CAPÍTULO 19.

CAPÍTULO 19.

Sarah no podía salir de la admiración que sentía por aquel lugar. Recorre cada rincón de la sala. Michael la siguió de cerca para enseñarle el lugar.

—Bueno… Como ves. —Exclamó. —Esta es la sala de estar, detrás de aquella barra tenemos la cocina/comedor.

—Es muy bello. —Exclamó ella.

—Lo es. —dijo Michael. —Por aquí están las habitaciones. —Dijo dirigiéndose a otro lugar. Solo tenemos dos así que, habrá que compartir. —Exclamó y Sarah lo observó, nerviosa. —Esta es mi habitación. —Dijo. —Y esta. —Exclamó golpeando antes de girar el pomo de la puerta. —Es de los chicos.

Dentro se encontraban Bradley, Nick y Harry jugando una partida de póquer. Bradley al verla se levantó rápidamente para abrazarla.

—Te extrañé tanto. —dijo Bradley. Él le tomó el rostro y le quitó la gorra que llevaba puesta. La observó muy de cerca y arrugó el ceño.

—Es bueno verte, agente. —Dijo Nick.

—Nick. —Dijo ella abrazándolo. —De no ser por ti…

—No te preocupes. —Exclamó él. —No tienes que agradecerme.

—Sarah. —dijo Harry. —Debo darte las gracias.

—Sabía que eras inocente. —Dijo ella, sonriendo.

Michael observó a Bradley que tenía el ceño fruncido y decidió ver por sí mismo lo que ocurría. Se paró frente a Sarah y tomó su rostro.

—Acompáñame. —Dijo él, dirigiéndose al baño.

—Oye. ¿Qué haces? —preguntó ella.

Mike tomó una toalla, la mojó y comenzó a pasarla suavemente por su rostro. Poco a poco los moretones de ella tomaban un color morado y hasta negro en algunos lugares. Michael se sintió mal por no notarlos enseguida, pero Sarah los tenía bien ocultos, con su cabello y con maquillaje.

—¿Quién mierda te hizo esto? —preguntó, elevando la voz, notablemente enojado.

Sarah se quedó muda por un instante.

—Sarah, te hice una pregunta. —Dijo él.

—Fue… Jake. —Dijo ella.

Michael estaba furioso. Su expresión era seria y no demostraba ninguna emoción, pero quienes lo conocían, sabían que era una bomba a punto de estallar. Él observó por unos minutos a Sarah sin decirle nada y después simplemente se dirigió a la cocina y busco hielo para que ella se coloque en sus moretones.

—¿Qué haremos ahora, Fish? —preguntó Harry, haciendo alusión a su apodo de la escuela.

—Aún no lo sé. —Dijo él.

—Será cuestión de tiempo para que empiecen a investigar. —Exclamó Nick.

—¿Qué hay de Victoria? —preguntó Michael. —Tal vez ella pueda ayudarnos.

—¿Mi compañera? —preguntó Sarah.

—Sí. —dijo Michael.

—La Organización la envió lejos. —Exclamó Nick. —La verdad es que dudo que a estas alturas siga con vida.

Michael asintió.

—Pensaré en algo. —Dijo. —Tenemos algo de tiempo aún.

—Debemos dividirnos para dormir. —Exclamó Harry. —Solo hay dos cuartos.

—Nosotros tres y ellos dos. —Exclamó Nick sonriendo.

—Dormiré en la sala. —dijo Harry.

Michael entró a su habitación y sacó una cama que estaba debajo de la suya. La cama se abría y cerraba como una cajonera.

—Dormirás arriba y yo me quedaré con la de abajo. —Exclamó él.

—A pesar de todo este lugar es muy moderno. —Exclamó Sarah.

—Sí… Lo renovamos cada tanto. —dijo Michael. —Vamos a cenar. —Dijo finalmente, saliendo de la habitación.

Sarah lo siguió hasta la cocina donde los demás ya se encontraban allí esperando para cenar. En esta ocasión fue Harry quien se encargó de preparar la cena.

—Muy bien. —dijo Harry. —En esta ocasión tenemos pizza. Preparadas por mí, por supuesto.

—Se ven bien. —dijo Sarah.

—Y espera a probarla. —Dijo guiñándole un ojo. Algo que no pasó desapercibido para Michael.

