CAPÍTULO 13.
Bradley se fue de la oficina de su jefe, algo frustrado y sobre todo confundido. Sarah notó esto y lo freno para calmarlo.
—Brad. —Dijo ella. —Sé que es difícil para ti trabajar con él, pero… Tienes que hacer un esfuerzo.
—¿Qué? —Dijo Bradley, sin entender. Supuso que Sarah creía que ese hombre le afectaba sus sentimientos, pero la verdad era otra. —No es eso. Es… Tanto trabajo, Sarah… Nos esforzamos tanto en este caso y ahora solo… Nos hacen a un lado.
—No del todo, solo seríamos ayudantes. —Dijo ella.
—Es exactamente lo mismo. —Dijo Bradley. —¿Acaso no te afecta? —pregunto. —¿No te afecta que te quiten tu caso? Era tu ascenso.
—Claro que me afecta Brad. —Dijo ella. —Pero entonces, dime, ¿qué debo hacer?
Bradley suspiro.
—Tienes razón. —Dijo él, tomando sus brazos y acariciándolos de arriba a abajo. —Lo siento. Vamos a informar al nuevo detective acerca de los avances.
—Espera. —Dijo Sarah.
Bradley se quedó quieto en su lugar observando a su amiga.
—Siento que hay algo que no me dices. —Exclamó Sarah.
—Nada. —Dijo Bradley. —Solo estoy algo pensativo con las últimas palabras de Philips.
—¿Crees que tu padre tiene algo que ver? —dijo ella.
—No lo sé, Sarah… —Dijo, suspirando. —¿Sabes qué? Después de informar a Jake me iré a mi apartamento. —Exclamó. —Creo que no estoy listo para regresar al trabajo.
—Está bien. —Dijo Sarah, aun sospechando de su amigo. Todo era muy extraño. De repente Liam Savrinn se presentaba en su casa, aparecía el supuesto abogado de Talbet, el hermano del presidente Philips, con una nueva pista y ahora Bradley actuaba extraño. Ni hablar de que de repente Jake Kline era el nuevo detective de la unidad. Aquí pasaban cosas. Y ella se encargaría de investigar.
Después de informarle con lujo de detalles acerca del caso al nuevo detective, Bradley salió de la oficina. Sarah puso como excusa que debía ir al médico y corrió detrás de su amigo para seguirlo.
Condujo el mustang a una distancia prudente para no ser vista y, viendo que su amigo realmente iba a su casa, estacionó el coche y se acercó caminando los pocos metros de distancia que los separaba.
Todo se veía normal. Excepto el hecho de que cuando Bradley entró, se encargó de cerrar todas las cortinas del apartamento y ella creyó ver que una de las ventanas estaba abierta. Parecía que alguien había entrado. Segundos después, vio a Bradley cerrar esta ventana.
Sarah se acercó sigilosa por el costado de la casa hasta la puerta trasera, de la cual tenía una llave extra encima. Sarah puso la llave en la cerradura sin hacer ningún tipo de ruido y abrió la puerta solo un poco, pero suficiente para poder ingresar a la cocina.
Podía oír voces masculinas provenientes de la sala. Parecía una especie de discusión. No la clase de discusión que deriva en peleas. Más bien, estaban planeando algo.
******
Bradley llegó a su casa. El hecho de que Jake Kline esté metido en el Buró le preocupaba. Sobre todo ahora que de alguna manera estaba involucrado con el hombre más buscado del país.
Cerró la puerta detrás de sí y al enfocar su vista en la sala se asustó al ver a Michael sentado en el sofá.
—¿Qué diablos haces aquí, Morrison? ¿Acaso estás loco?
—Necesitaba verte. —Dijo él. —Y no digas ese nombre en voz alta. Es peligroso.
Bradley encendió las luces y comenzó a cerrar todas las cortinas para evitar que por accidente el hombre fuera visto desde afuera.
—¿Qué quieres? —preguntó Bradley.
—Necesitamos planear algo para detener a Saguer.
—A mi padre, dirás. —Exclamó Brad.
Michael suspiró y se puso de pie. Abrochó el botón de su saco y colocó sus manos en los bolsillos mientras caminaba lentamente por la sala, observando algunos detalles.
—Hay… algo que tienes que saber Bradley.
—Habla. —Dijo él, mientras servía dos vasos de whisky y le tendió uno a Mike, quien lo recibió gustoso.
