— Estoy alagada pero prefiero mantener actualmente la relación profesional que tenemos señor Yamato. Pienso que por ahora es mejor así y seguir siendo amigos como siempre.
— Claro que si, esperaré el tiempo necesario y dejaremos que el mismo decida. Respetaré su decisión mi bella dama si así lo desea.
— Muchas gracias, es muy considerado. — sonrió.
— No tiene que agradecer, aquí ya tiene a un amigo que estará a su lado.
— Lo sé, lo agradezco mucho. — asintió con la cabeza.
Ambos continuaron con la conversación y pasaron el resto de la tarde paseando por los jardines entre la multitud de la ciudad. Se veía como la química entre ellos iba creciendo cada vez más y más aunque ninguno de ellos lo notase por dentro. Ambos corazones se cerraron para siempre por las desilusiones de la vida, tal vez en algún punto lleguen a sentir más que solo amistad…
Seguidamente, ambas platicábamos en su oficina y al finalizar el tiempo, acordaríamos en regresar juntas al departamento. Seiji había esperado a que regresara para poder platicar conmigo.
— ¿Son ciertos los rumores que escuché en la oficina?. — cuestionó un poco molesto.
— No sé de que rumores hablas. — dije mientras tenía la mirada en la pantalla del ordenador.
— Sobre que ya tienes novia, la chica con la que nos cruzamos aquel día. Seguro te ha de haber manipulado.
— ¿Manipulado?. — voltee para verlo. — no, no es así como tú piensas, ella si es mi novia. Los rumores que escuchaste son ciertos y si tienes algo que decirme, ¿porqué no me lo dices de frente?. — fruncí el ceño.
— ¿Decirte sobre que?.
— No te hagas el tonto conmigo, sé lo que hiciste y déjame decirte que con eso solo me mostraste tu verdadera cara. Ahora si me disculpas, tengo trabajo que hacer. — voltee nuevamente para seguir con mi escrito.
Seiji sólo se alejó de la oficina sin decir una sola palabra, un silencio momentáneo se hizo presente e hizo que pensara sobre el comentario que había hecho. Una llamada pronto hizo que volviera de sus pensamientos
— ¿Cómo vas con lo que ya te había dicho?. — cuestionó la voz de ese hombre mayor detrás del teléfono.
— No muy bien señor, pero estoy haciendo un esfuerzo para que ya pueda ser mi esposa. — dijo muy nervioso.
— Recuerda que de ello también depende tu futuro, la presidencia podría ser tuya también
— Si, lo sé, solo necesito algo más de tiempo para que pueda hacer que se fije en mi.
— Bien, pero ya no esperaré más tiempo. Usa tu cabeza para pensar en una nueva idea que funcione
— Si, así lo haré. — asintió.
El teléfono colgó y Seiji cada vez estaba en más aprietos, posó sus manos sobre su cabeza y pensaba detenidamente <<¿cómo podía enamorar y conquistar a aquella mujer que tanto amaba?>>. Esa pregunta solo podía responderse cuando por fin hiciera algo, estaba decidido por fin de una vez por todas hacer suya a esa mujer de cabello rubio con lindos ojos miel (Harumi).
Ya se aproximaba la hora de la salida pero los esfuerzos de Seiji parecían ser en vano, ya no pudo alcanzar a Harumi para ofrecerle una invitación, cuando se dio cuenta, se había marchado. Podía notarse la sonrisa en su rostro mirando la pantalla de su celular.
Por otra parte yo me encontraba feliz de ver a Hikari a la salida, teníamos planes de ir a una obra de teatro. Era fin de semana y al fin podríamos tener un merecido descanso, la obra de teatro era de Romeo y Julieta, siempre he admirado esa historia por su final, un final trágico pero a la vez hermoso y no soy de decir que me encanten las historias románticas pero esta era una excepción.
Nos dirigimos al departamento y nos cambiamos ropa para ir al teatro, mi hermosa novia de cabello negro vestía un vestido color azul que hacía destacar sus bellos ojos color miel y yo portaba un vestido rojo, se veía hermosa que no pude evitar darle un beso en esos labios rojos que tenían un rico sabor a frambuesa. Al terminar de maquillarnos y dar los últimos toques tomamos un taxi y fuimos al auditorio.
La gente comenzaba a llegar y tomamos nuestros lugares
— Mira, ¿te diste cuenta de algo?. — señaló el volante que nos dieron.
— ¿Qué pasa?, no le veo nada extraño. — observé el volante.
— Es una versión de Romeo y Julieta pero con una pareja de chicas.
— ¿Enserio?, no lo había notado bien. — me sorprendí y miré una vez más a detalle el volante. — ahora comprendo porque tenían más rasgos femeninos.
— Si, no te mencioné muchos detalles ya que era una sorpresa que quería que vieras. Se ha vuelto más popular en estos días y ya casi no había cupo.
— Debió costarte mucho. Pero… ¿están permitidas este tipo de obras?.
— Por supuesto tontita, ya es tiempo de ver al amor de una manera abierta ¿no crees?.
— Si, tienes razón. — me sonrojé en ese momento a lo que ella me besó en ese instante para después separarnos
Luego de un par de minutos, se escuchó a lo largo del auditorio una voz masculina anunciando: “esta es la tercera llamada, por favor tomen sus asientos y disfruten mucho esta gran obra “ dando a entender el inicio de la obra. Enseguida el telón subió y la función comenzó, apenas dijeron las actrices sus diálogos y me hicieron recordar a un amor que tuve en el pasado.
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