Todos comenzaron a comer y a beber. A pesar de todo era una linda noche, estaban unidos. Las cosas entre ellos se habían aclarado. Pero en la mente de Michael, se repetía una y otra vez un plan para acabar con toda esa mierda. Fueron diez años. Diez años de estar encerrado en ese lugar, de ver el exterior únicamente de ser necesario. Michael había perdido muchas cosas en su vida y ni siquiera se pudo tomar el tiempo para llorar o por lo menos lamentarse. El hombre que creía su padre murió asesinado por causa de su verdadero padre, un político corrupto al que nada en la vida le importa. A su madre biológica, solo pudo conocerla apenas un tiempo antes de que ella muriera. Se enteró de que tenía un hermano al que no podía acercarse para no ponerlo en peligro, debió abandonar a su novia. Fueron demasiados sacrificios por esa maldita organización corrupta. Pero de nada importaba, se encargará de desmantelar esa maldita compañía aunque deba acabar con su propia vida para lograrlo.

—¿En qué piensas Fish? —preguntó Nick.

Michael suspira.

—En nada. —Exclamó. —Mañana nos enfocaremos en el plan para acabar con todo esto.

—Prepárate linda. —dijo Nick. —Mañana estarás en todos los canales de noticias.

—¿Y eso por qué? —preguntó Sarah.

—Dos agentes del FBI desaparecidos en dos días. Eso llamará la atención. ¿No lo crees?

Sarah asintió.

—Buscaremos la forma. —Dijo Mike. —Y cuando todo esto termine, ustedes serán libres. Todos ustedes. —Dijo viendo de reojo a Sarah.

—Iremos a Cuba. —dijo Bradley. —Y beberemos una piña colada o alguna de esas bebidas tontas, sentados en la arena. —Exclamó viendo a su hermano.

—Cuenta con eso. —dijo Michael sonriendo.

Sarah observó su rostro. Hacía mucho tiempo no veía una sonrisa tan pura como esa. Aún estaba triste. Todo el tiempo que pasó de psicólogo en psicólogo no se podía borrar con la simple aparición de su causante. Pero debía admitir que verlo nuevamente y ver esa sonrisa que tanto le gustaba, revolvía todos sus recuerdos y sentimientos, los cuales permanecían bien enterrados.

Después de comer, los chicos se repartieron las tareas de limpieza. Mientras tanto, Michael se alejó de ellos sin ser notado. Se acercó a la sala, donde tenían una pizarra y usaban parte de la pared para armar sus planes.

Hasta ahora, Michael sabia lo siguiente:

La Organización era una empresa formada por personas que tienen un objetivo en común. Trabajaban a espaldas del gobierno. Legalmente, funcionaban como una empresa de energía sustentable, pero detrás de esa fachada, eran un grupo de personas con conexiones altamente políticas que manejan información sumamente privilegiada. Eran una especie de “masones” o “illuminatis”. El objetivo de este grupo de personas era acabar con este modelo de gobierno y formar una América nueva, con sus ideales y reglas. Su padre, Michael Morrison Sr., era un agente del Servicio Secreto. Por lo que sabía, él le había dejado en su poder una memoria con información suficiente para destruir a esta Organización. Por otro lado, estaba Gary Saguer, su verdadero padre. Michael sabía que Gary era uno de los números de la Organización, pero no sabia que puesto encabezaba. Los miembros de la compañía, salvo el senador, eran incógnitos. Por alguna razón, Bradley y Sarah también estaban involucrados en todo esto y también sus amigos Harry y Nick.

Michael observaba el pizarrón con concentración. Él siempre tuvo una perspectiva más amplia que la mayoría de las personas. Era una de las mentes más increíbles y siendo ingeniero estructural, era capaz de hacer desde la cosa más fácil a la más complicada.

Michael sabía que la fachada de la Organización se llamaba “Solarys Tec”. Se encontraba ubicada en Vermont Av. Michael escribió aquello en una nota adhesiva y luego la pegó sobre la pared, justo debajo de “La Organización”. Siguió pensando por unos segundos hasta que sonrió de lado. Debía buscar la manera de entrar a las instalaciones de esa empresa. Necesitaba más información acerca de la memoria que su padre le dejó. Y la única manera de hallar esa información era desde adentro.

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Comments

Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz

Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz

Con mucha cautela, ya que esa banda es muy amplia

2024-10-04

0

Nairobis Cardozo Portillo

Nairobis Cardozo Portillo

Cuidado mucho cuidado 😱😱😱😱😱

2024-03-05

5

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