.
— Gracias por todo. — asentí con la cabeza.
— A ti, por permitirme quedarme en tu departamento y ayudarte. — sonrió de labio a labio asintiendo. — por cierto… antes de que me vaya… ya sé que vivimos cerca la una de la otra pero me gustaría agregarte a mi lista de contactos en mi teléfono para que así podamos comunicarnos también.
— Claro que si. — en ese momento fui por una pluma y una hoja de papel y le escribí mi correo y mi número de teléfono. — toma, aquí tienes — le entregue la hoja.
— Gracias, te lo agradezco mucho.
— No es nada.
Ella guardó el pedazo de papel y luego se levantó de la silla para salir ya de mi departamento, me dispuse a acompañarla hasta la puerta para despedirla. Luego de llegar a la puerta me dio un gran abrazo y así nos despedimos, ella se había ido y yo me quedé con una agradable sensación después de todo lo que pasó.
Ella había tenido algo especial que me hizo olvidar por poco tiempo mi vida solitaria, no puedo decir que me enamoré pero ella tenía una sonrisa resplandeciente y sus ojos tenían un brillo maravilloso, con el más sincero sentimiento; además ha pasado mucho tiempo desde que llamé a alguien “amigo” porque ellos siempre se alejaban de mí. Ahora tengo una nueva amiga, algo que sin duda antes nunca me había pasado, sé que su compañía será muy gratificante y que ella nunca se alejara de mí.
Ahora me dispuse a terminar de limpiar lo demás que faltaba y así tener un poco de tiempo libre, aún no me acostumbraba ver mi departamento con decoraciones navideñas y aún me parecía extraño y nostálgico a la vez, puesto que ha pasado mucho tiempo desde que vi un simple adorno. Tal vez después logre acostumbrarme, después de todo… mi nueva amiga me ha dado un buen “regalo de navidad” por así decirlo.
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Comments
Guadalupe Vanessa Ramírez Hernández
esta historia por alguna razón me conmueve mucho
2021-09-25
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