CAPÍTULO 18.
Luego del “rescate”, Sarah se encontraba en la comisaría esperando ser interrogada por su jefe. Primero llamó a Jake. Benjamín dijo que los entrevistará por separado. Luego de diez interminables minutos, Sarah se puso de pie para ingresar a la oficina de su jefe, Jake iba de salida. Ella le dedicó una mirada fulminante y el la tomo delicadamente del brazo y casi en un susurro, dijo:
—Piensa bien lo que dirás.
Sarah se soltó de su agarre bruscamente y finalmente entró a la oficina donde Benjamín ya la estaba esperando. Tomó asiento frente a él y espero a que Ben le haga las preguntas.
—¿Qué paso allí, Sarah? —preguntó él, cansado.
—Kline se volvió loco. —Exclamó ella. —Me llevó hasta la casa de Bradley y una vez allí me esposó a una silla y me golpeó. —Dijo, señalando los vistosos moretones que tenía en el rostro. —Y todo porque, según él, le miento acerca del paradero de Bradley.
—¿Lo haces? —preguntó Benjamín y Sarah se sorprendió. Sin embargo, intento responder lo más calmada posible.
—Claro que no, Ben. —Exclamó. —No tengo idea de donde está Brad. Intenté llamarlo, pero su celular está en su casa. Es mi única familia. Estoy muy preocupada por él.
Benjamín suspiró.
—Jake dijo que Liam Savrinn llegó a la casa de Bradley y los esposo a ambos y luego los golpeó. —Dijo Ben. —¿Qué tienes para decir al respecto?
—Sabes que a pesar de no hacerlo oficialmente, el caso de Liam Savrinn me interesa desde hace muchos años. —Exclamó ella. —También sabes que en todo este tiempo Liam jamás ha aparecido en público, su rostro es una incógnita, también su presencia. Nadie lo ha visto jamás. ¿Por qué crees que vendría justo ahora y a la casa de un agente del FBI? —preguntó Sarah.
Benjamín asintió. Sabía que su agente tenía razón.
—¿Qué quieres que diga, Sarah? Esto es demasiado extraño.
—No puedo creer que le creas más a ese pelele que a mí, Jefe. —Exclamó Sarah. —Te conozco desde hace tiempo.
—Su versión fue creíble. —Dijo él.
—Te diré que paso. —Dijo ella. —Después de esposarme a esa silla y golpearme de esta manera por no decirle donde estaba Bradley, alguien tocó el timbre de la casa. Era alguien buscando a Brad. No logré ver quién era él. Pero estoy segura de que él logró ver la situación y llamó a la policía. Cuando se oyeron las sirenas, Jake enloqueció y comenzó a golpearse con su arma y tomando las esposas de mi bolsillo, el mismo se esposó a la silla.
Sarah sabía muy bien que era Nick quien se acercó a la casa, pero no quería dar esa información. De lo contrario, se acercarán más a Liam Savrinn y comenzarán a investigar los vínculos.
—Te diré algo. —Exclamó Benjamín. —Ambos tienen el resto del día libre. Los quiero trabajando mañana a primera hora. Volveremos a hablar y tomaremos una decisión.
—Pero Ben. —Interrumpió Sarah.
—Obedece, Sarah. —Exclamó. —Lo necesitas, después de todo.
Sarah se levantó enojada. Sabía que su jefe no le creía nada de lo que ella decía y, por alguna razón, parecía que Jake Kline era intocable. De camino a la salida se encontró a Kline, él le dedicó una mirada de advertencia y acercándose, le dijo:
—Esto no termino aquí, agente Burrows. No te librarás tan fácil de mí.
Ella, sin decir nada ni despedirse, tomó sus cosas y se fue directo a su apartamento. Se encerró dentro de este y comenzó a caminar de un lado a otro sin saber qué hacer. Estaba aterrada. Temía que Jake regrese por ella y quiera hacerle daño. Observó la repisa donde guardaba las botellas de licor, tomó una botella de whisky y un vaso y comenzó a beber. Habían pasado veinte minutos cuando oyó el timbre. Se acercó a la puerta y miró por la mirilla, estaba asustada. Creía que era Kline, que venía a por ella. Sin embargo, no había nada del otro lado. Observó al suelo cuando sintió que pisaba algo y vio un pequeño trozo de papel doblado. Sonrío involuntariamente al recordar que Michael solía enviarle esos mensajes cuando eran pequeños. A la vez pensó en lo tonta que fue por no reconocerlo cuando los mensajes se los dejaba “Liam Savrinn”.
Desdobló lentamente el papel y tomó asiento en el sofá de la sala. Miro detenidamente su contenido. Era una serie de números. Ella los miró atentamente. Sabía que no eran coordenadas, ya que eran demasiados números.
“446668335557777886677744477773344121900”
Sarah comenzó a reírse… Ya estaba acostumbrada a los mensajes clave de Michael y no le tomó demasiado descifrarlo. Era el código de la vieja escuela. Los celulares viejos, cuando aún se usaban las teclas. Dos cuatro, era una H. Tres seis era una O, y así sucesivamente.
Los números se traducen como “Hotel Sunrise H. 12”. Pero aún faltaban los últimos cuatro números. 1900.