—Cuando tenía diecisiete años, conocí a Sarah Burrows. Ambos íbamos a la misma escuela y yo me había enamorado perdidamente de ella. —Dijo, suspirando. —Sarah vivía con su padre, mientras que yo, con mi abuela y mi padre. Mi padre fue asesinado. —Dijo él, haciendo una pausa. —Aunque todos creen que fue de un ataque al corazón.
—No entiendo por qué me cuentas todo esto. —Dijo Bradley.
—Porque es importante que lo sepas. —Dijo Mike.
—Bueno… Continúa. —Exclamó Bradley, mientras tomaba asiento. Mike siguió caminando y se posó de espaldas a la cocina, justo frente a donde se había sentado Brad.
—Mi padre fue agente del Servicio Secreto. —Exclamó. —¿Recuerdas lo que te dije de “La Organización”?
Bradley asintió.
—Papá se encargaba de investigarlo. —Dijo Mike. —Cuando mi padre murió lo supe. Sobre todo porque un grupo de hombres apareció en busca mía. Mi padre había dejado una memoria. Aunque yo no lo sabía, me la había entregado antes de morir. Esos hombres buscaban eso. Por eso debía huir. Para proteger la memoria y… proteger a Sarah.
—¿Qué tiene que ver Sarah? —Preguntó Bradley con curiosidad.
—Si esos hombres no podían llegar a mí por sí solos, irían tras ella y ni siquiera podía pensar en las atrocidades que le harían.
Bradley asintió.
—Y la memoria, ¿qué tenía?
—Papá me había dejado una llave. Esa llave pertenecía a un casillero. En el casillero estaba la memoria. —Exclamó Bradley. —Allí estaba toda la información acerca de La Organización. Pero había otra cosa, era un apartado para mí y, junto a la memoria, había una carta.
—¿Y qué decía? —preguntó Bradley. —Michael, por favor, ve al grano. No logro entender.
—Decía que tú eres mi hermano, Bradley. —Dijo Mike. —Quien me crio no era mi verdadero padre. Soy el hijo bastardo de Gary Saguer.
—¿Es una broma? —pregunto.
—No. —Dijo Mike. —Al principio creí que Gary quería matarme por la memoria, pero creo que él también sabe la verdad sobre mí. La memoria está protegida, la usaré cuando llegue el momento.
—No puedo creerlo. —Dijo Brad. —Es demasiada información.
Michael comenzó a sollozar.
—Sé que crees que no lo merezco. —Dijo Mike. —Y probablemente, Sarah me odia, pero abandoné mi vida por esta causa y necesito ponerle fin a todo.
—Te ayudaré. —Dijo Bradley.
******
Sarah había escuchado cada palabra y sentía su corazón romperse en mil pedazos. Sentía una mezcla de furia, amor, odio… No sabía definirlo adecuadamente. Finalmente, se secó las lágrimas y empuño su arma. Salió de su escondite lentamente, apuntando su arma al intruso. Al verla parada allí, Bradley abrió sus ojos enormemente.
—Voy a darte tres segundos para que te gires con las manos en alto o juro por Dios que jalaré del gatillo. —Dijo mientras ponía su arma a espaldas de Mike.
—Sarah… Espera. —Dijo Brad.
Mike sintió su corazón latir fuertemente. Hizo caso a sus advertencias y se giró para enfrentarla finalmente. Al ver su rostro, Sarah comenzó a llorar con más fuerza, mientras Bradley intentaba calmarla.
—Mi amor. —Dijo Mike.
—Hace tiempo que dejé de serlo. —Dijo Sarah.
—¿Cómo entraste? —preguntó Bradley.
—¿Te olvidas que tengo una llave? —pregunto enojada.
—Cálmate. —Dijo él. —Hablaremos tranquilamente.
—No tengo nada de que hablar. —Dijo ella. —Con ninguno de los dos.
—Baja la puta pistola. —Dijo Bradley. —No me obligues a que te la quite.
—¿Acaso estás de su lado? —preguntó Sarah a Bradley.
—No me obligues a responder eso sin antes escucharme. —Exclamó él.
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Comments
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Ohh pobre Mike tanto que de haber vivido huyendo sin su amor
2024-10-04
0
Martha Padilla
Ya me imaginaba algo así 🤗🤗🤗
2024-07-17
2
Nairobis Cardozo Portillo
😲😲😲😲😲😲😲😱😱😱😱😱😱
2024-03-05
1