—19:00 hs. —Exclamó finalmente cuando logró entenderlo. —“Hotel Sunrise. Habitación 12. 19:00 hs”. —Exclamó sonriendo. Observo la hora en su celular y este marcaba las cinco de la tarde. Comenzó a buscar en una guía telefónica el nombre del hotel. Quería saber qué tan lejos estaba de ahí. Decidió usar la guía telefónica, ya que su celular podría estar intervenido. El hotel estaba a una hora de su casa, pero teniendo en cuenta que debe pasar desapercibida, supo que tendría que salir ahora mismo. Comenzó a prepararse. Tomó su bolso y metió dentro unas mudas de ropa. Después de aquello, desarmó su teléfono, quitó la tarjeta SIM y la tiró a la chimenea, en cuanto al celular, lo tiró al suelo y lo piso. Finalmente, se cambió de ropa, ya que aún tenía la ropa con la cual había ido a la oficina y sería muy fácil reconocerla. Tomó una tijera y cortó un poco sus puntas y maquilló un poco sus moretones. Vio en el botiquín una tintura de color negra temporal, que habia usado hace un tiempo para ir a una fiesta de disfraces y, como aún quedaba un poco, se la aplico sobre el cabello. Eso sería suficiente para pasar desapercibida durante unos días, pensó. Tomó una gorra y unas gafas de sol y luego de colocarlas levantó la capucha de su sudadera y salió de su apartamento por la puerta de atrás. Decidió que la mejor forma de pasar desapercibida era pasándose por el patio de sus vecinos, aunque sea hasta que pueda llegar al otro extremo de la calle.
Así que así lo hizo. Intentó esquivar a la mayor cantidad de personas posibles, hasta que vio un taxi y decidió pedirle que la lleve. Durante el trayecto, pensó en que lo mejor sería pedirle que la deje un trecho antes de la ubicación para que no sea tan fácil encontrarla en caso de que alguien esté averiguando sus movimientos.
Sarah le pagó al taxista y se bajó en un supermercado, dio algunas vueltas hasta que el taxista se alejó lo suficiente y después comenzó a caminar rumbo al Hotel Sunrise. Al llegar, busco la habitación 12, ya que como era un hotel de paso, las habitaciones eran separadas y se podían encontrar fácilmente sin necesidad de hablar con nadie, lo cual agradeció. Mientras más personas la vieran, más fácil la encontrarían. Por lo tanto, debía ser cuidadosa y no hablar con nadie.
Al llegar a la habitación, golpeó la puerta dos veces y esperó unos pocos segundos hasta que esta se abrió de repente. No había nadie allí. Sarah entró y la cerró detrás de sí. Al hacerlo, sintió un movimiento detrás de sí y una persona que salió desde detrás de la puerta. Ella se giró asustada y lo vio. Michael estaba parado frente a ella, vestía un pantalón de jean de color negro, corte chino, zapatillas de cuero color blancas y una impecable camisa blanca con los dos primeros botones desprendidos. Su cabello corto y esos preciosos ojos de color celeste cielo y una media sonrisa que enamora a cualquiera.
—Justo a tiempo, bonita. —Exclamó él.
—Michael. —Respondió Sarah, sin moverse de su lugar.
—Mira. —Exclamó, mirando su reloj. —Tenemos cinco minutos para salir de aquí y diez minutos más para no ser detectados. —Decía Michael y Sarah solo prestaba atención. —Te llevaré a casa. —Dijo finalmente.
Sarah asintió y se fue tras él. Michael se calzó una gorra para cubrir su rostro de las cámaras y ambos salieron juntos. La razón por la cual él había elegido este lugar para encontrarse era que no se encontraba lejos de la casa. Ya que esta se encontraba en medio de un bosque, había dos formas de llegar. Una era por el sendero que solían utilizar habitualmente y otra, atravesando una carretera que pasaba justo por detrás del Hotel Sunrise.
Michael y ella comenzaron a correr cuidadosamente hasta que finalmente cruzaron la carretera. Comenzaron a internarse en el bosque hasta finalmente, estar frente a la casa.
—Aquí es. —dijo Michael.
—¿Me estás diciendo que durante diez años viviste en esta casa sin ser encontrado?
Michael sonrió y le hizo una seña a Sarah para ingresar dentro. Sarah observó la casa detenidamente y se dio cuenta de que no parecía para nada habitada, además de tener algunas botellas vacías en las esquinas, se notaba que adolescentes cachondos solían pasar largos ratos aquí. Michael la vio y sonrió.
—Es por aquí. —Exclamó él. Deslizó el viejo cuadro, encuadró su rostro en el reconocimiento facial e ingresó el código de seguridad.
—¿Nadie lo ha descubierto, nunca? —preguntó ella.
—Supongo que sí, pero de todas formas, el búnker tiene un sistema de alarma silenciosa y, en caso de que alguien lo descubra, se cierra herméticamente desde adentro y no hay forma de salir ni de entrar en él.
—Es como una trampa. —Dijo ella.
—Se puede decir que sí, bonita. —Dijo él. —Ahora ven.
Michael dejó que Sarah bajara primero y él entró luego, cerrando la puerta detrás de sí. Llegaron a la sala de estar. Eran pasadas las ocho y treinta de la noche.
—Bienvenida a casa. —dijo Michael viendo como ella observaba cada detalle.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 40 Episodes
Comments
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
oOjalá y pueda seguir protegiéndola
2024-10-04
0
Nairobis Cardozo Portillo
Gracias a Dios no los descubrieron esa gente es de armas tomar 😱😱😱😱
2024-03-05
5